Recordando películas: «Ojos bien cerrados» (Alberto Postiglioni)

Mucho antes de su estreno uruguayo el público tenía información de esta película que resultó la última del director estadounidense Stanley Kubrick, fallecido a los pocos días de terminado el film, el 7 de marzo de 1999 de un paro cardíaco. 

Las noticias que llegaban describían las escenas de sexo de Tom Cruise y Nicole Kidman (que no son para nada pornográficas) como verdaderamente escandalosas. Por supuesto que toda la abundante información sirvió como propaganda previa y “llamador” para muchos, una prueba de ello son las largas filas que se formaron a la entrada de las salas donde se exhibía.

              Los antecedentes de un maestro   

Empero aquellos espectadores desinformados de la trayectoria artística de Kubrick se encontraron con una película diferente, lejos de las noticias escandalosas, más cercana a las ambiciones de un hombre preocupado por la pureza del lenguaje cinematográfico.

Kubrick a lo largo de su carrera, más de cuarenta y dos años y pocas películas; era un detallista que buscaba en cada encuadre, en cada escena, en cada palabra del libreto, lo más cercano a la perfección. Intentó llevar esa coherencia con distintos resultados en varios géneros y temáticas; el policial (Casta de malditos), la ciencia ficción (2001: Odisea del espacio), la guerra y sus injusticias (La patrulla infernal), el análisis crítico del futuro de los humanos (Naranja mecánica), el humor ácido (Dr. Insólito…), sobre novela erótica (Lolita), el terror (El resplandor), los brillos visuales de una soberbia puesta en escena (Barry Lyndon). Son algunos de los títulos que llamaron la atención de público y crítica.

                          Sueños y realidades     

Ojos bien cerrados, incursiona en la ambigüedad de sueños y realidades. Para internarse en esa propuesta eligió como base una obra literaria, ”Traumnovelle” de Arthur Schnitzeler, escritor austriaco (1862-1931) por el cual Sigmund Freud tenía cierto afecto. Precisamente en esa novela están presentes sueños y sexo, algo que interesaba particularmente a Freud, y que sirve de vehículo a Kubrick para internarse en la temática.

Un matrimonio joven formado por un médico (Tom Cruise) y la curadora de una galería de arte (Nicole Kidman), son el comienzo de serie de acontecimientos que van a tener al hombre y a la mujer como protagonistas. Esta pareja de gustos burgueses, que frecuenta fiestas y reuniones de acaudalados amigos, tienen una vida tranquila sin sobresaltos económicos ni emocionales.

Sin embargo, una noche es interrumpida esa tranquilidad cuando la esposa le confiesa una fantasía sexual con un extraño, que el marido toma como una infidelidad (con la intención basta, dijo el paisano). A partir de ese momento el médico cae en una crisis de celos que lo llevará, en poco más de 24 horas, a una suerte de incursión de situaciones pecaminosas, o de encuentros sucesivos donde el sexo es un común denominador. Pero de todo ello el médico sale tan inocente como entró. Claro, ese camino lo llevará finalmente hasta una orgía de enmascarados/das en un lugar apartado, donde se confunde con situaciones que aparentan algo que luego resulta falso.

Todo queda en una nebulosa con la sensación parecida al despertar de un sueño, o la terminación de un juego. Quizás esto último haya sido la intención de Kubrick, crear una realidad frágil que se puede confundir con las fantasías de sueños y pensamientos. También de un juego perverso lleno de trampas.

                     Las especulaciones   

La película da un margen amplio de conjeturas con las que cada espectador podrá especular. Empero, es oportuno subrayar algunos puntos importantes; Kubrick tenía la virtud de narrar con fluidez, sus relatos tienen un encanto especial que pueden llegar a deslumbrar al espectador con sus brillos exteriores y su contenido confuso.

Ojos bien cerrados, guarda bajo su aspecto indecente (con lo que insistía la propaganda) una propuesta moral que se ajusta a épocas de “pareja estable”. El protagonista desciende a lo sórdido como observador de pecados ajenos; después de pasar por algunas experiencias se niega a tener relaciones sexuales con extrañas (con la hija de un paciente, con joven prostituta, con la adolescente ofrecida por su padre, en la orgía), de todos estos ejemplos el médico sigue siendo fiel a su esposa.

Algo que le resta credibilidad al relato es la frialdad de la pareja, Tom Cruise-Nicole Kidman, tienen actuaciones desparejas que se acentúan en las secuencias dramáticas cuando ellos tienen que demostrar sus cualidades histriónicas, algo que en esta película no se percibe.

Kubrick se defiende con Kubrick. Es decir, el relato tiene el pulso de alguien que sabe maniobrar con su propuesta dotándola de un interés que logra disimular los puntos flojos. Es muy probable que algún espectador curioso haya querido saber que pasó realmente con el amigo pianista del médico, o con la mujer que lo defiende en la orgía. La habilidad de Kubrick está en hacer creer en las posibilidades que ofrecen esas interrogantes. Ese manejo de la verdad-mentira, de sueño-realidad, es la que lo distingue como un director que utilizaba la imagen como una herramienta creativa. Es cierto, que no todas sus películas logran el resultado deseado, pero también es cierto que ninguna de ellas pasa desapercibida, ésta que hoy recordamos es una de ellas, el espectador no queda indiferente.

“Ojos bien cerrados” (Eyes Wide Shut) Reino Unido – EE.UU.1999.  Dirección: Stanley Kubrick. Guion: Stanley Kubrick, Frederic Raphael (basados en la novela corta “Traumnovelle”, 1925, de Arthur Schnitzler). Fotografía: Larry Smith. Montaje: Nigel Galt. Música: Jocelyn Pook. Elenco: Tom Cruise, Nicole Kidman, Madison Eginton, Jackie Sawiris, Sydney Pollack, Leslie Lowe, Peter Benson, Todd Field, Michael Doven, Sky du Mont, Louise J. Taylor, Stewart Thorndike, Randal Paul, Julienne Davis, Lisa Leone, Kevin Connealy, Marie Richardson, Thomas Gibson. Duración: 159 minutos. Estrenada el 10 de septiembre de 1999 en las salas: MovieCenter 6, Ópera 2, Pza. Arocena 4, Central, Pta. Carretas 1.

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 28/12/2020)

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