«Carmen Vidal: Mujer detective» (Pablo Delucis)

Pizza, birra y faso

Esta es una de esas películas que existen gracias a que hubo alguien que se la puso al hombro, y – parafraseando a los comentaristas de fútbol- dio todo de sí para que el proyecto pudiera plasmarse. La responsable aquí tiene nombre y apellido: Eva Dans.

Dans no sólo propició una cooperativa entre actores, técnicos y Alina Kaplan en la producción ejecutiva, sino que además escribió, dirigió y protagonizó la película. Lo que también salta a la vista es que, haciéndola, se dio flor de gusto.

Cuando pensaba en el título para esta nota, dudé entre el que finalmente prevaleció y este otro: Cinefilia indisimulada; es que justamente, estamos ante un trabajo que respira, derrocha cine y se pasea por distintos géneros vinculados a la comedia y al policial, siendo el que mejor le cae, el de comedia noir, tal como lo ha señalado la propia alma mater del film.

A esta altura, caigo en la cuenta de que aún no he referido nada acerca de por dónde va la anécdota, y es que justamente, la trama y lo que va pasando, no es lo más importante de la película. El guion está al servicio de ese tono leve, pero para nada superficial, irónico, e impregnado de esa cinefilia potente ya referida. A lo largo de esa investigación del asesinato de un colega y amigo que lleva adelante una detective desaliñada y adicta a la muzzarella, al porro y a la cerveza, son varios los guiños y hasta los homenajes. Es así como van apareciendo referencias a películas (¿Quién engañó a Roger Rabbit? de Robert Zemeckis y El gran Lebowski de los Hnos. Cohen, se me ocurren como las más claras) y también a directores clásicos como Alfred Hitchcock, Brian de Palma y hasta en los momentos en que la historia bordea un tono más oscuro, Jean-Luc Godard.

El gran mérito de Dans, es que a pesar de aludir tan claramente a ese tipo de cine que parece gustarle tanto, en ningún momento nos da la sensación de estar ante una copia lisa y llana. Es que hay mucho de ingenio en cómo se plantean las distintas situaciones y en especial en el diseño de los ambientes en que se desarrollan los hechos. El mejor ejemplo es la manera para nada común en nuestro cine con que se presenta Montevideo. Lugares como el Barrio Sur y toda la zona portuaria, por ejemplo. Si bien no ocultan sus miserias, siempre hay un detalle estilizado e ingenioso que hace que en ningún momento se diluya ese tono levemente gracioso y entrañable.

En lo relativo a las actuaciones, si bien es cierto que se percibe algún desnivel en cuanto a la eficacia, lo mejor está por el lado de Dans, Roberto Suárez, Luciano Demarco y Leonor Courtoisie, en un personaje de dama misteriosa compuesto de manera estupenda.

En suma, estamos una película que hasta teniendo en cuenta todo lo que estamos pasando, aporta una gran y necesaria cuota de frescura y talento, y abre una expectativa por demás justificada en cuanto a los futuros trabajos de Eva Dans, tanto en su rol de actriz, como de cineasta.

Pablo Delucis (Cartelera, 12/11/2020)

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