Recordando películas: «Sirenas» (Alberto Postiglioni)

El arte no reproduce lo visible; si no que hace visible lo que no siempre lo es”. Paul Klee.

Esta película tiene como punto de partida un episodio que enfrenta al pintor, escritor e historietista australiano Norman Lindsey (1879-1969), con la pacata sociedad de principios del siglo XX que miraba con desconfianza: escandalizada con sus grabados, pinturas y escritos.

El episodio en cuestión es una exposición de algunos de sus cuadros que incluían mujeres desnudas con símbolos religiosos, sobre todo uno que mostraba a una bella mujer crucificada por un religioso. Las autoridades eclesiásticas evidentemente alarmadas mandaron a un joven clérigo y su esposa, llegados de Inglaterra, a la casa del pintor; un lugar agreste en Montañas Azules (Springwood, Australia), para tratar de persuadir a Lindsey que retirara algunos grabados de la exposición.

Los juegos eróticos

El director británico John Duigan (1949), evoca esa digresión para bucear en la sexualidad femenina: la esposa del sacerdote se convierte en el hilo conductor de la historia de descubrimientos de sensualidades ocultos.

La primera escena la muestra en la cubierta de un barco observada por un joven marinero, mientras ella no puede resistir cierta curiosidad por la “distinción” de ser admirada. Esa secuencia, remarcada en “blanco y negro”, subraya una personalidad aún desconocida de la mujer, que luego en la casa del pintor afloraría con las exuberancias del paisaje y los conocimientos carnales de las modelos que, habitan la casa de Lindsey, le ofrecen en juegos eróticos.

Las mujeres protagonistas

Hay una permanente sugerencia del paraíso en el relato, donde no falta la vegetación abundante, las flores que semejan a un jardín muy similar al bíblico, en un lugar alejado y casi desconocido.

Además de la manzana (la fruta prohibida), que come repetidas veces una de las modelos, tratando de seducir a la esposa del clérigo. Por supuesto la serpiente (que provoca la tentación) que repta por el jardín de la casa y el bosque que la rodea.

Toda esa simbología tiene como único destinatario a Estela (la mujer del sacerdote) que pasa a ser el centro de la historia. En esa lejana región aprende a desarrollar la sexualidad que lleva en su interior y que luego vuelca en su vida conyugal como una inyección de vital erotismo que beneficia la relación de la pareja.

Las mujeres son las verdaderas protagonistas, entre ellas descubren los placeres de la sensualidad y los deseos; primero son experimentados por ellas, para luego, una vez practicados, compartirlos con los hombres. Mientras “ellos” hablan de temas más efímeros, también de política, filosofía y la religión los separa en discusiones.

Actrices, actores y roles.

Tres interpretes se destacan en un elenco parejo. Tara Fitzgerald, como Estela, aporta además de su frágil y delicada figura, los matices de una buena actriz. Hugh Grant, es un actor dúctil, pone credibilidad en cada personaje que encarna, desde el homosexual de Maurice, pasando por el hombre tímido de Perversa luna de hiel, hasta el juego de comedia de Cuatro bodas y un funeral. Sam Neil es un convincente Norma Lindsey, que observa con cierto cinismo la hipocresía de una sociedad que lo juzga.

No es caprichosa la elección de Norma Lindsey, un artista que irritaba con sus obras las costumbres rígidas de la época, porque él descubría las falsedades de mujeres y hombres. Así como Estela encuentra una verdad que le era negada.

Si bien John Duigan, que también es autor de la historia, alarga algunas secuencias con diálogos innecesarios, tiene suficiente habilidad de no hacer de su filme un alarde de pretenciosos simbolismos retóricos. Por el contrario, la película de desliza por caminos lubricados, que dejan paso al relato del cambio de la sensualidad de una mujer.

“Sirenas” (Sirens) Australia 1994. Dirección: John Duigan. Guion: John Duigan. Fotografía: Geoff Burton. Montaje: Humphrey Dixon. Música: Rachel Portman. Elenco: Hugh Grant, Tara Fitzgerald, Sam Neil, Pamela Rabe, Portia de Rossi, Tziporah Malkah, Elle Macpherson, Ben Mendelsohn, John Polson, Mark Gerber, Julia Stone, Elle MacCarthy, Vincente Ball, John Duigan, Lexy Murphy. Duración: 98 minutos. Estrenada el 21 de abril de 1995 en la sala Libertad.

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 22/02/2021)

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