«El hombre invisible» (Sergio Moreira)

El terror de lo que no se ve

En otra época este filme se habría llamado «La esposa del hombre invisible», pero en estos tiempos ese título habría sido pasible de sanciones de todo tipo, por lo que se optó por el título de la vieja novela de H.G. Wells.

De aquella novela -además del nombre- queda la maldad del personaje invisible, su apellido (Griffin) y nada más. El foco, en esta producción típica de la segunda década del Siglo XXI, está en los males del patriarcado y como revertirlos. El filme no es una película tan pasatista como uno creería al ver el título y el trailer, pero falla en la construcción de su guión, que lucha con el dilema de ser un filme de denuncia o parte de un universo mal concebido.

Originalmente, estas nuevas apariciones de los monstruos de la Universal vendrían envueltos en un paquete llamado Dark Universe, de la cual Drácula: La historia jamás contada sería el puntapié inicial, La momia la segunda entrega y El hombre invisible era la tercera, con el actor Johnny Depp encarnando a Griffin. Con Depp envuelto en un juicio mediático y el movimiento Me Too en su apogeo, se decidió dar vuelta todo y sacar a Depp del paquete para tener una visión distinta, una más moral que de acción y con un mensaje feminista. El problema es que las películas deberían tratarse como arte, antes que como negocio frío que tantea a ver que es lo que vende ahora. Claro, eso sería ideal, si uno fuera tan inocente como para no darse cuenta que Hollywood históricamente ha hecho eso.

La historia que se plantea aquí es la de Cecilia, la esposa de Adrian Griffin; un científico loco que descubrió cómo hacerse invisible. El filme comienza con ella escapando de la casa de ese monstruo (del que no vemos referencias, salvo por el relato de Cecilia) y al poco tiempo de estar instalada en la casa de su hermana, le llega la noticia de la muerte de él. Ella no cree que lo haya hecho y le dice a todos que esto ha sido parte de un plan de su marido, para lograr vengarse por haberse fugado de allí. El filme se convierte en un vehículo para el histrionismo de Elisabeth Moss, quien lleva en sus hombros toda la carga del filme (incluyendo una secuencia sobre violencia hacia su persona).

El suspenso está muy bien manejado por su director, Liegh Whannel quien ya había hecho lo propio en el filme de terror La noche del demonio: Capítulo 3 y que en esta película nos muestra su buen manejo de los sustos y el timing del suspenso. Lo que no se resuelve bien en el guión es lo referente al drama del abuso, es muy previsible y no encaja bien en la historia, quizás la ausencia de sutileza no está a la altura de lo que el tema merecía.

El hombre invisible es otro intento fallido dentro de este Dark Universe que ya viene fallando desde su creación, en una muestra de que tratar de clonar el Universo Marvel no es tan fácil como sus detractores creen.

«El hombre invisible» (The Invisible Man, 2020) Director: Leigh Whannell. Con: Elisabeth Moss (Cecilia Kass), Oliver Jackson-Cohen (Adrian Griffin), Harriet Dyer (Emily Kass), Aldis Hodge (James Lanier), Storm Reid (Sydney Lanier), Michael Dorman (Tom Griffin). Guión: Leigh Whannel, basado en la novela de H.G. Wells. Productores ejecutivos: Rosemary Blight, Ben Grant, Couper Samuelson, Beatriz Sequeira, Jeanette Volturno, Leigh Whannell. Compañías productoras: Universal Pictures, Blumhouse Productions. Distribuye: RBS. Duración: 124′

Sergio Moreira (Exclusiva para accu.uy, 02/03/2021)

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