Krzysztof Kieslowski (Alberto Postiglioni)

Veinticuatro años de la muerte de Krzysztof Kieslowski

El 13 de marzo de 1996 la muerte inesperada del director por un paro cardíaco, mientras se recuperaba de una intervención quirúrgica, provocó una perdida importantísima para el cine.

Había nacido en Varsovia el 27 de junio de 1941. Su amor por el cine lo alentó por tres veces a ingresar a la prestigiosa Escuela de Cine de Lodz, donde finalmente se graduó en dirección en 1969.

Desde sus comienzos como documentalista y después de colaborar para la televisión de Polonia realizó películas de ficción. En ellas se destacaba la preocupación e inquietudes por los problemas sociales y políticos de su país. De esa época son: Subterráneo, El aficionado, realizadas entre 1973 y 1979. A las que se le agregan: Sin final, El accidente y El azar. Estas películas gozaban de cierta fama dentro de Polonia, entre grupos universitarios e intelectuales. Sin embargo, fuera de fronteras Kieslowski era desconocido. Hasta que en 1988 el jurado de Cannes premió su film No matarás y en septiembre de ese año en San Sebastián (España) obtuvo el premio especial por Una película de amor, estos dos films integran su famoso “Decálogo” formado por diez películas realizadas para la televisión, donde reflexiona sobre los diez mandamientos. Este reconocimiento fuera de su país sirvió de puente para que occidente conociera sus obras, y el reconocimiento de su talento. La Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) que estaba representada en 1991 en Cannes premió como mejor del festival a su film La doble vida de Verónica (1990), aumentando su prestigio a nivel internacional.

Nacimiento y desarrollo

Es admirable el nacimiento y desarrollo del relato en los films de Kieslowski. Un repaso a algunas de sus películas nos permite apreciar una personalidad atractiva y un talento singular. Los uruguayos conocimos la manera de encarar las propuestas visuales del cineasta polaco, a partir de El aficionado (1979) primer film estrenado en nuestro país (Cinemateca Uruguaya), en él deslizaba una sutil crítica al régimen de Polonia.

Una película de amor, se estrenó en el circuito comercial y narraba una historia de amor entre una mujer madura y un hombre joven. Dejaba entrever cierta ternura por esos dos seres enredados entre prejuicios.

La doble vida de Verónica, es la historia de dos muchachas, una vive en Francia la otra en Polonia, que se llaman igual y no se conocen. Una de las Verónicas muere inesperadamente en Polonia. Mientras que la muchacha francesa a partir de ese momento, sin saber el motivo, comienza a indagar sobre su identidad y a cuestionarse ciertos hechos. Con esa aparente pequeña anécdota despliega un arsenal de sugerencias, en un manejo sutil de la vida de las dos mujeres. Sin dar explicaciones convencionales, dejando que el espectador reciba la propuesta y que sea el “traductor”, el intérprete, logrando la reflexión sobre hechos que van más allá de lo creíble, para desembocar en un contenido de elementos poéticos y psicológicos.

La trilogía: bleu, blanc, rouge.

Kieslowski respondió a la pregunta de por qué había realizado la trilogía con los tres colores de la bandera francesa: “Porque hace que todo sea más interesante que un único punto de vista. Dado que no tengo otra respuesta que la de seguir haciéndome preguntas, me sienta bien el recurso de dejar abierta a las más diversas posibilidades”

Bleu, es la primera película y parte de una historia que podría haber derivado en un melodrama en manos de otro realizador, pero Kieslowski la convierte en una inteligente propuesta. En un accidente automovilístico muere el marido (un famoso compositor) y la pequeña hija de una joven mujer. A partir de ese hecho trágico abandona la casa familiar, va a vivir sola, alejándose de su vida anterior que llega en recuerdos desparejos a su memoria. Kieslowski realiza un pase “mágico” de un planteo mínimo a una progresión de elementos que enriquecen el relato, como un rompecabezas que nace del interior mismo de esa mujer. Las sugerencias del director se fraccionan para formar un ejercicio atractivo. El manejo de la imagen, el sonido y la música están realizados con precisión matemática. La banda sonora es alimentada principalmente por la composición “Concierto de Europa”, que está acompañada por la letra de la Epístola a los Corintios del Nuevo Testamento (“La fe, la esperanza y el amor, y todo ello el amor es lo más grande”). Las reflexiones sobre la muerte, la soledad y la vejez dejan flotando con esa letra una esperanza entre pesares a la protagonista.

Blanc, segunda de la trilogía. Kieslowski da un giro del drama intenso del primer film, pasa a una comedia con un leve humor negro. El director dijo:”….la historia se narra de manera simple. Blanc es diferente a Bleu en la medida en que el color blanco es diferente al azul. En la medida que la ciudad de Varsovia es diferente a la ciudad de París… Las convulsiones políticas y sociales que tuvieron lugar en Polonia, como consecuencia de años y años transcurridos bajo el imperio de un sistema finalmente rechazado, han generado una suerte de caos pintoresco y fotogénico. Hoy en Varsovia se puede comprar cualquier cosa: un tanque, un quilo de uranio, casas cuyos dueños han desaparecido, pasaportes falsos, autos robados, certificados de nacimientos, y diplomas universitarios falsos. Este es el mundo en el que se desarrolla nuestra historia”. El resultado es una tragicomedia por la cual deja abierta una puerta por donde se introduce una mordaz crítica.

Rouge, Una joven y bella modelo recoge una perra herida. La ayuda que pretende un anciano, ex juez, de la misma modelo. La complicidad que va creciendo entre ese anciano y la joven. La fraternidad está presente, pero en un lenguaje en base a imágenes y sugerencias incorporadas a un relato con escaso diálogo y silencios sugerentes.

Algunas reflexiones de Kieslowski

Recordar algunas opiniones del maestro polaco nos acerca a una manera diferente de apreciar ciertos aspectos del cine y su vinculación con otras artes. Decía, por ejemplo, que a él lo conmovía, el rostro, “… es tan expresivo, tan espectacular como la explosión de una bomba. Me acuerdo más del rostro de Renée Falconeti en La pasión de Juana de Arco de Dreyer., o el de Giuletta Massina en La strada, que decenas de miles de persecuciones de automóviles que hayan podido filmar”.

Hablando de la función de la música en las películas: “No merece la pena utilizar la música simplemente para ilustrar algo, ese criterio me parece un despilfarro de energías creadoras. Es mucho más interesante buscar para ella una función más intensa, en el caso de Bleu quise averiguar si era posible filmar la música, atraparla en imágenes”.

De Blanc, decía:”…la igualdad es sólo una ilusión, una gran mentira. En realidad todos queremos ser siempre superiores. La humanidad es muy egoísta”.

De Juliette Binoche, protagonista de Blue, comentaba: Cuando la vi en La insoportable levedad del ser, supe que iba a trabajar con ella. Su calidad es evidente. Es una actriz que posee un secreto”.

Significativamente estas tres películas habían sido, según propia voluntad su despedida, su última vinculación con el cine. “Ya no tengo paciencia…Y la paciencia es fundamental para este tipo de trabajo”, declaró poco antes de morir.

Krizystof Kieslowski supo conjugar en sus obras en tiempos precisos contenido y forma, imprimiendo a sus propuestas de una extraña belleza.-

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 24/03/2020)

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