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Jaime Costa (Rosalba Oxandabarat)

Jaime en presentacion de Festival

Otra butaca vacía

Esta es una profesión de alto riesgo, comentó alguien, ese domingo oscuro y frío en que despedíamos a Jaime. Rony hace un año -24 de junio, como Gardel-, Oribe Irigoyen en febrero, ahora Jaime, sorpresivamente. Porque no estaba enfermo ni debilitado, seguía atendiendo las necesidades de la ACCU (Asociación de Críticos de Cine del Uruguay), corrigiendo y publicando en Búsqueda, mirando cine, vaya a saber cuantos otros menesteres, todos relacionados con ese oficio que para él era pasión. James –así le decíamos algunos, por ese empaque casi británico que albergaba su filosa ironía-, de haber estado consciente le hubiera dicho a la muerte: “No señora, se ha usted equivocado, pruebe en la próxima puerta.” Y dándose vuelta hacia nosotros –su público- diría marcando mucho la g: “Qué ignorante”.

Digo su público, porque a su manera, Jaime-James era una especie de actor. Su manera de reproducir diálogos –los de María Félix se convirtieron en leyenda-, de sintetizar verbalmente los errores flagrantes de alguna película o de alguna escritura sobre películas, de cantar las canciones de sus amadas comedias musicales, de remedar tics de seres de la pantalla o de carne y hueso próximo, era única. Recuerdo en 1991 o 92 –disculpe, amigo, yo no anoto nada- un ciclo de comedia musical norteamericana que Jaime organizó en el Video Cinemateca del cine Pocitos. Jaime probando los VHS, ajustando sonido y color, atendiendo que las copias estuvieran perfectas, mientras cantaba completitas las canciones y casi bailando al paso de Gene Kelly o Fred Astaire. Alguien que podía llegar a estar tan malhumorado – también sus malhumores eran épicos – parecía un niño feliz dispuesto a obsequiar los juguetes que más amaba. Muchas veces pensé que si la televisión de este país fuera inteligente, Jaime tendría un programa dedicado al cine con él como animador y conductor. Así ese placer que muchos hemos disfrutado tantos años, nacido del casamiento único del rigor erudito y el humor filoso, hubiera llegado a los espíritus inquietos. Pero quizá fuera demasiado para la mansa aldea, un soplo tan independiente y tan acre.

James, el último heredero de Homero Alsina; a él le gustaba verse así. Y es justicia, porque compartió con HAT el rigor, la manía por la precisión, el detalle. Algo que empezó cuando él empezó con el cine, como lo cuenta – deliciosamente – en El cine tal cual era (2008) cuyo subtítulo reza: “Recuerdos desde la butaca”, un libro revelador que hoy se convierte en todo un legado. Para nosotros, los que pedaleamos mal o bien en su mismo oficio, y para cuanto amante del cine, crítico o no, haya por estos lares y sin duda también en otros. La memoria de Jaime alimenta la propia memoria, porque nadie más tuvo la precaución de anotar, desde los diez años de edad, cada película, cada título original, cada nombre de actor o actriz, cada día, mes y año del estreno o del reestreno como él, y cada momento destacable que separaba para decir: esto se recordará siempre. Así, leer ese libro no es sólo un viaje por el cine sino también por el tiempo. Escribió además en 1985 La comedia musical, editado por Cinemateca Uruguaya, y con Carlos Scavino Por amor al cine. Historia de Cine Universitario del Uruguay (2009), un valioso recorrido por el itinerario de esa institución a cuya amparo se formaron miles de cinéfilos. Y fue colaborador asiduo y continuador de la enorme tarea de su amigo Osvaldo Saratsola en la confección de la imprescindible página cinestrenos.com.

No tuvo tiempo, Jaime, de recopilar en forma de libro –como en forma más o menos sistemática lo hizo HAT- sus múltiples artículos, publicados desde mediados de los años 70 en Cinemateca Revista, El Día, El País Cultural, El Observador, Búsqueda, y seguro se me escapa alguno – disculpa otra vez, Jaime: nunca aprendí tu rigor por más que lo admirara -. Como era tan metódico, quizá no sea ímproba la tarea de ese rescate. Ojalá lo tuviéramos alguna vez. Aunque nunca volvamos a escuchar frases como aquella, a propósito del desconcierto – sólo inicial – que le produjera Madadayo, la última película de Akira Kurosawa: “cuando uno ve ese montón de japoneses todos llenos de lentes y de dientes…”. La vida sin ti será mucho más insípida, además de inexacta, querido James.

Rosalba Oxandabarat (Brecha, 10/07/2014)

 

Jaime E. Costa (Álvaro Sanjurjo Toucon)

FOTO NECROLOGICA JEC

Desaparece irreemplazable protagonista de la cultura cinematográfica uruguaya

El primer día del Carnaval de 1954, un accidente automovilístico ocurrido en la ciudad de Melo, obligó a un chico de casi doce años a permanecer primero en un sanatorio y luego en su casa. Casi sesenta años después, evocando el contratiempo, escribirá: “A todo el dolor de perderme el Carnaval, se agregó la tortura de no poder ir al cine, sobre todo porque justo esa semana en el cine de Melo daban Quo Vadis”.

Así era Jaime E. Costa (Melo 15-08-42 / Montevideo 06-07-14), cultor del cine y por extensión crítico cinematográfico. Sus críticas demoran en alcanzar difusión pública. Cuando Jaime irrumpe como crítico profesional, es “el nuevo” de entre los de su generación, pero lo hace con la erudición y soltura que se adquieren con la larga práctica, y él la poseía. Decenas de cuadernos manuscritos habían recogido frondosos e inéditos análisis de cuanto film veía: todos los estrenados comercialmente más el imprescindible material consumido en el circuito cultural.

Su prodigiosa memoria se vio reflejada en El cine tal cual era, elocuentemente subtitulado Recuerdos desde la butaca, cautivante libro donde los recuerdos personales del autor, aferrados con afecto al cine, compartían espacio con evaluaciones críticas y datos que convertían a aquellas páginas en testimonio de una época.

Empleos necesarios para subsistir, fueron progresivamente sustituidos por otros directamente ligados al cine: trabajó en Cinemateca Uruguaya, su firma apareció en medios diversos (“Lea”, “Últimas Noticias”, “El Día”, “El observador”, “El País Cultural”, entre otros, y actualmente en “Búsqueda”). Vinculado en distintas épocas a Cine Club y Cine Universitario, fue directivo de esta última institución, la que le confiara el libro de su historia (Por amor al cine, escrito conjuntamente con Carlos B. Scavino). Poseedor de una cuantiosa filmoteca, sus preciadas pertenencias alimentaron anónimamente las funciones de entidades públicas y privadas, por cuyo uso no recibía más retribución que la satisfacción de compartirlas. Satisfacción doble por cuanto daba al público lo que de otra forma no vería y porque sus amados hacedores de películas volvían a la pantalla merced a su generosidad.

Su correcto respeto por el cine lindaba lo obsesivo. Discutía con los porteros o responsables de una sala si la proyección presentaba deficiencias de foco, cantidad de luz, sonido inadecuado, equivocada proporción de pantalla o cualquier detalle que traicionara los propósitos de los cineastas. Llegando incluso a introducirse en las cabinas de proyección reclamando al operador el reinicio de la función en forma correcta. No era impertinencia sino coherencia con sí mismo, ya que en su vida había desempeñado todas esas funciones en salas de circuito cultural.

Minucioso, amante de la exactitud, dispuesto a compartirlo todo con quien necesitara un dato o información cinematográfica, ya fuera el anónimo espectador o sus colegas de la crítica, desde el fallecimiento de Osvaldo Saratsola, en julio de 2003, asumió honorariamente la actualización diaria de “cinestrenos”, un fabuloso catálogo que, internet mediante, proporciona datos tan imprescindibles como precisos. Su preocupación, confesada únicamente a los más cercanos, era la dificultad de hallar continuadores para cuando él ya no pudiera realizarla. Y mucho tememos aquella angustia no fuera injustificada.

Similares obstáculos se avecinan, con la partida de Jaime, para una página web existente por idea suya y por su también honorario trabajo: la de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay, que editaba con críticas de sus colegas y propias, y enriquecía con notas diversas, publicadas obligatoriamente sin firma a causa de la exclusividad exigida por quienes no daban cabida a su cuantiosa producción.

Los autores nacionales de libros sobre cine, difícilmente daban a conocer sus trabajos si los originales no fueron previamente revisados por Costa.

Actual Presidente de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay, fue electo para ese cargo cuando la Institución, aquejada por la más profunda crisis de su historia, necesitaba en su conducción una persona honesta y conocedora del cine. Las expectativas fueron sobradamente colmadas.

Más allá de su objetividad crítica, Jaime E. Costa tenía sus preferencias cinematográficas personales. El cine musical –al que dedicara uno de sus libros- le hacía parte de una cofradía de verdaderos sacerdotes de ese género al que profesaba devoción cuasi religiosa.

Pocos días antes de su sorpresiva partida a consecuencia de implacable e inesperada afección respiratoria, luego de un intercambio de ideas sobre publicar antiguos programas de cine acompañados de comentarios de los mismos, recibimos de Jaime varios viejos programas de su gigantesca colección (siempre puesta a disposición de quienes se lo solicitaran) con una leyenda en que se expresaba ¿papeles viejos o documentos? Pertenecían a su Melo natal. Documentos Jaime, respondemos tardíamente, pero conociéndote, también nostalgia, mucha nostalgia por el cine visto muchísimo tiempo atrás.

En el sepelio, un pequeño de siete años, explicaba a una señora que él estaba allí para despedir a su abuelo, que como todas las personas en determinada etapa de su vida se transformaban en otra cosa: plantas, árboles, etc. y así volvían a vivir. Si el chico tiene razón, Jaime seguramente será la lluvia que una y otra vez moja a Gene Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor en Cantando en la lluvia (Singin’ in the rain).

A. Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)

Comunicado de ACCU (7 de julio de 2014)

Jaime ECU

Montevideo, 7 de julio de 2014

En la mañana del día domingo 6 de julio y tras tres días de internación, falleció nuestro Presidente Jaime Costa Villaamil. Un cuadro grave de neumonía fue lo que terminó con una vida dedicada al cine, esta enfermedad fue lo único que lo pudo alejar de sus tareas. Hasta el último minuto de conciencia estuvo en contacto con la Directiva, resolviendo detalles para una asamblea que sería inminente; pero también con su trabajo en Búsqueda y respondiendo consultas de colegas.

Se va parte de esta Directiva pero, más importante aún, se va parte de la más rica historia de la crítica cinematográfica uruguaya. Quedan para recordarlo (y para ayudarnos en nuestra tarea), sus libros, su trabajo en Cinestrenos, su tarea semanal en la página de ACCU, sus notas en las páginas de Búsqueda, sus colaboraciones con Cine Universitario y en SODRE; entre tantas de las obras que ha realizado.

Queda también el recuerdo de una persona entera, sincera y justa en sus decisiones; que tras una imagen dura y tajante guardaba un tipo entrañable que se debilitaba cuando le hablaban sobre cine, sobretodo del cine musical, género que amaba y defendía con uñas y dientes (salvo si se trataba de La novicia rebelde o La familia Trapp).

La Directiva de ACCU despide a su Presidente, quien desde la tarde del día de hoy – lunes 7 de julio – descansa en Parque Martinelli.

Desde este comunicado nuestro saludo a sus amigos y su familia.

Directiva de ACCU

Agustín Acevedo Kanopa – Leonardo Abete – Sergio Moreira – Diego Faraone

“A 60 km/h” (Gonzalo Palermo)

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Ejemplos de cuando el camino es la recompensa

Este jueves se estrena A 60 km/h, documental uruguayo sobre la vuelta al mundo que un padre y sus dos hijos dieron durante cuatro años a bordo de una Méhari.

Los números hablan por sí solos: 150 mil kilómetros, 45 países, cinco continentes, cuatro años, un padre y sus dos hijos. Todo a bordo de la misma Méhari de 1977 a 60 kilómetros por hora.

La idea surgió hace más de 15 años, cuando Mario Sabah y sus hijos iban los fines de semana en la Méhari a recorrer las zonas agrestes de las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Carrasco. Una tarde, después de cruzar un arroyo con el agua prácticamente dentro del auto, Mario gritó: “¡Con esto nos damos la vuelta al mundo!“. Tendrían que pasar varios años y circunstancias para que eso se convirtiera en realidad. “Los fines de semana que estaban lluviosos abríamos un mapamundi en el piso de casa y nos tirábamos a ver por dónde íbamos a recorrer el mundo“, cuenta Mario. “Encontré en todo eso un buen vínculo con mis dos hijos (Matías e Ismael). Como todo sueño, fue quedando en el olvido: yo me divorcié, después me mudé, ellos empezaron a vivir solos desde muy temprano, cada uno tomó su camino“.

El quiebre fue al cumplir los 50. “Empecé a mirar todo lo que había hecho y lo que me faltaba por hacer y me di cuenta que no estaba muy conforme con la vida“. Entonces Mario llamó a sus dos hijos y les propuso llevar el sueño a la realidad. No dudaron y le dijeron que sí.

No tenía ni idea de qué significaba. Era ir a dar la vuelta al mundo en la Méhari y ver qué pasaba. A la vuelta, después de cuatro años de viaje, te adaptás a esa vida. Viajar es una cosa que siempre es buena, que te hace ver gente, paisajes y situaciones nuevas“, reflexiona Matías.

En la casa de los Sabah un mapamundi ocupa una pared entera, en la que Matías va señalando cada una de las escalas que hicieron durante cuatro años. Todo eso se convirtió, ahora, en una película dirigida por Facundo Marguery. “Lo que tratamos de transmitir en el documental es que se puede soñar, se puede tener una idea y hacerla. Para nosotros fue un viaje, pero para otros puede ser lo que quiera“, dice.

¿Dónde está Ismael?

En Australia conoció a una alemana que hoy es madre de sus dos hijos, con los que viven en Berlín. Una de tantas anécdotas -de esas que parecen guionadas- que dejó el viaje. “Todos los días nos enfrentábamos a cosas nuevas“, recuerda Mario. “Uno de los escollos más difíciles que tuvimos fue la convivencia porque no es fácil vivir tres personas durante tanto tiempo en un ambiente tan chico“.

El viaje lo cambió todo: Mario escribió un libro de esa experiencia y hoy recorre Sudamérica junto a su nueva pareja en la Méhari. “Yo le digo a todo el mundo que perdí el título de padre en el viaje; de alguna forma ya no hay esa figura de autoridad que representa el padre ante los hijos. Todo eso se perdió y hoy somos verdaderos amigos. Son mis confidentes, puedo hablar con ellos de cualquier tema“.

La plata fue un tema en sí mismo, tal como explica Matías. “Era una cotidianidad estar quedándonos sin plata y eso hacía que el viaje fuera más complicado. Trabajamos en Australia en una granja, pegábamos pegotines para publicitar en la Méhari, por ejemplo“.

Ese es uno de tantos temas que atraviesan A 60 km/h. “Si vos te quedás con lo esencial, te sobra tiempo para todo lo demás“, concluye Mario.

La escala clave en Sudáfrica

De paso por Turquía, los Sabah conocieron a Diego Lugano cuando Uruguay no había clasificado aún al Mundial 2010. Al despedirse, prometieron ir a Sudáfrica si el equipo llegaba. Un año después, cuando estaban en Australia, recibieron un correo de la mujer de Lugano. “La celeste cumplió, ahora les toca a ustedes“, decía el mensaje.

Llegamos hasta Surabaya, en Indonesia, y de ahí embarcamos y nos fuimos al Mundial. En la Selección quedaron impactados cuando nos vieron, sobre todo Diego, una gran persona“.

Gonzalo Palermo (El País, 13/07/2014)

Woody Allen, Fidel Castro y el Che Guevara y su (casi) desconocida presencia en el cine mexicano (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Alfonso Arau

La fama no es puro cuento

El realizador, actor, guionista y productor mexicano Alfonso Arau (Como agua para chocolate), también fue miliciano en Cuba, y de todo esto habla en su libro de memorias Así es la vida.

Recuerda Arau que había comenzado como extra en el cine mexicano, y que años después de su participación como tal en varios films, descubrió quienes habían sido sus compañeros en la anónima labor cinematográfica: Fidel Castro y el “Che Guevara”. Al respecto Arau señala:

Y pasaron los años y cuando volví de Cuba a París (el productor) De Anda se me presentó un día y me trajo una foto de esa película donde estaba yo de indio y detrás de mi, también de indios estaban…¡Fidel Castro y el Che Guevara!

La afirmación de Arau confirma parte de lo sostenido en la investigación que iniciáramos años atrás acerca de la presencia de un joven Fidel Castro en por lo menos dos films hollywodianos: Escuela de Sirenas (1944) y Festival en México, y en la década siguiente en el cine de México, “después que los soltó Batista de la cárcel por lo del asalto al cuartel Moncada”… “Y De Anda era su amigo y les consiguió la chamba igual que a mí” explica Arau.

La lista de celebridades compartiendo la pantalla con Arau no queda en Fidel y el Che, extendiéndose a Woody Allen, quien actuara bajo dirección de Arau, en una comedia escasamente conocida Cachitos picantes (2000), con fulgurante elenco. Junto a Allen y Arau actuaron: Sharon Stone, María Grazia Cucinotta, Kiefer Sutherland, Lou Diamond Phillips, el realizador Richard Sarafian interpretándose a si mismo, y figuras del cine mexicano.

El guión (de Bill Wilson) gira en torno a un carnicero neoyorkino, judío, quien asesina a su mujer, la descuartiza y huye con los restos a México, para darles sepultura. Sin embargo una mano de la mujer queda en medio de un camino y pobladores del lugar comienzan a experimentar “milagros” atribuidos a ese macabro hallazgo, para los que el médico y el cura del pueblo buscan explicación. Con enorme potencial critico, el film no aprovecha este al máximo, en tanto el humor muy “woodyalleniano” no logra fraguar del modo esperado. No exhibido localmente, puede verse (¿ilegalmente para nuestro medio?) en internet.

Alfonso Arau (México 1932), participó como actor en más de cincuenta títulos para cine y TV –sin contabilizar su presencia como extra-, dirigió trece films, fue guionista de ocho y produjo seis. Muchos de sus compañeros en la pantalla fueron relevantes figuras, ninguna tan destacada como Fidel Castro, Che Guevara y Woody Allen.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)

James Wan (Nicolás Tabárez)

James Wan

¿Quién es el malayo que asusta a Hollywood?

A James Wan le ofrecieron una cantidad de dinero increíble si aceptaba dirigir la octava Rápido y Furioso. “Una cifra como para cambiarle la vida”, según la describieron fuentes de la producción a The Hollywood Reporter. Wan se negó, optando por volver a la franquicia de terror El conjuro, de la que es uno de los creadores.

Warner Bros., propietaria de los derechos de las películas de superhéroes de DC Comics, le propuso a Wan dirigir uno de los largometrajes de esta serie. Las opciones eran Flash y Aquaman.

El director eligió al segundo, aún a sabiendas de que era un personaje menos popular (del que incluso varios fanáticos del género se burlan), y del que no han existido prácticamente versiones en cine y televisión. Su razón fue que le permite “crear un nuevo mundo y contar la historia del personaje que yo quiero contar”.

Estas dos escenas ilustran en parte la metodología de trabajo de James Wan, nacido en Malasia, criado en Melbourne, Australia y radicado en Los Ángeles. Su carrera como director se inició con la ayuda del guionista australiano Leigh Whannell, quien se ha convertido en uno de sus colaboradores más frecuentes.

Entre ambos guionaron El juego del miedo, dirigida por Wan, y realizada con un presupuesto mínimo para Hollywood (US$ 1.2 millones de dólares), y que acabó recaudando más de US$ 100 millones, iniciando así una franquicia de siete películas.

Lo que también comenzó en ese momento fue la carrera cinematográfica de Wan, que en un principio pareció dedicada casi en exclusividad al cine de terror: El silencio de la muerte (Dead Silence), en 2007; La noche del demonio en 2010, su secuela y El conjuro en 2013 se integraron a su currículum, con Sentencia de muerte (Death sentence), un filme de acción y crimen, también de 2007, protagonizada por Kevin Bacon y John Goodman.

Su estilo crudo y violento, que además genera sustos verdaderos y una tensión constante, lo convirtieron en uno de los directores más reconocidos y elogiados del género de terror, algo en lo que parecía estar relativamente encasillado.

Hasta que en 2015, Wan dio el salto a las megaproducciones más taquilleras de Hollywood, cuando estuvo al mando de Rápidos y Furiosos 7, la que más recaudó de la franquicia, pero también una de las que tuvo las producciones más complicadas, en buena parte debido a la muerte de Paul Walker, uno de los protagonistas del filme, pero también por la injerencia de Vin Diesel (protagonista principal, productor y principal impulsor de la saga), que lo llevaron a optar por volver al horror.

Con su trabajo en Aquaman (prevista para 2018), volverá al reino de las salas llenas y se meterá con el género más taquillero del cine actual, el que desde sus orígenes ha convocado a directores de prestigio para conducirlas, convirtiéndose en una marca de status dentro de Hollywood. Parece solo el principio para Wan.

Nicolás Tabárez (El Observador, 11/06/2016)

“Columnas quebradas” (Nicolás Tabárez)

 

Un documental que muestra la realidad de los obreros en el Uruguay actual

Para Mario Handler, lo importante son las acciones. A sus 80 años, el director de cine uruguayo aún mantiene alguna duda con respecto a su retiro porque no quiere “perder la actividad”. Su documental más reciente, Columnas Quebradas, que se preestrenó ayer en la Sala Zitarrosa, se centra más que nada en las acciones de sus personajes. Handler explicó que varios personajes quedaron por fuera “porque había entrevistas fijas”, y eso lo aburre. “Me parece que las entrevistas tienen que ser en movimiento, en acción”, dijo.

Columnas quebradas, un documental que presenta la situación actual de los trabajadores en Uruguay, surge de una “necesidad” de Handler. El director filmó en los años 1960 el proyecto Obreros. “Eso quedó incompleto, porque filmamos en unas condiciones técnicas que eran muy malas. Sucedía la huelga más larga de la historia de Uruguay y nosotros teníamos que revelar el material, que llevaba mucho tiempo, por lo que se terminó convirtiendo en otra película. El tema quedó interrumpido, y lo retomé luego de terminar Decile a Mario que no vuelva“, explicó Handler a El Observador.

Con una duración de 77 minutos, uno de los dilemas para el realizador fue qué aspectos de esta temática manejar, y en qué trabajadores enfocarse. “Abandoné el concepto de historia, porque la película es más cercana al ensayo, es un pensamiento visual”, explicó. “Hay historias de personas pero son breves. Más que informativa, la película es insinuante”.

Handler considera que el filme no es un “mero registro” de la vida de estos trabajadores, sino una muestra de acciones vitales. “No es la novela del buen obrero, muestro escenas diversas que me llaman la atención: hay escenas de amor, de militancia, de no militancia, de rituales umbandistas, de mineros trabajando, de peones rurales”. Este enfoque en las acciones llevó a que no haya trabajos de oficina, por ejemplo.

A su vez, también hay una mirada a la historia de los trabajadores en Uruguay, con escenas filmadas por el propio Handler en el pasado, que se utilizan al comienzo y al final del documental.

“La lucha de clases sigue siendo un concepto vigente, pero no se puede mencionar en la película si no se muestra como los obreros viven”, cuenta Handler, quien optó desde un principio por no incluir a los patrones.

El método de trabajo elegido es el habitual para el director de Aparte: acompañar continuamente a sus personajes, con la cámara siempre encendida a la espera de que suceda algo. “Esto se hace con poco dinero porque me gusta así, es lo que consigo. Algo que debería ser sufrimiento lo transformo en algo positivo. La mayor inversión es la del tiempo”, dijo Handler, quien a pesar de preferir trabajar solo, en esta ocasión tuvo la ayuda de su exalumno Ignacio Guichón.

“Yo no quiero molestar ni hacer daño, mi filosofía es ser siempre transparente, acompañar a los personajes con una cámara pequeña pero de buena calidad, y trabajar solo. Con Ignacio nos dimos cuenta de que se cumple lo de tres son multitud”, explicó.

En cuanto a la selección temática, Handler prefirió enfocarse en los problemas que experimentan los trabajadores uruguayos en la actualidad, más allá de que cree que la situación de este sector “ha mejorado”.

Entre estos problemas, se cuentan la dificultad para generar eficacia en el transporte desde las

residencias periféricas de los empleados hasta sus trabajos céntricos (uno de los obreros del filme toma tres ómnibus, por ejemplo), los dilemas del trabajo físico; la mala alimentación o descanso de los obreros, quienes ni siquiera tienen el acceso garantizado al agua, y la poca movilidad social.

Y si bien refiere a la pluralidad de opiniones políticas de los obreros, optó por dejar de lado asuntos como la religión o la presencia de grupos radicales en los sindicatos. “Si contaba todo eso en 77 minutos, la película era un quilombo”, afirmó el director.

Cambiar el sistema

Handler logró realizar el proyecto con un presupuesto modesto, pero considera que el sistema de fondos de financiamiento estatal está mal estructurado. “La concursitis, la manía de resolver todo con concursos está matando al país. Hay también un exceso de jurados, y acá se trabaja por zafras, según cuando se otorgan los fondos. Por eso se superponen los estrenos.”

Así resume el director la situación actual del cine local, la que cree que no se apoya en la forma real de producción de un filme, como sucede en otros países de la región como Brasil o Argentina. Además, considera que “las capacidades personales de directores o productores no están contempladas. El dinero se debería otorgar también según el criterio de que experiencia tiene quien realiza el proyecto”.

Handler no sabe si Columnas quebradas logrará tener una audiencia, porque sabe que los cines no suelen prestarle demasiada atención al cine local, “porque no están obligados a pasarlo”, una idea que cree debería aplicarse.

Más allá de esto, Handler reconoció que desde hace un tiempo piensa en su retiro de la realización, y se marca como fecha tentativa el próximo año. De todas formas, en su intención de mantenerse activo, le interesaría trabajar como asesor en proyectos fílmicos, y mientras tanto, “publicar un libro que tengo previsto para este año, seguir enseñando y vivir”.

Estreno

El documental se estrenará el próximo jueves 16, en las salas de Life cinemas y el viernes 17 en Cinemateca Pocitos. Además, el jueves a las 20 horas se exhibirá en la Sala Zitarrosa, con entradas en venta a $ 130.

Nicolás Tabárez (El Observador, 10/06/2016)

Disney y la cultura LGBT (Pablo Staricco)

Disney

Por un Disney con más personajes homosexuales

Seguidores del estudio reclaman en redes sociales por una mayor diversidad sexual de los protagonistas.

El avance de la nueva película de los estudios de animación Pixar, Buscando a Dory, generó entusiasmo. La secuela continúa la historia de los personajes de la ganadora del premio Oscar, Buscando a Nemo (2003) pero es liderada por la carismática pez azul con problemas de memoria, Dory, cuya voz en inglés es brindada por la conductora de televisión, Ellen DeGeneres.

La campaña de promoción detrás del filme parece dar entender que varios elementos narrativos de la primera película –un viaje a través del océano y una galería de peculiares personajes marinos, por ejemplo– se repetirán en la continuación, que también será dirigida por el animador Andrew Stanton.

Sin embargo, uno de los elementos que sobresalió en uno de los más recientes tráilers de Buscando a Dory no fue la presencia de sus personajes marinos y parlanchines, sino la de un par de humanos. En una secuencia breve, se ve como un pulpo amigo de Dory se camufla como un bebé frente a dos mujeres cuya presencia ha generado la conjetura de que se podría tratar de la primera pareja de lesbianas abiertamente gay que aparezcan en una película de Disney, conglomerado dueño de empresas como Pixar, Marvel y Lucasfilm, entre otras.

La suposición ha despertado un interés que responde a un reclamo reciente a través de las redes sociales por parte del público, principalmente anglosajón, que busca una mayor inclusión de personajes gay en las películas orientadas a un público infantil.

Nuevo modelo de princesa

A principios de mayo, la película Frozen: una aventura congelada, otra obra elaborado desde Disney, se vio en el centro de esa demanda. La etiqueta #GiveElsaaGirlfriend (Denle a Elsa una novia) se volvió tendencia en Twitter a nivel mundial y a través de ella se pidió que Elsa, una de las princesas que protagonizó el filme ganador del Oscar en 2014, tuviera una novia en la próxima secuela de la sensación cinematográfica, actualmente la película animada más taquillera de la historia.

Aunque en el filme la orientación sexual de Elsa no es relevante a la trama o explicitada en ningún momento, el personaje tampoco comparte un interés romántico como sí lo hace el otro personaje principal, su hermana Anna.

Frozen, estrenada en Uruguay en diciembre de 2013, fue elogiada por escapar del relato modelo de Disney en torno al romance entre un príncipe y una princesa. En su lugar el guión se concentró en el amor fraternal de los personajes interpretados por las actrices Idina Menzel y Kristen Bell.

Pese a que una de las canciones del filme, Let it go, fue adoptada en Estados Unidos como un himno de comunidad LGBT, el comienzo en la producción de Frozen 2 fue la excusa para que se demande el retrato futuro de una princesa gay que también sirva como modelo a seguir para el público infantil.

Sobre el pedido, Menzel, quien dobla la voz y el canto de Elsa, brindó su apoyo a la propuesta –que supera las 2.300 firmas en el sitio de peticiones Change.org– durante su pasaje por los últimos premios Billboard a la música. “Creo que es genial que ella esté cambiando las cosas. Disney tiene que lidiar con ello. Voy a dejar que ellos lo descifren. Sin importar qué, Elsa me cambió la vida”, dijo la actriz y cantante al sitio ET.

Reprobado

El reclamo no se ha quedado exclusivamente dentro del campo de la animación. Imitando a la demanda de Elsa, la etiqueta #GiveCapABoyFriend (Denle a Cap un novio), pide que el Capitán América, personaje interpretado por el actor Chris Evans en las películas de los estudios Marvel, sea abiertamente homosexual. En sitios como DevianArt y Tumblr, fanáticos del personaje han colgado retratos del personaje en situaciones románticas con Bucky, su mejor amigo y confidente, personificado en los filmes por Sebastian Stan. En el último filme de esa franquicia,Capitán América Civil War (2016), el lazo entre ambos héroes se vuelve más cercano que nunca, aunque un fugaz beso entre el Capitán y la espía Sharon Carter (Emily VanCamp) parece indicar la intención de Disney por remarcar la orientación sexual del superhéroe.

Previamente, tras el estreno de Star Wars: El despertar de la Fuerza (2015) algunos fanáticos se mostraron entusiasmados con la idea de un romance entre los personajes encarnados por los actores John Boyega y Oscar Isaac. Aunque ambos artistas han bromeado con la idea, ninguno ha manifestado un indicio concreto en que ello se vea reflejado en las próximas películas de la saga de ciencia ficción.

De acuerdo a la revista Time, estas solicitudes a Disney ocurren luego de que la compañía reprobara el estudio anual Índice de Representación de GLAAD (Alianza Gay y Lésbica contra la difamación, según sus siglas en inglés) que mide la representación de la comunidad LGBT en la televisión y el cine. Según el reporte, Disney lanzó 12 películas en 2015 pero ninguna de ellas tenía personajes LGBT, ya sea como principales o secundarios.

“De todos los estudios (de cine) seguidos en este informe, los estudios Walt Disney tienen el registro histórico más débil cuando se trata de películas inclusivas para la comunidad LGBT”, escribió GLAAD. “Por primera vez desde el inicio de este informe, GLAAD no se encontró con ningún contenido LGBT incluido entre pizarra anual de las películas de Disney”, señaló.

Si las suposiciones son ciertas, el estreno de Buscando a Dory –que incluso podría tener repercusiones en la fauna marítima – significaría el primer paso para acercarse a una pantalla grande más representativa.

Pablo Staricco (El Observador, 03/06/2016)

Premios Platino 2016 (Mariángel Solomita)

Premios Platino

Los Platino se rodearon de celebridades en Buenos Aires

El jueves al mediodía, vecinos del barrio Recoleta se detuvieron curiosos frente a la alfombra roja colocada en el Mercedes Haus, un club de elite en el que se anunciaron las nominaciones para la tercera edición de los Premios Platino. Fue un evento parecido al que se había celebrado dos días antes en el Sheraton de Montevideo, con la diferencia de que aquí había famosos y decenas de medios asistieron contentos de acceder a las celebridades con tanta facilidad. Así fue que los vecinos vieron llegar a Natalia Oreiro vestida con un traje blanco, a Jazmín Stuart luciendo un vestido de seda verde, y a Florencia Peña con un vestido negro y apretado que provocó la misma pregunta una y otra vez: ¿cuántos años tiene?.

Directores de cine, productores y actores, compartieron un cóctel donde se mezclaron varias figuras uruguayas, presentadas como los invitados de honor de la ceremonia. Los Platino se van a festejar en Punta del Este el 24 de julio, por eso se nombró padrinos a César Troncoso (que está filmando con Daniel Burman) y a Roxana Blanco, a la que se vio charlando con Arnaldo André.

A pocos metros del actor Luciano Cáceres, la ministra de turismo Liliam Kechichian posaba para los fotógrafos. Las autoridades uruguayas ocuparon la primera fila del auditorio. Asistió el intendente de Maldonado Enrique Antía, el director nacional de Turismo Benjamín Liberoff, los legisladores Luis Alberto Heber y Jorge Gandini, y el embajador uruguayo en Argentina Héctor Lescano. Antes de comenzar su discurso, Lescano se dirigió a los actores y les dijo: “Nunca había estado en el mismo lugar que tantas estrellas, porque yo a ustedes los miro por tevé”, lanzó, y causó risas, al tiempo que Pablo Echarri le agradecía con una leve inclinación de cabeza.

A medida que la conferencia sumaba discursos y videos proyectados, Martín Piroyansky intercambiaba comentarios con Jazmín Stuart porque aún no habían pasado a hacer su tarea: anunciar a los finalistas para los premios. Muchos actores están grabando tiras diarias, y miraban con nerviosismo el reloj.

Mientras, los organizadores de los Platino insistían en despegarse de su apodo: “los Oscar latinos”. “Cada año se estrenan unas 850 películas en Iberoamérica, pero menos del 5% circula fuera de sus fronteras de realización”. Los Platino se proponen romper con esta maldición y con esas estadísticas que dicen que la mayoría de los jóvenes nunca vio una película nacional. Pero el principal de sus intereses es combatir la piratería, un desafío que Andrea del Boca y Luis Brandoni aplaudieron.

A medida que se anunciaban las candidaturas, los actores subían al escenario en duplas, bromeando con “tengo un discurso para leer” o “voy a pasar un video”. Laura Novoa y Sebastián Wainraich dejaron la sala; quedaron Nicolás Francella y Martina Gusmán, sonrientes por la cantidad de nominaciones que acumuló El Clan, film de Pablo Trapero (marido de Gusmán), protagonizado por Guillermo Francella (que competirá por Mejor Actor).

El abrazo de la serpiente del colombiano Ciro Guerra, e Ixcanul, del guatemalteco Jayro Bustamante, lograron ocho nominaciones para esta tercera edición de los Platino, por delante de El club, del chileno Pablo Larraín, y El clan del argentino Pablo Trapero, con seis. A Mejor Película Iberoamericana competirán, además,Truman, de Cesc Gay.

En Montevideo, los films elegidos serán exhibidos en el Movie. Además se prevé realizar distintos encuentros con productores extranjeros. Y se está trabajando para que Uruguay deje una huella entre los 500 invitados que llegarán y los 600 millones de televidentes que podrán ver la gala en vivo.

Mariángel Solomita, desde Buenos Aires, Argentina (El País, 29/05/2016)

Montevideo Comics (Débora Quiring)

Montevideo Comics

Los propios

Como sucede desde hace 14 años, este sábado y domingo los fans de la historieta y la animación estarán de parabienes: comienza una nueva edición de Montevideo Comics, con conferencias, talleres, juegos, puestos de venta, concurso de disfraces y estrenos de películas. El programa incluye una larga lista de invitados nacionales y extranjeros. De Argentina llegarán la prolífica historietista Maitena (para hablar de sus comienzos en los años 80 y de sus nuevos rumbos, en una charla con Gonzalo Eyherabide); un grande como su colega Gustavo Sala, quien además de hablar sobre sus libros presentará el show Sonido bragueta, junto a Ignacio Alcuri; Marcos Vergara y Luciano Saracino. Desde más lejos, la coreana Gendry-Kim, el español Rubén Pellejero, el francés Matthias Picard y los estadounidenses John Dilworth (creador de la serie Coraje, el perro cobarde) y Ron Marz (guionista para varios personajes famosos de cómic, incluyendo a Batman y a Linterna Verde).

Entre los films se exhibirán el británico Depredador: tiempos oscuros (sábado, 13.00), de James Bushe, con el personaje de esa franquicia contra caballeros templarios; El leñador de las palabras (sábado, 15.05), “genial y hermoso” corto francés de Izù Troin; y Fiesta Nibiru (sábado, 20.30), de Manuel Facal (Relocos y repasados), con drogas y extraterrestres. También la argentina Kryptonita, de Nicanor Loretti, adaptación con estética ochentosa de la novela homónima de Leonardo Oyola, con Diego Capusotto, Juan Palomino, Pablo Rago y Nicolás Vázquez, entre otros.

En la obra de Oyola, luego de su primera novela Siete & el tigre harapiento (2004), se comenzó a filtrar una fuerte influencia del cine, la televisión, lo fantástico, el policial y el cómic, conformando lo que él llama el “locro western”, ambientado en el conurbano bonaerense. En 2009 publicó Kryptonita, una novela con un fuerte precedente: en 2003 DC Comics editó Superman: Red Son, miniserie en un “universo alternativo” en el que el tradicional personaje no crecía en un diminuto pueblo de Kansas , sino en la Unión Soviética, e iniciaba su trayectoria al servicio de Iósif Stalin. En Kryptonita, el bebé extraterrestre llega a una villa de La Matanza, partido de la provincia de Buenos Aires. Este hombre de acero será llamado Nafta Súper, y estará al frente de una banda de pesos pesados. La historia se desarrolla en 2009, en un hospital público al que Nafta Súper, gravemente herido por un rival, es llevado por sus compinches y amigos: entre ellos, la travesti Lady Di (Mujer Maravilla), el Ráfaga (Flash), Juan Raro (Detective Marciano, con el mismo nombre criollo que un libro clásico de la ciencia ficción), el Faisán (Linterna Verde) y el Señor de la Noche (Batman). Es una especie de remasterización criolla, marcada por el western y en clave de policial, con superhéroes del margen que no lograron ni quisieron dejar atrás el barrio.

Débora Quiring (La Diaria, 25/05/2016)