Recordando películas: “Shame: Sin reservas” (Alberto Postiglioni)

Alguna prensa sensacionalista más censuras que surgieron de parte de defensores de la moral y buenas costumbres, daban por hecho que la película de Steven McQueen era prácticamente pornográfica.

                             Sexo con culpa

Sin embargo, quien vaya a verla se encontrará con una historia sórdida y compleja con sexo, pero nada erotizante. Cuyo protagonista Brandon Sullivan (Michael Fassbender) un hombre joven y apuesto, con trabajo que le permite, entre otras cosas, tener un apartamento cómodo en Nueva York. Este señor es un obsesionado por el sexo, pero ahí viene la diferencia entre las acusaciones de obscenidad y las intenciones del director y guionista Steve Mc Queen: porque hay un sentido de culpa en Brandon Sullivan. Es probable que el título original en inglés “Shame” (Vergüenza) sea más elocuente. Una culpabilidad que nace en el pasado y que lleva adentro como el pecado original de los cristianos. El espectador deberá hacer conjeturas para llegar al juicio y veredicto de esa conducta.

                 Las puntas de una madeja enredada

El relato no revela el grado de responsabilidad, empero deja datos a tener en cuenta; la llegada de una hermana (Carey Mulligan) que por circunstancias no bien aclaradas (se habla del rompimiento de un noviazgo) se queda a vivir en el apartamento, las dificultades de Brandon para relacionarse con mujeres que no sean prostitutas, cierta insinuación de incesto. Son puntas de una madeja enredada en la cual el sexo se acerca más a un acto de exorcismo donde se quiere liberar algo que atormenta, que a una práctica de goce.

Todo ese material es manejado con cautela. Es decir, hay relaciones sexuales y desnudos, pero usados como un velo que cubre verdades que no se perciben fácilmente. Habrá que acercarse para observar con cuidado y descubrir que detrás de esa lujuria se pueden encontrar intenciones moralistas (Brandon de alguna manera se castiga, la hermana intentó suicidarse varias veces).

                  Propuesta y final abierto

McQueen se vale de herramientas narrativas entre las cuales la fotografía de Sean Bobbitt, sin colores claros ni llamativos, es un formidable aliado para retratar el estado de ánimo desesperanzado del protagonista, los diálogos permiten percibir la escasa comunicación entre los personajes principales (las conversaciones que llegan a la violencia verbal de los hermanos) y los secundarios (el jefe de Brandon, una compañera de trabajo), los detalles sutiles de un brazo con cicatrices, una relación sexual interrumpida.

Si se deja lo obvio de la forma explícita, cuerpos desnudos, coitos que por otro lado no están gratuitamente (ahí otra gran diferencia con la pornografía) se encontrará con una propuesta muy atendible sobre seres desamparado por la vida, o ¿por ellos mismos? Es una pregunta que queda flotando, que la propuesta y el final “abierto” se resignan a explicar. Es tan así, que durante todo el relato el libreto no pone nada para que de alguna manera haya vinculaciones afectivas entre los personajes y el espectador, usted deberá decidir solo sin ayuda.

 “Sin reservas” (Shame) Reino Unido (2011) Dirección: Steve McQueen. Guion: Steve McQueen y Abi Morgan, sobre idea del primero. Fotografía: Sean Bobbit. Montaje: Joe Walker. Música: Harry Escott. Elenco: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Behare, Hannah Ware, Lucy Walters, Mari-Ange Ramírez, Alex Manette, Elizabeth Masucci, Rachel Farrar, Loren Omer, Lauren Tyrrell, Marta Milans. Duración: 101 minutos. Estrenada el 4 de mayo de 2012, en las salas: Movie Montevideo, Life Alfabeta.

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 26/10/2020)

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