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“Buscando a Dory” (Diego Faraone)

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Capturando a Dory

El cine suele estar suficientemente contaminado de publicidad. Evidente o subliminal, voluntaria o involuntaria, inocua o dañina a niveles masivos. Desde aquellas películas que traen una movida de marketing por detrás hasta las que sutilmente contrabandean formas de vida y hasta ideologías, las industrias de cine son grandes fabricantes de consumidores, a lo largo y ancho del globo.

Cuando se estrenó Buscando a Nemo ocurrió algo inesperado. Una suerte de “efecto Nemo” hizo que las tiendas de peces comenzaran a recibir pedidos específicos, y que concretamente la demanda de peces payaso aumentase en un 30 por ciento, ya que los niños querían tener a esa particular subfamilia de peces anaranjados y blancos como mascotas, y así poder nombrarlas Nemo y Marlín, en referencia a los personajes de ficción.

Ahora que Buscando a Dory se ha vuelto la película que todos los niños del mundo quieren ir a ver (la generalización quizá no sea válida, pero la globalización y masividad de estas producciones no la hacen demasiado exagerada), un informe de la emisora de radio Marketplace dio a conocer la opinión de biólogos marinos que alertan sobre sus inesperadas consecuencias. Y es que Dory, la protagonista, es una encantadora pez cirujano de color azul, franjas negras y cola amarilla. Ahora bien, según señalan los especialistas, los peces cirujano son una subfamilia que no se reproduce en cautiverio, por lo que a cada ejemplar hay que capturarlo directamente en el mar.

Pero además los peces cirujano requieren cuidados muy especiales: para subsistir necesitan acuarios de al menos 2,5 metros de largo, y los alimentos son específicos y caros. Los compradores de los peces no suelen ser conscientes de estos cuidados, y es probable que muchos vendedores tampoco se preocupen por informarles y sí de hacer efectiva la venta.

Si bien estos peces pueden vivir hasta 50 años, la mayoría de los compradores no cumplen con las exigencias para hacerlos durar tanto. Pero quizá el mayor problema viene por otro lado: los peces cirujano cumplen un rol muy específico, ya que en su hábitat natural, los arrecifes, raspan con sus escamas las algas, evitando que éstas crezcan demasiado. La mayoría de las capturas de peces cirujano se hacen ilegalmente, ocasionando graves daños a los ecosistemas. Además, para su pesca en países como Filipinas o Indonesia se han utilizado métodos destructivos de la flora y fauna circundantes, como la utilización de cianuro para paralizar a los peces cuando se esconden. Incluso muchos ejemplares mueren en el proceso.

Diego Faraone (Brecha, 01/07/2016)

 

“La ganancia de los piratas” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

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Los imprecisos límites entre lo lícito y lo ilícito: el mensajero no es el culpable

El niño aguardaba ansioso las vacaciones invernales ya que iría al cine a ver la segunda parte de una reciente producción hollywoodiana, mezcla de ciencia ficción y amenazas extraterrestres. El estado gripal le retuvo en su casa, pero un padre bondadoso se encargaría de satisfacer los deseos de su vástago. En internet se ofrece un amplísimo catálogo gratuito de películas; desde clásicos del cine al más reciente estreno, e incluso títulos que serán próximos estrenos locales.

Semejante oferta, además gratuita, proviene de una isla situada en el sur del Océano Pacífico, de solamente cuatro mil habitantes. El film en cuestión se ofrece en versión original con subtítulos en castellano y doblado (con opción fiel a la lengua cervantina o su deformación latinoamericana). La calidad de imagen y sonido van desde lo excelente –tal como se proyecta en el cine- a deplorables grabaciones clandestinas, efectuadas en una sala de estreno. Las de mejor calidad son las que abundan, en tanto las “defectuosas” suelen ser sustituidas al cabo de pocos días. El chico, sus hermanos y/o amigos no pasarán por boletería alguna, como tampoco lo harán sus padres, que en el frondoso catálogo ofrecido hallan el reciente estreno o el que quizás se produzca en un futuro no muy lejano.

Si se informara a esos padres que la suya es una acción ilegal, con una gravedad geográficamente variable, responderán desconocer derechos y limitaciones al respecto, e incluso podrán señalar que navegando por internet hallaron aún catálogos más actualizados y frondosos, a los que se puede acceder por alrededor de diez dólares mensuales, con derecho a dos televisores, ubicados en un mismo hogar o en hogares diferentes. Nadie informará si los diez dólares corresponden a films con derecho a su venta o son tan ilegales como las señales provenientes del Pacífico Sur y otros sitios menos alejados. Sitios que por motivos fáciles de imaginar, suelen cambiar asiduamente de nombre. Hoy se llamarán Mandinga, Maíz acaramelado o Granula y mañana optarán por denominación parecida.

A esta altura, los “copyrights” y similares son ignorados esoterismos que no desvelan más que al negocio del cine. Los catálogos gratuitos se hallan aunque no se los busque, y los catálogos pagos irrumpirán del mismo modo. Acaso alternándose con las ofertas por servicios a domicilio de sinuosas y jóvenes damas, mostradas en un sinfín de agitar redondos glúteos receptivos de acciones diversas.

Unos y otros, los films y los glúteos y zonas más o menos erógenas, deberán abonarse con tarjetas de crédito emitidas por importantes empresas del área financiera. O sea que, en caso que se lo desee, quienes reciben los emolumentos finales por películas u otras ofertas, deberían ser fácilmente identificables. Ergo, si incurren en ilícitos el responsable no es el cliente desconocedor de lo permitido y lo prohibido.

Y en última instancia se nos plantean las siguientes dudas:

  1. Incurre en delito un periodista que comentara estos hechos y proporcione los “links” pertinentes.

  2. No es acaso derecho de todo ciudadano acceder a films que de otro modo no podrán ver a causa de la cuasi monopolización de pantallas locales por las grandes multinacionales.

  3. Más allá de lo establecido por las leyes, es extremadamente difícil ubicar a aquellos que ven gratuitamente, en la inviolabilidad del hogar, films sin derechos legales. Esas películas están allí y hasta el mismo negocio cinematográfico las busca para calibrar el valor de su compra para exhibirse “solamente en cines”.

Varios de estos catálogos gratuitos de films, luego de cierto tiempo en que se supone poseen buen número de usuarios, comienzan a cobrar (alrededor de diez dólares mensuales) por su usufructo, ofreciendo un mes gratuito a prueba. Las sinuosas damas que no son actrices, pero son de película, no comunican honorarios ni ofrecen un mes a prueba, gratis.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)

Gastón Armagno y Sebastián Pérez Pérez (Mariángel Solomita)

El maravilloso parque Hoolister

Las series que buscan un espacio en la web

Como un reflejo del aluvión de series argentinas que se producen exclusivamente para plataformas virtuales, el sector audiovisual local tiene entre manos varios proyectos de este tipo. Cansados de no encontrar espacio en la televisión, algunos directores piensan en formatos más libres, artesanales, de exhibición gratuita y enfocados a un público joven.

El canal web UN3TV de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Provincia de Buenos Aires) se convirtió en la pantalla de populares series de realización independiente como Eléctrica, Tiempo libre o Famosos. Algunos de estos contenidos fueron adquiridos por Canal M (de Montevideo Portal), y así comenzó el intercambio.

En Uruguay, Canal M propició el desarrollo de estos productos, especialmente con las distintas series creadas, dirigidas y protagonizadas por Gastón Armagno, fundador de Finoli Films. De todas, Escuela de canotaje consiguió destacarse e incluso fue premiada en Argentina. Por eso, Armagno se encuentra finalizando su primera coproducción con UN3TV: Chuck Morris. “Es una serie animada que pretende ser una especie de versión de vida triste de Chuck Norris”, explica.

También está rodando El maravilloso Parque Hoolister. La trama se desarrolla en un parque de diversiones que no tiene clientes. “La protagonista es una empleada que está obsesionada con los policiales, y empieza a sospechar que el parque podría ser una pantalla para esconder los sórdidos propósitos del dueño”, cuenta entusiasmado.

Finoli Films conformó un estilo narrativo propio que conjuga suspenso y comedia. Un estilo que también aplicó a su primer largo Neptunia, de próximo estreno, y a la serie Casa los jazmines, que consiguió apoyo económico del Instituto del Cine y Audiovisual, que este año decidió abrir una línea concursable para “desarrollo de contenido audiovisual para plataformas virtuales”.

Pura comedia.

Sebastián Pérez Pérez debutó en 2014 con el lanzamiento de su primer largo Kamikaze. Aunque no logró distinguirse en la taquilla, el film llamó la atención por la tenacidad de su equipo para producir por fuera del sistema de financiamiento estatal, por el tono exclusivamente humorístico del guión, y por el buen desempeño actoral de Pérez Pérez.

De regreso al ruedo, este cineasta quiere producir Alí Sócrates, una serie de nueve episodios y duración variable que pretende estrenarse tal cual los contenidos de Netflix: como un paquete que el usuario puede ver sin publicidad ni demoras entre capítulos.

El primer episodio está disponible en YouTube.

Fanático de la serie Louie y del timing de la comedia de Woody Allen, Pérez Pérez apuesta a financiarse con colaboraciones (BROU, caja de ahorros dólares, 181 035223-8) y aplicando a fondos.

Escribió los guiones junto al luchador de artes marciales Gonzalo Durante, que en la serie oficia de actor. Gonzalo interpreta al dueño del gimnasio masculino Alí Sócrates, negocio que dirige junto a su excuñado y amigo Santi (Pérez Pérez), un treintañero con planes de grandeza para el local. Los personajes secundarios son los excéntricos socios. Entre ellos está el youtuber “El Willy de la gente” y Mateo, un joven jubilado y viudo.

“El leitmotiv de la trama es que Gonzalo me necesita a mí y yo necesito al gimnasio que Gonzalo no quiere hacer para volver con mi ex, que a su vez es la hermana de Gonzalo, y que él sabe que no me quiere, pero no me dice nada porque no quiere que abandone el negocio”, resume con verborragia.

Pérez Pérez y Armagno están emparentados por un perfil de comedia pura y por un método de trabajo similar. Al rodar a contracorriente, suelen contar con presupuestos bajos, concentran el trabajo en pocos días de rodaje, y combinan un equipo compuesto por técnicos recién egresados y profesionales. Lo mismo sucede con el elenco: entre amigos y expertos, lo que prima es la agradable disposición de actuar para hacer reír al resto.

Mariángel Solomita (El País, 30/06/2016)

Héctor Perry (1946-2016) (Nicolás Tabárez)

Héctor Perry

El adiós al Rey del chiste verde

Héctor Perry se convirtió en uno de los humoristas más populares de Uruguay en la época en la que cada barrio tenía su tablado. En estos escenarios, entre conjunto y conjunto, o acompañando a los parodistas –luego devenidos en humoristas– Los Tamberitos, Perry se hizo conocer como heredero de otros humoristas como Roberto Capablanca y Roberto Barry.

Nacido en 1946, Perry creció amando el rock y la escena “beat” de los años 1960. Aprendió a tocar la guitarra, instrumento que desde entonces lo acompañó en sus presentaciones, en las que combinó música con sus característicos chistes “verdes”.

Este talento musical lo sumó a la lista de humoristas uruguayos que además son instrumentistas, entre los que se puede contar a Leo Maslíah, Berugo Carámbula, Enrique Almada y, más allá de ser argentino, a Cacho De la Cruz, algo que con el tiempo se ha convertido en una especie de marca registrada de los humoristas de este lado del Río de la Plata.

Animador habitual del carnaval, Perry sintió en los últimos tiempos que había sido dejado de lado. Este año tomó parte en la prueba de admisión para participar como espectáculo fuera de concurso del carnaval montevideano, aunque no superó la instancia.

Por fuera del carnaval, Perry se presentó en diversos locales nocturnos y teatrales, con espectáculos que fueron desde el café concert hasta los monólogos humorísticos y el stand up. Fue incluso presentador de eventos como la visita a Montevideo de Ilona Staller, infinitamente más conocida como Cicciolina, actriz pornográfica italiana que se presentó en el hoy desaparecido Parador del Cerro.

De hecho, en el sitio de Facebook de Perry puede verse una imagen del humorista de riguroso smoking, con corbata de moño roja, parado junto a una semidesnuda Cicciolina. En esa red social puede verse parte del archivo personal del humorista, con fotografías junto a Victor Hugo Morales, Rosa Luna, el boxeador Dogomar Martínez, y parte del plantel de la selección uruguaya campeona de América en 1995, con Enzo Francescoli y Fernando Álvez entre ellos.

Esto además muestra la preocupación de Perry por su archivo personal. En Youtube ha subido diversos fragmentos de sus presentaciones, y en la década de 1980 fue pionero en realizar grabaciones de sus espectáculos humorísticos y venderlos como cassettes, los cuales ofrecía también en sus presentaciones. Estos registros, recopilados como Héctor Perry a todo color en tres volúmenes, se suman a los videos e imágenes como herencia del papel de Perry en la historia del humor local.

Christian Font, carnavalero y humorista como Perry, cuenta que el fallecido artista reconocía que su estilo de humor podía haber quedado demodé, o representar un período ya pasado. Sin embargo, no se mostraba resentido ni frustrado por haber perdido algo de protagonismo. Al contrario, siguió en activo hasta hace poco tiempo, presentándose en eventos, aunque en 2012 reconocía a El Observador que dependía de “los viejos que leían Acción y El Plata”.

Presencia en programas televisivos como El tribunal de la risa o en El show del mediodía, Perry fue también uno de los nombres destacados de las noches radiofónicas, como conductor de Naftalina, en Galaxia FM. Con el lema, “para no apolillar”, Perry fue una compañía habitual para taxistas, serenos y hasta reclusos, a quienes saludaba habitualmente.

 

Así lo recuerdan

Christian Font – periodista y actor

“Perry tenía la particularidad de no estar vinculado a grupos de humoristas como los que participaban en Telecataplum o Decalegrón, era un independiente (…) lo recuerdo de cuando salía por primera vez en carnaval con 17 o 18 años, y el participaba con Los Tamberitos. Él interpretaba una figura que ya no existe más en el carnaval, que era el presentador de conjuntos, subía antes y hacía chistes, y tocaba la guitarra. Además hacía imitaciones, de cantantes como El Sabalero, combinando chistes con música”.

“Era generoso, tenía don de gentes. A pesar de su trayectoria no era soberbio, era un tipo laburante, que nunca bajó los brazos y siempre fue respetado, y respetuoso de su estilo de humor y de lo que tenía para dar. Además fue un pionero en Uruguay en el tema de generar su propio archivo, en un país que por lo general es cruel con el archivo”.

“En su popularidad también ayudó el hecho de que fue parte de un destape post-dictadura, en el que él calzó muy bien”.

Horacio Rubino – Actor y humorista

“Era un amigo del carnaval, aunque yo primero lo conocí como espectador. Tenía un estilo propio, con su combinación de comicidad y música. Además era un artista para contar chistes. La gente cree que los humoristas pueden hacer de todo, pero en realidad hay algunos que destacan en la actuación, otros en hacer stand up, otros en los monólogos –que no son lo mismo– y otros, como Perry, en contar chistes.

“A veces me invitan en las maratones televisivas de beneficiencia a contar chistes, y yo voy a dar una mano, pero no destaco en eso, Perry sí. Y eso no lo puede hacer cualquiera. Y la gente no lo tiene tan conocido, pero también hacía muy buenas imitaciones, para las que se valía de la música.

Era referente y lo sigue siendo, de hecho yo a veces le pedía chistes a Héctor para el carnaval. Él era una máquina de renovar su repertorio, y con buenos chistes, por eso se los pedíamos a él, para usar en las parodias”.

Carlos Nípoli – Secretario de Daecpu

“Era un gran monologuista que siempre trabajó en solitario, y era único en su trabajo con su guitarra. Dentro del mundo del carnaval eramos todos sus amigos, él era un tipo simpático, entrador y caradura, pero en un buen sentido de la palabra.

“Más allá de lo que hizo con los Tamberitos, con los que llegó a participar en el Concurso oficial de Carnaval, primero dentro de la categoría parodistas y luego como humorista, también tuvo varias participaciones como fuera de concurso, categoría en la que integró los cuadros directivos de Daecpu.

“Él fue parte de una gran generación de humoristas uruguayos vinculados también al carnaval, como Luis Guarnerio, y heredó esa posición como uno de los artistas populares más queridos de Roberto Barry, con quien coincidió, aunque como pertenecía a una generación más joven, terminó sucediendo de alguna forma luego de que Barry falleció”.


Nicolás Tabárez (El Observador, 28/06/2016)

The rock (Nicolás Tabárez)

The Rock

El maestro de las redes sociales

Hollywood se dio cuenta de que Dwayne “The Rock” Johnson es el actor más importante del momento. O, al menos, el que mayor llegada tiene al público. En sus cuentas de redes sociales, Johnson publica de forma exclusiva imágenes y avances de sus próximos proyectos que los estudios directamente anuncian a través de él.

Esa lista incluye la segunda temporada de la serie Ballers de HBO, el filme de Disney Moana, las nuevas versiones de Guardianes de la bahía y Jumanji, la continuación de las sagas Rápido y furioso y Viaje al centro de la Tierra, las películas de superhéroes Doc Savage y Shazam!, y Un espía y medio, la comedia de espionaje que se estrena hoy en los cines locales.

El filme, que coprotagoniza junto a Kevin Hart, plantea a Johnson como un agente secreto de la CIA que recluta a un viejo amigo de la secundaria para la misión de capturar a un peligroso personaje que posee información que en manos equivocadas puede ser desastrosa.

Esta premisa genérica se ve salvada por la capacidad humorística de Hart y el gigantesco carisma de Johnson, según indican las reseñas previas.

Un carisma que se refleja en los posteos del actor en las redes sociales, donde acumula un total de 122 millones de seguidores. Es decir que si The Rock decidiera fundar un país con sus fanáticos web, la nación tendría la misma población que México.

Y si bien el exluchador no planea fundar su propio territorio, hace algunas semanas aseguró que no descarta un futuro consagrado a la política. “No puedo negar que la idea de ser gobernador o de ser presidente me resulta atractiva. Y más allá de eso, sería una oportunidad de tener un impacto real en la vida de las personas a una escala global. Pero hay un montón de otras cosas que quiero hacer antes”, manifestó a la revista GQ.

Como votante del Partido Republicano, Johnson puede llegar a ser una buena opción para el futuro, siguiendo los pasos de Ronald Reagan o Arnold Schwarzenegger. Apoyo popular no le faltará.

 

A la conquista de Youtube

En 1995, Dwayne Johnson atravesaba una de las mayores depresiones de su vida. Lo acababan de echar del equipo de fútbol americano canadiense en el que jugaba. La rabia que le produjo ese hecho lo llevó a pelearse con su novia, con quien mantenía una larga relación (y con quien finalmente se reconcilió y casó, hasta su divorcio en 2008).

Derrotado, pidió ayuda a su padre, el luchador Rocky Johnson. Mientras volvía a la casa familiar en Tampa, Florida, el joven rebuscó sus bolsillos y encontró que le quedaban US$ 7.

Hoy, al mirar atrás desde el éxito, Johnson recuerda esos momentos como los que lo llevaron a ser quien es hoy. Eso se refleja en que su productora se llama Seven Bucks (‘siete mangos’, en una traducción uruguaya aproximada). Esa productora es la responsable del nuevo canal de Youtube de The Rock, que se anunció con un tráiler hace una semana y se lanzará oficialmente el 18 de julio.

Si bien Johnson ya contaba con un canal en el sitio de videos desde sus orígenes, no era utilizado y contaba con apenas unos pocos miles de seguidores, una cifra minúscula en comparación con las millonarias cantidades de suscriptores en otras redes sociales.

Luego del anuncio, la cifra se disparó a los actuales 146 mil, y se estima que al comenzar a aparecer el contenido exclusivo y original que habrá en este portal, esa cifra seguirá subiendo.

El canal incluirá una serie de acción, colaboraciones con youtubers, y videos personales de Johnson, con la intención de “motivar, inspirar y entretener”.

Esa filosofía de trabajo se ve a lo largo de todas sus redes sociales, en las que es capaz de combinar fotos de entrenamientos en gimnasios con imágenes de sus paseos con su bulldog francés Hobbs (el nombre de su personaje en la franquicia Rápido y furioso).

 

“Entrenate con La Roca”

La mención a la imágenes que muestran al antiguo atleta entrenando son un reflejo de su pasión por el ejercicio físico, un hobby que Johnson busca inculcar entre sus seguidores.

A comienzos de este año se lanzó la aplicación móvil The Rock Clock, que funciona como una alarma –con 25 tonos disponibles, que suelen consistir en Johnson cantando o arengando– en la que el usuario puede plantearse metas a lograr, recibir mensajes motivacionales del propio actor o incluso imitar a la estrella y despertarse al mismo tiempo que él, en un horario que suele rondar las 5 de la madrugada.

Todo esto se suma al perfil digital de Johnson, que sumado a su carisma y simpatía natural lo han convertido en un personaje atractivo para el público y para los estudios de cine, que recurren a él para darle el toque mágico a su franquicia o película, como demuestran los US$ 2.075 millones que recaudaron sus últimas tres películas (contando Un espía y medio, aún no estrenada en buena parte del mundo).

Al ser algo así como la encarnación contemporánea de los grandes héroes de acción del cine de las décadas de 1980 y 1990 como Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, Johnson los ha superado en cuanto a su alcance popular, valiéndose de todas las ventajas que le proporcionan las redes sociales y el mundo digital.

Lejos han quedado las épocas en las que, aún conocido solamente como The Rock, el luchador se dedicaba a interpretar villanos, como El Rey Escorpión, o a trabajar en películas de clase B, como Doom.

Así como en el mundo de la lucha libre pasó de “heel” (término que define a los malos) a ser “el campeón del pueblo”, y así como abandonó su apodo en favor de su nombre real para actuar, Dwayne Johnson se convirtió en un héroe de película con un currículum cada vez más grande, e incorporando roles como productor.

Un espía y medio se presenta hoy, entonces, como una opción familiar y entretenida para ver a uno de los dueños de internet.

Dwayne Johnson en las redes sociales

57 millones

Instagram. Cuenta en la que comparte adelantos de sus filmes, escenas de su vida cotidiana y de su juventud.

56 millones

Facebook. Con un menú similar al de su perfil de Instagram, pero con un espacio para las imágenes de sus fans

10 millones

Twitter. En esta red social comparte también reseñas y notas sobre él, además de compartir imágenes de sus películas

146 mil

Youtube. La cifra parece ínfima, pero lo logró con un solo video y el anuncio de que en julio se lanza oficialmente su canal

Nicolás Tabárez (El Observador, 30/06/2016)

Cine uruguayo (Diego Faraone)

Alicia Cano. Cine Uruguayo

Nuevos que prometen, y ya están

Hay escépticos que murmuran que ya, tan tempranamente, el cine uruguayo se ve aquejado de ciertas fórmulas repetitivas, que aunque se expresen con nuevos personajes y conflictos, las últimas películas nacionales no aportan nada nuevo y capaz de romper la apatía del público. A riesgo de olvidos e injusticias, relevamos acá voces y miradas de jóvenes que se atreven a correr los riesgos de un camino propio.

Sensibilidad y pragmatismo: Alicia Cano

En Durazno, un club de fútbol en decadencia se convierte primero en un prostíbulo y luego en iglesia. El deporte, el sexo y la religión, actividades humanas ineludibles, se suceden en un mismo recinto. Pero las transiciones en el Bella Vista no fueron precisamente pacíficas, y su devenir se encontró contaminado del machismo, la discriminación y los prejuicios más recalcitrantes.

Suele decirse que es imposible que el cine suscite el cambio social, que sea capaz de movilizar a la gente o encender la chispa de una revolución. Sin embargo, el cine sí puede cambiar la forma de hacer pensar, de concebir el mundo, es capaz de generar cambios dentro del individuo y, en consecuencia, de incidir en su forma de obrar e interactuar con el prójimo. Cuando Alicia Cano estrenó El Bella Vista en la plaza central de Durazno, 3.000 personas acudieron a verla. Varias de las principales protagonistas, travestis que por lo general se esconden de los ámbitos públicos, salieron esa noche con sus mejores ropas y se sentaron en primera fila. Por vez primera fue imposible que el pueblo íntegro no las viera, tanto en la gran pantalla como al pie de ella. Durante la proyección se oían los comentarios: una pareja prestaba atención a la madre que había dado a su hijo en adopción y que decía: “Qué va a pensar la sociedad, que lo cría una travesti”; al oírla, el hombre dijo en voz alta: “Y sí, claro, obvio”. Pero cuando más adelante vieron a la travesti atándole la moña a ese niño, la mujer se dirigió al marido y le dijo: “Pero mirá, aprendé vos que nunca supiste atar una moña”.

El entrañable enfoque fue consolidando cierto respeto, al tiempo que logró tender puentes entre los implicados. Los vecinos que habían aunado fuerzas para sacar “a todos esos putos” del antiguo local de El Bella Vista comenzaron a ver una nueva dimensión de la disputa. El asunto se convirtió en tema de conversación, hubo comprensivos diálogos entre personas que nunca se habían dirigido la palabra. Al día siguiente de la proyección, las travestis salían en una gran entrevista para un periódico local, y hoy la gente las para por la calle y las llama por su nombre. Alicia Cano logró plasmar un conflicto con todas sus aristas, humanizando a los personajes y a las partes implicadas, pero sin por ello desestimar la particular vulnerabilidad de los principales perjudicados. La cuerda siempre se rompe por el lado más débil, y eso es patente en el documental.

Respaldada en la producción por Mario Jacob y Thomas Mauch, director de fotografía de Herzog, la directora supo rodearse de los mejores especialistas de Uruguay en los rubros técnicos: Fernando Epstein en el montaje, Arauco Hernández en fotografía, Daniel Yafalián en sonido, Maximiliano Silveira en la composición musical. Pero no se trata solamente de reunir a un equipo sino de saber orquestarlo, y aquí nos encontramos con una composición afinada, con momentos de gran belleza.

Por si alguien no considerara todo lo nombrado como méritos, Cano además logró traerle un tono humorístico al cine documental uruguayo, por lo general caracterizado por la gravedad y la seriedad (son notables ese partido de fútbol, o la escena de venta de películas porno), y tuvo la inteligencia y el pragmatismo necesarios para ver, durante el rodaje, que su película no funcionaba basada en entrevistas, y que nada mejor entonces que dar un viraje en el estilo, haciendo actuar a los implicados y recrear los hechos que quería contar. Ese juego, esa capacidad de improvisación y experimentación, es de las aptitudes que mejor nutren y renuevan al cine.

Bizarradas punk: Manuel Facal

Cuando escuchamos por primera vez el nombre de Manuel Facal arrugamos el entrecejo. Y es que salvo Ricardo Islas, hace diez años no sabíamos nada de cine de terror bizarro uruguayo, y la sola mención de este rubro nos llevaba a invocar las peores sospechas. Facal, estudiante de la ECU en ese entonces, se arrojaba junto a sus amigos de Área 4 (Guillermo Kloetzer, Pablo Praíno, Maximiliano Contenti) al cine más desquiciado y barato imaginable, pergeñando cortos alocados, hilarantes y a veces de difícil digestión, como Romeo y la muzzarella lisérgica asesina, Redrat, Una de karate (y sus secuelas), El pegajoso ataque de la supermosca humanoide y otras tantas bizarradas. Pero mientras sus amigos hacían principalmente cortometrajes, él se la jugó con un largo de zombies llamado Achuras, que incluía a un personaje que utilizaba una podadora para cercenar muertos vivientes. Esa película, rareza que hoy ni se debe de poder ver, ya demostraba su intención de hacer cine en el formato en que lo veía: los largometrajes. También evidenciaba muchas ganas de hacer y divertirse, así como una clara voluntad de herir sensibilidades y una admirable falta de miedo al ridículo.

Todos estos elementos por fin tomaron cuerpo este año en Relocos y repasados, la primera de sus películas que obtuvo una exhibición comercial, y un producto consecuente y coherente con su espíritu. Es probable que nunca se haya visto un cine uruguayo así: porros gigantes, un viaje lisérgico en un supermercado, forzudos enfrentados con planchas, un baño de mierda y media docena de personajes que pasan toda la película severamente intoxicados. Lo que según las palabras del director es “una comedia rechota” y las sinopsis describen como “una comedia de drogas y enredos”, podría sin embargo verse como una expresión generacional, una fiel representación de un aquí y un ahora y hasta de una forma de vida. Cinco años le llevó a Facal terminar esta película, al punto que admite sentir un poco de nostalgia al verla, ya que supo ser como esos personajes, aunque de eso ya ha pasado algo de tiempo. Sin duda las dinámicas de producción uruguayas no benefician al cine de género, pensado para la producción en cadena, para sacarse rápido y consumirse en el acto. Es meritorio hacer una película de este tipo, creer en ella y mantenerse fiel a su espíritu original durante tanto tiempo; Facal escribió el guión con 25 años y la estrenó con 31.

Por fortuna el tipo no descansa y ya está terminada Achuras 2, que tendrá su estreno oficial en Cinemateca (1). En cuanto a Relocos y repasados, es difícil saber qué salida puede llegar a tener fuera de Uruguay: Facal recorre un camino nuevo, y ni el público ni los distribuidores extranjeros tienen la costumbre de recibir cine de género uruguayo. Tampoco será fácil ingresar a los festivales con una película de este tipo, ya que no suelen programar comedias o cine de entretenimiento.

Sería comprensible que, como Fede Álvarez (Ataque de pánico, Evil Dead), Facal sea cooptado por la industria hollywoodense y puesto a trabajar en sus filas, visto y considerando que se mueve en un terreno perfectamente compatible y que parecería tener muchas más y mejores ideas que Álvarez. De ocurrir esto, sería algo muy beneficioso para él, aunque seguramente no para el cine uruguayo.

De autor y de género (o todo lo contrario): Jeremías Segovia

Aunque aún no se haya dado a conocer con un estreno comercial (hasta ahora sólo ha filmado cortometrajes) está claro que hoy, con 26 años, Jeremías Segovia es uno de los directores emergentes más interesantes de nuestro país. Como suele suceder en estos casos, el muchacho estrena y se lleva premios en otros lugares antes de ser conocido en su Montevideo natal. Su cortometraje La mujer rota fue proyectado en Corea del Sur, Suiza, Australia, México y España, entre otros países, y ganó el premio a mejor corto narrativo en el Festival Latino de San Diego, Estados Unidos, y a mejor corto en el Festival Mecal, de Chile, además de los primeros premios en los uruguayos La Pedrera, FICU y Detour.

Los vínculos de Segovia con el cine vienen desde hace mucho. Cineclubista desde la primera hora, a los 10 años comenzó a hacer un curso de actuación y a los 14 otro de análisis audiovisual. A los 17 empezó a estudiar cine en Dodecá y al año siguiente entró en la ECU, donde se destacó con varios notables cortometrajes: Sintonía, Sereno (éste puede verse en la web) y el documental Zoo. Luego de graduarse hizo tres más: Bolita, T is for Time (también disponible) y La mujer rota, este último con fondos del ICAU.

Lo primero que llama la atención en los cortometrajes de Segovia es su refinamiento en los encuadres, su pulcritud en el montaje y su efectivo manejo del audiovisual para expresar situaciones sin diálogos. Prácticamente mudos, sus filmes cuentan una historia sin necesidad de subrayados, exponiendo lugares y situaciones. Apelando a un bienvenido clacisismo formal, economiza notablemente sus recursos utilizando la sugerencia y los gestos de sus actores para contar historias diáfanas, a veces con humor, dinamismo y hasta un poco de emoción. Jugando con la banda sonora para generar atmósferas envolventes, su estilo es un soplo de aire fresco definido por la acción. Si mucho cine uruguayo parece centrado en la “inacción” de sus personajes, el de Segovia parece apuntar en la dirección contraria, ya que son básicamente sus iniciativas las que dan cuenta de lo que sucede. Así, Sereno y T is for Time carecen totalmente de diálogos, y La mujer rota apenas tiene alguna puteada y poco más. Pero ese mutismo no quiere decir que no pasen cosas: en T is for Time el protagonista es un “trabajador de la muerte” insatisfecho con su rutina que se ve en una encrucijada moral cuando debe eliminar a una mujer embarazada. En La mujer rota se sigue a la fémina del título (Gabriela Iribarren, con el rostro demolido) subiendo en ascensor hasta el último piso de un edificio, en el que da finalmente con su atacante (César Troncoso).

Estos cortos resultan muy difíciles de encasillar; sería complicado encajar a un híbrido como La mujer rota en el casillero del thriller o el cine negro; más bien parecería una tragicomedia con puntas de terror, que hasta puede leerse en clave alegórica. T is for Time fue concebida para participar en un concurso de cortometrajes de terror, pero no tiene una gota de sangre ni podría ser inscripta en ese registro. ¿Cine de género o cine reflexivo y de autor? Ni una cosa ni la otra, justo a mitad de camino pareciera expresarse Segovia, y con mucho talento.

Hombre orquesta: Germán Tejeira

Por ser nada menos que el primer largometraje de dibujos animados uruguayo (recordar que Selkirk es también animación, pero en stop-motion), Anina es realmente un hito para el cine de nuestro país. Una película cuya concepción costó ocho largos años y supuso la conjunción de Palermo Estudio, productora del director Alfredo Soderguit (junto a Alejo Schettini y Claudia Prezioso) y Rain Dogs Cine, productora de los directores, guionistas y editores Germán Tejeira y Julián Goyoaga (ambos también productores, coguionistas y editores de Anina).

Pareciera no existir área vinculada a la producción audiovisual en la que Tejeira no se desempeñe. A los 17 años participaba en seminarios de cine, uno de ellos dictado por Fernando Solanas en la Cinemateca. Luego cursó fotografía fija en el taller Nueva Dimensión, en el año 2001 ingresó a la Escuela de Cine del Uruguay (ECU) y fundó junto a Goyoaga, su compañero de estudios, Rain Dogs Cine. En 2004 dirigiría su primer cortometraje, Gol, que le sirvió para hacer una presentación en Francia y un seminario de taller y guión confrontado, con profesores de la talla de Giorgio Algorio (guionista de Queimada) y Roberto Perpignani (montajista de Orson Welles, Bertolucci y los Taviani).

Entre todas estas vueltas, Tejeira colaboró como fotógrafo, productor, diseñador de sonido en diversos cortos, y en 2008 sorprendería con otro cortometraje, Matriosh­ka, en el cual Roberto Suárez (uno de los actores fetiche de Rain­Dogs, al igual que César Troncoso y Marcel Keoroglián) comenzaba a trabajar en un empleo público opresivo e inconducente, y recibía un misterioso paquete que despertaba su curiosidad. Este corto, disponible en Youtube, demostraba la habilidad de Tejeira para generar un ambiente algo deprimente e incómodo, dejando picar al mismo tiempo un poderoso enigma. Paralelamente al megaemprendimiento Anina, Tejeira coguionó y codirigió junto a Roberto Suárez Ojos de madera —actualmente en posproducción—, y recientemente volvió a la dirección con su coproducción uruguayo-argentina Una noche sin luna, filmada en ambos países y con Keoroglián, Suárez y el músico argentino Daniel Melingo en los papeles principales. También está preparando el corto de animación Irma, otra vez junto a Palermo Estudio.

Tejeira es una de las pocas personas que viven del cine en Uruguay, aunque aclaró en una entrevista para el portal Guía 50 que sus gastos no son muchos, no tiene hijos, y la labor le significa estar continuamente moviéndose para abocarse a nuevos proyectos. Además del cúmulo de películas por venir, tiene ahora dos proyectos para la televisión: Hombre público, una comedia negra, y El gran teatro minúsculo, serie infantil con muñecos tipo Muppets.

Sería muy pronto para establecer un perfil cinematográfico de Tejeira, y las películas que hasta hoy se han podido ver de Rain­Dogs Cine —tanto Tejeira como Julián Goyoaga parecen hablar de sus películas como realizaciones conjuntas, sin hacer distinciones de autoría— son bastante diferentes entre sí, como si el eclecticismo de la productora fuese el sello de fábrica. Lo que sí está claro es que su capital principal son las ganas de hacer, con un oficio indiscutible.

(1). El 28 de diciembre, en trasnoche de Cinemateca Pocitos.

Diego Faraone (Semanario Brecha, 27/12/2013)

Mihaly ‘Michu’ Meszaros (1939-2016)

Alf

Murió el actor que interpretaba a Alf

El actor húngaro Mihaly ‘Michu’ Meszaros, más conocido como el actor que protagonizó al simpático alienígena en la serie estadounidense Alf, falleció a los 76 años esta tarde en un hospital de Los Ángeles, Estados Unidos, según informaron sus encargados de prensa.

Unos 26 años después del fin de la serie que lo catapultó al éxito, el actor había sido encontrado inconsciente la semana pasada por su mánager, Dennis Varga, en el baño de su casa. De inmediato fue derivado al hospital en donde falleció.

En 2008 Meszaros había padecido un derrame cerebral que le costó varias internaciones. Además, debido a su baja estatura -medía 88 centímetros-, ha tenido complicaciones durante toda su vida.

Antes del éxito que le significó Alf, el actor nacido en Budapest formó parte del circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey. También fue parte de varios videoclips de la banda Aerosmith y realizó una serie de comerciales para una empresa de refrescos junto a Michael Jackson. En el cine ha trabajo en varios títulos menores como Función de medianoche (Waxwork, 1988), Big Top Pee Wee (1988), Warlock: The Armageddon (1993) y El circo del horror (Freaked, 1993), tres de ellas editadas en su momento en nuestro país, en formato vhs.

(En base a nota de El observador)

Anton Yelchin (1989-2016)

Anton Yelchin

El actor falleció en un confuso accidente de tránsito

El actor ruso-estadounidense Anton Yelchin, conocido por interpretar a Chekov en la nueva saga de Star Trek, murió este domingo a los 27 años tras ser atropellado por su propio vehículo, según confirmaron fuentes policiales al diario Los Ángeles Times.

Yelchin falleció la madrugada del domingo después de que su vehículo rodara cuesta abajo por el empinado camino de entrada a su casa en Studio City, en Los Ángeles (California), y atrapara su cuerpo contra un buzón de ladrillo y una puerta de seguridad.

Una agente del Departamento de Policía de Los Ángeles, Jenny Houser, aseguró al diario angelino que unos amigos de Yelchin acudieron a su vivienda la madrugada del domingo después de que el actor no se presentara a un ensayo y lo encontraron así.

Selena Barros, investigadora de la oficina del forense del condado de Los Ángeles, dijo al rotativo que no hubo “ninguna circunstancia sospechosa que sea obvia” en el incidente, mientras que la publicista del actor, Jennifer Allen, indicó que la familia del intérprete ha pedido privacidad en este momento de luto.

De origen ruso e hijo de una pareja de patinadores artísticos, Yelchin se dio a conocer en la película de Nick Cassavettes Juegos prohibidos (Alpha Dog, 2006), y participó en Terminator: La salvación (Terminator: Salvation, 2009). Sin embargo, su carrera comenzó a una temprana edad, en 2000, cuando participó en un episodio de ER: Sala de urgencia y en el film para televisión Geppetto. Su trayectoria temprana también incluyó un rol en la serie Huff, de Showtime, que fue de 2004 a 2006. Ahí participó como el hijo adolescente de Hank Azaria.

Recientemente había estrenado el filme de terror Green Room y el drama romántico 5 to 7.


Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, varias celebridades manifestaron su pesar en las redes sociales. “Curioso, hermoso, valiente”, lo definió John Cho, compañero de elenco del reboot de Star Trek, mientras que Guillermo del Toro, que iba a dirigir a Yelchin como parte del elenco de voz de Trollhunters, lo llamó un “gran socio creativo y artista”.

Kat Dennings, quien actuó junto al actor en Charlie Bartlett, lo llamó uno de sus mejores amigos, y Stephen King manifestó sus condolencias ante la partida de “un actor demencialmente talentoso que se fue demasiado temprano”.

“Anton tenía un talento inmenso”, dijo su coestrella de Star Trek, Jason Matthew Smith en una declaración. “Siempre tan generoso, con una sonrisa brillante e ingenio rápido. No solo era un miembro querido y esencial de nuestra familia Trek, sino también una estrella brillante que continuaba al alza. Mis condolencias y rezos para su familia y su legión de fans. Descansa en paz eterna”.

Por su parte, JJ Abrams, director de Star Trek, difundió una carta en la que hablaba de Yelchin como un intérprete “brillante, amable, divertido y con un talento increíble”. “No te quedaste con nosotros lo suficiente”, continúa. “Te echaremos de menos”.

El Observador (Fuente: En base a EFE)

Cinco películas con secuelas impensadas

Secuelas

El estreno de las segundas partes de Buscando a Nemo, Día de la independencia y Nada es lo que parece muestran que cada vez más películas tienen una continuación, aún cuando parezca innecesaria.

La cartelera de cine uruguaya tiene esta semana siete secuelas de otros filmes en exhibición. A partir de este jueves, esa lista incorporará otras dos, y una semana después se agregará al menos una más. La falta de creatividad y la excesiva dependencia de Hollywood en continuaciones no es un nuevo problema, pero este año se empeña en mostrar que ya no son el éxito asegurado que los estudios creen.

Varias de las secuelas que se han estrenado este año han tenido una recaudación económica inferior a la de sus antecesoras, con películas como Alicia a través del espejo recaudando un 79% menos que su primera parte. Es que hay algunas de estas secuelas que no parecen ser necesarias, o al menos son impensadas por la forma en la que terminaron las tramas de sus predecesoras.

Ese es uno de los dilemas que enfrenta Hollywood: las grandes franquicias como los superhéroes de Marvel o Harry Potter han funcionado, y todos buscan series que puedan competir con ellas, o al menos generar familiaridad con algunos personajes para generar fidelidad entre los espectadores. Por eso, películas que hace un tiempo no habrían tenido una secuela, hoy la tienen. Esta es una lista de algunos ejemplos de secuelas impensadas, con varias que ya se encuentran en cartelera, o se estrenarán esta semana.

Buscando a Dory

(Actualmente en cartel)

Si bien es cierto que las películas infantiles animadas suelen tener secuelas, algunas de ellas incluso muy buenas como Toy Story 3, por citar un ejemplo dentro de Pixar, Buscando a Nemo no parecía una candidata segura a tener una continuación. Y si bien la opción de poner a la desmemoriada Dory como personaje central parece ser una buena decisión, en lugar de hacer que Nemo desaparezca nuevamente, la idea de una secuela parece igualmente traída de los pelos. La culpa es de Disney, que obliga a Pixar a producir una secuela o precuela por cada dos películas originales.

Día de la independencia: Contraataque

(Se estrena el jueves 23 de junio)

Si bien podía ser factible que los extraterrestres regresaran a la Tierra en busca de venganza luego de su derrota a manos de los terrícolas en la película original de 1996, esta continuación al filme de Roland Emmerich fue sorpresiva por el tiempo que pasó entre una película y la otra. Mientras que la mayoría de las secuelas llegan dos o tres años después de su original, en este caso pasaron dos décadas enteras, algo a lo que se refiere en la película.

Nada es lo que parece 2

(Se estrena el jueves 23 de junio)

La original fue lo que en la jerga de Hollywood se llama “sleeper hit”: una película sin grandes pretenciones, que llega sin demasiado favor de la crítica a la cartelera pero que acaba teniendo una más que aceptable recaudación económica (lo único importante para los estudios). Este éxito le garantizó una secuela (que incorporó a Daniel Radcliffe a su elenco), e incluso una planificación de una tercera parte, antes del estreno de la segunda. Su estreno en Estados Unidos demostró que no todo es una potencial franquicia, recibiendo aún peores críticas y una recaudación considerablemente menor.

El cazador y la reina de hielo

(Se estrenó en mayo en los cines locales)

Blancanieves y el cazador fue una de las tantas versiones con actores de carne y hueso y una estética sombría de cuentos clásicos que en los últimos años han copado los cines del mundo. Universal Studios apeló a una continuación centrada en la figura del cazador (interpretado por Chris Hemsworth), con una historia original, sin inspiración en otros cuentos, que se estrenó este año, y fracasó a nivel de crítica y recaudación.

Zoolander 2

(Se estrenó en febrero en los cines locales)

La comedia protagonizada por Ben Stiller es otra secuela que llegó con una considerable diferencia de tiempo con respecto al original. Quince años después, la historia del modelo Derek Zoolander tuvo una secuela que ya tuvo problemas desde su primer avance, por el que recibió críticas de la comunidad LGBT por lo que consideraba una burla a un personaje transexual. Luego de su estreno fue criticada por su trama, y su taquilla no fue la esperada, recaudando la mitad de la original.

Nicolás Tabárez (El Observador, 21/06/2016)

Mario Handler (Mariángel Solomita)

Handler Foto de Nicolás Pereyra

Un artista con método vuelve a la clase obrera

Mario Handler es un cineasta incansable. El más longevo de los directores uruguayos presenta a sus “80,6” años (como le gusta decir) Columnas quebradas, un documental en el que retoma su principal objeto de estudio: el obrero.

Y consigue en muchos sentidos una obra cargada de simbolismo, y por esa razón su estreno llega acompañado de la publicación de un librillo que repasa su carrera, y de una muestra fotográfica en Cinemateca Pocitos.

Aunque su filmografía arrastra una veintena de títulos y cinco décadas de oficio, Handler aún aguarda la respuesta del público con nerviosismo. Nunca está conforme con sus películas, a pesar de que Columnas quebradas llevó cinco años de investigación y rodaje, y tuvo más de 15 versiones en la sala de montaje. Handler dijo que es la película más compleja de su carrera.

Parte de esta ansiedad se debe a que sospecha que este es su trabajo más ambicioso. También es una muestra de su principal preocupación: marcar una huella en la memoria de la sociedad, es decir, perdurar a través de su cine. Por eso Columnas quebradas plantea una pulseada donde Handler se desafía a sí mismo, testeando la vigencia del discurso político que ha registrado y defendido a lo largo de su carrera, y poniendo a prueba su destreza de observador en un mundo cambiado.

Comenzó a filmar a fines de 1950. Estudió fotografía (además de literatura, química, violín y tango), y realizó algunas pasantías en Europa, de donde regresó convencido de que su apetito artístico estaba ligado a radicalizar los temas que incomodan a la burguesía. En 1965 estrenó Carlos, cine-retrato de un caminante, un film protagonizado por un peón que, instalado en Montevideo, se convirtió en un mendigo alcohólico. El registro de un bichicome carente del romanticismo de los clochard parisinos irritó a los intelectuales que sostenían que la sociedad uruguaya era culta y solidaria. Luego codirigió Elecciones (1967) con Ugo Ulive, y unos años después fundó la Cinemateca del Tercer Mundo junto a otros jóvenes inquietos (Mario Jacob, Walter Tournier, Walter Achugar).

Siguiendo los pasos del uruguayo Alberto Miller, se metió entre la gente anónima y la siguió a sus lugares de trabajo y a sus hogares. Los convirtió, junto a sus miserias e ilusiones, en protagonistas de sus películas. Frente al malestar político y social que anticipaba la dictadura, Handler empuñó la cámara como un arma y rodó sus obras más emblemáticas: Me gustan los estudiantes (1968) y Líber Arce, liberarse (1970).

Columnas quebradas recupera a modo de espejo varias imágenes de los obreros que registró (junto a la C3M) en Fray Bentos, una epidemia de sarampión (1973) y en Uruguay 1969: el problema de la carne (1969). Incluso, el título de la película surge del testimonio de uno de esos trabajadores rurales, cuando se refiere a la pobreza en la que vive a pesar de haber trabajado toda una vida, con tal esfuerzo que tiene “las columnas quebradas”.

Como un guiño a esos primeros años, y a su pasión por la enseñanza, Handler rodó acompañado de Ignacio Guichón, un exalumno de los talleres que dicta en la Universidad. Registraron distintos ambientes (rural, metalúrgico, transporte, construcción, textil) usando el “método Handler”: llegar sin auto, sin trípode, sin sonidista, sin guión, y con la empatía como principal herramienta. Sin embargo, la calidad fotográfica y el diseño de sonido es de los mejores de su filmografía.

De esta forma, tal como había hecho en Aparte (2002), husmeó en la vida íntima, laboral y política de distintos personajes, demostrando que a pesar de que el contexto ya no es de lucha y de fragilidad sindical (como en sus primeras películas), hay una problemática de desigualdad, de explotación y de inestabilidad, que sigue siendo la columna vertebral del obrero. Hacia el final de la película, plantea los nuevos problemas internos que enfrentan los sindicatos: la rivalidad entre los que son acusados de “carneros” y los que no.

Lo más interesante de este ensayo audiovisual es comprobar la capacidad de Handler para mostrar el costado más genuino de sus personajes. Vemos a un obrero que se casa con un hombre, y que participa de un ritual religioso. A un enérgico sindicalista que acaricia los pies de su hija antes de arroparla, y luego preparar una ensalada para cenar. Se habla de “tomadas” y de “fumadas”: incluso una importante figura sindical arma un cigarro de marihuana frente a cámaras. Y se ocupa una fábrica con una conducta casi profesional. Los tiempos cambiaron.

Así consigue el principal objetivo de Columnas quebradas: mostrar quiénes son, qué hacen, qué sienten, y qué necesitan los que realizan los trabajos de mayor exigencia física. Y cuánto tienen en común ellos, con todos sus derechos conquistados, con los obreros que este cineasta interminable filmó hace 40 años.

Mariángel Solomita (El País, 18/06/2016)