Recordando películas: «Sostiene Pereira» (Alberto Postiglioni)

Los cambios éticos y políticos de un viejo periodista

Una vez más el cine encuentra en la literatura su fuente de inspiración, en esta ocasión es una novela que lleva el mismo título del film del escritor italiano Antonio Tabucchi (1943-2012).

Aunque ambientada a fines de los años treinta del siglo XX en un Portugal que se hundía en lo dramático de la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar (fue Primer Ministro entre 1932 y 1968), y en una Europa amenazada por el fascismo, el mismo Tabucchi explicaba que la novela (editada en 1994) tenia que ver con tiempos presentes de un resurgimiento peligroso de “nacionalismo, xenofobia y racismo”.

                     Cine y literatura  

El director italiano Roberto Faenza (77), traslada al cine la literatura prolija y, para algunos, posmoderna de Tabucchi. Según el filólogo español Carlos Gumpert (1962) en “Conversaciones con Antonio Tabucchi”, “…entendiendo por posmodernismo una cierta veta de arte y de la cultura occidental contemporánea que mejor que otra cifra el espíritu de este final de siglo XX”. Si bien es discutible esa definición, también es cierto que la literatura del escritor italiano reflexiona acertadamente sobre la moral del siglo pasado.

Ese paso incierto en el resultado que va de las páginas escritas a la imagen tiene un resultado impecable en la película, dejando intacta la esencia cautivadora de la novela. El libreto escrito por Faenza y Sergio Vecchio (con la colaboración en los diálogos de Tabucchi), sigue con mucho cuidado el mensaje ético que contiene el texto literario.

           La realidad era otra en Europa

El protagonista es Pereira (Marcello Mastroianni), un viejo periodista responsable de la sección cultura de un diario de Lisboa, tanto la novela como la película hacen un detallado estudio de la personalidad de ese hombre responsable, que recorría las calles de la hermosa ciudad de Lisboa sumido en sus pensamientos.

Todo sucede para Pereira en el verano de 1938. La rutina del trabajo era para el periodista una forma de vida desde que murió su señora. Las bellas necrologías de escritores famosos que escribía con esmerada dedicación eran su única ocupación, como así sus diarias limonadas azucaradas y sus charlas con el mozo del café, se convertían en sus momentos de distracción.

Sin embargo, la realidad de los demás era otra; Hitler en el poder amenaza a Europa; Mussolini imponía el fascismo; España se desgarraba en una guerra intestina y el mismo Portugal sufría las imposiciones de una dictadura.

         Los cambios éticos y políticos de Pereira

Todo ello estaba muy lejos para Pereira, pero algo imprevisto le sucede ese verano con la llegada de una joven pareja de idealistas (que le ayudan en la redacción), ellos provocan en el periodista la apertura al mundo real, desconocido para él. Hay otros personajes que de alguna manera contribuyen a “la toma de conciencia”; Manuel el mozo del café, una mujer judía que huye de la persecución nazi, el sacerdote Antonio y el doctor Cardoso que van a influir en el cambio.

Faenza va armando toda esa serie de acontecimientos en la vida del periodista de una manera refinada en base de pequeños detalles, entre estos, las notas del joven ayudante que le acercan un modo diferente de acercarse a la literatura “ajena” (un homenaje a García Lorca), los hechos violentos; estos ejemplos sirven de catarsis que rompen con la indiferencia de Pereira.

En ese proceso esclarecedor las imágenes se tornan de una elocuencia reveladora colaborando en la progresión dramática. Hay en los cambios intelectuales de Pereira una relación con la postura de su físico; mientras que en el comienzo y parte del relato se ayuda para caminar con un bastón, en el final se lo ve caminando entre la gente confundiéndose entre la muchedumbre con paso firme y seguro (sin bastón), hasta cierto optimismo se nota en la expresión de su rostro. Son esos elementos sutiles incorporados a un lenguaje visual manejados con sobriedad los que dan al relato un carácter diferente; son testimonios del pasaje a otra etapa de la vida de Pereira, como un hecho individual, pero además es una alerta a realidades cercanas en el tiempo que atañen a la humanidad toda.

La obra literaria y la propuesta cinematográfica son testigos de injusticias y dan sus testimonios. Faenza al llevarla al cine adquiere un compromiso con un contenido ético que está en la novela y del cual no se desvía, es más lo prolonga en la película.

También es loable el enfoque que realiza de los personajes secundarios incorporándolos a la trama. Es el caso de la portera del edificio donde vive Pereira o de la señora Delgado, ambas mujeres por separado y en diferentes circunstancias influyen en el proceso de cambios del anciano periodista.

         Los encantos de Mastroianni y el elenco

Aquellos que hayan leído la novela mientras repasan las páginas observaran, después de ver la película, a Pereira con la cara y cuerpo de Marcello Mastroianni caminando por las calles de Lisboa, descubriendo con el mismo asombro que la realidad es más cruel y triste que las necrologías que escribía. Esa credibilidad que se establece entre el personaje y el espectador es un logro personal del actor italiano, que sabia como pocos “introducirse” en sus personajes estableciendo una comunicación entrañable con el público.

El elenco que acompaña a Mastroianni tiene méritos más que suficientes para estar a tono con el grado de calidad y calidez que Roberto Faenza logró imprimirle a su filme, entre ellos se destacan; Daniel Auteuil (Dr. Cardoso), Joaquim de Almeida (Manuel, el mozo), Nicolau Breyner (Padre Antonio).

Reconforta recordar esta propuesta que reúne tanto interés; el origen literario con sus entrelíneas de sugerencias, el buen uso realizado en esta versión cinematográfica y a Mastroianni en uno de sus últimos trabajos para el cine (por el cual ganó el David di Donatello), el 19 de diciembre de 1996 falleció a los 72 años. La suma de ello hace de Sostiene Pereira una película imperdible, para todos aquellos que buscan algo más que un entretenimiento.   

“Sostiene Pereira” (Pereira prétend) Portugal, Francia, Italia 1995. Dirección: Roberto Faenza. Guion: Roberto Faenza, Sergio Vecchio (basado en la novela de Antonio Tabucchi), Fotografía: Blasco Giurato. Montaje: Ruggero Mastroianni. Música: Ennio Morricone. Elenco: Marcello Mastroianni, Daniel Auteuil, Stefano Dionisi, Nicoletta Braschi, Joaquim de Almeida, Marthe Keller, Teresa Madruga, Nicolau Breyner, Filipe Ferrer, Mario Viegas, Joao Grosso, Teresa Gouveia. Duración: 103 minutos. Estrenada el 15 de agosto de 1997 en las salas: Libertad y Pta. Carretas 2.

Alberto Postiglioni (Exclusivo para accu.uy, 18/01/2021)

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