Dos series españolas: «Patria» y «Antidisturbios» (Mathías Dávalos)

El país de los callados

Durante décadas, al canal de televisión por suscripción HBO se le ha reconocido su actitud de correr riesgos en sus contenidos. Así creó las dos mejores series que dio la televisión en Estados Unidos: Los Soprano y The Wire. Fiel a su estilo, para su primera producción en España, la empresa buscó un desafío: Patria, la novela de Fernando Aramburu de 2016, éxito de ventas, ganadora de varios premios y traducida a decenas de idiomas.

El mayor mérito del escritor fue instalar en España una discusión considerada tabú durante años: el reclamo independentista vasco y los efectos directos e indirectos de la acción de la organización terrorista ETA sobre su población. El eje del relato es la historia de dos mujeres, de dos familias, marcadas por el conflicto.

El realizador y guionista Aitor Gabilondo (El príncipe, Vivir sin permiso) había comprado los derechos de la novela antes de su fama. Vasco como Aramburu, tomó decisiones relevantes en la adaptación para la televisión: filmar en Euskadi y ser fiel en su ambientación y fotografía, y que el elenco se componga de actores vascos.

Su mayor acierto fue la elección de los personajes centrales: las actrices Elena Irureta como Bittori y Ane Gabarain en el papel de Miren. Ambas madres, protectoras y víctimas en distintos extremos del drama. En la primera escena, Gabilondo marca un estilo que continuará en los ocho episodios de la miniserie. La sobriedad para narrar una ejecución y sus consecuencias. En Patria la lluvia no cesa, la bruma todo lo invade y la vida sigue o se detiene entre pintadas en muros, sangre, explosiones, y más lluvia. Las voces se suceden, entre secretos y murmullos, cara a cara en una cena familiar o con vecinos en bares, carnicerías o en iglesias.

La familia de Bittori es de clase media acomodada. Su esposo Txato es un empresario presionado por ETA para que pague impuestos. Sus hijos, Nerea y Xabier, generan entre sí no solo un contraste generacional sino de emociones. En cambio, la familia de Miren es humilde. Su esposo Joxian, obrero bebedor y sumiso; y sus tres hijos: Arantxa, Gorka y el mayor, Joxe Mari, miembro de ETA.

La trama presenta dos líneas de tiempo: una retrata el reclamo independentista durante los convulsionados años 80 y 90; y la segunda en 2011, año en que ETA anunció el cese de su actividad armada. Es aquí donde en la miniserie la composición de personajes como Xabier, Gorka y Joxe Mari resulta algo esbozada dentro del argumento, en comparación con lo que llegan a transmitir en la novela de Aramburu. Esto no solo se podría justificar bajo la condición de la supuesta adaptación a otra narrativa que requiere la televisión, y en este caso aún limitada a ocho capítulos.

Uno de los éxitos de la miniserie radicó en la emisión de un capítulo por semana y no todos de una tirada, como suele hacer salvo contadas excepciones Netflix, competidora de HBO. El guion de Gabilondo responde a la búsqueda de realismo de Aramburu en la construcción de sus personajes en épocas determinadas, más que a los cliffhangers que proponen algunas series de la actualidad como método cuestionable y trillado. Entre los capítulos se provocaron intensos debates en la prensa y en redes sociales, lo que no le jugó en contra a la historia, sino más bien todo lo contrario. Patria demostró que aún hay espacio para las series más allá de ser productos dirigidos a espectadores para ser embutidos en horas de corrido, que provoquen ese acto reflejo ante la opción “omitir intro”, y que generen frases hechas como “la serie adictiva del momento”.

Patria plantea una última inquietud: la importancia de la discusión en un sentido más filosófico que político. Un logro a considerar en estos tiempos desquiciados, de jueces autoproclamados que señalan desde diferentes lugares, en los que la ya raquítica palabra grieta se encuentra hasta en la sopa. Y que lo haga en un tema tan complejo y trágico como el conflicto vasco resalta aún más la propuesta.

La escucha, la conversación

Junto con Patria, el estreno de Antidisturbios confirma a 2020 como un año histórico para la producción y proyección internacional de las series españolas. Creada por Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, la serie de seis capítulos mezcla el thriller y el policial.

La historia parte de un desalojo en un conventillo en Madrid que termina mal. Un grupo de agentes antidisturbios debe ejecutar la tarea en condiciones deficientes. Ese incidente revela una de las claves del relato: un análisis a las estructuras de poder, de lo micro a lo macro, donde las jerarquías y conveniencias de turno se imponen. En un modo mucho más indirecto se aborda el tema de los inmigrantes africanos en el país. La falta de desarrollo en este punto es una de las limitaciones de la serie.

La heroína es la inspectora Laia, interpretada por Vicky Luengo. Su actuación revela un equilibrio entre la intensidad y la frialdad en el personaje para avanzar dentro de una investigación que se bifurca: parte de un desahucio y expone otra trama más compleja. En relación con este punto en la narración, Antidisturbios es heredera de series policiales estadounidenses como The Shield y The Wire. Pero también es punto de continuidad para Sorogoyen como realizador, tras sus películas Que Dios nos Perdone y El Reino.

Sindicatos policiales españoles rechazaron la serie, luego de acusarla de abusar en sus estereotipos sobre la conducta de los policías, relacionada con el consumo de drogas, el racismo o la violencia de género. Entre los puntos a destacar de la serie no solo está la labor de Luengo en los movimientos horizontales y verticales de su personaje en el entramado de poder, sino la representación del grupo de los antidisturbios fuera de sus tareas. Los diálogos resultan en su ejecución y en la composición de los diferentes perfiles: el líder, el introvertido, el fachero, el inmaduro, el depresivo, el abusivo. Sorogoyen refuerza esta intención en el uso de la cámara no solo en primeros planos en las reuniones de los policías o en los interrogatorios, sino en su elección de los planos secuencia en favor de la tensión dramática. Uno de estos resulta en el clímax de la historia, en una cena entre los antidisturbios luego de meses de la investigación.

Sorogoyen y Peña conocen los límites entre la ficción y el documental y desde este punto de partida, narraron. No es una conquista menor. Pero la mayor astucia de Antidisturbios es su posición de denuncia hacia la violenta coerción del Estado sobre los funcionarios. Una forma de suscribir aquella frase de Alexander Hamilton: “Teniendo en cuenta la naturaleza humana, ejercer el poder sobre el sustento de un hombre equivale a ejercerlo sobre su voluntad”.

Patria: Creación y guion: Aitor Gabilondo. Fotografía: Álvaro Gutiérrez, Diego Dussuel. Elenco: Elena Irureta, Ane Gabarain, Loreto Mauleón,  José Ramón Soroiz, Susana Abaitua. HBO.

Antidisturbios: Dirección: Rodrigo Sorogoyen. Guion: Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña. Fotografía: Alejandro de Pablo, Diego Cabezas. Elenco: Vicky Luengo, Hovik Keuchkerian, Raúl Arévalo, Alex García, Roberto Álamo. Movistar+.

Mathías Dávalos (Exclusivo para accu.uy, 17/11/2020)

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