«1982» (Sergio Moreira)

La guerra televisiva

En 1982, Argentina vivió un momento bisagra en su historia; en este país había una dictadura salvaje desde hacía algunos años y en momentos en que sintieron que necesitaban alimentar el respeto de su población hacia ellos, hicieron lo que todo Estado desesperado hace, iniciar una guerra. Quizás algo impensado en nuestros días (y también en ese momento lo era); mantener un estado de guerra contra un país extranjero no era algo que fuera fácil de llevar, menos para un estado latinoamericano; pero quizás el ego de Leopoldo Fortunato Galtieri, un mal consejo de sus asesores (si es que los tenía o escuchaba) o un engaño desde Inglaterra fue lo que llevo a que el entonces dictador de Argentina, decidiera que era una buena idea.

1982 comienza con una revisión histórica de las islas, como fue que se pobló, quienes la colonizaron, dejando claro que Argentina no aparece en la realidad de las Islas, hasta mucho más adelante. Es cierto que, con el diario del lunes, uno ve todos los errores del pasado, pero es aterrador ver el apoyo popular a una guerra que nunca debió existir y, sobretodo, saludando alegremente cada discurso de Galtieri sobre la guerra, vivando el «estamos ganando». Se entiende que había hambre de victorias, pero esto no era una guerra del pueblo, era una matanza de chicos para alimentar un poder que se desvanecía.

Las guerras no tienen ganadores, se puede decir que Inglaterra ganó en esta, pero si vemos lo que era la realidad del país, con una Margaraet Thatcher sumiendo en la pobreza al pueblo y siendo tan autoritaria como sus pares argentinos, es obvio que no ganaron nada de ello. Bueno, Thatcher ganó un tiempo más en el poder con esa victoria. Pero aquellos que van a luchar las guerras, serán siempre tipos ajenos al pueblo y esto se ha visto incansablemente en cine, en entrevistas, en libros, en artículos de todo tipo; más aún si son los que perdieron una guerra. Los soldados argentinos no fueron la excepción, pero esto no es lo que intenta mostrarnos el filme, sino la locura que se generó en ese breve tiempo que duró la guerra.

Porque la guerra duró tan solo dos meses y medio, ese corto tiempo tuvo un costo para la Argentina que se extiende hasta el día de hoy, más allá que hayan pasado casi cuarenta años. En el país vecino, aún al día de hoy se sigue hablando de las Malvinas como argentinas, no así en las islas que siguen viviendo al estilo británico, los habitantes de esas islas son tratados como potenciales contribuyentes, más que como a personas a las que escuchar o respetar.

El documental de Lucas Gallo tiene la particularidad de no tener filmación propia, sino que es una recopilación de material de archivo, de lo que se transmitía en la televisión en esos dos meses y medios. Lo que vemos es una escalada de manipulación de la población, no tan increíble si pensamos en como los medios televisivos son propensos a manejarse de esa forma (o como muchos periodistas lo hacen al día de hoy, no solo en televisión). La visión unilateral de la guerra, la confrontación ante los dichos de la BBC, la ofensa ante cualquier discurso que no siguiera el oficial muestra una falta de periodismo objetivo. Pero no debemos olvidar los años que se vivían, muchas veces el juzgar desde la distancia nos hace perder la objetividad a los críticos del siglo XXI.

La originalidad de este documental radica en la forma de realización, el trabajo por completo de archivos, sin subrayados que marquen lo que ya podemos ver en lo seleccionado (algo que se agradece), aunque esa selección también dio pié para algunas ofensas; hubo críticas respecto al porqué de la selección solo de las imágenes de Susana Rinaldi cantando el himno, extraído de un programa televisivo en el que muchas personalidades mediáticas vinculadas a la derecha daban un apoyo más evidente a la decisión de los dictadores.

La guerra de Malvinas es uno de los tantos hechos trágicos que se vivieron en esos años en el país hermano, el punto final para una Dictadura que ya venía perdiendo pié, el golpazo que necesitó para finalmente caer y lo que llevó a una Democracia permanente hasta nuestros días (aún sin ser perfecta, siempre es mejor que aquellos años). El documental de Gallo es un material que ayuda a que no olvidemos lo que se vivía y lo que se veía, también sirve de reflexión de como los medios si pueden manipular, a pesar de que ellos (obvio) digan lo contrario.

«1982» (Argentina, 2019) Dirección: Lucas Gallo. Duración: 92′

Sergio Moreira (Exclusivo para accu.uy, 26/02/2021)

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