«Gravedad» (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Regreso a divertidas matinés

Esta aventura solicita la complicidad del espectador, quien deberá aceptar los convencionalismos hollywoodianos de un cine de aventuras (cine catástrofe, también) que reclama la no exigencia de lógica ni verosimilitud, para generar torrentes de adrenalina.

Un accidente en una nave espacial estadounidense deja solamente dos sobrevivientes, un hombre y una mujer, quedando rápidamente uno luchando por salvarse. Y aquí termina la historia, o mejor dicho comienza. Cuanto sigue es la peripecia de una solitaria astronauta científica y cuanto hace para preservar su vida.

El ser humano totalmente aislado —en este caso se han interrumpido las comunicaciones con tierra—, luchando con un medio sumamente adverso, es recurso argumental de vieja data; allí está Robinson Crusoe testimoniándolo y, entre otros, Tom Hanks en Naúfrago para confirmarlo. No es entonces la originalidad de la historia la que concita el interés de Gravedad, sino su capacidad para llevar hacia la platea tensiones y angustias de la figura protagónica. 

Un certero montaje permite un firme manejo de los tiempos. Ninguna de las escenas o secuencias se extiende innecesariamente. Una cámara reiteradamente subjetiva acentúa y comunica la desesperación del personaje protagónico. La magnificencia del paisaje cósmico resalta la impotencia del ser humano ante un infinito espacio sideral que las circunstancias convierten en opresivo ámbito cerrado, con sus inmensos cielos negros. En tanto también son opresivos ámbitos cerrados los interiores de las naves espaciales.

Y a modo de leitmotiv, la chatarra espacial precipitándose sobre la astronauta y sus precarios refugios, surgiendo abruptamente, como equivalente del grito, la puerta que se golpea, o algo que aparece sorpresivamente en la pantalla, en cualquier rutinaria historia donde tenga lugar cierta dosis de tensión y suspenso. Presencia debidamente enfatizada por el acertado uso que se hace en la ocasión del sistema 3D, de efectiva dramaticidad, ya sea en las escenas señaladas, como en aquellas otras en que los objetos y cuerpos flotando en el interior de los vehículos espaciales recrean, como hasta ahora no lo había logrado el cine, el universo ingrávido de los astronautas. Valga aquí una rememoración para la magistral 2001: odisea del espacio y lo que hubiese ofrecido si la vieja 3D hubiese sido reciclada en 1968.

El realizador y coguionista mexicano Alfonso Cuarón ha logrado algo que aún no había conseguido en su filmografía estadounidense: rescatar los atractivos de  un cine de matiné que fuera estandarte de la producción de Hollywood. Una producción de serie “B”, como lo hubiese sido un film con dos intérpretes —uno de los cuales tiene muy parcial presencia— y escenario único de escasos elementos, que en este caso se viste con las lujosas ropas de unos impresionantes efectos especiales.

«Gravedad»  (Gravity) EEUU-Reino Unido, 2013. Dir.: Alfonso Cuarón. Con: George Clooney, Sandra Bullock.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas, 18/10/2013)

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