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34° Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay (Pablo Staricco)

Cinemateca

Secretos de un festival de cine

El Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay dará comienzo a su edición nº 34 mañana y contará con la proyección de películas procedentes de múltiples rincones del mundo en ocho salas de cine de Montevideo.

La apertura será a la hora 20 con la proyección de Los exiliados románticos (2015), del cineasta español Jonás Trueba, que será parte de una cartelera de 200 títulos que se verán durante el evento.

Organizado año a año por Cinemateca, detrás de esas dos centenas de obras hay un largo proceso que comienza una vez que el festival anterior termina y marca en ese momento el punto de inicio para el siguiente.

En conversación con El Observador, la coordinadora de Programación de Cinemateca y el festival, Alejandra Trelles, explicó en detalle el proceso detrás de la cacería de películas que provocan el interés entre los cinéfilos del mundo, en un camino de recolección que suele terminar en visitas a festivales de renombre dentro de la industria, como Cannes.

Recambio

Una vez terminado el festival anterior, comienza la búsqueda de una nueva serie de películas para ser proyectadas el año próximo. Aproximadamente se recogen más de 200 obras entre largometrajes y cortometrajes. Tras realizar una evaluación de todo el evento, se buscan diferentes enfoques para las retrospectivas o muestras especializadas para el próximo festival, con el objetivo de no repetirse año a año.

 

Buenos Aires

El Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) es uno de los lugares en el que el equipo de Cinemateca se asegura encontrar una buena cosecha de películas de interés. El evento argentino programa cerca de 400 películas. Su tamaño, más un espacio destinado para el intercambio y negocios entre productores, programadores, críticos, directores y distribuidores titulado “Oficina de la industria” es otra de las razones que hacen al BAFICI una parada asegurada a la hora de armar el Festival Cinematográfico Internacional de Uruguay. “El BAFICI es una referencia porque sucede enseguida después de nuestro festival”, explica Trelles.

 

Cannes

El Festival Internacional de Cine de Cannes es otra de las visitas infaltables a la hora de buscar películas. “Tuvimos que aprender a movernos entre ahí”, indica Trelles. Dado el costo que tienen algunos largometrajes, desde Uruguay se suelen buscar acuerdos más pequeños con distribuidoras que involucran “paquetes” de varias películas. “Es como la Feria de Tristán Narvaja”, comenta la programadora. “Parten de un precio disparatado y vos le hacés una contraoferta hasta que llegas a un acuerdo”. Una película novedosa del Festival Cannes puede tener un costo de US$ 1.600 por dos exhibiciones en el país que la quiera exhibir.

 

Competencias

Una de las políticas que el certamen organizado por Cinemateca ha mantenido durante años es la de no pagar por las películas que entran en sus competiciones. Actualmente, el festival se divide en las siguientes categorías: una de cine internacional, otra de cine iberoamericano y otras secciones dedicadas a nuevos realizadores y al cine con enfoque en Derechos Humanos. De acuerdo a Trelles, la cinemateca nacional todavía cuenta con suficiente prestigio internacional como para lograr el interés de agentes de venta exteriores en brindar sus largometrajes para competir dentro de Uruguay.

 

Digitalización

Uno de los mayores cambios que ha atravesado la industria cinematográfica es el salto de la filmación y proyección en cinta, por ejemplo, de 35 milímetros, hacia formatos digitales. Actualmente, a la hora de seleccionar y exhibir filmes de otros países se trabaja con un formato llamado DCP (Digital Cinema Package). Para ver la película, que se mantiene encriptada, se debe acceder a ella a través de una clave que se conoce previo a la hora estipulada para proyectar el filme en el festival, con el fin de disminuir los riegos de piratería. También se trabaja con links de descarga con películas que pueden llegar a tener un tamaño de 80 gigabytes. En comparación, una película pirateada por usuarios suele pesar entre 700 megabytes y un 1 gigabyte, según su calidad.

 

Redes sociales

Además del trabajo de los programadores que visitan festivales o están en negociaciones con distribuidores y agentes de venta, otra de los criterios utilizados es una convocatoria realizada a través de las redes sociales de Cinemateca con sus seguidores. Allí se consulta por recomendaciones y títulos a tener en cuenta según la comunidad virtual de la organización.

 

Riesgo

“Es una edición atípica”, señala Trelles al momento de hablar de la elección de películas de 2016. “El jurado va a tener un desafío. Son películas con estéticas y premisas muy diferentes. Nos quedó un festival con más riesgo y más apuesta. Es un espacio de resistencia al cine de fórmula”, remarca la programadora.

Pablo Staricco (El Observador, 21/03/2016)

Festival de cine de Punta del Este 2016 (Sergio Moreira)

 

Festival en febrero y buenas películas

Del 21 al 27 de febrero, Punta del Este realizó su ya tradicional Festival (no sólo porque es el más antiguo de Latinoamérica) sino porque ya hace más de 15 años que se mantiene año tras año; cabe aclarar que el número 19 de este año es porque, ya en su segunda edición, recomenzó como tercer festival, contando los dos que se habían realizado en la década del 50.

A diferencia de ediciones anteriores se decidió por parte de la organización, invitar a la prensa tan solo durante tres días, por lo que – dependiendo del medio que se lea – cada cronista contará sobre distintos filmes que ha visto. En el caso de quien escribe, tuve la oportunidad de concurrir a los últimos tres días, por lo que pude apreciar algunos de los filmes exhibidos a partir del jueves.

Lamentablemente no pude acceder a títulos de importancia como La luz incidente de Ariel Rotter, que fuera ganadora del Festival; La patota de Santiago Mitre y La calle de la amargura de Arturo Ripstein; pero con varios colegas y amigos (Eduardo Alvariza, Guilherme de Alencar Pinto y Diego Faraone) pudimos ver varios buenos filmes como Casi memoria de Ruy Guerra; Clever de Federico Borgia y Guillermo Madeiro y Mi gran noche de Álex de la Iglesia.

He aquí un racconto de lo visto en estos tres días:

Obra (2014) de Gregorio Graziosi, con Irandhir Santos.

En el terreno que se utiliza como base para un nuevo edificio, se encuentran varios cuerpos; esto genera dudas en el capataz de obra y también en el propietario del lugar; heredado de su abuelo. La temática es muy interesante, el problema está en la narración que deja claro que el director tiene una visión más cercana a su profesión de arquitecto que a la de narrador. Excelente fotografía, pero pésima dirección de actores que logra lo casi imposible, que un gran actor como Irandhir Santos se vea como un estudiante de teatro. Lamentablemente mucho de lo interesante del filme se ve perdido por decisiones de dirección que no favorecen al filme, incluyendo el abuso de la música incidental, que nos prepara constantemente para algo que no aparece. Flojo debút en largo de Graziosi, aunque en varios momentos demuestra que tiene cosas para contar.

Casi memoria (2015) de Ruy Guerra, con Tony Ramos y Charles Fricks. La presencia del histórico director Ruy Guerra, uno de los ejemplos vivos del Cinema Novo, fue acompañada por la exhibición de su más reciente filme. La obra es un delirio en el que un personaje se encuentra con él mismo, pero varios años más joven. Mientras la película va sucediendo, se hace un racconto de lo que sucedió en Brasil en el Siglo XX. Lo que sorprende es la vitalidad de Guerra, quien subió corriendo al escenario para recibir un premio que luego cedió a su productora e hija; pero sobretodo visto en su cine. Guerra es un director que no teme demostrar que sigue viendo cine, en un filme donde parece mezclar a Lars Von Trier, Sam Raimi y David Lynch. Mucho al parecer le debe al libro original, pero el cine de ruptura es algo que siempre lo ha acompañado, aquí no teme romper con la cuarta pared y los personajes terminan hablando directamente con el público, haciendo referencia en varios momentos a su caracter de personaje. Filmada en locaciones y casi como si fuera una obra de teatro, la solvencia del director y de su elenco; con mayor énfasis en Ramos y Fricks logran hacer una obra entretenida e interesante.

Clever (2016) de Federico Borgia y Guillermo Madeiro, con Hugo Piccinini, Horacio Camandule y Néstor Guzzini. La gran sorpresa del Festival, el único largo uruguayo fue muy bien recibido por los extranjeros (prensa y cineastas) y también por la crítica nacional. La historia es la de Clever, un hombre divorciado pero que no ha dejado de pensar en su ex; con quien tiene un hijo. Este le hace notar un coche tuneado que lo obsesiona con tener que encontrar al pintor de las llamas que luce ese auto. Así es que recorrerá varios kilómetros hasta encontrar a este artista. Una gran comedia, con la mejor labor de Piccinini y varias escenas de antología que involucran a Camandule y una barrita de helado, así como a un fortachón y su extraña relación con su madre. Absolutamente recomendable, una gran obra de cine uruguayo.

Mi gran noche (2015) de Álex de la Iglesia, con Santiago Segura, Mario Casas y Raphael. El estilo de la Iglesia permanece incambiado. Luego de algunos traspiés (Los crímenes de Oxford, Balada triste de trompetaLas brujasLa chispa de la vida) vuelve a su estilo más guarro, quizás no tan alejado por momentos de La chispa de la vida o de Balada triste de trompeta, en la que toma el deseo de seguir en la cúspide del éxito de la primera y a Raphael como leiv motiv de la segunda. De todas formas, Mi gran noche se parece un poco más a Muertos de risa, por esa visión tan oscura de la televisión; una máquina devoradora de personas. Raphael está muy bien riéndose de él mismo y la obra es una gran crítica a los medios y a la forma en que muchos se aprovecharon de la crisis europea. Una obra que devuelve a Álex de la Iglesia al buen camino; una maravillosa comedia donde no teme jugar con el espectador enviando varios guiños muy graciosos.

Mi amiga del parque (2016) de Ana Katz, con Julieta Zylberberg, Daniel Hendler, Mirella Pascual y Ana Katz. Una comedia dramática sobre la crisis de una madre primeriza y que sufre el abandono de su marido (si bien no se separa de ella, por trabajo está en otro país). El personaje de Zylberberg se hace amiga de una chica irresponsable que conoce en el parque de juegos. Allí conocerá otras madres e irá descubriendo que esta nueva amiga no parece del todo confiable. Si bien está muy bien relatada (como es el caso habitual en Ana Katz), falla en varios segmentos, por lo menos con el público masculino. No parece solida la relación entre estos dos personajes, ya que hay varios momentos en los que el personaje de Ana Katz (la amiga del parque) no termina de generar confianza, es por esta razon que no se entienden las actitudes de Zylberberg para con ella. Mi amiga del parque logra que todos terminen hablando del filme, pero provoca divisiones en cuanto a quienes están a favor del filme y los que no. Sirve como gran generador de discusiones, la cinta está bien dirigida, así como la dirección del elenco, pero falla en la psicología de algunos personajes o, por lo menos, en lograr transmitir la intención de varios de ellos.

A partir del jueves la exhibición fue excelente, al parecer no fue así los días anteriores. De todas formas este año se cambiaron algunas dinámicas que eran parte de la identidad del Festival. Una de las cosas que caracterizaba a este Festival y lo hacía diferente a los de la región era el sistema de comidas. Es cierto que para el gran público no se notaba, pero en la interna era beneficioso no solo para los periodistas, sino para los mismos cineastas. El tema era así, al mediodía y a la noche nos llevaban a todos juntos (cineastas y prensa) a comer a distintos lugares. Esto generaba una camaradería que lograba que, al final de la semana, se mezclaran todos y se intercambiaran muchas ideas y comentarios. Esto se vio perjudicado en esta edición, que optó por que cada uno fuera a comer a la hora que quisiera.

Muchas notas se generaban antes de manera espontánea, ahora no fue tan así; salvo contados casos donde pudimos entablar charlas más informales con algunos actores; las oportunidades eran las dictadas por la organización.

Espero que esto y el tema de la estadía semanal se pueda solucionar para próximas entregas, en cuanto a la calidad de los filmes exhibidos no fue peor que en otros años; la calidad visual de las exhibiciones a partir del jueves fue de las mejores de los últimos años.

En síntesis, es un Festival que comienza con una nueva administración y en esta edición tuvo percances, que serán facilmente superables en ediciones venideras.

Esperemos que así sea… larga vida al Festival.

Sergio Moreira

Festival de Cine de Punta del Este 2016 (Guilherme de Alencar Pinto)

Talento, técnica y coraje

El 19º Festival Internacional de Cine de Punta del Este se hizo con un equipo nuevo, en función del cambio de gobierno departamental y de una parte del equipo municipal que lo vino manejando. La dirección general fue asignada a Fernando Goldsman (responsable por el Festival de Cine Judío que se realiza anualmente también en Punta del Este), y la programación estuvo a cargo del crítico Jorge Jellinek. La licitación se hizo recién a fines del año pasado, y el festival fue adelantado (quizá con el objetivo de incidir mejor sobre el público potencial de veraneantes), dejando poco más de un mes para las titánicas tareas de programación, organización y difusión. Contó además con menos recursos económicos que en pasadas ediciones.

Quizá por cuenta de la prisa, de la menor experiencia y del aprieto presupuestal, hubo percances organizativos de tipo accidental, que comprometieron algunas de las primeras funciones. Esos problemas casi desaparecieron con el paso de los días, y es de observar una notoria mejoría en la calidad de proyección y de sonido en la Sala Cantegril con respecto a pasadas ediciones. El aspecto que más se resintió tuvo que ver con una faceta que no es perceptible por el público, pero que, a la larga, le hace mucho al valor cultural de un festival, que es la posibilidad de intercambios entre críticos, organizadores, cineastas, distribuidores y otros profesionales de cine (incluidos los integrantes del jurado). Por supuesto que hubo muchas y fructíferas oportunidades para todo eso: en las conferencias de prensa, en las posibilidades de entrevistas, en los almuerzos, en el cóctel final o incluso en las conversaciones entre función y función. Se habló mucho de cine, se compartieron experiencias entre gente de distintos países y distintas generaciones, como suele ocurrir en los festivales de cine. En esos días vi, por ejemplo, a un cineasta brasileño alentar y aconsejar a otro sobre las ventajas de coproducir con Uruguay (debido al muy buen nivel técnico que viene alcanzando esta cinematografía, al know-how para lidiar con bajos presupuestos, y a los sueldos mucho más bajos que los de Brasil). Vi a un cineasta consagrado hacer elogios contundentes e inspiradores a la ópera prima de un joven realizador. Vi a un veterano crítico explicarle a una joven cineasta el sentido histórico de lo que dijo una entrevistada en su propia película. Se trata del tipo de cosas que no llega directamente al gran público en forma inmediata, pero que son parte esencial del cultivo cultural, que en forma impredecible y diluida, alimentará realizaciones futuras que mucha gente disfrutará (hechos similares en otros festivales serán posiblemente parte de la savia de muchas de las películas que ahora fueron exhibidas). Pero el Festival de Punta del Este, siendo un festival menor dentro del panorama mundial, tenía la virtud de caracterizarse por un grado excepcional de intercambio y de informalidad (en el mejor de los sentidos), que ahora se atenuó (sin llegar en absoluto a anularse) debido a los siguientes factores: que la mayoría de los periodistas fueron invitados a sólo tres o cuatro días de la totalidad de nueve que duró el festival, que estuvieron todos en un mismo hotel mientras que la mayoría de los cineastas estuvieron en otros, y que —salvo unas pocas— las comidas no fueron unificadas. La mayoría de las películas se exhibió una única vez, así que si uno la recomendaba no solía haber otra chance de verla en el propio festival.

Fueron exhibidas unas cincuenta películas en tres salas de Punta del Este y en la Casa de la Cultura de Maldonado. Hubo además un ciclo itinerante en seis localidades de Maldonado y Rocha. La competencia oficial (enfocada en lo íberoamericano) incluyó obras de Argentina, Brasil, Chile, Perú, Cuba, México, Portugal, España y Uruguay (algunas en coproducción con otros países más). El ciclo Panorama contempló algunas de esas mismas nacionalidades y además a Canadá, Francia, Italia e Israel. Hubo un ciclo (Filmusic Fest) de documentales sobre música, un Panorama Documental, un ciclo de cine fantástico y uno de Nuevas Miradas.

Hubo también homenajes especiales al veterano actor uruguayo George Hilton (que actuó sobre todo en spaghetti westerns) y a la actriz brasileña Glória Pires, quien vino a presentar su nuevo trabajo, Nise, el corazón de la locura, dirigida por Roberto Berliner. Ésta cuenta la historia real de la psiquiatra Nise da Silveira (1905-1999) quien, a partir de 1944, revolucionó la sección de terapia ocupacional del centro psiquiátrico de Engenho de Dentro con un enfoque cálido y gentil con los internos. Se armó un taller de pintura y escultura que llevó a que pacientes considerados crónicos incurables, violentos e incapaces de comunicarse, sin recibir ningún tipo de orientación técnica más allá de lo más elemental de agarrar un pincel, en pocos años empezaron a realizar obras que terminaron llamando la atención de un célebre crítico de arte y arribaron a una llamativa exposición de “arte moderno” que daría origen al Museu de Imagens do Inconsciente. La postura de la película es unilateral y maniquea, pero la historia es realmente muy fuerte, Glória Pires exhibe su fuerza habitual, y son notables los actores que hacen los papeles de locos. Ignoro si algunos de esos pacientes pudo “curarse”, pero las señales (corroboradas en imágenes documentales hacia el final) son las de que esas personas realmente arribaron a una convivencia más armoniosa (entre ellos y con el personal del manicomio), más feliz, y nos legaron algo bello, además de una historia ejemplar.

Ruy Guerra

En muchos años en que vengo acompañado este festival, no recuerdo la presencia de un personaje históricamente tan importante como Ruy Guerra, el cineasta brasileño-portugués, una de las figuras principales del Cinema Nôvo, que vino a presentar su película Casi memoria. Su conferencia de prensa estuvo tan buena como las mejores películas. Guerra empezó observando que ése es el festival más antiguo de América Latina, y que eso combinaba con él, “el cineasta más antiguo de América Latina”, una hipérbole para sus vigorosos 84 años, llenos de proyectos.

A partir de la noticia de que está preparando una coproducción con Uruguay, Ruy Guerra comentó la importante función del cine para el acercamiento entre países latinoamericanos, con lo que enganchó una afirmación del carácter político de cualquier obra de arte. Defendió un cine autoral y desestimó la noción de que los artistas tengan el cometido de encontrar su propio público (esto correspondería a los mecanismos de difusión y distribución). Los atributos de un artista deberían, según él y por supuesto, incluir dominio técnico y talento, pero lo crucial es el atributo adicional de coraje, en el sentido de incurrir en riesgos estéticos.

Fue enfático en rebatir la noción de que el Cinema Nôvo haya sido un movimiento epigonal de la Nouvelle Vague. Entre los dos movimientos hubo diferencias incidentales que tienen que ver con la diferencia entre franceses y brasileños. Según él, los franceses tienen la tendencia a mirar la realidad mediada por la cultura: si un francés va a escribir sobre el pomelo, lo hará a partir de referencias al pomelo publicadas en la literatura y en la filosofía, mientras que el brasileño tiende a ir a la fruta misma, a la vivencia. Pero hay diferencias más profundas: la Nouvelle Vague fue un movimiento de burgueses —de lo que él llama el “cine de los Champs-Élysées”— mientras que el Cinema Nôvo fue político. Los cineastas del Cinema Nôvo eran tan conocedores del cine estadounidense y europeo como lo eran los de la Nouvelle Vague, con la ventaja (inherente a los artistas de países oprimidos) de conocer además el cine de su alrededor, el de los países pobres. Dijo que muchas de las películas del Cinema Nôvo eran “mal hechas”, sí, pero que la idea de lo “bien hecho” en cine no tiene sentido, porque por definición la obra creativa no obedece a reglas.

En su nueva película Casi memoria un viejo algo delirante y desmemoriado se encuentra con su yo más joven (de 1967), y ambos comparten recuerdos de su padre. El estilo es no-naturalista: parlamentos poéticos, actuación teatral (grave e intensa cuando lidia con Carlos, caricaturesca en los flashbacks referidos al padre y sus allegados). Esa teatralidad es parte de las estrategias de extrañamiento caras al director, y además es reminiscente de clásicos del Cinema Nôvo, incluidas obras del propio Guerra como Los fusiles (1963) y Os deuses e os mortos (1970). En distintos momentos los personajes ponen en cuestión la naturaleza de sus recuerdos, al punto de imaginarse personajes de ficción, lo que los lleva a comentar la “cobardía” de los narradores con respecto a sus personajes, a los que suelen privar de información crucial (y se lo dicen mirando a la cámara, como un reproche). Es especialmente intenso (y extenso) el monólogo del personaje de Tony Ramos cerca del final. El trabajo sonoro-musical de la película es especialmente creativo y efectivo (estuvo a cargo del gran compositor Tato Taborda).

Brasileños

Brasil fue el país representado con mayor cantidad de películas en este festival. Al igual que Nise, El otro lado del paraíso, de André Ristum, tiene un tratamiento clásico y trata asuntos políticos en forma esquemática y maniquea, pero con un convincente sustrato emotivo. La historia transcurre en 1963 y 1964. El personaje principal es un adolescente cuyo padre (de índole soñadora, utópica, militante) decide mudarse a Brasilia, para sumarse a la mano de obra que seguía levantando la nueva capital (inaugurada tres años antes). El niño va a acompañar el involucramiento del padre con los sindicatos obreros, mientras una maestra bondadosa lo estimula a escribir, a leer y a aprender, y un cura de izquierda hace razonamientos que acercan la prédica cristiana a las aspiraciones populares. Un primer amor adolescente contribuye a incrementar la temperatura emotiva. La dictadura va a cortar la alegría general y buena parte de las esperanzas. La narrativa está enriquecida con la interpolación de espléndidas imágenes documentales y con el privilegio de una canción especialmente compuesta e interpretada por Milton Nascimento.

Más compleja y llamativa es Obra, la ópera prima de Gregorio Graziosi, que aborda la dictadura desde el presente. Un edificio construido en 1972 acaba de ser demolido para dar lugar a una nueva construcción. El arquitecto encargado de dirigir la obra encuentra entre los escombros los restos mortales de doce personas. El hallazgo implica un conflicto de fidelidades, porque el terreno pertenecía al abuelo del arquitecto, que por lo tanto estuvo probablemente involucrado en esa operación que, todo indica, remite a desaparecidos por motivos políticos. En un blanco y negro de un poder plástico excepcional, la película enfatiza aspectos de la arquitectura de San Pablo, su belleza plástica que es también de una frialdad inhumana, de un poder asustador y de un encierro opresivo. Aspectos de las fachadas riman visualmente con los encuadres simétricos o con, por ejemplo, la estantería de remedios de una farmacia. Los problemas de columna vertebral del arquitecto se vinculan con las coluumnas arquitectónicas. La banda de sonido está impregnada de elementos que están en una zona indeterminada entre el ruido y la música: martillazos, sierras, máquinas que podrían ser el ambiente no visible de la escena o una especie de música concreta. Algunos gritos humanos, que tampoco parecen vinculados directamente a las ocurrencias presentes de la anécdota, traen evocaciones de tortura y asesinato. El trabajo paralelo del arquitecto en la restauración de la cúpula de una iglesia enfatiza conexiones cristianas (los doce apóstoles pintados en la cúpula y los doce cadáveres, el rostro borrado de un personaje de la pintura —al parecer un “hombre de pueblo”— y la foto semidestruida por la humedad en la billetera junto a uno de los esqueletos. Ese trabajo magistral de poética audiovisual no condice, por desgracia, con la parte actoral y verbal de la película, que tiene unos diálogos toscos y una de esas puestas en escena en que uno siente todo el tiempo las instrucciones del director (movimientos coreográficos, ritmos estudiados). Es una falla que no quita los varios logros memorables, aparte del mérito ético de lidiar con un asunto muy a contracorriente en Brasil. Es todo un hallazgo el empleo de la canción “Trastevere” de Milton Nascimento, no sólo por las implicancias de su texto como por el clima algo siniestro de la música.

Prueba de coraje de Roberto Gervitz es una coproducción con Uruguay, y quizá la más convencional de las películas presentadas: un drama que podría ser una versión condensada de una telenovela, con una realización también telenovelil sobre el dilema de un hombre: realizar su sueño de escalar un pico muy difícil en Tierra del Fuego o quedar a acompañar a su mujer durante un embarazo de riesgo.

Tres destaques

Hubo tres películas especialmente notables entre las que me tocó asistir. La peruana Solos cuenta la historia de cuatro treintañeros que dedican algunas semanas a recorrer el interior recóndito del Perú en una camioneta con una pantalla inflable y un proyector, para hacer funciones gratuitas de cine para gente que, en su mayoría, nunca vio cine en sus vidas. Hay escenas recurrentes de las distintas proyecciones, pero el contenido de la pantalla está siempre fuera de foco, y la obra proyectada no parece emitir sonido. Los poquísimos espectadores que se interesan en la propuesta están siempre lejos y también desenfocados. Lo que vemos es a los cuatro militantes del cine viendo a esos casi-nadie mirar las películas, siempre con esperanza de que en la siguiente función haya más gente. Es una reflexión algo amarga sobre la disparidad entre el amor de los realizadores por un arte en el que depositan toda su fe, y la sensación descorazonadora de un público cercano a cero —que suele acosar a tantos realizadores latinoamericanos a contracorriente—. La directora Joanna Lombardi (hija de Francisco Lombardi, el más famoso realizador peruano) de cierta manera elabora algo de su vivencia: su anterior largometraje tiene el récord registrado de ser la película nacional con menos espectadores en unos treinta años. Pero la película, al mismo tiempo que elabora esa relativa frustración (siempre matizada por la alegría de hacer) es también una road movie, hecha casi sin guión. La cámara acompaña, muchas veces en largos planos estáticos, conversaciones informales sobre tópicos varios: la vocación, el sexo, los vínculos amorosos. Hay también entrevistas documentales con algunos lugareños. Las composiciones visuales son singularmente ingeniosas. Hay varios planos memorables, muy especialmente uno de Wendy al atardecer frente al panorama desenfocado de la ciudad: luego Wendy se aparta pero el foco no se corrige, permanece unos cuantos segundos en un “vacío” de impresionismo radical. Al mismo tiempo que comenta la pasión/frustración de hacer un arte solitario, la película ejemplifica perfectamente, para el que quiera y sepa ver, el fundamento de esa esperanza que nunca merma.

De las películas que me fue dado asistir, ninguna alcanza el nivel de actuaciones y diálogos de Vida sexual de las plantas de Sebastián Brahm (Chile). El compañero de la personaje principal sufre un pequeño golpe en la cabeza. Las secuelas no son drásticas, pero son justo lo suficiente para inhabilitarlo para su trabajo de abogado. Ella tiene buena parte de la culpa del accidente, y quizá sea el propio sentimiento de culpa el que la lleva a ya no poder seguir a su lado. Intenta hacer la vida con otro novio, pero tampoco logra liberarse de su vínculo anterior. Uno acompaña con interés la anécdota y el juego emotivo en que hasta la protagonista encara con cierta sorpresa sus propios sentimientos, que existen en forma poderosa más allá de lo que la ética dicta que deberían ser. A otro nivel, se nos arma toda una inefable trama de intercambios metafóricos, que tienen que ver con la fertilidad femenina y la presencia constante de lo vegetal (el trabajo de paisajista de la protagonista, el noviazgo con el hombre que le encarga un jardín, el hallazgo de una flor rara). Lo vegetal puede ser también representación de cierta pasividad. La filmación es especialmente íntima, con varios primeros planos preciosos y muy expresivos. Es una película también muy sexuada.

La uruguaya Clever (de Federico Borgia y Guillermo Madeiro) fue uno de los éxitos populares del festival. Algunos de los críticos y cineastas extranjeros observaron con admiración una fuerte identidad de “cine uruguayo”, referida a lo que aquí a veces se refiere como el estilo Control Z. Y es cierto. Pero ese estilo aparece en buena medida robustecido. Es la misma onda de historia mínima, personajes silenciosos y apáticos, ociosos por vocación y por falta de opciones, con observaciones entre desencantadas, ácidamente críticas y solidariamente comprensivas, de cierta pequeñez (la pequeñez de los objetivos y perspectivas, y la que es inherente a una ciudad del interior en la que casi nunca pasa nada). Esos aspectos —que ya estaban contenidos en 25 watts o Whisky— están recargados en su aspecto quirky, quizá con una influencia importante de los hermanos Coen. La película combina drama íntimo, comedia absurda y road movie. Está realizada con creatividad, pericia técnica, inteligencia y swing en todos sus aspectos. La banda musical es de Ismael Varela (Señor Faraón), y es probablemente la mejor música de película que se haya hecho en Uruguay.

Medianoche y cierre

El ciclo Al Filo de la Medianoche (cine fantástico) fue programado por Alejandro Yamgotchian. Pude asistir Australiens de Joe Bauer (Australia), realizada al parecer con sólo 20 mil dólares, pero con mucha pericia, tesón y canjes varios. Lidia con una invasión alienígena a Australia. Entre otros asuntos, está la ofensa de los Estados Unidos de que los extraterrestres se hayan equivocado de país. Un núcleo familiar muy friqui se va a dedicar a salvar el planeta. La realización es caricaturesca, un poco en el tono de las primeras películas gore de Peter Jackson. Los efectos son explícitamente primitivos. La mayoría de los chistes son asumidamente pavos, como si fuera un sketch de Capusotto. Junto a momentos totalmente estúpidos hay otros que, si uno se abre al estilo, están entre las maravillas de la comedia reciente, y en un estilo felizmente apartado de la “nueva comedia americana” (aunque alguna influencia hay).

Ninguna película fue tan debatida como la que cerró el festival, la coproducción argentino-uruguaya Mi amiga del parque, de Ana Katz. Liz, una joven de clase media que acaba de tener un bebé y cuyo padre se encuentra ausente. En esa situación fragilizada, ella termina desarrollando una amistad por Rosa, una mujer de situación social inferior. Rosa es medio garronera e invasiva, y quizá por la diferencia de códigos o de necesidades, nunca termina de suscitar confianza. Pese a ello, Liz parece sentirse más a gusto con ella que con los integrantes de su círculo de amigos más adinerados. La película está planteada de una manera que deja abiertas las posibilidades de posiciones y comprensiones muy distintas: algunos sienten empatía por Rosa y terminan compenetrándose con el afecto de Liz, otros no ven verosimilitud alguna al sentimiento y actitudes de Liz frente a una mujer quizá peligrosa (por mal-intencionada o, al menos, por irresponsabilidad e impredecibilidad).

Premios

Los festivales de cine suelen ser inabarcables, así que toda cobertura periodística es siempre parcial. En este caso, el problema se acentuó con el hecho de que la mayoría de los periodistas fueron invitados para menos de la mitad del festival. Así que no pude ver La luz incidente, de Ariel Rotter (Argentina), que ganó el premio de Mejor Película y al parecer en forma muy merecida (ganó también el premio de la crítica en el reciente Festival de Mar del Plata). Su actriz Érica Rivas fue premiada como mejor actriz. Tampoco vi La patota de Santiago Mitre (Argentina), que ganó el premio del público, ni La delgada línea amarilla de Celso García (México), por la que Damián Alcázar fue premiado como mejor actor.

Clever ganó una mención a mejor ópera prima. La fotografía de Pablo Baião para Casi memoria, con sus coloridos intensos en los flashbacks y un sepia casi monocromático en el presente narrativo, también ganó un premio. Fue especialmente emotivo el galardón a mejor director otorgado a Ruy Guerra en medio a aplausos masivos.

Guilherme de Alencar Pinto (La Diaria, 02/03/2016)

34º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay

Desde el 22 de marzo al 3 de abril se llevará a cabo la trigésimo cuarta edición del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, organizado por Cinemateca Uruguaya, con el apoyo del ICAU, la Intendencia de Montevideo, el Ministerio de Industria, Energía y Minería, y el área de Eficiencia Energética, Ministerio de Turismo, UTE, Remisat, Gráfica Mosca, Alas Uruguay y otros organismos, instituciones y empresas, públicas y privadas.
El evento tendrá lugar en ocho salas: Cinemateca 18, Sala Cinemateca, Sala Dos y Cinemateca Pocitos, además de en Life Cinemas 21 (ex Casablanca), Cine Universitario (Salas Lumière y Chaplin) y Sala Zitarrosa.

La programación está compuesta de 215 películas entre largos y cortometrajes, de 56 países. El Festival contará con seis secciones en competencia (Largometrajes Internacionales, Largometrajes Iberoamericanos, Competencia Nuevos Realizadores, Competencia de Cine de Derechos Humanos, Cortometrajes Internacionales, Cortometrajes Uruguayos), además de un Panorama Internacional de largos y cortometrajes. Habrá un Focus en el cine Italiano de los últimos dos años, y otro en la cinematografía española.

Esta nueva edición del Festival Internacional del Uruguay exhibirá, además, muestras de otros festivales, por lo que habrá una selección de films que participaron en la Semana dos Realizadores, de Río de Janeiro, del Festival Internacional de Cine de Huesca y del Festival Latinoamericano de Video de Rosario.

El festival contará, además, con las secciones temáticas “Ensayo de orquesta”, dedicado al cine que tiene a la música en su centro y “Ojo con el cine”, donde el arte cinematográfico se vuelve autorreferencial y se sitúa a sí mismo en el centro.

Este año, el festival se desarrollará en el mes de marzo, y, acompañando las actividades del mes de la mujer, inauguramos con una sección especial, a modo de homenaje: “Una habitación propia: mujeres y cine”

ADELANTO DE PROGRAMACIÓN

En los próximos días estará disponible la programación completa del 34º Festival, que consta de 144 largometrajes y 71 cortometrajes de, Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bolivia, Bosnia Herzegovina, Brasil, Canadá, Colombia, Croacia, Costa Rica, Corea del Sur, Cuba, Chile, China, Dinamarca, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Filipinas, Finlandia, Francia, Irlanda, Irán, Italia, Islandia, Japón, Lituania, México, Nepal, Países Bajos, Palestina, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania, Rusia, República Dominicana, Suecia, Turquía, Ucrania y Uruguay, a los que se suman, en co-producción, Noruega, Suiza, Venezuela, Siria, Bulgaria, República Checa, Guatemala, Surinam, Catar, Indonesia, Israel y Egipto.
Muchas de ellas estarán acompañadas por
sus directores, actores, actrices y productores.

Participarán en la “Competencia Internacional de Largometrajes” las siguientes películas:

Campo Grande (Brasil, Francia, 2015) de Sandra Kogut.

Los seres queridos (Les êtres chers) de Anne Émond (Canadá, 2015)

Olmo y la gaviota, de Petra Costa, Lea Glob (Dinamarca, Portugal, 2015)

Yo soy el pueblo (Je suis le Peuple) de Anna Rousillion (Francia, Egipto, 2015)

Cabra (Koza) de Ivan Ostrochovský (Eslovaquia, República Checa, 2015)

Un monstruo de mil cabezas de Rodrigo Plá (México, 2015)

La academia de las musas de José Luis Guérin (España, 2015)

Rams: la historia de dos hermanos y ocho ovejas, de Grímur Hákonarson (Islandia, Dinamarca, Noruega, Polonia, 2015)

Que tengamos paz en nuestros sueños (Peace to us in our dreams) de Sharunas Bartas (Lituania, Francia, Rusia, 2015)

El evento (Sobytie) de Sergei Loznitsa (Países Bajos, Bélgica, 2015)

Demonio de Marcin Wrona (Polonia, Israel 2015)

Suite Armoricaine de Pascale Breton (Francia, 2015)

Una juventud alemana (Une jeunesse allemande) de Jean-Gabriel Périot (Alemania, Francia, 2015)

La camarera Lynn (Das Zimmermädchen Lynn) de Ingo Haeb (Alemania, 2015)

La bruja del amor (The Love Witch) de Anna Biller (Estados Unidos, 2016)

INVITADOS

Los invitados confirmados hasta el momento son Lo Politi directora de Jonas, Massimo Coppola, director de Romeo y Julieta, Juan Villegas, director de Victoria, Adriano Salgado que presentará su film Romántico Italiano, Ivan Fund que hará lo propio con El organismo, Fernando Salem cuyo film Cómo funcionan casi todas las cosas compite en la sección nuevos realizadores, Sebastián Carreras y Charlie Arturaola quienes presentarán El duelo del vino, Felipe Yaryura productor de Paula, Flávio Tambellini de Campo Grande, Lou McLoughlan de 16 años hasta el verano, Margarida Leitao de Gipsofila, Matthew Mishory de Ausente, Gabriela Trettel de Soleada, Alessio Rigo de El solengo, Iraia Elías, actriz de Amama, Tatiana Huezo directora de Tempestad, Julián Lona de Umbral, Sergio Braz de Una chica de su edad.

La lista de realizadores, actores, actrices, programadores, productores, distribuidores y expertos que viajarán a Montevideo a representar sus películas se completará en los próximos días.

19º Festival Internacional de Cine de Punta del Este

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Se entregaron los premios del 19º Festival Internacional de Cine de Punta del Este

El sábado 27 tuvo lugar la ceremonia de clausura y entrega de premios del 19º Festival Internacional de Cine de Punta del Este, en el Palacio de Festivales.

Los Premios Mauricio Litman fueron definidos por un jurado internacional. El mismo estuvo integrado por: Jean Pierre Noher (Argentina), Paula de Luque (Argentina), Nelson Diniz (Brasil), Juan María Villar Betancort (España) y Hugo Burel (Uruguay).

El jurado eligió como Mejor Película a La luz incidente, de Ariel Rotter (Argentina). El Premio a Mejor Director fue para Ruy Guerra, por Casi memoria (Brasil). El Mejor Actor fue Damián Alcázar por La delgada línea amarilla, de Celso García (México) y la Mejor Actriz fue Erica Rivas, por La luz incidente de Ariel Rotter (Argentina). También se entregaron dos menciones especiales: a Clever de Federico Borgia y Guillermo Madeiro (Uruguay), como la mejor Ópera Prima; y a Pablo Baiao de Casi memoria (Brasil) a Mejor Fotografía. Por voto popular, el Premio del Público a la Mejor Película fue para La patota, de Santiago Mitre (Argentina),

 En sala estaban el Intendente Departamental de Maldonado, Ing. Enrique Antía; el Director General de Cultura Prof. Jorge Céspedes e invitados nacionales e internacionales.

 

 

19º Festival Internacional de Cine de Punta del Este

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DETALLES DE LA PROGRAMACIÓN

Se establece una sección Competencia Internacional, donde predominan los títulos de la región e iberoamericanos, pero que abre posibilidades de participación a otras cinematografías. Para esta sección se ha buscado preferentemente filmes de nuevos realizadores, con propuestas estimulantes, variadas y creativas, obras de calidad que resulten también atractivas al público general.

Se ha definido además, una sección fuera de competencia o Panorama, que a su vez se subdivide en distintas áreas. Allí se incluyen títulos consagrados en festivales internacionales o de grandes realizadores, también se abre una ventana hacia el cine documental y se ofrecerá una sección especial denominada Filmusic, con producciones que asocian el cine y distintos géneros musicales, como el jazz o el samba, y otra sobre cine de género denominada Al filo de la medianoche, que apunta a atraer a un público más joven.

COMPETENCIA INTERNACIONAL

La sección Competencia Internacional está integrada por los siguientes títulos:

La luz incidente. Producción argentina de Ariel Rotter, con Erica Rivas, Marcelo Subiotto y el uruguayo Roberto Suárez. Una obra delicada y sutil que presenta la historia de superación de una mujer, quien luego de una tragedia familiar, encontrará el desafío de un nuevo amor en su vida. Premio a Mejor Actriz y Premio Fipresci en Mar del Plata.

La patota. Esta realización del argentino Santiago Mitre, lanza una nueva mirada sobre una historia inspirada en la película homónima que hiciera Daniel Tinayre con Mirtha Legrand. El caso de una docente rural, que sufre una violación, permite revelar una trama más profunda de culpa, perdón y redención. Con labor consagratoria de Dolores Fonzi, junto a Esteban Lamothe y Oscar Martinez. Premiada en Cannes y San Sebastián.

Quase Memória (Casi memoria). Es el más reciente trabajo de Ruy Guerra, un emblemático realizador del Cinema Novo, que renueva su vigencia en esta historia de sueños, memoria y olvido, en la que un personaje, durante una noche de desasosiego, se enfrenta a sí mismo y al recuerdo de su padre. Con labor protagónica de Tony Ramos, junto a Charles Fricks y Julio Adriao. Selección del Festival de Rio, es presentada en su estreno internacional.

Prueba de coraje. Esta coproducción entre Brasil y Uruguay, dirigida por Roberto Gervitz, ubica el dilema de un joven escalador, quien debe decidir entre encarar el desafío de subir a una peligrosa montaña en Tierra del Fuego, o acompañar el embarazo de riesgo de su esposa, mientras supera los sentimientos de culpa por la muerte de su hermano. Protagonizada por Armando Babaioff y Mariana Ximenez, con participación especial de César Troncoso. Selección de los festivales de Montreal y Brasilia.

La vida sexual de las plantas. Realización chilena de Sebastián Brahm que describe la crisis de una mujer, que luego de un accidente su esposo, que le cambia la personalidad, decide separarse Se embarcará en una nueva relación, pero el recuerdo de su amor perdido aún la ronda y se da cuenta de que a veces el mejor padre no es el mejor marido. Con actuación de Francisca Lewin, Mario Horton, Cristián Jiménez. Seleccionada para Toulouse 2016.

El acompañante. Esta realización hispano-cubana dirigida por Pavel Giroud, ubica a un joven boxeador en la Cuba de la década de los ochenta, que busca redimirse trabajando como acompañante de personas enfermas de sida. La experiencia cambiará su vida. Con Yotuel Romero y Armando Miguel Gómez. Seleccionada en el Festival de Pusan.

Felices 140. Esta propuesta de la española Gracia Querejeta, plantea con humor y frescura la historia de una mujer que reúne a sus amigos y familia en una paradisiaca casa en las Islas Canarias, y en una cena y tras una ronda de confesiones por parte de cada uno de los invitados, la mujer anuncia que ha ganado 140 millones en la lotería. Con espléndida labor de Maribel Verdú, junto a Nora Navas, Marián Álvarez y Eduard Fernández.

La delgada línea amarilla. Esta realización del mexicano Celso R. García, en su ópera prima, presenta a un grupo de trabajadores que viven diversas aventuras mientras deben pintar una línea amarilla a lo largo de una perdida ruta al norte del país. Con labor protagónica de Damián Alcázar, fue premiada en Montreal, Gijón y Mannheim.

Solos. Una especie de road movie cinéfila de la peruana Joanna Lombardi (hija de Francisco Lombardi), que ubica a un grupo de jóvenes realizadores que se internan en la selva llevando un cine móvil y buscando un público no contaminado por la oferta de Hollywood. El viaje empieza con el entusiasmo de los que quieren exhibir su película y poco a poco se convertirá en una reflexión acerca del cine, de los amigos y de la soledad. Con Wendy Vásquez, Diego Lombardi, Alberto Rojas, Rodrigo Palacios.

Estuve en Lisboa y me acordé de ti. Presenta la dura experiencia de un inmigrante brasileño en Portugal, adonde llega con muchas esperanzas de rehacer su vida, luego de un fracaso sentimental. Basado en la novela de Luis Rufatto y dirigida por el portugués José Barahona, con actuación de Paulo Azevedo, Renata Ferraz y Amanda Fontoura.

Clever. Divertida comedia nacional de Federico Borgia y Guillermo Madeiro. Ubica a un instructor de artes marciales y padre divorciado. En su obsesión de pintar unos fuegos especiales a su auto, emprende un viaje a un pueblo remoto donde aparentemente reside el artista capaz de hacer realidad su deseo. En el camino se encontrará con personajes excéntricos y misteriosos que lo conducirán a un destino inesperado. Con actuación de Hugo Piccinini, Antonio Osta, Horacio Camandule y Néstor Guzzini. Premiada en Suiza. Estreno nacional.

PANORAMA

Esta sección reúne una serie de títulos que han sido premiados en festivales internacionales y que nos acercan a cinematografías y autores menos difundidos. La integran destacados títulos como:

La amiga del parque. De Ana Katz sobre guion de ella e Inés Bortagaray (premio a Mejor Guión en el Sundance), sobre la complicidad de dos mujeres muy distintas, que buscan huir de la rutina de sus vidas. Con rodaje en Uruguay y actuación de Julieta Zylberberg y Mirella Pascual.

Ausencia. De Chico Teixeira, sobre un adolescente que vive en un medio rural y sufre la ausencia paterna. Obra premiada en Gramado y con destacada labor de Irahndir Santos.

Obra. Realización de Gregorio Graziosi, con la ciudad de Sao Paulo como trasfondo y un arquitecto como protagonista de una obra en la que se encuentran unos cadáveres enterrados. Sutil parábola sobre cierta realidad brasileña. Con Julio Andrade e Irandhir Santos. Premio Fipresci en el Festival de Río.

Un hombre solo. Esta realización de Claudia Jouvin presenta con humor una fábula moderna sobre un hombre que buscando un cambio en su vida, acude a una clínica que ofrece hacer una réplica de las personas. El tema de la soledad y la complejidad de las relaciones en nuestro tiempo, en esta ópera prima protagonizada por Vladimir Brichta y Mariana Ximenes.

S.O.S. Mujeres al mar 2. Segunda parte de una exitosa comedia con estrellas de la Globo. Dirigida por Cris D’Amato, con Giovanna Antonelli, Reynaldo Gianecchini, Fabiula Nascimento.

Nise, el corazón de la locura. Retrata la experiencia de una médica psiquiatra y su lucha en los años cuarenta por cambiar el tratamiento que se daba a los pacientes. Dirigida por Roberto Berliner. Con Gloria Pires. Premio Mejor Actriz y Gran Prix en Festival de Tokio.

La calle de la amargura. El maestro mexicano Arturo Ripstein vuelve con sus temas predilectos en una comedia negrísima y buñuelesca, con unos enanos luchadores y unas prostitutas que los narcotizan para robarles. Inspirada en un hecho de la crónica roja. Con destacada labor de Patricia Reyes Spíndola, junto a Nora Velázquez, Silvia Pasquel, Arcelia Ramírez.

Las elegidas. Explora el submundo de la prostitución y las mujeres secuestradas por los grupos mafiosos. Violencia y duro retrato social en esta realización de David Pablos, con Nancy Talamantes, Óscar Torres, Leidi Gutiérrez.

Mi gran noche. El talento de Alex de la Iglesia en un tour de force sobre lo que ocurre en un estudio de televisión durante una especial transmisión de Nochebuena. Con presencia de Raphael y Santiago Segura.

La novia. Renovada aproximación de la directora Paula Ortiz al drama lorquiano de Bodas de Sangre. Con Inma Cuesta, Asier Etxeandia, Álex García, Luisa Gavasa, Una de las favoritas a los inminentes Premios Goya.

Tres recuerdos de mi juventud. El francés Arnaud Deplechin (Reyes y reinas), arma un sensible y encantador retrato sobre las vivencias de unos adolescentes en los años ochenta. Con Mathieu Amalric.

El precio de un hombre. Un retrato social en tiempos de crisis sobre un trabajador de provincia que lucha por sobrevivir. El realizador Stephane Brizé, sorprende con su madurez expresiva y concisión del relato. En un estilo que lo acerca a Laurent Cantet y a los hermanos Dardenne. Gran labor de Vincent Lindon.

Nos femmes. Un gran suceso del teatro llevado al cine en esta comedia de enredos sobre un trio de maduros amigos que se reúnen habitualmente a jugar a las cartas. Un día, uno de ellos se retrasa porque ha asesinado a su esposa. Dirigido y protagonizado por Richard Berry, junto a Daniel Auteuil y Thierry Lhermitte.

Mis hijos. Cuenta la historia de un niño que vive en una ciudad árabe israelí y cuyos padres lo envían a un prestigioso internado de Jerusalén. Coproducción internacional entre Israel, Alemania y Francia, dirigida por Eran Riklis y protagonizada por Tawfeek Barhom,

Gett, el divorcio de Vivianne Amsalem. Drama sobre una mujer que quiere conseguir el divorcio en un país donde sólo existe el casamiento religioso y se impone la voluntad del hombre. Tercera parte de la trilogía sobre el matrimonio y la familia de los hermanos israelíes Ronit y Shlomi Elkabetz. Candidata oficial de Israel para representar al Oscar.

Latin Lover. Mi familia italiana. Comedia italiana que reúne a un grupo de mujeres que asisten al acto recordatorio por los diez años de la muerte de un actor famoso y mujeriego. Secretos, rivalidades y nuevas pasiones afloran en ese encuentro. Dirigida por Cristina Comencini, con actuación de Angela Finocchiaro, Valeria Bruni Tedeschi, Candela Peña, Marisa Paredes y la recordada Virna Lisi.

Room (La habitación). Una mujer y su hijo viven durante años encerrados en la habitación de una casa en un tranquilo poblado. Con varias nominaciones al Oscar esta producción irlandesa de Lenny Abrahamson, tiene en la labor de Brie Larson uno de sus puntos más altos.

La programación se completa con un Panorama de Nuevas Miradas, con producciones independientes del cine argentino más nuevo, un Panorama Documental, en el que se podrán ver títulos como Favio, crónica de un director, en el que Alejandro Venturini se acerca a la figura de un verdadero ícono de la cultura argentina. También se podrá apreciar Valdenses, de Tomás Lipgot y Tras la pantalla de Marcos Martínez, sobre Pascual Condito un singular y querible personaje del negocio cinematográfico. Además se presentará un programa de cortos seleccionados especialmente para el festival.

AL FILO DE LA MEDIANOCHE
Esta sección la componen tres filmes:
Australiens. (Australia, 2014). Dirección: Joe Bauer. Duración: 112 minutos. – A los 10 años, la australiana Andi Gibson tuvo un encuentro cercano con un platillo volador, aunque todos asumen que está loca. Diecisiete años después, una flota armada extraterrestre toma por asalto el país de Andi y al mismo tiempo secuestra a su madre. Divertida y muy completa comedia australiana, de bajísimo presupuesto, premiada en Europa y Estados Unidos.

Día de Fugitivos (Runaway Day). (Grecia, 2013). Dirección: Dimitris Bavellas. Duración: 83 minutos – Drama de ciencia ficción, con un formato bastante fiel al de las películas fantásticas norteamericanas clase B de la década del ´50, con el fin de simbolizar de alguna manera la desesperación, el desconcierto, la incomodidad de los griegos en tiempos de crisis, que huyen misteriosamente de sus hogares, llevando consigo sus deseos más profundos e impensados.

Francesca. (Argentina / Italia, 2015). Dirección: Luciano Onetti. Duración: 80 minutos – Dos detectives intentan dar con un asesino serial, pero para atraparlo primero deberán saber la causa de porqué la niña del título había desaparecido hace 15 años. Algunos sospechan que regresó, pero sin ser la misma niña que todos conocían. Onetti vuelve a recrear un muy buen giallo, en tono mucho menos experimental que su premiada ópera prima Sonno profondo.

19º Festival Internacional de Cine de Punta del Este

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Renovada fiesta del cine en Punta del Este

El 19º Festival Internacional de Cine de Punta del Este, que se realizará del 21 al 27 de febrero, es organizado por la Intendencia de Maldonado, que a través de su Dirección General de Cultura, encaró el desafío de ofrecer una propuesta renovada y atractiva del tradicional Festival, acorde a la imagen y la jerarquía del principal balneario de Uruguay.

Punta del Este obtuvo proyección internacional en la década del ’50, cuando se celebraron los grandes Festivales de Cine organizados por Mauricio Litman. Fueron los primeros festivales de cine en el continente y dejaron un legendario recuerdo.

Adjunto al Cantegril Country Club, hace 65 años, se construyó el Palacio de Festivales, para dar cabida a las películas, a los renombrados artistas y directores cinematográficos que llegaban de todo el mundo, a los espectadores e invitados que engalanaban cada función. No menos importante fue la presencia de periodistas de diversos medios de comunicación, lo que significó una promoción universal y sus beneficios para la industria turística.

En la 19ª edición, el Festival ofrecerá una variada programación de unos sesenta títulos internacionales, con especial atención al cine regional e iberoamericano. A la ya mencionada Sala Cantegril, se suman este año el Cine Libertador, la Casa de la Cultura de Maldonado y el Salón Rojo del Cantegril Country Club. Habrá además exhibiciones itinerantes en diversas localidades de Maldonado y la región como San Carlos, Pan de Azúcar, Piriápolis, Aiguá, Gregorio Aznárez y Rocha.

Los largometrajes de la categoría ficción se presentan en las secciones Competencia Internacional y Panorama. En esta última se proyectará una muestra de los títulos más importantes premiados en los grandes festivales del mundo. Estos filmes y los de Panorama documental, si bien no participan de la competencia, sí podrán recibir el premio Voto del Público.

Un jurado internacional de cinco miembros, integrado por el actor franco-argentino Jean Pierre Noher, la realizadora argentina Paula de Luque, el actor brasileño Nelson Diniz, el productor español Juan Manuel Villar Betancort y el escritor uruguayo Hugo Burel, discernirá los premios “Mauricio Litman”, en las siguientes categorías: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actriz y menciones especiales en otros rubros que disponga, como Guion, Edición, Fotografía y Música.

La película de la función de apertura, el domingo 21, será el filme brasileño Ausencia, realización de Chico Texeira, triunfadora del pasado Festival de Gramado, donde obtuvo el Kikito de Oro. La exhibición se realiza además dentro del Homenaje al Festival de Gramado, que este año es el Festival Invitado, estando previsto el arribo de las máximas autoridades de Gramadotur, entidad organizadora del mismo.

En la clausura se presentará en avant-premiére especial la producción argentino-uruguaya La amiga del parque, dirigida por Ana Katz y protagonizada por Julieta Zylberberg, Mirella Pascual y Daniel Hendler, con rodaje en nuestro país. Fue seleccionada para el Sundance 2016.

Entre las figuras internacionales a las que el FICPUNTA tributará un homenaje especial, se encuentra la gran actriz brasileña Gloria Pires, quien llegará acompañando la presentación del filme Nise, el corazón de la locura, realización de Roberto Berliner, que triunfara en el Festival de Tokio con el Grand Prix y el lauro a Mejor Actriz.

Habrá también un reconocimiento especial a la trayectoria para el actor uruguayo George Hilton (Jorge Hill), de extensa y exitosa trayectoria en el cine europeo e italiano y recordado por su participación en spaghetti-westerns y filmes policiales.

Se celebrarán conferencias con invitados especiales, mesas redondas, presentaciones de libros y varios eventos sociales, como la ceremonia de apertura el domingo 21 de febrero y la entrega de premios y cierre, el sábado 27 de febrero.

 

XXX Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (Diego Faraone)

 

Cine diverso, polémico y popular

Si hay algo que caracteriza al festival de Mar del Plata es su carácter popular, y seguramente lo que lo diferencia sustancialmente de Bafici, el otro gran festival argentino. No se trata solamente de que es organizado por el INCAA y y por tanto es sacado adelante por la Presidencia de la Nación (la responsabilidad de Bafici recae en cambio en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), sino que además, por una cuestión geográfica, concurren allí otra clase de cinéfilos. Bafici tiene su sede y sus principales salas en la zona de Recoleta, barrio de clase alta bonaerense, mientras que Mar del Plata tiene sus múltiples cines en el centro mismo de la ciudad-balnaerio, localidad peronista por excelencia, concurrida y habitada por clases medias desde que Perón lo volvió un balneario para sindicatos de obreros y empleados en 1954. El público de Mar del Plata es más llano, aplaude con gran entusiasmo todas y cada una de las 400 películas exhibidas –incluso las que no lo merecen–, y ante la llegada de algún personaje célebre, hasta emite ovaciones con cierto aire de barra brava. Sus espectadores parecerían ser por igual jóvenes, medianos y viejos. Quizá sea también uno de los festival de latinoamérica más abiertos al cine de géneros, aunque su apertura a la diversidad sea también un rasgo característico.

Olor a mar, un clima que oscila entre muy ventoso y levemente soleado, corridas de diez cuadras entre sala y sala para llegar en hora a las funciones, una invasión de actores y directores que se pasean como si nada por las plazas y peatonales y que hasta salen a bailar a los mismos boliches que los visitantes de a pie… por sobre todo, mucha, mucha cinefilia, ocho días de no hablar de otra cosa que de cine y una inyección de celuloide capaz de provocar indigestas hasta en los adictos mejor predispuestos.

Competencia Internacional: cine heterogéneo.

Si bien pocos dudaron que la programación de este año fue superior a la de los dos años pasados, la Competencia Internacional presentó cine del bueno y también algo del impresentable. No puede adjetivarse de otra manera la imposible Mecánica Popular de Alejandro Agresti, una película que reúne lo peor del cine argentino de todos los tiempos. Discursiva, altanera, gritona, reaccionaria y hasta un poco resentida, encierra a un grupo de personajes al borde del suicidio que discuten sobre el mundo y sobre todo, siempre desgañitándose en vómitos catárticos que pretender subrayar la importancia de lo que están diciendo. Pero como ocurre con la gente que grita o que golpea la mesa cuando habla, pierde credibilidad desde la primera discusión, y semejante escándalo solo verifica la inseguridad de la película y de su director. Como bien dice el crítico de Página 12 Horacio Bernades al respecto: “Agresti filma como hace treinta años, y piensa como hace cien”.

En comparación todo lo demás parece genial: el premio a mejor director fue para el eslovaco Iván Ostrochovsky y su película Koza. Siempre hemos visto ficciones de boxeadores emergidos de un entorno marginal que se entrenan, van creciendo cada vez más y sorprenden al mundo con un implacable K.O. También hemos oído siempre de los grandes campeones “39 victorias y 2 derrotas”, pero nunca supimos del reverso a esta fórmula. Koza presenta eso mismo: un pobre desgraciado que quiere sacar adelante su vida y la de su familia mediante el boxeo, sólo para morder la lona una y otra vez, con deterioros físicos inevitables. Entre pelea y pelea, lidia con entrenadores alcohólicos y mánagers abusivos, resaca de la sociedad. Un abordaje llamativo y original, y también muy deprimente. En un mismo tono, El precio de un hombre (traducción perfecta de “Le loi du marché”) de Stephanne Brizé es una muestra de que en definitiva no hay mucho que envidiarle a Francia en cuanto a estabilidad y calidad laboral (pero sí en cuanto a cine). El cine social francés sigue siendo del mejor que se hace en el mundo y aquí se dispone un cuadro asfixiante como pocos, con un pico de calidad sobre el final, en el acercamiento a la vida de un guardia de seguridad de un supermercado.

El premio Astor a mejor película fue para la notable El abrazo de la serpiente, coproducción entre Colombia, Argentina y Venezuela, dirigida por el colombiano Ciro Guerra. Una inmersión en la Amazonia colombiana, río abajo, nos introduce en un universo cultural en sus últimos estertores, moribundo, en el proceso de ser diezmado por el hombre blanco. Con el espíritu de Apocalipsis Now o Aguirre, la ira de Dios, se trata de un envolvente ejercicio de adaptación histórica, que a medida que se adentra en el corazón de las tinieblas profundiza en conceptos como civilización, saqueo y exterminio.

Los premios a mejor guión y a todo el elenco masculino en conjunto fue para la impactante El club, ya reseñada previamente en estas páginas. En cambio el premio del público fue para Remember, del canadiense Atom Egoyan, de quien hace tiempo no oíamos nada. Un par de décadas después de sus notables Exótica y El dulce porvenir, Egoyan se lanza a un cine mucho menos serio, mezcla explosiva de género de revancha antinazi, con algo de Arrugas, Flores Rotas y Memento. Una historia de venganza senil, con vuelta de tuerca algo tramposa y sin profundidad conceptual alguna. Pero da lo mismo; es muy divertida.

Aunque la mejor película de la competencia (y seguramente de todo el festival), la que llevó el premio Fipresci y el premio a mejor actriz para la siempre maravillosa Érica Rivas es la sobresaliente en todo sentido La luz incidente, del director argentino Ariel Rotter. Una elegante recreación a los años sesenta en torno a una mujer de clase acomodada y con dos hijas a su cargo, quien luego de la muerte de su marido decide rehacer su vida. La película se va convirtiendo paulatinamente en un demoledor retrato de un dolor subrepticio, de una imposición disfrazada, de las malas decisiones surgidas de la necesidad. Un cine que traspasa y se queda instalado, y que habla de lo propio y de lo ajeno con una precisión soberbia. La capacidad del realizador para involucrar y envolver al espectador en una situación crecientemente incómoda es inigualable.

Competencia Argentina. Cine del mejor.

Es sorprendente que el nivel promedio de calidad de la Competencia Argentina haya sido aún mejor que el de la Competencia Internacional. Pero así son las arbitrariedades e intermitencias de la programación de festivales, y ya nadie debería poner en duda que el cine argentino no sólo se encuentra en un buen momento, sino que además es el más sólido de toda latinoamérica: con una producción anual de 170 largometrajes (según las cifras oficiales, pero deben de ser aún más), el vecino país entrega anualmente unas dos docenas de sumo interés y espíritu variado. Esta selección fue una buena muestra de esa solidez sostenida.

La ganadora de la Competencia fue El movimiento, adaptación de época sobre los rudimentos políticos de la Argentina, en la que los caudillos son poco más que saqueadores, asesinos a sangre fría, predicadores y embusteros paranoicos; la “civilización” en este recorrido viene acompañado de un salvajismo atroz, y el director Benjamin Naishtat propone con creatividad y cierto riesgo especulativo otro notable ejericicio de revisionismo historico. De todas maneras y aunque la película está muy bien, es poco comprensible que le haya ganado a Hijos nuestros y a Los cuerpos dóciles, dos de las más importantes de la selección, y de las mejores películas argentinas de este año.

Hijos nuestros, de Juan Ignacio Fernández Gebauer y Nicolás Suárez habla de cómo la adicción al fútbol puede convertirse en un problema vital de primer orden para el protagonista, un tachero con sobrepeso que recorre las calles de Buenos Aires. Carlos Portaluppi está genial como el resentido (y también querible) protagonista, al que se lo ve frecuentemente desbordado y salido de sus casillas, totalmente dominado por su propia pasión. Un excelente cuadro social, una dirección general notable que sabe presentarlo con soltura y naturalidad y el plus impagable de Ana Katz como co-protagonista, a quien siempre es un placer ver en pantalla. Por su parte, el impactante documental Los cuerpos dóciles supone una aproximación a la aguerrida cotidianeidad de un personaje único, grande como la vida. El abogado penalista Alfredo García Kalb se dedica a defender delincuentes de poca monta: pibes chorros, descuidistas y rapiñeros a quienes, por su condición de marginales, les esperan penas desmesuradas. El abogado conoce la prisión de primera mano y dedica sus energías a darles a estos muchachos la oportunidad de una defensa sólida y argumentada, y se lo muestra en su barrio y con su familia, en su estrecha relación con los acusados, y en un juicio terrorífico en el que se destapan las triquiñuelas por él implementadas para evitar que la balanza se incline siempre hacia el mismo lado.

También simpática pero sin el nivel de las anteriormente nombradas, Hortensia de los directores Diego Lublinsky y Álvaro Urtizberea es una comedia inteligente que recuerda al cine de Rejtman de sus comienzos (Silvia Prieto, Los guantes mágicos), con un humor permanente y sutil, personajes semi ingenuos y situaciones absurdas. Una fábula deliberadamente inverosímil, con notables apuntes sobre los lineamientos y objetivos que los humanos solemos autoimponernos. También es muy querible Como funcionan casi todas las cosas, cuyo director Fernando Salem llevó el premio a mejor director argentino. Se trata de una ópera prima fresca y sin grandes pretensiones, que nos ubica junto a una protagonista que necesita salirse del estancamiento, en el norte desértico de la Argentina. Cine comprometido, emotivo y muy bien actuado.

Pero el bicho raro de la selección argentina es sin dudas Pequeño diccionario ilustrado de la electricidad, de Carolina Rimini y Gustavo Galuppo. Un documental absolutamente desbocado y sobregirado, una acumulación imparable de datos e imágenes que se imponen recorriendo la improbable historia de un tal Christian Villeneuve, pionero en el desarrollo de la energía eléctrica orientada a la reanimación de los muertos y, cómo no, al invento y evolución del cinematógrafo. Algo así como un mockumentary, que se vale de una infinidad de materiales reales para construir el delirio conspirativo de un esquizofrénico, con ciertos dejos de ciencia ficción clase B y terror pesadillesco. De entre la catarata de datos pueden obtenerse, aquí y allá, hallazgos sorprendentes, un sentido del humor absolutamente atípico y un poder de impacto envidable.

Otra agradable sorpresa fue El último tango de Germán Kral, documental estándar que se centra en las figuras claves de María Nieves y Juan Carlos Copes, la más grande pareja de baile que tuvo la Argentina. Con entrevistas a los personajes –hoy ancianos– y una recreación ficcionada con actores, se construye una hermosa historia, con puntas dramáticas y bailes soberbios. Sin nunca explicitarse, se dan cristalinas muestras del profundo machismo instalado en el ambiente hace cincuenta y sesenta años.

Otros talentos.

La brasileña Campo grande de Sandra Kogut se involucra, con un registro sensible y discreto, en la difícil temática del abandono de niños. Pero la aproximación propone además apuntes notables sobre las brechas sociales y el miedo al diferente, al tiempo que exhibe ciertos cambios sociales imperantes en el Río de Janeiro actual: el caos y las transformaciones urbanas que vienen acompañadas de un proclamado “progreso”. Los niños están brillantemente dirigidos y la película impone una sensación de desarraigo constante; al abandono paterno se agrega que los espacios íntimos, los barrios, las plazas, las casas de la infancia son derruidas, convertidas en estructuras diferentes y para otra clase de gente, a menudo edificios o predios indolentes y asépticos.

Dando otra clara muestra de que el cine social brasileño viene cada vez mejor, Que horas ela volta? de Anna Muylaert es una incómoda aproximación al universo de las empleadas domésticas (como en la mexicana Hilda, como en la chilena La Nana) que pasan una vida al servicio de una familia, sin pertenecer, estando sin estar. La transgresión de esos protocolos descubre el andamiaje de un vínculo enfermizo. La venezolana Desde allá viene de llevarse el León de Oro, máximo galardón del Festival de Venecia, y debe de haber sido la película más polémica y desconcertante del festival (por los pasillos se oían toda clase de adjetivos al respecto, que iban desde “homofóbica” a “clasista”), y refiere justamente a la atroz discriminación, a la violencia más irrefrenable y a la brecha social en Caracas. Este cronista considera que esas valoraciones son equívocas y que la película fue de los platos más fuertes, transgresores y brillantes del programa.

Y qué decir de Afternoon, del chino maldito Tsai Ming-liang, responsable de películas inclasificables como Viva el amor, El río y The Hole. En este caso se trata de un documental en el que se registra, en un único plano fijo, una larga conversación de dos horas y diez minutos entre el mismo director y su actor fetiche Lee Kang-sheng (quien protagonizó todas y cada una de sus películas). Tsai había anunciado su voluntad de dejar de filmar, y Afternoon fue originalmente concebida para exhibir en un circuito de museos, pero aún así ha sido encargada y exhibida por festivales de cine de todo el mundo. Increíblemente, se trata de un filme interesante y siempre entretenido, donde el director hace pública su homosexualidad quizá por primera vez, y declara sin mayor disimulo su amor por su interlocutor y eterno amigo de la vida.

El mundo es bárbaro.

Si hay algo que caracteriza a los festivales argentinos es que no le hacen asco al cine de género más desquiciado y extremo del mundo. El acercamiento a la sección “Hora cero” del festival (funciones nocturnas de cine bizarro) es una visita obligada para el que vaya, y la entrada a un mundo aparte. De esta selección se puede destacar el filme británico Aaaaaaaah! (el que quiera googlearla, asegúrese de digitar ocho as) de Steve Oram, la película más delirante y mala leche de toda la programación. Los encargados de la sección aclararon que no se hacían cargo de ese filme, que ellos no lo habían programado, y que si había algún reclamo que se hiciera directamente al director, presente en el festival. Se trata de un cuadro de seres humanos que se comportan como primates, comunicándose con sonidos guturales, fornicando sin tapujos, destruyendo electrodomésticos, viendo programas de televisión nocivos y devorándose entre sí. Una marcianada encantadora, no apta para casi nadie.

Pero una de las películas más bizarras y maravillosas del festival es Tag, del maestro Sion Sono. De alguna manera que no puede llegar a comprenderse, el director japonés filmó este año siete películas, dos de las cuales estuvieron presentes en esta programación. Si bien Love and Peace no es la mejor de sus obras (aunque la idea general es genial y tiene tramos soberbios), en cambio Tag es Sono del mejor. Ahí está la mezcla de géneros que lo caracteriza, sus sorpresivos giros de guión, su fuerza inagotable y su refinada composición. La película está provista de una fuerza, una inventiva y un vuelo poético descomunales, y esconde metáforas sobre los prototipos femeninos que realmente dan miedo. El Festival de Mar del Plata desde hace años que coloca a este creador en un pedestal, estrenando cuanta película puede conseguirse de él. Y no es para menos, por estas tierras deberíamos intentar lo mismo.

Diego Faraone (Brecha, 13/11/2015)

 

Festival de cine de Mannheim-Heidelberg 2015 (Agustín Acevedo Kanopa)

Crisoles germánicos

El sábado se realizó la entrega de premios de la 64ª edición del festival de cine de Mannheim-Heidelberg, en la que quien escribe no sólo tuvo la suerte de poder estar, sino también la de participar en calidad de jurado de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci, por su acrónimo en francés).

Con una larga historia que se remonta a 1952, cuando sólo se desarrollaba en la primera de las sedes y estaba orientado de forma exclusiva a documentales, el festival supo tener años de renombre, con figuras como Fritz Lang como presidente del jurado (en 1964), una histórica presentación de la nueva ola de cine checo en 1963 (juntando en el mismo sitio a Vera Chytilova, Jan Nemec, Jiri Menzel y Hynek Bocan) y el descubrimiento de futuros directores de renombre, como fue el caso de Jim Jarmusch con Vacación permanente (Permanent Vacation).

Actualmente, con una nutrida programación de películas de variados rincones del mundo -que van desde Bangladesh a Estonia, pasando por Holanda, México, Malta, Argentina e incluso Uruguay-, se traza un interesante paralelismo entre la grilla y el escenario social que conforman las dos sedes: Mannheim es un curiosísimo crisol industrial de etnias y lenguajes, con una cuantiosa comunidad turca que se caracteriza por su gran integración a la vida productiva y cultural de la ciudad (algo que la diferencia de otros rincones de Alemania); y Heidelberg es una ciudad universitaria poblada por estudiantes de los más recónditos rincones del mundo. Ambas pertenecen al estado de Baden-Wurtemberg y están unidas por el río Neckar; caminar por las dos ciudades hace eco de una programación que parece interesarse por lo exótico, con una acotada pero pareja calidad.

La noche mexicana

Tomando en cuenta este último punto, pese a la gran variedad de países que conformaban la competencia internacional, México sorprendió como el gran ganador, con sus tres films participantes (Distancias cortas, de Alejandro Guzmán Álvarez; La delgada línea amarilla, de Celso R García; y Jeremías, de Anwar Safa, todas de este año) premiados en diversas categorías.

Un interesante barómetro de la relevancia que tuvo el cine mexicano en esta edición del festival fueron las votaciones del público, que colocaron en el podio a las tres películas provenientes del país norteño. La ganadora en esta categoría fue Jeremías, que cuenta las aventuras y desventuras de un niño superdotado, perdido entre lo limitado de su entorno familiar, su vida en la calurosa y algo chata ciudad de Sonora y sus fantasías de convertirse en algo más. En muchos aspectos recuerda a la serie Malcolm (Malcolm in the Middle), y ya desde la labor de diseño de arte, la banda sonora y el tratamiento del tema, nunca parece alejarnos demasiado del terreno de lo amable -y algo convencional por demás, para ciertas expectativas festivaleras-. Sin embargo, el film termina funcionando por cierto cariño palpable hacia todos sus personajes, y cuenta con el acierto de que se haya elegido un elenco exclusivamente sonorense, en el que pueden notarse ciertas particularidades propias del acento y estilo de vida de la ciudad. En cierta medida, la elección de Jeremías como la película del público confirma la casi invariabilidad de las feel-good movies como favoritas para el podio en esa categoría.

El jurado ecuménico (integrado por representantes de las iglesias católica y protestante de Alemania) eligió Distancias cortas como el mejor film de la competencia, mientras que La delgada línea amarilla se llevó el mayor galardón, entregado por el jurado internacional del festival. Los dos films tienen en común la importancia que le otorgan a la ruta y el camino, desde perspectivas y juegos de escala distintos.

En Distancias cortas, la escena inicial nos presenta, en un delicado zoom combinado con música de bolero, la gigantesca espalda llena de rollos y surcos de un obeso mórbido, una especie de estática mezcla entre el universo de Pedro Almodóvar y el de Fernando Botero. El protagonista se llama Federico Sánchez y pasa sus días encerrado en un apartamento semiderruido, del que no quiere apartarse por los problemas cardíacos que le acarrea su peso. Una epifánica fascinación con la fotografía lo llevará a conocer a un joven trabajador de un centro de revelado, con quien entablará una amistad que lo habilitará a ir saliendo de su casa.

Se trata de una película sencillísima, que dota a todos sus personajes de una dignidad poco acostumbrada en un cine que suele caer en la tentación de dibujar a sus protagonistas desde el lado de las víctimas. Trazando una hipotética mutación de estilo y escenario, uno perfectamente podría imaginarse la pequeña historia de esos pasos cortos que da el protagonista, rehén de su propio cuerpo, en el marco de alguna pequeña película japonesa, de esas en las que el costumbrismo de un detalle sirve para hablar de algo mucho más complejo, de la conquista de pequeños espacios de autorrespeto y redención.

Por su parte, La delgada línea amarilla es también un film de redención, que en este caso sigue la vida de un hombre solitario a quien se pone a cargo de una cuadrilla de cuatro trabajadores, con el cometido de dedicarse a pintar las líneas amarillas de un tramo de ruta de México. Se trata de una especie de road movie a tranco corto, y el trazado de la línea va jugueteando con diversas metáforas vinculadas con el camino de cada uno de los personajes, pero lo que comienza siendo una muy buena idea termina cayendo un poco por la sobreexplicación de ciertas imágenes que hablaban por sí solas (sobre todo al final; hay un abuso de flashbacks lacrimógenos que hace trastabillar el tono del film).

Estas tres obras, más allá de agregar trofeos a la vitrina de México, nos muestran un interesante lado B de un cine que, en los últimos años, había obtenido renombre sobre todo a partir del trabajo de directores que hacían de lo sórdido y lo áspero una de sus principales marcas autorales (pensemos, por ejemplo, en la desasosegante Heli, de Amat Escalante, o la despiadada Después de Lucía, de Michel Franco), algo que contrasta notoriamente con el aire de las películas seleccionadas para esta competencia.

Psicogeografías
Habiendo mencionado el elemento aglutinador del viaje y el camino, o esa variedad deroad trip a tranco corto (como los pasos del gordo, atrapado en su propio cuerpo, o la meticulosa señalización de las líneas de tránsito), llamó la atención la presencia en el festival de numerosas películas en las que los desplazamientos por un tejido urbano ocupaban uno de los centros temáticos.

En esta línea, el film más destacable (ganador del premio del jurado de la Fipresci) fue 12 meses en un día, de la holandesa Margot Schapp. La película, armada en base a una estructura muy vinculada con lo flâneur, registra el vagabundeo de tres amigos que salen a pasear por Ámsterdam, luego de haber festejado juntos la llegada de un nuevo año.

Al comienzo uno sigue esa especie de deriva psicogeográfica (con voiceovers muy poéticos sobre la vida y el pasado de los personajes) sin percatarse de mucho más, pero conforme avanza el metraje se empiezan a notar ciertas irregularidades en el espacio y el tiempo, y ya por la mitad del film uno se da cuenta de que la continuidad que se mantiene en la pantalla no obedece a una linealidad espacio-temporal real, sino que lo que vemos es, justamente como anticipa el título, un año entero de la vida de los protagonistas, condensado sin puertas ni zaguanes en ese deambular constante (el film termina en una nueva fiesta de fin de año).

A este peculiar ejercicio formal hay que agregarle una notoria habilidad de la directora a la hora de sumergirse en diversos juegos entre figuras y fondos, con los que rescata a menudo aparentes elementos del decorado y los convierte por un segundo en protagonistas de la acción. Así, los tres amigos y Ámsterdam en sí misma son personajes que intercalan sus roles de forma sucesiva, y que van desarrollando entre sí nuevas imágenes y metáforas, en las que cualquier elemento puede ser el catalizador de otra cosa.

El resultado es un trabajo redondo tanto formal como emocionalmente, con un estilo que a veces puede saltar de un registro de romance a la francesa a un tono más documental, pero que mantiene un intrigante equilibrio entre todos sus elementos.

De lo nuestro

Un elemento de interés extra para el cine uruguayo fue el estreno de la película Clever, que venía de su avant première en el Festival de Cine de Busán (Corea del Sur). Uruguay había sido protagonista en Mannheim-Heidelberg el año pasado, cuando la película 23 segundos, de Dimitry Rudakov, se alzó con el máximo galardón, y es posible que eso haya mantenido vivo el interés de los organizadores a la hora de buscar producciones de este país. Si bien Clever, dirigida por Federico Borgia y Guillermo Madeiro, no se llevó en esta ocasión ninguno de los premios, generó un entusiasmo bastante compartido entre la prensa especializada y el público.
Con un estilo que sigue la línea de humor cáustico y ligeramente amargo de Aki Kaurismäki (ese sello que hiciera conocido a Uruguay a partir de 25 watts), pero con cierta inclinación a escenarios más absurdos e irreverentes, Clever recoge mucho del estilo juguetón y bizarro de la anterior Nunchaku, poblando el metraje de personajes grotescos (Horacio Camandulle con una peluca de corte carré, una vieja verde que colecciona cuadros expresionistas de desnudos masculinos, un físicoculturista -Hugo Piccinini- experto en diseño de flamas de auto tuning, un instructor de taekwondo adicto a la merca) que a su vez se relacionan con objetos o detalles rodeados de una particularísima aura (los helados palito de vino, el Family Game, el cambio de automóviles del protagonista al comienzo del film).

Los elementos más interesantes de la película pueden rastrearse en la relación fetichista entre los personajes excéntricos y estos inusuales objetos, conformando una historia que pese a su tono irreverente toca un terreno pocas veces explorado en el cine local: la porosa frontera que separa el festejo de la virilidad del homoerotismo, así como cierto campo minado entre la homosocialidad y la homosexualidad.

Si contara con más espacio mencionaría otros films, como el fascinante y desolador Bridgend (por lejos, el mejor trabajo de fotografía del festival), o Gluckauf (con la labor protagónica más interesante de las nominadas, a cargo del siempre áspero y reventado Bart Slegers). Como se trata de un festival con una competencia fundamentalmente orientada hacia primeros trabajos, sólo el tiempo podrá decir cuánto de augurio tuvieron algunas de sus premiaciones.

Agustín Acevedo Kanopa desde Mannheim, Alemania (La diaria, 27/10/2015)

 

Detour: Festival de Cine Nuevo

Comienza la tercera edición

Del 3 al 7 de noviembre se estará llevando a cabo la tercera edición del Detour – Festival de Cine Nuevo. A través del Festival buscamos el encuentro de nuevos realizadores y nuevas ideas, fomentando el diálogo y la discusión sobre el cine en un lugar emblemático como lo es el Cine Universitario (Canelones 1280).

A su vez algunos de los cortos y videoclips se podrán ver en el sitio Frasco.uy,durante los días del festival.

El público podrá ver una selección de 12 largometrajes, 21 cortometrajes y 9 videoclips, todos ellos uruguayos.

El costo de la entrada es de $50 o podés optar por un pase libre para todo el Festival a solamente $300.

Durante el Festival también se desarrollarán el Laboratorio de Cine Documental a cargo del documentalista Juan Álvarez Neme, charlas con directores y la exhibición de Zoom Out a cargo del Laboratorio de Cine / FAC