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“Star Wars: El despertar de la fuerza” (Álvaro Sanjurjo Toucón).

Star Wars
Ordenando el cosmos: Toda la historia.

El estreno de Star Wars: El despertar de la fuerza, nuevo capítulo de la saga creada por George Lucas, pretexta estos apuntes acerca de esa presencia y algunas otras cosas (caprichosamente) conexas.

Cuando en 1963, se publica la novela Rayuela del argentino Julio Cortázar, el autor propone varias formas de abordar su lectura.

Ellas fueron:

– la lectura normal, leyendo secuencialmente de principio a fin.

– la lectura por él propuesta, leyendo secuencialmente desde el capítulo 1 hasta el 56 y prescindiendo del resto.

– el orden que el lector desee

– la establecida por el autor en el tablero de dirección (que se encuentra al inicio del libro): saltando y alternando capítulos.

Catorce años más tarde, George Lucas, realizador y productor cinematográfico norteamericano, seguramente sin proponérselo, inicia un relato en varios capítulos (uno por film), que en caso de haberse visto de un modo tradicional, a medida que se van estrenando, pueden, con las diferencias del caso, haberse transformado en émulo del texto cortaziano. Tal lo ocurrido con Star Wars o La guerra de las galaxias como se le conoció en sus inicios.

Esos vaivenes cronólógicos distantes tanto de las propuestas del argentino, como del “puzle” wellesiano de El ciudadano, o los magníficos malabarismos de Alain Resnais, halla su explicación en las muy directas motivaciones señaladas por George Lucas:

“No mucho tiempo después de que comenzara a escribir Star Wars, concluí que la historia daba para más de lo que una simple película podía dar cabida. Mientras completaba la saga de los Skywalker y los caballeros Jedi, empecé a visualizarlo como un relato que tomaría lugar en, por lo menos, nueve películas —tres trilogías— y decidí continuar justo entre los hechos precedentes y los sucesivos, partiendo entonces con la historia intermedia.”

A continuación se ordenaron los siete capítulos existentes y su fecha de producción:

STAR WARS 1.- 1999

STAR WARS 2.- 2002

STAR WARS 3.- 2005

STAR WARS 4.- 1977

STAR WARS 5.- 1980

STAR WARS 6.- 1983

STAR WARS 7.- 2015

La lista que sigue ordena los capítulos de Star Wars según año de producción, indicándose entre paréntesis año y título de su estreno local, así como realizador y actores principales:

Star Wars 4.- 1977 (1978, La guerra de las galaxias), en 1997 habrá una nueva versión. Dir. : George Lucas, con Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Allec Guinness.

Stsr Wars 5.- 1997 (1997, El imperio contraataca). Dir.: Irvin Kershner, con Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher. En realidad fue una edición especial del film de 1980 (The Empire Strikes Back)

Star Wars 6.- 1997 (1997, El regreso del Jedi) Dir. Richard Marquand. Con Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fsher. En realidad es una edición especial de The Return of Jedi. 1983

Star Wars 1.- 1999 (1999, Star Wars: Episodio 1 – la amenaza fantasma). Dir. George Lucas.. Con: Liam Neeson, Ewan Mc Gregor, Natalie Portman.

Star Wars 2.- 2002 (2002, Star Wars: episodio II – El ataque de los clones). Dir. George Lucas. Con: Ewan McGregor, Natalie Portman, Hayden Christensen.

Star Wars 3.- 2005 (2005, Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith) Dir.: George Lucas. Con Ewan McGregor. Matalie Portman.

Star Wars 7.- 2015 (2015, Star Wars: el despertar de la fuerza) Dir.: J.J. Abrahams. Con: Harrison Ford, Mark Hamill, Carrie Fisher y hasta Max von Sydow a los que se suman nuevas figuras con roles quizás tan importantes como los de estas añejas estrellas del episodio inaugural de 1977 (el cuarto).

O sea que la “lectura” normal de los (por ahora) siete capítulos de la saga cinematográfica Star Wars tuvo el siguiente orden: 4, 5, 6, 1, 2, 3, y 7.

Este séptimo capítulo llega luego que “The Walt Disney Company” adquiriera los derechos de “Lucasfilm Lts.”, la empresa de George Lucas, anunciándose a su vez los capítulos 8 y 9; seguramente en ese orden.

Según la teoría de la relatividad de Einstein, el tiempo y el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador, para Star Wars espacio y tiempo parecen depender de la voluntad del productor y la imaginación del guionista.

Álvaro Sanjurjo Toucón (Semanario Crónicas, 18/12/2015)

Ettore Scola (1931-2016) (Carlos Oroño)


Muere en Roma el director de cine italiano

A los 84 años se apagó la vida de Ettore Scola, uno de los directores italianos con más talento. Lo conocí personalmente hace unos años en un Festival de Cine de Valladolid adonde asistí como jurado y donde fue a recoger la Espiga de Oro de Honor de la Seminci.  Como sello de su amistad me regaló un libro suyo debidamente firmado. Era un encanto de persona. Lo recuerdo con mucho afecto.

“Con él se despide un cine militante, un cine que hablaba con y sobre la calle”. De la generación de creadores que catapultaron al cine italiano en la segunda mitad del XX tan solo quedan vivos los hermanos Taviani , pero la huella de Scola es mas profunda, humana y sobrecogedora”. Sus películas destilaban bonhomía y animaron el ego del pueblo. Ha muerto el rojo Scola.quien llegó a decir que el pesimismo es mucho más progresista que el optimismo, encierra más fe en el futuro. El optimismo es cosa de beatos. Como director debutó en 1964 con Hablemos de mujeres y al año siguiente ya había logrado cierta fama con Un caso fortuito y El diablo sabe por diablo. Su gran década fue “la de los setenta: Celos estilo italiano , ¿Me permite? Rocco Papaleo, Nos habíamos amado tanto, Sucios, feos y malos, y su obra Señoras y señores, buenas noches. Pero su película más trascendente fue Un día muy especial donde Sofía Loren encarnaba a una mujer malcasada y aburrida y Marcello Mastroiannii a un periodista homosexual. Ambos eran vecinos y la película transcurría durante la visita de Hitler a Roma en 1938. Me interesan más, los diferentes que los iguales. Yo nunca trabajé una vez con un actor, sino que repetía mucho. Porque cuanto mas les conoces más les sacas. Gassman era el más inteligente, opinaba. Mastroianni fue candidato al Oscar por esa película y la película a la estatuilla al mejor filme de habla no inglesa, premio al que aspiraron trabajos de Scola en otras cuatro ocasiones.

En los años ochenta y noventa siguió con su mirada a la historia y a Italia a través de personajes muy humanos y a menudo anónimos. La Noche de Varennes, Macaroni, La familia, Splendor, ¿Qué hora es?, Mario, María y Mario, La cena y en 2001, Competencia desleal. En 2003 pareció despedirse con Gente de Roma, con la que subrayó la importancia de esa ciudad en su vida y en su carrera. Pero faltaba la despedida, una década después, a su amigo Fellini. Con humos y admiración aseguraba que el recuerdo imperecedero “es una fuga que se les permite solo a los grandes,Maquiavelo, Leopardi, Fellini…Solo ellos consiguen huir de la muerte, refugiándose en la inmortalidad”.
Desde anoche, junto a esa pléyade, ríe también Ettore Scola..

Carlos R. Oroño con la colaboración periodística de Gregorio Belinchón (20/01/2016)

Georgina Torello y “El pequeño héroe del arroyo del Oro” (Álvaro Sanjurjo Toucón).

Georgina Torello y “El pequeño héroe del arroyo del Oro”
Aunque pueda parecer un acto de vanidad, para referirnos a una importante comprobación de la periodista e investigadora Georgina Torello, debemos comenzar mencionando nuestro reciente libro “Los programas hablan”. Allí se dice: “Mayoritariamente, se ha coincidido en señalar 1929 como año de producción de El pequeño héroe del arroyo del Oro, hay quienes sostienen, de acuerdo a referencias en la prensa de la época, que sería de 1932. Una incógnita a dilucidar.”

En la edición de “la diaria” del jueves 24 de diciembre de 2015, Torello, al reseñar el libro, señala que nuestra cita es “es muestra de varios mecanismos. Para empezar, de lo que podríamos pensar como una historia “oficial” instalada que, sin discutir el origen de las fuentes citadas, construye una red de citas recíprocas cuyo origen se pierde en el tiempo, funcionando sin datos comprobables (el “mayoritariamente” no supone la existencia de diferentes documentos, sino la datación a posteriori del film y, a partir de ella, una cadena de reiteraciones del dato).”

Efectivamente así ocurre, y tuvimos ocasión de comprobarlo cuando, años atrás, al investigar acerca de la real ubicación del “Salón Rouge”, nuestra primera sala cinematográfica, comprobamos que diversos autores simplemente se repetían unos a otros, no haciendo más que ratificar un error sin investigar acerca de la veracidad del dato.

Torello señala nuestra duda respecto a la fecha de producción de El pequeño héroe del arroyo del Oro, a la vez que despeja la incógnita con una rotunda prueba que merece destaque, y no puede dejarse como mera referencia en la reseña de nuestro libro.

Manifiesta Torello, que con motivo de sus investigaciones sobre cine silente en el Uruguay, está directamente involucrada en el asunto, y que en lo relacionado con la fecha de producción del film en cuestión, “Tres tipos de fuentes indican, sin ambigüedades, que la película de Carlos Alonso es de 1932. La cobertura en la prensa de la época es la más inmediata (por ejemplo, el 15 de marzo de 1932 se anuncia en El País la exhibición privada de la película, un tipo de proyección usualmente realizada antes del estreno en cines comerciales), y es corroborada por los primeros programas de mano conservados (de 1932 o posteriores, como el que aparece en Los programas hablan). La segunda es de carácter bibliográfico: la publicación Monumento al Pequeño Dionisio. Iniciativa del departamento de Treinta y Tres por moción del ex edil Carlos Alonso (1953), en la que aparece una amplia cobertura de las proyecciones en todo el país, iniciadas en 1932. Y, por último, una entrevista con Hilda Quinteros, que era bebé cuando interpretó en ese film a Marina Ramos Díaz, la hermana salvada por el pequeño héroe. En 2011 Quinteros, hoy fallecida, me contó generosamente lo que su madre le había relatado de la filmación y confirmó aquello que las otras fuentes gritaban desde hacía tiempo: nacida en noviembre de 1930, cuando interpretó el personaje -me dijo- tenía un año y medio.”      

Si bien las dos primeras fuentes parecen sobradamente concretas sobre la fecha en discusión, puede hallarse en ellas un pequeño sitial para la controversia, en tanto la tercera, se corrobora con la documentación existente acerca del nacimiento de la pequeña actriz.

De esta manera, el cine nacional (exhibición y realización) posee información indiscutible respecto a que el “Salón Rouge” funcionó en uno de los salones comerciales (el situado en el extremo oeste) del edifico, aún existente, ubicado en el Padrón 3060, sito en la calle 25 de Mayo, entre Zabala y Misiones; y que el film El pequeño héroe del arroyo del Oro, fue rodado en 1932.

Dos importantes confirmaciones a no olvidar.

Álvaro Sanjurjo Toucón (06/01/2016)

Una Navidad cinematográfica (Nicolás Tabárez)

La cartelera local incorpora dos películas que giran en torno a la celebración.

La visión actual de la Navidad es sobre todo comercial e invernal. La decoración, la publicidad, la comida y hasta los colores tradicionales de esta celebración refieren al invierno que el hemisferio norte atraviesa en ese momento del año. Por motivos religiosos, culturales y de mercado, esto se ha impuesto en el resto del mundo y Uruguay no es la excepción.

Entre los elementos culturales que han promovido esta visión de la Navidad está incluido el cine. Desde hace décadas que el séptimo arte ofrece películas cuya trama gira en torno al “momento más maravilloso del año”, como cantaba Andy Williams en la canción que musicaliza los trailers promocionales de dos estrenos de esta semana en Uruguay.

Y es que 2015 no es la excepción, con una dupla de filmes que tratan directamente este tema, que desde hoy están en cartelera. La primera es Navidad con los Cooper, que lidia con una de las facetas clásicas de las películas navideñas: la familia.

La familia reunida alrededor de la mesa es uno de los ejes de la celebración, más allá de la religión. De hecho, el laico calendario uruguayo muestra al 25 de diciembre como el “Día de la Familia”. Dicha oportunidad para reunir a todo un clan es uno de los marcos favoritos del cine.

Navidad con los Cooper tiene un reconocido elenco involucrado, en el que se incluyen entre otros Diane Keaton, John Goodman, Marisa Tomei y Amanda Seyfried. En esta comedia, cuatro generaciones de una familia se reúnen para celebrar, cada uno con sus propios deseos, pero también con sus propios problemas.

Si bien promete ser apenas una más de la infinita lista de películas navideñas, con todos los clichés y lugares comunes que ello implica (cada miembro de la familia oculta algo, que se revela en plena celebración, pero el resto lo acepta y acaban en un grupo feliz, festejando e intercambiando regalos), quienes buscan algo un poco diferente pueden recurrir al otro estreno navideño de esta semana.

Terror navideño

Proveniente del folklore alpino germánico, el Krampus es un demonio con apariencia animal (cuernos, garras y patas de cabra, pero con forma humanoide) que se encarga de castigar, raptar o asustar a los niños malos. Es el opuesto del bondadoso Papá Noel, que otorga regalos a los pequeños que se han portado bien.

Esta leyenda es la inspiración para la película Krampus: el terror de la Navidad. En ella, un niño llamado Max decide renegar de la celebración de la fiesta a causa de las peleas de sus parientes. Esto lleva a que la malévola y demoníaca criatura ataque su casa, forzando a la familia a refugiarse y unirse para combatirlo.

Nuevamente, la familia está presente en la trama, pero en esta ocasión para evitar los siniestros ataques con juguetes, decoración festiva y, por supuesto, con sus propias garras.

Esta combinación de terror y Navidad no es nueva. Ejemplos como la película del muñeco de nieve asesino Jack Frost (con un remake previsto para 2016), o incluso los dos filmes de Gremlins han experimentado con la idea, aunque con una intención humorística, al contrario de Krampus, más cercana a los filmes de terror tradicionales, lo que la convierte en una propuesta diferente en sí misma. Y eso es lo que importa más allá de si al final asusta o no.

La tercera película navideña de este año, The night before, protagonizada por Seth Rogen y Joseph Gordon-Levitt, no tiene estreno previsto en Uruguay.

Navidad con las estrellas

Mañana se estrenará en Netflix el especial A very Murray Christmas, un musical temático protagonizado por Bill Murray, que cuenta con la participación de una constelación de estrellas del cine y la música, que se interpretan a sí mismos.

El especial, dirigido por Sofía Coppola, comienza con un Murray preocupado por la ausencia de invitados en su programa televisivo de Navidad. Esto se debe a que una intensa tormenta de nieve ha hecho imposible la circulación por la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, pronto comenzarán a aparecer las caras conocidas, entre ellas la de George Clooney, Miley Cyrus, Amy Poehler y Chris Rock, entre otros.

A very Murray Christmas tendrá lugar para villancicos, canciones, baile y humor, presentando una forma diferente de celebrar la época navideña, que además funciona como un homenaje a los especiales televisivos de Navidad, un producto habitual en la televisión estadounidense durante las fiestas de fin de año, lugar que en estas tierras ocupan las maratones de videos musicales.

Clásicos de la fecha

La relación del cine con la Navidad ha sido productiva: desde las películas bíblicas hasta las que simplemente transcurren durante las fiestas de fin de año, el séptimo arte apunta a un público familiar y masivo.

Este año se cumplen, por ejemplo, 25 años del estreno de un clásico del cine navideño: Mi pobre angelito. El filme que catapultó a la fama a Macaulay Culkin inició una franquicia de cuatro películas, la última de las cuales se estrenó en 2002.

Historias clásicas como Un cuento de Navidad, de Charles Dickens, suelen tener versiones fílmicas cada unos pocos años, como Los fantasmas contraatacan, protagonizada por Murray o la versión animada de 2009 que contó con la voz de Jim Carrey en el rol del Señor Scrooge. Asimismo, películas como Santa Cláusula o Elf, el duende han tenido éxito en las últimas décadas.

Nicolás Tabárez (El Observador, 03/12/2015)

Despedida (Guillermo Zapiola)

Solamente es el fin de un capítulo.

Esta es probablemente la nota que me ha dado más trabajo escribir en mi vida. Y no solo porque sea la última que vaya a salir con mi firma en este diario: a todos nos llega la jubilación.

Tampoco porque sea una de las pocas que he escrito en primera persona, lo cual le otorga un carácter más íntimo: los periodistas solemos escondernos detrás de la (falsa) objetividad de la tercera persona.

El lío es que me pidieron que escribiera un balance de mi trayectoria, o algo por el estilo. ¿Un balance de mí mismo? Debe de haber pocas cosas menos confiables que los autobalances: acaso las autobiografías, que son por cierto las menos confiables de todas las biografías.

¿Por dónde empezar? ¿Un gusto por el cine manifestado en la temprana niñez, y expresado conscientemente por primera vez (debía tener cuatro o cinco años) el día que le pedí a mi padre, luego de ver una publicidad en el diario, que me llevara a ver Los tres caballeros de Disney? ¿Un interés más racional, a partir de la adolescencia, nutrido en centenares de matinées pero también en la lectura de los grandes (Alsina, Emir, Taco Larreta) a los que seguramente en ese momento entendía mal?

La historia posterior es más nítida: socio de Cine Universitario primero y de Cinemateca Uruguaya después; ganador de un concurso de ensayo y crítica convocado por esta última institución, uno de cuyos jurados se llamaba Jorge Abbondanza (que necesitaba un cronista y me trajo al diario). Principiaban los años ochenta, y desde entonces he llevado una especie de doble o triple vida: cronista en el diario, programador en la Cinemateca, docente de Historia del Cine en un par de instituciones.

Pero esta es una nota pedida por el diario, y supongo que tengo que hablar de él. Ha sido una especie de largo matrimonio, con sus más y sus menos, sus momentos de plenitud y de enojo. Pero el peso de la balanza cae para el lado positivo. Valió la pena.

Bueno, valió la pena para mí. No sé que opinan al respecto los sufridos lectores, que en todo caso disponen de una ventaja envidiable: si en la tercera línea uno no ha logrado interesarlos, pueden dedicarse a leer otra cosa.
¿Cuántos aciertos, cuántos desaciertos, cuánta simple rutina ha salido de mi teclado en todo este tiempo? Sobre los desaciertos, que seguramente fueron bastantes, dejemos caer un piadoso manto de olvido. En un diario, la rutina es abundante: hay que salir del paso, con decente prosa, comunicando en todo caso dos o tres ideas sobre algo que otros cincuenta periodistas han dicho ya o están por decir.

Dos o tres veces por mes, sin embargo, ocurre el milagro (o uno cree que ocurre, aunque pueda estar totalmente equivocado): la nota que logra decir algo original, el párrafo que revela un feliz manejo de la prosa, quizás la provocación que enoja a algunos pero sirve para dar pie a una discusión. ¿Cuántas veces lo he logrado? No tengo la menor idea. Que lo diga otro.

Por supuesto, a veces es muy fácil: no se requiere ser demasiado sagaz para advertir la calidad de un Bergman o Kiarostami, de un Scorsese o de lo mejor de Woody Allen. Otras veces se producen pequeñas satisfacciones: ser uno de los primeros que elogió Blade Runnerdurante el breve período en el que crítica y público ignoraron esa película de Ridley Scott, antes de que se volviera un éxito de culto; hablar bien de David Cronenberg cuando muchos lo consideraban un mero fabricante de “gore”; llamar la atención sobre el cine iraní cuando Kiarostami o Makhmalbaf empezaron a importar; reivindicar Medianoche en el jardín del bien y del malde Eastwood cuando todos hablaban mal de ella.

No pido disculpas por algunas manías como la admiración por Bergman, Ford, Dreyer, Hawks,Tarkovski, Welles o Wilder, o el fastidio que (con excepciones) me produce Marlon Brando. Y es posible que el tiempo me dé la razón en algunas opiniones disidentes con respecto a cineastas que otros admiran y que me parecen un “bluff” (los portugueses Miguel Gomes y Pedro Costa, por ejemplo). En fin. Quiero creer que existe vida después de la jubilación.

Guillermo Zapiola (El País, 01/12/2015)