Todas las entradas de:

«La casa de cera» (Sergio Moreira)

JASON EN EL MUSEO DE CERA

Aún se encuentra en nuestras salas La casa de cera , uno de los siete estrenos de terror del año – si contamos Constantine (2005) y Blade: Trinity (2004) -. Analicemos un poco de qué se trata todo esto.

No es nada bueno encontrar en una peli de terror sólo dos actores conocidos (tomemos en cuenta que Paris Hilton no debería llamarse actriz). Como sabemos por nuestra experiencia, en la mayoría de las películas del género los actores consagrados duran hasta el final; o sea que esto empieza muy mal. Pero es que nada podía ir bien cuando en la publicidad ya te contaban toda la trama del film. 

Pero…, ¿de qué viene todo?

Si te estas haciendo esta pregunta es que no viste los avances de La casa de cera. Si éste es el caso te pongo al tanto. Un grupo de adolescentes en busca de acción va a ver un partido de fútbol americano, decide acampar y justo lo hace cerca de un pueblo en el que hay un museo de cera. 

¿Qué tiene de especial este museo? Que todas las esculturas del museo son hechas con cera … y seres humanos. No te adelanté nada que no se viera en la publicidad de la peli. Entonces todos nos preguntamos antes de ver el filme: ¿Cuál es la gracia? No se preocupen, todos aquellos que ya la vieron se preguntan lo mismo. 

Lo que sorprendía en la película original en la cual está basada La casa de cera ya no es sorpresa, y eso sólo tiene para los guionistas una salida posible: un filme de asesinos sicóticos al estilo «Jason» o «Leatherface», los héroes de Martes 13 (Friday the 13th, 1980) y El loco de la motosierra (The Texas chainsaw massacre, 1974), respectivamente. 

¿De qué estás hablando, viejo?

El museo de cera (House of wax, 1953) fue un filme dirigido por André De Toth. El filme contaba con dos grandes méritos para convertirse en un éxito: el excelente actor Vincent Price y la presentación de la peli en 3-D, toda una novedad para la época. 

Si tu pregunta es ¿Quién es Vincent Price?, Price era un artista que ya iba por su película número 33 de las 128 realizadas en su carrera (ya había actuado en películas tales como: Vuelve el hombre invisible; The invisible man returns, 1940 o La muerte viste de blanco; Shock, 1946), pero quizás los recuerdos más cercanos de este gran actor vengan por otros lados y esto puede ser: por su actuación en Los diez mandamientos (The ten commandments, 1956) de Cecil B. De Mille, o en La mosca de la cabeza blanca (The fly, 1958) la versión original de La mosca (The fly, 1986) de David Cronenberg. 

Otros de sus clásicos son Mansión siniestra, también conocida como La casa de la colina embrujada (House on haunted hill, 1959) peli que también tuvo una remake; El aguijón de la muerte (The tingler, 1959), La pavorosa casa de Usher (House of Usher, 1960), La fosa y el péndulo (Pit and the pendulum, 1961), El cuervo (The raven, 1963) y El joven manos de tijera (Edward Scissorhands, 1990). En televisión fue reconocido por el personaje de Cabeza de huevo creado para la serie Batman y también prestó su voz para Thriller, videoclip de Michael Jackson (ese que se come a los nenes crudos). 

Volviendo a El museo de cera, debemos decir que la versión original que da pie para realizar la actual es muy superior. En ésta, un artista que ha creado a todas las esculturas de un museo de cera, decide cambiar de socio y a raíz de esto es atacado dentro de su museo e incendiado junto con él; milagrosamente escapa y no se sabe nada más. Al tiempo reaparece pero con grandes quemaduras en la mayoría de su cuerpo incluidas sus manos. Es por eso que contrata a dos escultores para que realicen las creaciones de cera bajo su dirección: uno de ellos es un muy joven Charles Bronson. Lo raro de sus creaciones es que parecen vivas y ¡oh, sorpresa! bajo esas capas de cera se encuentran seres humanos recientemente asesinados. 

Con esta película como base es que se realiza La casa de cera, quien también toma como referencia otro film: ¿Qué pasó con Baby Jane? (What ever happened to Baby Jane?, 1962), en el que dos hermanas artistas se ven enfrentadas por los celos, la envidia y la locura de una de ellas. En la película a la que nos referimos hoy, se encuentra algo de esto, pero a diferencia de ¿Qué pasó…? está resuelta de una manera muy tonta. 

¿Pero, tonce que hacemos? ¿Vamo al cine o no vamo ?

La casa de cera convierte dos grandes clásicos del cine de terror y suspenso en una película de terror adolescente; encima con todos los clichés de las pelis de los ochenta. Si querés ver algo previsible pero que sólo sirva para divertirte en el cine y reírte con los amigos, puede ser esta tu opción. Si lo que querés es asustarte o conseguir que tu noviecita se abrace de vos por el susto que se lleva con la peli, cambiá de opción. Sólo apta para adolescentes que se quieran babosear con Elisha Cuthbert o la flaquita Paris Hilton. 

«La casa de cera» (House of wax, 2005) de Jaume Collet-Serra. Con Elisha Cuthbert, Chad Michael Murray y Paris Hilton.

Sergio Moreira (El Fantasticomm, Montevideo Portal, 17/06/2005)

«Los tiburones» (Analía Filosi)

Rosina es una adolescente de 14 años que vive en una ciudad balnearia uruguaya junto a su familia. Sus hermanos estudian, mientras ella ayuda a su padre, que tiene tres empleados con los que hace los jardines de los habitantes del lugar. La chica se siente atraída por uno de ellos, que le da cierta atención, pero no la que ella pretende. Mientras los lugareños se preocupan por la posible presencia de tiburones, a los que Rosina sostiene haber visto, la chica sigue con su vida y su obsesión por Joselo. La premiada ópera prima de Lucía Garibaldi es la típica película uruguaya que no hace otra cosa que relatar la cotidianidad y, a través de ella, intentar abordar ciertos temas: despertar sexual, celos, frustraciones… Es de esas historias en las que los espectadores se dividen entre los que sienten que no pasa nada y los que rescatan muchos mensajes. O sea, muy personal. Cine uruguayo clásico. 

Analía Filosi (Sábado Show, 08/06/2019)

«Godzilla II: El rey de los monstruos» (Analía Filosi)

Una serie de monstruos está despertando y amenaza con terminar con la humanidad. La Dra. Russell, que en la masacre de 2014 perdió a su hijo, es secuestrada junto a su hija adolescente por un científico que cree que “los titanes” llegaron para establecer un equilibrio en la naturaleza. Por otro lado está la corporación que estudia a esas criaturas y que, junto con el gobierno, se afilia más a la tesis de controlarlas o eliminarlas. Entre tesis que se desmienten, se confirman o cambian, los bandos van mutando sin que cesen los enfrentamientos con esos seres enormes. Los amantes de la acción, el fuego, las largas peleas y el uso de los efectos especiales se verán largamente reconfortados. Los que prefieran matizar eso con explicaciones científicas, las tendrán, pero deberán ser pacientes porque lo que más predomina es lo primero. 

«Good Bye, Lenin!» (Alina Dieste)

Que mamá no se entere

Se contaron muchas historias sobre cómo el Muro de Berlín marcó la vida de generaciones de alemanes. Familias divididas, amores quebrados, esperanzas truncas, todo eso por una gris y tétrica pared que buena parte del siglo XX separó el capitalista y libre Berlín Occidental del comunista y cerrado Berlín Oriental. Good Bye, Lenin! es una de esas historias en que el Muro es el protagonista invisible. Y algo más. Entre graciosa y patética, con mucho de farsa increíble y otro tanto de penosa verdad, esta estupenda película del alemán Wolfgang Becker es antes que nada un conmovedor relato del amor de un hijo adolescente por su madre enferma.

El argumento que el guionista Bernd Lichtenberg le planteó a Becker en 1992 se resumía en cinco carillas: en octubre de 1989, una madre que vivía sola con sus hijos en Berlín Oriental, comprometida maestra y militante socialista (Katrin Saas), cae en coma luego de un infarto. Cuando despierta, ocho meses más tarde, el Muro fue derribado, Alemania y Berlín se unificaron, las corporaciones, el consumo y la cultura del Oeste transformaron su barrio y la vida de sus hijos y vecinos se alteró drásticamente. Para impedir que tantos cambios le provoquen un nuevo infarto a su madre, su hijo Alex (Daniel Brühl, absolutamente entrañable) decide recrear el mundo de la desaparecida Alemania pro soviética en el apartamento familiar.

Situaciones tragicómicas se suceden desde que la convaleciente madre regresa a casa, todas reflejo de las restricciones, el dogmatismo, la burocracia y el absurdo que pautaba la vida en el Este. Preso de su propia mentira, Alex se las ve negras no ya para conseguir los pepinillos preferidos de su querida progenitora, sino para mantener el andamiaje de un pasado que desaparece a ritmo de vértigo. Para esa tarea titánica, que lo desborda sin tregua pero no lo desalienta, recibe la ayuda a regañadientes de su hermana (Maria Simon), de su novia (Chulpan Klamatova) y de su mejor amigo (Florian Lukas), además de contar con la complicidad de vecinos y ex compañeros de trabajo de su cada vez más repuesta y curiosa madre.

A medio camino entre el estilo Billy Wilder, las referencias a La Dolce Vita de Fellini y el filme iniciático, Good Bye, Lenin! tiene tanto de comedia como de drama. Nunca estruendosa, la risa convive con el nudo en la garganta durante las dos horas que dura la película. Ambos sentimientos se suceden mientras Alex combina ternura con utopía y feroz decepción con inocente tozudez en esta fábula profusa en imágenes documentales y aplaudible en su reconstrucción de época.

Becker, un cineasta nacido en Alemania Occidental en 1954, tiene la virtud de mostrar los defectos de la dictuadura comunista sin demonizar la vida en el Este, ni burlarse de la austeridad y el exceso de idealismo que suponía el régimen marxista. Quizás en esa capacidad de atender heridas profundas de la sociedad alemana radica el éxito de taquilla y de crítica en que se convirtió Good Bye, Lenin!, ganadora del Angel Azul en el último festival de Berlín y premiada en otros festivales de Europa. Atendible en planteo y realización, la tercera película de Becker que se estrena en Uruguay -Cinemateca exhibió Mariposas, en 1994 y La vida en obras, en el 2000- es una opción más que recomendable en una cartelera volcada de lleno a la zafra de vacaciones de julio.

«Good Bye, Lenin!» (Good Bye, Lenin!) Alemania, 2003. Apta. Cines Hoyts Alfabeta, MovieCenter Montevideo y Punta Carretas.

Alina Dieste (Búsqueda)

«Rocketman» (Analía Filosi)

“No es un artículo de Wikipedia”, dijo Taron Egerton en una de las tantas presentaciones del film. Tanto el actor como el director, Dexter Fletcher, han dejado en claro que la biopic de Elton John no es un relato tradicional. No lo es ni en la forma de contar ni en la información que se maneja, hay muchas licencias creativas. Por ejemplo, hay canciones que aparecen antes de su fecha de creación, pero son funcionales a lo que el realizador ha querido presentar: una historia plagada de imaginación, fantasía, colorido y mucha música. La síntesis de lo que representa el personaje de Elton John, creado por el tímido Reggie Dwight –verdadero nombre del artista- para dar rienda suelta a todo su universo creativo y también su sexualidad. La historia comienza con Elton internándose en una clínica y confesando todas sus adicciones: alcohol, drogas, sexo, compras. A partir de allí es el artista que funciona como relator de la historia, yendo atrás en el tiempo para contar su niñez, su vínculo con el piano, su primera banda, su amistad con el letrista Bernie Taupin, su romance con el representante John Reid y su relación con su familia (madre, padre, abuela). La actuación de Egerton es magistral, con el plus de que canta todas las canciones. La película deja fuera los últimos 28 años, años en los que Elton se ha mantenido limpio de drogas, ha hecho mucha beneficencia y se ha casado con su actual marido, todo lo cual se reseña al final acompañado de fotos que muestran que hay muchas escenas calcadas de la realidad (sobre todo en vestuario). Son los años de excesos y ascenso a la fama los que están en pantalla a la manera de un musical, por momentos frenético, que consigue transmitir lo que el artista fue y, en cierta forma, sigue siendo. Elton es productor del film por lo que todo se ha hecho con su consentimiento, lo que no quita que haya mucha autocrítica. Biopic fuera de lo tradicional muy disfrutable sin necesidad de ser fanático del artista.  

Analía Filosi (Sábado Show, 08/06/2019)