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«Harry Potter y la orden del Fénix» (Sergio Moreira)

La pandilla de Harry se subleva

Después de una larga espera llegó al cine la quinta entrega de las aventuras de Harry Potter. En manos de un director desconocido, la franquicia no corre peligro.

Harry Potter es el fenómeno del 2007, no solo por esta película (la quinta de la saga) sino por el lanzamiento del último libro de J. K. Rowling sobre el personaje.

En el cine este personaje ha llevado un destino paralelo al universo originalmente creado por Rowling, pero tiene varias diferencias que lo distancian; basicamente por las libertades tomadas por algunos directores al adaptar los libros.

Veamos como ha sido su desarrollo en cine:

En Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the sorcerer’s stone, 2001), se nos cuenta la historia de Harry Potter desde su tierna infancia. Cuando era un bebé es dejado en la casa de sus tíos por dos brujos y un gigante, allí él será tratado como un sirviente más que como un amado sobrino. Al cumplir sus once años es invitado a concurrir a la Escuela de magía y hechicería Hogwarts, a pesar de la resistencia de sus tíos. Allí Harry conocerá a quienes serán sus mejores amigos (Ron Weasley y Hermione Granger) y también mucho de su pasado que había sido ocultado por sus tíos. En la escuela será entrenado en la magia, descubrirá sus habilidades para un deporte que desconocía y se enfrentará con el brujo más salado de todos: Lord Voldemort.

Estrellas que aparecen por primera vez en esta peli: Richard Harris (Dumbledore), Maggie Smith (Profesora McGonagall), Allan Rickman (Profesor Snape), Warwick Davis (Profesor Flitwick), Robbie Coltrane (Hagrid), John Cleese (Nick casi decapitado), Ian Hart (Profesor Quirrell), Verne Troyer (Griphook, el duende), John Hurt (Sr. Ollivander), Richard Bremmer (Lord Voldemort).

En Harry Potter y la cámara secreta (Harry Potter and the chamber of secrets, 2002), Harry volverá de sus «vacaciones» en la casa de sus tíos a su escuela preferida, a pesar de haber sido advertido por un extraño elfo llamado Dobby de no volver a ella. Allí nuevamente se enfrentará a un rejuvenecido Voldemort y a la magia oscura de algunos de sus vasallos.

Estrellas que aparecen por primera vez en esta peli: Jason Isaacs (Lucius Malfoy), Toby Jones (voz de Dobby), Kenneth Branagh (Profesor Lockhart), Miriam Margolyes (Profesora Sprout), Christian Coulson (Lord Voldemort).

En Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the prisoner of Azkaban, 2004), el mundo de Harry comienza a tornarse aún más oscuro. Un prisionero considerado muy temible se escapa, pero Harry descubrirá que no es otro que su padrino. Encerrado en Azkaban (una prisión para brujos hiper segura) por un crímen que no cometió, escapa de sus captores y va en busca de su ahijado. Harry es advertido de que su padrino fue quien traicionó a sus padres y los entregó a Lord Voldemort, el niño mago deberá descubrir si fue así o hay una verdad oculta.

Estrellas que aparecen por primera vez en esta peli: Michael Gambon (Dumbledore), David Thewlis (Profesor Lupin), Emma Thompson (Profesora Trelawney), Gary Oldman (Sirius Black), Julie Christie (Madama Rosmerta), Timothy Spall (Peter Pettigrew).

En Harry Potter y el cáliz de fuego (Harry Potter and the goblet of fire, 2005), nuestros amigos verán trastabillar su mundo felíz con la entrada de la adolescencia. Las situaciones que van viviendo son cada vez más oscuras; Harry deberá enfrentarse a un fortalecido Voldemort y a la muerte de un amigo. El mejor capítulo de la saga y el más oscuro hasta el momento.

Estrellas que aparecen por primera vez en esta peli: Brendan Gleeson (Profesor «Ojo loco» Moody), Miranda Richardson (Rita Skeeter), Ralph Fiennes (Lord Voldemort).

Pero ¿qué pasa en esta nueva aventura de Harry? Pasan muchas cosas y siguen los cambios de director; en este caso le toca el turno a David Yates. Este director ha realizado varios cortos dramáticos, ha dirigido telefilmes, una película y muchos episodios de series televisivas británicas, era la elección ideal para un productor que necesitaba alguién con poca personalidad a la hora de dirigir. Este es el caso de Yates, un director que hace bien los deberes pero que no es mucho más que eso.

Teniendo en cuenta que la saga se estaba volviendo cada vez más oscura (al igual que en los libros), los productores comenzaron a preocuparse a la hora de ver que los niños comenzaban a alejarse de esta propuesta, que era seguida por un publico adolescente y adulto. Pero los que compran son los niños (en realidad los padres de ellos) y entonces la saga tenía que volver a ser para toda la familia, por eso es que había que alejarse de los antecedentes creados por Alfonso Cuarón (Harry Potter y el prisionero de Azkaban) y Mike Newell (Harry Potter y el cáliz de fuego). Si bien este libro es aún más oscuro que los anteriores ya que hay una muerte importante que trastoca al mismo Harry, la película debería ser alivianada y así lo fue.

En esta película se nota la diferencia a la hora de dirigir, este director es correcto pero no más que eso. La muerte está tratada como para que a un niño no le duela demasiado (hay mucho colorido en ella a diferencia de la oscuridad del libro) y la aparición de personajes que podrían ser esenciales está muy minimizada.

En cuanto al manejo de los efectos visuales – curiosamente – es más flojo que en las anteriores películas de la saga; pero no todas son malas las actuaciones son excelentes, sobre todo el genial Ralph Fiennes.

La película es la más corta de todas y eso es extraño, teniendo en cuenta que el libro es el más largo; de todas formas la historia está bien narrada y (aunque los fanáticos noten las omisiones con respecto al original) es coherente con las anteriores.

En síntesis, una peli que hay que ver en cine (por el sonido y los efectos) pero teniendo en cuenta que no es una obra maestra. Esperemos que la próxima entrega mejore este director, ya que también se encargará de dirigirla.

«Harry Potter y la orden del Fénix» (Harry Potter and the order of the Phoenix, 2007) de David Yates. Guión: Michael Goldenberg, basado en la novela de J.K. Rowling. Con Daniel Radcliffe (Harry Potter), Emma Watson (Hermione Granger), Rupert Grint (Ron Weasley), Evanna Lynch (Luna Lovegood), Katie Leung (Cho Chang), Matthew Lewis (Neville Longbottom), Imelda Staunton (Dolores Umbridge), Michael Gambon (Albus Dumbledore), Robbie Coltrane (Rubeus Hagrid), Maggie Smith (Minerva McGonagall), Alan Rickman (Severus Snape), Emma Thompson (Sybil Trelawney), Warwick Davis (Filius Flitwick), Jason Isaacs (Lucius Malfoy), Tom Felton (Draco Malfoy), Richard Griffiths (Vernon Dursley), Fiona Shaw (Petunia Dursley), Timothy Spall (Peter Pettigrew), Brendan Gleeson (Alastor «Ojo loco» Moody), Gary Oldman (Sirius Black), David Thewlis (Remus Lupin), Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange), Ralph Fiennes (Lord Voldemort). Compañía productora: Warner Bros. Duración: 138′

Sergio Moreira (El Fantasticomm, Montevideo Portal, 21/07/2007)

“Secretos de Estado” (Hugo Acevedo)

Los abusos del poder

La manipulación de la información y las inmorales intrigas del poder global que devinieron en la ilegal invasión a Irak por parte de una coalición occidental liderada por los Estados Unidos, constituyen las controvertidas materias temáticas que desarrolla Secretos de Estado, el removedor film del realizador sudafricano Gavin Hood.

Esta no es la historia de la agresión militar propiamente dicha, sino de los oscuros y encubiertos entretelones que rodearon a la demoledora operación militar desarrollada entre el 20 de marzo y el 1º de mayo de 2003.

Como se recordará, en esa oportunidad y por orden del por entonces presidente George W. Bush, tropas norteamericanas, conjuntamente con soldados del Reino Unido, entre otros países, emprendieron una furiosa ofensiva destinada a derrocar al dictador iraquí Saddam Hussein y encontrar presuntos depósitos de armas de destrucción masiva.

Obviamente, el arsenal jamás fue hallado, lo cual corrobora que esa falsa acusación fue un mero pretexto para modificar radicalmente la correlación de fuerzas en la región y apropiarse de los yacimientos petrolíferos iraquíes.

En tal sentido, vale recordar que Hussein –quien ulteriormente fue ejecutado por las fuerzas de ocupación- fue un aliado de Estados Unidos y un cretino útil funcional al imperio para detener la expansión de la revolución islámica de Irán.

Empero, esa situación comenzó a cambiar drásticamente, cuando el 2 de agosto de 1990 tropas iraquíes invadieron el territorio de Kuwait- aliado estratégico de Occidente- encendiendo la mecha de la primera guerra del Golfo, en el marco de la denominada Operación Tormenta del Desierto. Por supuesto, el presidente de los Estados Unidos era George Bush padre.

De todos modos, a diferencia a lo sucedido en 1990, la invasión a Irak de 2003 provocó una radical división de las potencias, con Francia, Bélgica, Alemania, Rusia y China como protagonistas. Estas naciones se opusieron a la acción militar.

Secretos de Estado, que es una suerte de película de espionaje con trasfondo político, denuncia –sin ambages- la persecución y el escarnio público al cual fue sometida una funcionaria de los servicios de inteligencia británicos, quien reveló información confidencial a la prensa de su país con el propósito de desmontar el complot y evitar el conflicto armado.

La historia, que naturalmente está basada en hechos reales, reconstruye, a partir del libro de investigación de Marcia y Thomas Mitchell, “The Spy Who Tried to Stop a War: Katharine Gun and the Secret Plot to Sanction the Iraq Invasion”, publicado en 2008, los pormenores de una filtración de información que provocó una auténtica conmoción.

En el centro del relato están los operativos de espionaje realizados por Estados Unidos a integrantes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y su intento de presionarlos para que avalaran la invasión a territorio iraquí.

La maniobra fue revelada por la funcionaria británica Katherine Gun (Keira Knightley), quien fue encarcelada por orden del gobierno del laborista Tony Blair, como si se tratara de una auténtica terrorista y sometida a juicio, sin ninguna garantía.

El relato denuncia el proceder realmente inmoral de la administración gubernamental de la época, que, procurando encubrir sus responsabilidades en la conspiración que culminó en la agresión armada contra Irak, violó –sin el menor pudor- todos los derechos humanos de Katherine Gun. Incluso, no satisfechos con ese auténtico ultraje, también amenazaron con deportar al esposo de la acusada -un kurdo residente en Gran Bretaña- como estrategia para presionar a la infortunada funcionaria.

Concebido mediante un intenso pulso narrativo no exento naturalmente de dramatismo, el film revela los métodos claramente antidemocráticos de los servicios de inteligencia y, por supuesto, de la Policía.

Con un plausible manejo del suspenso, Gavin Hood, director y a la vez guionista, recrea, con elocuentes detalles, el proceso de investigación que comienza en la propia agencia de inteligencia, cuando sus funcionarios son interrogados y presionados mediante métodos propios de una auténtica dictadura.

No le va en zaga la propia pesquisa policial, que desnuda la prepotencia y el abuso de poder de países que a menudo se ufanan de ser auténticos modelos de legalidad.

En tal sentido, la película no omite información relevante de un tenso proceso penal signado por el miedo, la intimidación y la falta de garantías, que rebaja a potencias económicas al nivel de meras repúblicas bananeras.

Evidentemente, estas naciones hegemónicas, incluyendo por supuesto a Estados Unidos, no tienen autoridad moral para dictar lecciones de democracia a nadie, porque en sus propios territorios se violan impunemente los derechos más elementales y ni que hablar de aquellas regiones del globo que agreden militarmente y colonizan.

Esta película aborda todos los eventuales ángulos de reflexión de un tema sin dudas singularmente espinoso, incluyendo el propio tratamiento periodístico del episodio y sus eventuales consecuencias.

En ese contexto, la progresión dramática está en clara sintonía con la catarata de acontecimientos que siguen a la confesión voluntaria de la propia autora de las revelaciones.

Secretos de Estado es una furibunda denuncia, que desnuda y explicita las metodologías autoritarias de gobiernos que se creen dueños del mundo y que no se detienen ante nada con tal de concretar sus oscuros y sórdidos propósitos.

Se trata de una película valiente y nada complaciente, narrada con una tensión en permanente crescendo y un suspenso más propio de un thriller que de un film político propiamente dicho.

En un reparto actoral de parejo desempeño, sobresalen la correcta interpretación protagónica de Keira Knightley y la muy convincente actuación de Ralph Fiennes, quien encarna -con su habitual talento y versatilidad- al abogado defensor de la acusada.

«Secreto de Estado» (Official Secrets). Inglaterra 2019. Dirección: Gavin Hood. Guión: Gregory Bernstein. Gavin Hood y Sara Bernstein. Música: Paul Hepker y Mark Kilian. Fotografía: Florian Hoffmeister. Montaje: Megan Gill. Reparto: Keira Knightley, Adam Bakri, Matt Smith, Indira Varma, Matthew, Rhys Ifans y Ralph Fiennes.

Hugo Acevedo (Publicada en Revista Onda Digital)

«Transformers» (Sergio Moreira)

El ataque de los robots travestis

Cuando se supo que quien iba a adaptar el animé Transformers al cine era Michael Bay, conocido adicto a las explosiones; todo el mundo temió por lo que sería esa película. Ahora, con la peli en los cines, sabemos que nuestros temores no eran infundados.

El origen de todo comienza en los 70, cuando la compañía Takara lanza unos juguetes transformables (conocidos como Diaclones), el más famoso de estos fue Convoy que podía convertirse en un camión con trailer y en robot. El éxito fue inmenso y es por eso que Hasbro se hace de los derechos de estos muñecos para lanzarlos en los Estados Unidos con el nombre de Transformers.

Con el éxito de ventas llegó la serie animada, que se realizó en 1984 y contaba con un universo bastante interesante y complejo.

Contaba la historia de la batalla originada en Cybertron entre los Decepticons y los Autobots. Los Decepticons eran robots de guerra creados por los Constructicons para proteger el planeta y los Autobots eran quienes se encargaban de conseguir energía.

Pero los Decepticons guiados por su lider Megatron, deciden hacerse del poder en el planeta y quedarse con la energía, es así como comienza la guerra. Cuando la energía se acaba, Autobots y Decepticons salen del planeta en plena lucha.

Cosas del destino quieren que estos chicos caigan en La Tierra pero muchos años atrás, quedando congelados durante cuatro millones de años (una bicoca, pregúntenle a Disney).

Una erupción volcánica es lo que hace que, la computadora de la nave donde estos seres venían, se active y reviva a todos (incluyendo a los Decepticons). Para adaptarlos a este planeta los hace convertirse en vehículos de este planeta y es así que estos robots – no solo por las noches – se trasvisten en motos, camiones o autos.

Ya en La Tierra comienza la batalla contra Megatron, encabezada por Optimus Prime, el líder de los Autobots.

Varias cosas sucedieron en esta serie y en las que vinieron, ya que Transformers cuenta con varias series – entre ellas Transformers de 1984 y Guerra de bestias (Beast Wars: Transformers) de 1996 -.

También se había realizado una peli animada en 1986, Transformers: La película (The Transformers: The movie) de Nelson Shin, un hito para los fans ya que traía la muerte de Optimus Prime y todo ocurría ¡en el año 2005!.

¿Pero que nos trae de nuevo la peli de Michael Bay? Realmente no mucho, varios efectos digitales de última generación (que en toda peli de Bay son imprescindibles); mucha publicidad absurda y nada sutil, pero sobre todo…. cero guión.

Lamentablemente una historia que era compleja en su versión animada, carece de esto en su versión fílmica, que tan solo sirve como lanzamiento para los nuevos juguetes de Hasbro.

La mano de Spielberg se ve poco, supongo que está allí para mejorar la parte visual (ya que hay efectos visuales que superan al poco talento de Bay) y para agregar ciertos detalles que son típicos del director, como algunos guiños cinematográficos. En este caso hay dos claros al mismo Spielberg – a E.T.: El extra-terrestre (E.T. the Extra-Terrestrial, 1982) cuando el personaje principal huye en una bicicleta y a El mundo perdido (The lost world: Jurassic Park, 1997) cuando un Transformer sale de una piscina – y uno a Michael Bay y su peli Armageddon (1998).

La modernización de ciertos personajes como Optimus Prime que aquí está tuneado o los detalles mínimos como las bocas de los Autobots, no molestan tanto como la incoherencia en el guión o la falta de este.

La media hora inicial está absolutamente de más y hay personajes que desaparecen sin que importe demasiado. Es lamentable saber que se desperdició tanto dinero en una peli que podía ser mejor.

Lo cierto es que esta es una peli que se disfruta en cine por sus efectos (tanto sonoros como visuales), pero no es para aquellos que exijan algo más que lindos chiches y chicas bonitas.

«Transformers» (2007) de Michael Bay. Guión: Roberto Orci y Alex Kurtzman. Productores ejecutivos: Michael Bay, Brian Goldner, Steven Spielberg y Mark Vahradian. Con Shia LaBeouf (Sam Witwicky), Megan Fox (Mikaela Banes), Josh Duhamel (Capitán Lennox), Tyrese Gibson (Sargento Epps), Kevin Dunn (Ron Witwicky), Bernie Mac (Bobby Bolivia), Jon Voight (John Keller, Secretario de Defensa), John Turturro (Agente Simmons), Michael Bay (Tipo sacudido por Megatrón) y las voces de: Peter Cullen (Optimus Prime) y Hugo Weaving (Megatron). Compañías productoras: DreamWorks, Paramount Pictures, Hasbro, Amblin Entertainment. Duración: 144′.
Sergio Moreira (El Fantasticomm, Montevideo Portal, 11/07/2007)

«Diane» (Enrique Buchichio)

Los pequeños gestos

Una de las mejores películas del 2019 se estrenó casi a fin de año, por lo que es probable que casi nadie la vea (al menos no en sala) y corra el riesgo de pasar inadvertida, aún para un público cinéfilo y atento a otras opciones por fuera de los blockbusters. Sería una lástima, porque Diane – primer largo de ficción del crítico y programador Kent Jones, a los 60 años – es un conmovedor y revelador drama sobre la vejez, la soledad, la solidaridad, el paso del tiempo y la culpa.

Jones, quien también escribió el guion de la película, se muestra como un cineasta muy seguro de sus medios y maduro, y no me refiero a su edad. Lo cual tiene lógica, considerando que si bien se trata de su primera ficción está lejos de ser su primer acercamiento al cine. Además de ser un reconocido crítico en medios tan prestigiosos como Film Comment, Cahiers du Cinema y The New York Times, Jones ha sido curador de ciclos y retrospectivas en la Film Society del Lincoln Center, programador del Festival de Cine
de Nueva York (hasta hace pocos meses) y colaborador de primera línea de uno de los mayores cineastas vivos: Martin Scorsese, quien de hecho es uno de los productores ejecutivos de Diane. Junto a
Scorsese, ha trabajado en la realización de documentales sobre cine como Mi viaje a Italia (1999), Val Lewton: El hombre en la sombra (2007) y A Letter to Elia (2010), sobre Elia Kazan. A su vez, Jones co-
escribió el guion de Jimmy P. (2013) junto al director francés Arnaud Desplechin, y dirigió el documental Hitchcock/Truffaut (2015), en el que entrevista a varios cineastas de renombre (como Wes Anderson, David Fincher, Richard Linklater y – por supuesto – Scorsese) acerca de la influencia que en ellos ejerció el libro “El cine según Hitchcock”, de François Truffaut (1966).

Con semejante currículum, uno podría pensar que la primera película de ficción de Jones sería la típica ópera prima de un cinéfilo, llena de referencias a películas y directores que admira. Sin embargo, no es el caso; Diane es cine en estado puro y por derecho propio. Si bien el propio Jones reconoce haberse inspirado en el cine de Jarmusch, Hou Hsiao-hsien y Orson Welles, entre otros, su película se ciñe a la historia y sobre todo al punto de vista de su personaje protagónico. Es a través de Diane (una maravillosa y por momentos desgarradora labor de Mary Kay Place) que nos asomamos a esta lúcida e intimista reflexión sobre la vida, la muerte y las relaciones que se construyen a lo largo del recorrido.
Esos planos de rutas y caminos desde el interior del auto de Diane marcan el paso del tiempo, a medida que se instala el invierno y la protagonista se ve forzada a examinar su propia existencia. No es
casualidad que la película tenga un tempo determinado que parece acelerarse a medida que se aproxima el final. A determinada altura los acontecimientos se suceden sin que podamos determinar si
pasaron unas horas o algunos años, y es que quizás así se siente envejecer.

Jones ha declarado que Diane es un personaje inspirado en su propia madre, que sufrió demencia senil durante años hasta su muerte. “El hecho es que morir es tanto un milagro como lo es nacer, es un pasaje. Me siento privilegiado de haber estado ahí cuando mi madre murió. Es algo que jamás olvidaré, y no lo sentí como algo trágico, fue otra cosa. Si yo hubiese sido más joven quizás hubiese sido diferente.” Algo de eso hay en Diane: cierta idea de que asumir la muerte como algo inevitable se vuelve, a determinada altura, parte de la vida misma. Y que está bien sentir miedo y soledad (después de todo, no debe existir nada más solitario que la muerte), que no hay mayor consuelo o refugio frente a la incertidumbre del vacío que los afectos, los pequeños gestos y los abrazos.

Enrique Buchichio (Cartelera)

«Los dos Papas» (Álvaro Loureiro)

Estar en lo suyo

El alemán Benedicto XVI y su sucesor, el argentino Francisco, a quienes se refiere el título, sin duda, constituyen figuras de peso que llegaron al Vaticano no mucho tiempo atrás, se conocieron y alternaron en varias circunstancias de sus respectivas trayectorias. A todo eso se refiere el libreto de Anthony McCarten que el brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) se encarga de llevar adelante con los bríos del caso. Para proponer tal encuentro, las charlas, las coincidencias y las diferencias entre los dos hombres, la película echa oportunas ojeadas a los pasos previos de uno y otro, teniendo en cuenta la personalidad, en principio, más conservadora de Benedicto en la aparentemente más civilizada Europa de su tiempo y los embates de la dictadura argentina que el actual papa tuvo que sufrir en diversas circunstancias que no alteraron para nada ni su espíritu extrovertido ni su predilección por el tango y el fútbol.

Gran parte de lo que ambos alguna vez  hablaron entra en los términos de una especie de ficción que McCarten y Meirelles alimentan, por cierto, a partir de los hechos que, en diversos momentos, sí registraron los diarios, las cámaras de televisión y los noticieros que se ocuparon de uno y otro. La tal  ficción, con las licencias que corresponden, se vuelve aquí verosímil y, en verdad, disfrutable, más allá de las ideas y creencias que cada espectador pueda sostener acerca de la influencia del Vaticano en la paz mundial y las opiniones y procederes de cada pontífice en ocasiones muchas veces harto discutibles. La propuesta  que sostiene el film busca entonces expresar hasta qué extremos los pasos previos y el posterior intercambio de ideas y experiencias que Benedicto y Francisco supieron mantener brinda sólidas pruebas de la preocupación de los protagonistas por una humanidad a la cual, en el acierto y en el error, dedicaron sus vidas.

El objetivo del trabajo de Meirelles interesa de principio a fin a lo largo de un desarrollo que combina con la debida puntualidad el tiempo presente y los oportunos flashbacks que buscan ilustrar anteriores vivencias de las figuras observadas. Acerca de esas dos siluetas, la labor del realizador acierta a expresar tanto la indiscutible atención de los involucrados en lo que concierne a sus semejantes como la seriedad de los intentos que llevaron a cabo desde sus comprometidos puestos. Uno y otro personaje lucen, sin duda, convencidos de lo que tienen entre manos, todo un punto que los une, los torna creíbles y sostiene una historia que Anthony Hopkins, como Benedicto, y Jonathan Pryce, en el papel de Francisco ya mayor, defienden por todo lo alto. Sus respectivas composiciones, tan opuestas como complementarias, según lo marca el intercambio dramático, enriquecen una película que Meirelles narra con bienvenida agilidad y excelente aprovechamiento de los escenarios palaciegos que, en diversos momentos, alojan las distintas conversaciones y hasta enfrentamientos que tienen lugar entre las figuras titulares. La expresiva banda sonora de Bryce Dessner y la excepcional fotografía del uruguayo César Charlone se unen a los aciertos de este acercamiento a dos hombres singulares que, al parecer, consiguieron comunicarse en profundidad.

The Two Popes. Reino Unido, 2019

Álvaro Loureiro (Búsqueda, 03/01/2020)

Ganadores del Critics Choice Awards 2020

La noche del domingo se celebró la entrega de los Critics Choice Awards, estos fueron los ganadores:

MEJOR ACTOR DE UNA PELÍCULA:

Joaquín Phoenix (Guasón)

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO EN UNA PELÍCULA:

Laura Dern (Historia de un matrimonio)

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO EN UNA SERIE DE COMEDIA:

Alex Borstein (The Marvelous Mrs. Maisel)

MEJOR ACTOR DE REPARTO EN UNA SERIE DE COMEDIA:

Andrew Scott (Fleabag)

MEJOR PELÍCULA DE ACCIÓN:

Avengers: Endgame

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO EN UNA SERIE DRAMÁTICA:

Jean Smart (Watchmen)

Photo: Mark Hill/HBO

MEJOR ACTOR DE REPARTO EN UNA SERIE DRAMÁTICA:

Billy Crudup (The Morning Show)

MEJOR PELÍCULA ANIMADA:

Toy Story 4

MEJOR ACTOR EN SERIE DRAMÁTICA:

Jeremy Strong (Succession)

MEJOR ACTRIZ EN SERIE DRAMÁTICA:

Regina King (Watchmen)

PREMIO A LA TRAYECTORIA:

Eddie Murphy

MEJOR MINISERIE:

Así nos ven

MEJOR PELÍCULA DE COMEDIA:

Mi nombre es Dolemite

MEJOR ACTRIZ EN SERIE DE COMEDIA:

Phoebe Waller-Bridge (Fleabag)

MEJOR ACTOR EN SERIE DE COMEDIA:

Bill Hader (Barry)

MEJOR ELENCO:

El irlandés

MEJOR TALK SHOW:

The Late Late Show with James Corden (empate)

Late Night with Seth Meyers (empate)

PREMIO SEE HER:

Kristen Bell

MEJOR ESPECIAL DE COMEDIA:

Live in Front of a Studio Audience

MEJOR ACTRIZ EN UNA MINISERIE:

Michelle Williams (Fosse/Verdon)

MEJOR ACTOR EN MINISERIE:

Jharrel Jerome (Así nos ven)

MEJOR ACTOR DE REPARTO EN UNA PELÍCULA:

Brad Pitt (Había una vez en… Hollywood)

MEJOR SERIE DE COMEDIA:

Fleabag

MEJOR SERIE DRAMÁTICA:

Succession

MEJOR ACTRIZ EN UNA PELÍCULA:

Renée Zellweger (Judy Garland: La leyenda detrás del arcoiris)

MEJOR DIRECTOR DE UNA PELÍCULA (Empate):

Sam Mendes (1917)

Bong Joon Ho (Parásitos)

MEJOR PELÍCULA:

Había una vez en… Hollywood