Noventa y tres años del cine sonoro (Alberto Postiglioni)

Recordemos un hecho que cambió el curso de la historia de la cinematografía mundial. Si bien ocurrió en EE.UU., el cine internacional se benefició con este adelanto técnico.

Este acontecimiento es el pasaje del cine mudo al cine sonoro y parlante. Un adelanto se realizó en 1890 en París, se proyectó un corto experimental de 17 segundos de William Kennedy Dickson (The Dickson Experimental Film) que tenía sonido. El gran acontecimiento fue en Nueva York un 6 de octubre de 1927, cuando un público maravillado vio la exhibición de El cantor de jazz film de Alan Crosland que inauguró una nueva época del cine. Esos espectadores no solo vieron las imágenes en la pantalla, sino que escucharon las canciones interpretadas por Al Jolson, famoso cantor de esos años, que tenía el rol principal.

Desde entonces la película tuvo un enorme éxito, debido casi exclusivamente al sonido, porque cuando era exhibida en las salas que no estaban equipadas con sonido el público era escaso.

Si bien se toma a El cantor de jazz como punto de partida del cine sonoro, éste no era un film totalmente hablado, en realidad era una película muda que incluía canciones.

Los espectadores tuvieron que esperar un año más para poder apreciar una película totalmente hablada, fue en junio de 1928 cuando se estrenó Luces de Nueva York con dirección de Brian Foy. La misma empresa productora, Warner Brothers, de estos dos films estrenó en septiembre de 1928 El loco cantor, también con Al Jolson.

                               Los antecedentes

La Warner Brothers se había interesado en una propuesta de la empresa Western que tenía un invento sorprendente, el sonido grabado en discos. La Western Electric Company, había perfeccionado un sistema de sonido grabado, que era aprovechado por la industria fonográfica, la posibilidad de incorporarlo a los films entusiasmó a la industria cinematográfica. La Warner, entonces, compró a la Western el invento y de común acuerdo lo llamaron Vitaphone.

Este invento después de algunos años no funcionó debido, fundamentalmente, al sistema empleado; este consistía en grandes discos con sonido que acompañaban la proyección de las películas. Los inconvenientes que tenía cuando la cinta se cortaba (no olvidemos que eran de celuloide y era frecuente que sucediera) imagen y sonido no sincronizaban.

Debido a ello la Warner adaptó otro sistema llamado Movietone, cuyo creador fue el ingeniero estadounidense Lee De Forest (1873-1961), que en 1923 había perfeccionado un sistema, Phonofilm, por el cual grababa el sonido en el mismo celuloide, incluso De Forest llegó a realizar cortometrajes que llamó Fonofilms . A este mismo inventor, la radio, el teléfono, el radar, incluso la televisión le deben parte de su evolución gracias a un “tubo” (válvula electrónica) que había creado en 1907 llamado Audion.

Hubo otros sistemas de grabación en el mismo celuloide, sobre todo en Europa donde tres inventores alemanes, Josef Engl, Hans Vogt y Joseph Massole, habían desarrollado un sistema que llamaron Tri-Ergon, basado en la célula fotoeléctrica base de casi todo el cine sonoro europeo.  

                                  Datos curiosos

Es oportuno recordar lo que varias personalidades, de distintas nacionalidades, opinaban sobre el cine sonoro. Thomas Alva Edison (que había intentado sin éxito sincronizar el sonido en las películas) dijo:“…el cine hablado no podrá suplir al cine mudo”. Tampoco a grandes creadores cinematográficos le gustaba la idea, entre otros, Charles Chaplin, en un reportaje aclaró: “..Se disponen a estropear el arte más antiguo del mundo, el arte de la pantomima. Aniquilan la belleza del silencio”, en 1936 Chaplin incorpora el sonido en el film Tiempos modernos. René Clair, que en un primer momento lo había negado después dirigió Bajo los techos de París (1930) la primera película sonora de Francia. Sergei Eisenstein, paso de la desconfianza a las posibilidades creativas que ofrecía el cine parlante, aunque pasaron treinta años para rodar su primer film sonoro Alexander Nevski (1938).

Muchos años pasaron y muchos adelantos técnicos se sucedieron que colaboraron con el crecimiento del cine. El pasaje del mudo al sonoro es un episodio importante en la historia de este maravilloso invento, que a pesar de todo (con cambios, claro) sigue vivo. Este fue un breve repaso a manera de recuerdo.

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 05/10/2020)

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