Recordando películas: «Sexto sentido» (Alberto Postiglioni)

El joven director M. Night Shyamalan, 29 años cuando estrenó este filme en 1999, entró con el pie derecho al difícil negocio del cine. Después de un breve pasaje de dos películas de bajo presupuesto y poca difusión comercial, su tercera película Sexto sentido logró un éxito inusitado. Escrita y dirigida por él mismo se mantuvo al tope de la taquilla por mucho tiempo.

Qué es lo que llama la atención del público sería una buena pregunta para entrar en el análisis del filme. Sin dudas Shyamalan tiene un talento especial para la narrativa incursionando con habilidad por el cine fantástico y de terror sin caer en las truculencias que el género suele ofrecer.

                         La muerte y el miedo

En esta ocasión maneja dos elementos, la muerte y el miedo. Un niño que cree ver a personas que han muerto es tratado por un psicólogo, que a su vez arrastra problemas del pasado. Con esos datos y otros que no conviene mencionar para que el espectador tenga el factor sorpresa como ingrediente. Shyamalan va armando la historia con movimientos ágiles donde en cada recoveco se va descubriendo algo nuevo que aporta algo distinto al relato. Cada detalle es importante porque va a servir más adelante para construir la vida de los personajes.

La muerte y los miedos, como decía anteriormente, que preocupan son manejados con astucia, el libreto se vale de ellos para ir progresando en una línea dramática que no decae. No hay trucos, ni monstruos babeantes, ni casas de aspecto siniestro. Tampoco efectos especiales sofisticados. Es el relato en sí lo que provoca interés y la manera de introducir el miedo en la historia. La combinación de la muerte y el miedo provocan la perturbación más efectiva que cualquier criatura desfigurada. Pero Shyamalan no abusa de ello; una puerta que no abre, la temperatura que desciende, una sombra que cruza fugaz.

               Las herramientas bien aprovechadas

Todo ello colocado estratégicamente son las herramientas con que va hilando su relato. Esa puede ser la llave del éxito de la película, la introducción de la muerte y el miedo en una historia inverosímil que, sin embargo, por momentos se torna creíble. Y ello es mérito del guión que coloca las piezas de tal manera que permite que el espectador se involucre con la ficción.

Para que todo ello sea posible los actores son parte importante del buen resultado. Bruce Willis con sobriedad compone al psicólogo, la excelente actriz australiana Toni Collette de muy buenos recursos y la buena labor del niño Haley Joel Osment (en esa época de once años) aunque aparenta menos, con un sorprende dominio facial permite dar a su personaje de niño perturbado el grado de credibilidad.

Es una película comercial, es decir apuesta toda su artillería a lograr un entretenimiento efectista antes que trascendente, aunque el tema puede llevar a confusiones. Empero esta realizada con impecable pulcritud profesional, como producto de una gran industria que por supuesto lo es.

“Sexto sentido” (The sixth sense) EE.UU. 1999. Dirección: M. Nigth Shyamalan. Guión: M. Nigth Shyamalan. Fotografía: Tak Fujimoto. Montaje: Andrew Mondshein. Música: James Newton Howard. Elenco: Bruce Willis, Haley Joel Osment, Toni Collette, Olivia Williams, Donnie Wahlberg, Trevor Morgan, Peter Anthony Tambakis, Jeffrey Zubernis, Glenn Fitzgerald. Duración: 107 minutos. Estrenada el 5 de noviembre de 1999 en las salas, Trocadero, Ejido, Pta. Carretas, MovieCenter, Portones y Carrasco.

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 17/08/2020)

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