Recordando películas: “Bowling for Columbine” (Alberto Postiglioni)

El director documentalista Michael Moore se ganó el rechazo de unos cuantos estadounidenses y el elogio de otros por este documental. Pero además por el discurso corrosivo que se mandó sin protocolo cuando fue a recoger el Oscar que le otorgó la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood en el año 2003. A partir de ese momento mucha gente de allá y de aquí conocieron a ese cineasta gordo y desprolijo, que se plantó en el escenario y dijo, entre muchas cosas, que el presidente Bush era “un presidente ficticio”.

Bowling for Columbine es un documental que baraja varios temas;  la violencia, las armas, el miedo, que hacen reflexionar al espectador. Para que ello suceda Michael Moore y la cámara se convierten en elementos escrutadores que analizan como un investigador persistente a la sociedad estadounidense.

   Las armas las carga el diablo, pero las disparan los hombres

El juego de Bowling es lo que practicaron los dos adolescentes que luego llegaron al liceo, del cual eran alumnos, de Columbine, (Colorado, EEUU) el 20 de abril de 1999 matando a doce condiscípulos y a una profesora e hiriendo a treinta, más tarde terminaron sus cortas vidas suicidándose. Los porqués de esa masacre nunca fueron bien aclarados. Y es el comienzo de las preguntas que Moore se hace y hace a sus compatriotas, interrogando, queriendo llegar a la verdad.

El documental es un género cinematográfico que maneja hechos reales, por lo tanto se convierte en un testigo audiovisual de la historia. Moore conoce muy bien todo ello y va al fondo de las cosas que analiza buscando que surjan elementos reveladores, por lo menos que queden planteadas las interrogantes. Esa búsqueda obsesiva lo convierte, muchas veces, en un ser molesto para algunos; un  filme anterior de 1988 (Roger y yo) irritó a un alto ejecutivo de la General Motor que se negó a contestar sus preguntas sobre el cierre de fábricas y despido masivo de obreros y empleados; en La gran pregunta documental de 1998, el presidente de la mundialmente conocida Nike, en cambio, cede a los requerimientos y dice que el cierre de fábricas en los EEUU y su posterior apertura en países del Tercer Mundo se debió al factor económico, entre otros, las bajos sueldos que perciben los empleados en comarcas alejadas del Primer Mundo.

                     Las entrevistas, la entrevista       

La entrevista al actor Charlton Heston (En Bowling for Columbine) tiene algo de las entrevistas de los filmes anteriores. Heston, primero acepta el encuentro con Moore, pero después es desbordado por el documentalista que lo acorrala, abandonando el lugar de la entrevista visiblemente enojado. Charlton Heston era uno de los principales, por lo menos la figura más conocida a nivel internacional de la  Asociación Nacional del Rifle, que defiende contra viento y marea la tenencia de armas de los habitantes de los Estados Unidos. Moore hábilmente muestra en un montaje que no perdona la masacre de Columbine con secuencias que registraron el sistema de cámaras de seguridad del circuito privado del Liceo, y acto seguido una asamblea de la Asociación Nacional del Rifle y a Heston alzando un rifle con su mano derecha diciendo, “Sobre mi cadáver”, refiriéndose a la prohibición de que los civiles pueda tener armas.

Pero Moore indaga aún más, intenta llegar al meollo del asunto: investiga el miedo en la población, según el director el mal que genera otros males. Para ello Moore fórmula una teoría que sostiene que desde la época de la colonia se apoderó de los habitantes de los Estados Unidos el miedo a “los distintos”, preferentemente en la población blanca y cristiana. Avala su teoría con documentos, hechos, datos, estadísticas que logran el objetivo: hacer pensar al espectador sobre los acontecimientos expuestos. Se puede estar de acuerdo o no con la manera que tiene Michael Moore  de “hacer” cine-documental, pero no se puede negar que es correcto en su postura y éticamente coherente en la línea que se ha trazado. Sus filmes anteriores, que se pueden encontrar en video (DVD), confirman esa coherencia. Sin agotamiento se empeña en llevar adelante hasta con cierto humor a veces irreverente es introducido en medio del drama, como cuando entrevista al hermano de uno de los terroristas del atentado de Oklahoma  y éste señor que fue dejado en libertad, por no hallar pruebas suficientemente condenatorias, niega que este rodeado de armas, como dicen algunas  personas y su ex esposa incluida, luego admite que debajo de su almohada tiene siempre una Magnum cargada, porque según él :”Hay muchos locos sueltos”.

                    El lado diferente de la Academia

No es la primera vez que la Academia de Hollywood le da un Oscar a un documental polémico, en 1993 El engaño de Panamá (The Panama Deception, producción de 1992) de Barbara Trent, para sorpresa de muchos se lleva el premio. Quizás la misma sorpresa que otros tantos se llevaron cuando en la noche del 24 de marzo de 2003 oyeron el nombre de Michael Moore . Aplausos, también muchos abucheos y desaprobaciones . Sin embargo una mayoría de colegas de Moore votaron la película permitiendo que llegara al Oscar. Esto quiere decir que democracia y libertad creativa funcionan bien en los Estados Unidos. También quiere decir que Hollywood no es todo glamour y banalidad, hay también un sector importante que piensa y se preocupa por temas trascendentes. Esa coexistencia entre unos y otros es beneficiosa, ya que permite que espectadores alejados del glamour y banalidades varias nos enteremos de problemas intestinos de los estadounidenses, que en cierta manera, por afectar al ser humano nos afecta a todos.

Michael Moore puede estar tranquilo el objetivo de Bowling for Columbine está logrado: que se opine de los temas que el filme muestra, que se discuta a favor o en contra habla bien del resultado de la película.

Además del Oscar obtuvo premios en el 55 Aniversario del Festival de Cannes y el César de la Academia de Cine de Francia a Mejor film extranjero.

“Bowling for Columbine: un país en armas” (Bowling For Columbine) EEUU – Cánada 2002. Dirección: Michael Moore. Libreto: Michael Moore, Will Drake. Fotografía: Brian Danitz, Ed Kukla, Michael McDonough. Montaje: Kurt Engfehr. Música: Jeff Gibbs. Duración: 120 minutos. Estrenada el 1 de agosto de 2003 en las salas: Alfabeta (Hoyts) y Pta. Carretas (Hoyts)

Alberto Postiglioni (Exclusivo para accu.uy, 20/07/2020)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *