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«A Dios Momo» (Sergio Moreira)

¡Adiós carnaval!

El Dios Momo llegó a las carteleras montevideanas. De la mano del director Leonardo Ricagni llega esta incursión al Carnaval del Uruguay.

La nueva peli de Ricagni apela al sentir carnavalero de todo uruguayo, y también pretende ser un muestrario de nuestra máxima fiesta. Un elenco multiestelar encabeza esta peli que no llega a plasmar por completo el espíritu del carnaval. 

¡Papá… contame como era la historia! 

El Carnaval uruguayo se caracteriza por ser el más largo del mundo, ya que no todos los carnavales duran un mes. 

El origen de estas fiestas podría encontrarse en la cultura romana. La palabra proviene del latin carne vale que significa adiós a la carne , esto es por la tradicional cuaresma de la religión católica. La frase adiós a la carne es porque en la cuaresma existe una abstinencia de carne y sexo, autoimpuesta por los fieles seguidores de esta religión. El carnaval sería la despedida de estos placeres para poder pasar 40 días sin ellos. 

Otras personas encuentran el origen de la palabra en la frase carrus navalis , que significa carro naval . En las fiestas de primavera de Grecia se paseaba un barco con ruedas (el ya mencionado carro naval); sobre este varias personas bailaban y cantaban canciones satíricas. 

Este era el antecedente de los carros alegóricos, que alguna vez adornaron nuestros desfiles de carnaval.

Si tu pregunta viene más por el lado de quien era Momo, también te podemos responder: Momo es un dios de la mitología griega, hijo de Caos y Nyx (la noche); sus hermanos fueron Eride (la discordia), Moro (el destino), Tanatos (la muerte) y Apate (el engaño). 

Su carácter irónico y burlón lo llevó a ser juez de una disputa entre Hefestos (dios del fuego), Hades (dios de los infiernos) y Atenea (diosa de la inteligencia y la guerra). Momo tenía que decidir cual de las creaciones de estos tres, simbolizaba la perfección. 

Hefestos había creado un hombre, Hades un toro y Atenea una casa. Momo contestó que al hombre le faltaba una ventana en el costado izquierdo, para que tuviera un acceso inmediato al corazón (en caso de urgencias), también dijo que el toro debía tener un solo cuerno en el centro para tener mejor chance cuando diera sus cornadas y la casa carecía de movilidad; eso era malo en caso de la llegada de un vecino indeseable, en caso de guerra o ante cualquier plaga; había que encontrar la forma de que esa casa huyera en estas situaciones. Momo es el símbolo de la crítica jocosa, la burla inteligente y el sarcasmo. 

En Uruguay, el Carnaval nace en 1760 con un edicto que regulaba a la fiesta al Dios Momo y prohibía el uso de armas de fuego y disfrazarse de policía en dicho festejo. Las expresiones más antiguas del carnaval yorugua son el candombe y las murgas. Si bien en 1876 aparece la primer comparsa (Raza Africana), es en 1956 que se oficializa el Desfile de llamadas en los tradicionales barrios Sur y Palermo. 

La primera murga aparece en 1908 (La Gaditana que se va) en la Compañía de Zarzuelas de Diego Muñoz. 

Che Chita, ¿no te fuiste un poco por las ramas? 

En A Dios Momo se cuenta la historia de Obdulio, un niño analfabeto que se dedica a la venta de diarios; podríamos ver aquí un guiño a El grito del canilla (el comercial con el que se hace famoso Leo Ricagni). Obdulio sueña con jugar en la selección y del carnaval conoce solo las comparsas; las murgas le parecen una olla de grillos hasta que el Dios Momo se le aparece y le hace cambiar de idea. 

Si bien no se dice abiertamente que el personaje del pitu Lombardo es el Dios Momo; se sugiere bastante. Lombardo es un platillero que aparece de la nada y que mágicamente lo lleva al descubrimiento del Carnaval, bajo esa descripción no pareciera que fuera otro. 

Durante las dos horas que dura la peli, podemos escuchar varias presentaciones o despedidas clásicas del carnaval; muchas de ellas nos harán cantar mientras estemos en el cine. 

El problema es que se apostó mucho al sentimiento que pueda brindar el carnaval, pero no se apostó casi nada en el guión. Las fallas en este campo son notorias, y eso unido a la mala fotografía (digital estirada a cine), que se ve muy oscura y granulada; no le hacen nada bien a la peli. 

Las apariciones de las viejas estrellas del carnaval (Canario Luna, Pepe Veneno, Jorge Esmoris), unidas a las actuales (Pitufo Lombardo, Marcel Keoroglian, Pinocho Routin) son un buen atractivo para el público carnavalero. 

Entre el elenco se destaca Marcel Keoroglian como el diariero, demostrando que si sigue en el cine se convertirá en uno de los mejores actores del cine uruguayo (junto a Daniel Hendler, Roberto Suarez, Eduardo Migliónico, Jorge Temponi, Alfonso Tort y Walter Reyno). 

Tonce vamo al cine, no? 

Si sos de los que te gusta el Carnaval y vas hasta a los ensayos, entonces tirate, posiblemente te guste. Si no sos muy carnavalero y sos de conocer las murgas solo cuando estas con unos cuantos tragos encima (con la típica hoy, hoy, hoy… hic… hoyyyyyyy ), no te la recomiendo. Solo para amantes de lo nuestro, para Gorzy y para amantes incondicionales del carnaval. 

A Dios Momo (2005) de Leonardo Ricagni. Con Mathias Acuña (Obdulio), Marcos Da Costa (Rusito), Jorge Esmoris, Washington Canario Luna, Marcel Keoroglian, Edu Pitufo Lombardo, Lidia Chipas, Pablo Pinocho Routin, José Pepe Veneno Alanis, Carlos Prado, Tina Ferreira. 

Sergio Moreira (El Fantasticomm, Montevideo Portal, 26/11/2005)

Homenaje a José Martínez Suárez (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Dar la cara

Era un adolescente cuando comenzó a trabajar en la industria del cine argentino, de la que nunca se apartaría en sus noventa y tres juveniles años. Ha muerto José A. Martínez Suárez.

Nacido en Villa Cañás, Provincia de Santa Fé, como acotaba orgullosamente cada vez que se referían a su persona.

Su impronta se expandió más allá de su filmografía como director y guionista, cientos de films de sus alumnos triunfaron en festivales de todo el mundo, y también el rumbo que imprimiera al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata definían su apreciación de un cine del que “estaba hecho”, de acuerdo al título de uno de los libros sobre su vida y obra.

En 1962 se estrena en Montevideo la realización argentina El crack (1960), una mirada ácida e iconoclasta en torno al oscuro negocio que envuelve al fútbol, que dos años antes marcara el debut en la dirección de José Martínez Suárez. Una de las figuras que caracterizan a un “nuevo cine argentino” que se volcaba sobre una realidad asiduamente escamoteada por la industria fílmica.

El siguiente título de Martínez Suárez, Dar la cara (1962), también arribaría con retraso y su temática no es menos revulsiva: el enfrentamiento con una compleja Argentina de 1958, por parte de tres jóvenes luego del servicio militar obligatorio. La controversial “colimba”.

Aquel título era cuestionador por excelencia: su historia estaba interpretada por un elenco alejado de los acartonamientos de buena parte del cine argentino, integrado por dos figuras que actuando o dirigiendo, fueron parte activa de aquella renovación: Leonardo Favio y el chileno Lautaro Murúa.

Si bien el estreno local de Dar la cara ocurre en 1969, en el cine Renacimiento, del inquieto distribuidor, exhibidor y productor uruguayo Walter Achugar, su pre-estreno, con tres exhibiciones en una única jornada, ocurrió en “Cine Universitario del Uruguay”, en 1965, por entonces una entidad de primera línea.

El evento adquiría proporciones mayores, ya que se contaría con la presencia del realizador, quien presentaría cada una de las funciones.

Alguien del cineclub debería atender al invitado en aquella tarde/noche en los momentos en que se desarrollaban las proyecciones.

Con veintitrés años y una trayectoria aún incipiente como crítico, me ofrecí entusiasta a ser el anfitrión. Cine Universitario (en Soriano 1227) carecía de un lugar confortable donde recibir invitados, y todos iban a dar a aquel minúsculo sótano bautizado como “el bunker”, donde se apretujaban un escritorio, un par de sillas y dos largos (e incómodos) bancos de madera que servían al archivo y administración allí instalados. El departamento de publicaciones y el de la programación, no poseían más que el tiempo compartido de una silla y una máquina de escribir y algunos biblioratos.

No recuerdo el motivo por el cual no fuimos a ningún bar cercano, pero aquella ocasión de interpelar a una importante figura del cine se transformó en un formidable acopio de lecciones de cine.

Casi treinta años después, en una de las habituales e informales charlas/discusiones que espontáneamente se desarrollaban en “Video Imagen”, el video club del cual era propietario el también crítico Roni Melzer, mi defensa de Chicago, de Rob Marshall, tuvo una rotunda respuesta de Roni: “Solamente vos y Martínez Suarez piensan así.”

Fue entonces, e-mail y teléfono mediante, que retomé aquel vínculo con el director de Dar la cara. Ello derivó en otras nada despreciables circunstancias. Martínez Suárez fue figura fundamental en cuanto a que “Cine Club Núcleo” de Buenos Aires, se reuniera con la copia de la monumental La Terra Trema, obtenida en Italia con intervención del propio Luchino Visconti. En Uruguay me tocó ser testigo y partícipe del alquiler a “Núcleo” de una copia para su exhibición local. Todo un acontecimiento que ocupara ampliamente a la prensa. Episodios de indudable peso cultural, que fueran reseñados en pormenorizado libro editado en la Argentina.

En el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, al que asistiera como crítico en varias ocasiones, y luego como Jurado, nos reencontramos personalmente con José Martínez Suárez. Un hombre ya de avanzada edad con el vigor de los jóvenes cinéfilos que asisten por primera vez a un evento semejante. Desde que se iniciaba la primera función de la mañana, durante la tarde, y hasta culminada la última de la noche, controlaba y dirigía el normal desarrollo de aquella fiesta del cine. Su conversación con amigos era un casi imposible, constantemente interrumpido por consultas diversas. Sin embargo, muy tempano en la mañana, mientras desayunaba en la Avenida Costanera, disponía de algo más de tiempo y, a lo largo de algunos años, fue allí donde nos diera valiosos datos que reprodujera en mis libros: datos acerca de El ladrón, ese clásico del cine mudo pornográfico argentino, llevado por Sadoul para su “Cinemateca Francesa Secreta”; datos del suicido de una cotizada modelo argentina conocida como “Pitoca” (nada menos que la hija de Horacio Quiroga), inmersa en las muertes violentas de su familia desde tiempos de “Barranca Yaco”, etc.

Mi hija menor, Fernanda, radicada en Buenos Aires donde asistiera a cursos y desempeñara algunos trabajos inherentes al cine, fue instada por mí a que se contactase con Martínez Suarez en procura de determinada información.

Sin integrar los cursos formales del realizador, recibió las lecciones que surgieron espontáneamente cuando le visitaba, e incluso cuando, este docente inveterado, las impartía desde la cama del sanatorio. Fernanda participó del rodaje de uno de los últimos, sino el último documental sobre José Martínez Suárez.

Aunque menguaran e-mails y llamadas a José, mi hija Fernanda oficiaba de correo y por ella nos mantuvimos al tanto de nuestras respectivas ocupaciones y preocupaciones. Así fui testigo indirecto del fin de aquella vida.

Nuestra amistad iniciada en 1965, hizo que cierto día José me propusiera tutearnos. Fue imposible romper con el “usted” de tanto arraigo, si bien nos llamábamos por nuestros nombres de pila.

Por todo lo señalado, esta no es la necrológica de un crítico a propósito de un realizador cinematográfico, sino el adiós de un amigo a otro. Chau José.

Alvaro.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Exclusiva para accu.uy, 19/08/2019)

«Super escuela de héroes» (Sergio Moreira)

¡Maestra, este niño no deja que lo golpee!

Llegó a las carteleras montevideanas la nueva propuesta de la empresa Disney. En el estreno que hoy nos ocupa, nos enteramos cómo se puede ser superhéroe y no morir en el intento.

Los estudios Disney vieron el potencial de pelis como Los increíbles (The incredibles, 2004), que le reportó buenas críticas y recaudaciones al estudio de Mickey. Después de ver cómo funcionó esta peli y también descubrir que los superhéroes estaban funcionando en taquilla, se tiraron con este proyecto. 

¡Papá… contame cómo era la historia!

Desde la aparición exitosa de X-Men (2000), el cine se vio plagado de superhéroes; no faltaron a la cita el resto de los personajes de Marvel: El hombre araña (Spiderman, 2002), Daredevil (2003), Los cuatro fantásticos (Fantastic four, 2005); también de otras compañías como DC con: Batman inicia (Batman begins, 2005), Constantine (2005) o de alguna independiente como «Dark Horse»; con personajes como Hellboy (2004) o El hijo de La Máscara (Son of the Mask, 2005). 

Disney había experimentado con tipos de calzas en otras oportunidades como en: Rocketeer (The Rocketeer, 1991) y El hombre cóndor (Condorman, 1981). En dichas oportunidades también se subían al éxito de otros héroes del momento, como Superman II La aventura continúa (Superman II, 1980), secuela de Superman (1978) que les sirvió de excusa para probar con El hombre cóndor o Batman (1989), Dick Tracy (1990), Las tortugas ninja (Teenage mutant ninja turtles, 1990), Las tortugas ninja II: El secreto de Ooze (Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Secret of the Ooze, 1991), aprovechadas para realizar Rocketeer

Che Chita, ¿no te fuiste un poco por las ramas?

En Súper escuela de héroes, Kurt Russell y Kelly Preston son El Comandante y Jetstream, los mejores superhéroes de la ciudad, quienes tienen un hijo que está a punto de entrar en la escuela del título. El problema es que este chico no tiene ningún poder y no sabe cómo decírselo a sus padres, de hecho siempre disimula ante su padre cada vez que lo ve. La escuela se divide en dos grupos, clases para héroes y clases para héroes de apoyo (tipo Robin, héroes de relleno). Es en la segunda categoría dónde entra Will Stronghold, el hijo de la super pareja. 

Las comedias Disney siempre tuvieron humor para toda la familia y esta no es la excepción. En momentos donde se muestra una gran juerga, en la casa de Will, todos toman bebidas sin alcohol y se comportan correctamente (jamás habrá sexo, drogas o alcohol en el mágico mundo de Disney). De todas formas, Súper escuela de héroes está muy lejos de ser original; la idea de la familia de héroes es muy similar a la de Los increíbles, así como la de su hijo sin poderes. La escuela también nos recuerda a la de Charles Xavier de X-Men , aunque en este caso serían superhéroes en vez de mutantes. Por último, también el hecho de que el colegio esté oculto, es muy similar a lo contado en Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the sorcerer’s stone, 2001); en donde también se necesitaba de un vehículo especial para llegar allí. El planetoide en el que está dicho lugar de enseñanza recuerda el planeta M de Magneto (el enemigo de Xavier en X-Men). 

Entre esos robos, hay alguna cosa entrañable, como es el caso de la participación de Lynda Carter y de Bruce Campbell. Carter fue conocida por nosotros cuando interpretó a La mujer maravilla en la serie del mismo título que se exhibía por Canal 10 (Wonder woman, 1976). Luego de que la serie fuera levantada, el promisorio futuro de Carter se desbarrancó producto entre otras cosas de una mala elección de películas. Entre las cosas que hizo se encuentran: Super Troopers (2001) y Los Duques de Hazzard (The Dukes of Hazzard, 2005). 

La aparición de Campbell, gusta a aquellos seguidores de este actor conocido por los viejos fanáticos del género fantástico. Estas son algunas joyitas de su carrera: Diabólico (The evil dead, 1981), Noche alucinante (Evil dead II, 1987), Maniac Cop (1988), Darkman (1990), El ejército de las tinieblas (Army of darkness, 1993), Las aventuras de Brisco County Jr. (The adventures of Brisco County Jr., 1993), Congo (1995), Fuga de Los Ángeles (Escape from L.A., 1996), El hombre araña y El hombre araña 2 (Spider-Man 2, 2004). 

Tonce vamo al cine, ¿no?

No es una película apta para adultos, ya que el público al que está apuntado es al preadolescente. Recomendada sólo para fanáticos incondicionales de Cine Disney o para abonados al Club de Mickey Mouse. Al resto le recomiendo conseguir las historietas de sus héroes favoritos: si son Marvel, mejor.

«Super Escuela de Héroes» (Sky high, 2005) de Mike Mitchell. Con Michael Angarano (Will Stronghold), Danielle Panabaker (Layla), Steven Strai (Warren Peace), Mary Elizabeth Winstead (Gwen), Kurt Russell (Steve Stronghold, el Comandante), Kelly Preston (Josie Stronghold, Jetstream), Lynda Carter (Directora Powers), Bruce Campbell (Entrenador Boomer). 
Sergio Moreira (El Fantasticomm, Montevideo Portal, 18/11/2005)

«Notti magiche» (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Noches mágicas

El mejor cine costumbrista italiano de tiempos pasados asoma por cada rendija del guion autorreferencial de Virzi (La vida bella, Caterina va a Roma, La primera cosa bella, etc.) y Archibugi (Mignon vino a quedarse, Con los ojos cerrados). Autorreferencial ampliado, ya que lo que surge por detrás de esta historia es el cine de Comencini, Gassman, Monicelli, Sordi, y dentro de ella personajes que libremente representan a realizadores, guionistas y actores del cine italiano, con un divertido “alter ego” de Fellini y sus libretistas e intérpretres.
Todo comienza con la premiación de textos literarios de jóvenes narradores provincianos, atrapados por un asunto policial con indagatorias sociales teñidas por preocupaciones propias de un Pietro Germi –El enigma maldito, El ferroviario, así como la ácida y reidera Divorcio a la italiana-.
Homenaje a ese cine llegado de la mano del terceto (dos hombres y una mujer) filmófago seleccionado en el concursos literario, representando actitudes diferentes ante la creación intelectual propia y ajena.
Esa observancia, será a su vez la que desmitifique un cine y unos autores a la vez homenajeados.
Un elenco homogéneo, perfectamente amalgamado, con particular destaque de: Giancarlo Giannini con sus habituales “capolavoro”, reuniendo la impasibilidad trágica del rostro de Buster Keaton, con el patetismo del más desguarnecido “Charlot”; y Marina Rocco con su ingenua, tierna y amoral “starlet”, perversa caricatura de una entrañable Gelsomina.
Este es cine inteligente, con infinitos guiños que el espectador descubrirá acrecentando el disfrute ofrecido, o bien podrá regodearse generosamente con cuanto asoma en su pulida superficie, brillante cáscara de un mundo áspero y real.
De lo mejor que se ha visto en el año.
«Notti Magiche». Italia 2018. Dir.: Paolo Virzi. Guión: Paolo Virzi y Francesca Archibugi. Con: Giancarlo Giannini, Irene Vetere, Mauro Lamantia, Giovanni Toscano, Marina Rocco.
Alvaro Sanjurjo Toucon (Exclusiva para accu.uy, 11­/08/2019)