Recordando películas: “Sólo un sueño” (Alberto Postiglioni)

En esta película del director Sam Mendes se percibe una estrecha vinculación con el filme anterior del mismo realizador, Belleza americana. Ese acercamiento entre las dos propuestas tiene que ver con la manera de mirar el “Estilo de vida americano”.

Mendes, en está ocasión recurre a la adaptación de la novela “Revolutionary Road”, que Richard Yates escribiera en 1961. No vamos a detenernos en el relato literario ni cotejar las dos propuestas porque lo que nos ocupa es la película y, las dos pueden ser diferentes y al mismo tiempo válidas en el análisis cuestionador de la sociedad de consumo.

                         Frank y April

Mendes concentra la atención del espectador en Frank y April, un hombre y una mujer jóvenes, que se conocen en una fiesta en los años cincuenta iniciando una relación que termina en matrimonio, luego eligiendo una casa precisamente en la calle de la novela y del título original del filme. Tan breve como yo lo cuento sucede en la película, que obvia toda información de la relación sentimental. Con ello toda la atención del espectador se detiene en la observación de la rutina doméstica que envuelve lentamente a Frank, con una secuencia elocuente donde en la mañana todos los hombres que trabajan en el centro de la ciudad caminan uno juntos a otros casi vestidos iguales, por lo menos todos llevan sombrero. Mientras tanto April es un ama de casa, como tantas, dedicada a las tareas del hogar y al cuidado de sus hijas.

                             Un sueño roto

Sin embargo, la frustración que desgasta psicológicamente a la mujer no son únicamente las tareas, comienza cuando se da cuenta que su sueño de ser actriz se derrumba después del fracaso de un estreno teatral. A ello se sucede una fuerte discusión del matrimonio. Ese hecho es el principio del fin.

Lo que la película muestra con delicada sutileza es el vacío existencial de esos seres que quieren algo diferente, pero no aciertan a saber que es. Sí saben que quieren salir de la rutina que les impone el sistema, pero después qué. La idea sin consistencia de ir a París a vivir que alienta April es una muestra que el relato aporta. A ese vacío el libreto de Justin Heythe apunta con inteligencia y Mendes lo aprovecha en cada centímetro de película. Hay en casi todo el filme una coherencia narrativa que favorece el desarrollo dramático, empero de alguna manera la progresión que subraya el deterioro de un sistema que enajena a algunos de sus miembros se debilita cuando se crea, en el final, una tendencia a la exageración de una situación que recuerda a los viejos melodramas. Es honesto también decir que ello no afecta al buen resultado.

                         El buen resultado y el elenco

El elenco es parte importante de ese resultado y tiene en Kate Winslet (como April) una interlocutora brillante, a veces, en los diálogos que mantiene con Frank, con sus vecinos y con una visita ocasional que además es un enfermo siquiátrico. Pero también en los silencios con un gesto, en ocasiones es la expresión de la cara aun con gafas oscuras, como la escena en la playa donde ella se da cuenta que Frank no va a ir a París. Leonardo Di Caprio acompaña el buen resultado del film con destacado desempeño, así la siempre eficiente Kate Bates y Michael Shannon (el enfermo siquiátrico).

Vale la pena ver este filme que puede estar entre los mejores del director.

“Solo un sueño” (Revolutionary Road) EEUU-2008. Dirección: Sam Mendes. Guión: Justin Heythe (basado en la novela de Richard Yates). Fotografía: Roger Deakins. Montaje: Tarig Anwar. Música; Thomas Newman. Elenco: Leonardo Di Caprio, Kate Winslet, Kathy Bates, Michael Shannon, Richard Easton, Jay O. Sanders, David Harbour. Duración: 114 minutos. Estrenada el 30 de enero de 2008 en las salas: MovieCenter Montevideo. Portones, Pta. Carretas y Alfabeta (Hoyts).

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 27/07/2020)

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