«El faro» (Alberto Postiglioni)

Dos hombres en pugna

En la sección Panorama Internacional del 23 Festival Internacional de Cine de Punta del Este, se exhibierón películas importantes: Lazos de familia (Ken Loach), Corpus Christi (Jan Komasa), De repente, el paraíso (Elia Suleiman), entre otras la que se estrenó en Montevideo el jueves cinco de marzo, El faro de Robert Eggers, hoy nos detenemos en esta producción de Estados Unidos y Canadá.

El comienzo de esta película tiene que ver con la idea de Max Eggers, hermano del director Robert Eggers, de hacer una versión cinematográfica del relato sin terminar, The Light House, de Edgar Allan Poe (fallecido el 7 octubre de octubre de 1849 a los cuarenta años), dejando inconclusa la “suerte” de un hombre que cuida el faro de una isla del mar de Noruega.

La versión de los hermanos Eggers

Los cambios introducidos por los Eggers sirven de pretexto para incursionar en la psicología de dos hombres en circunstancias límites.

El veterano Thomas Wake (Willem Dafoe) encargado de cuidar el faro de una pequeña isla cerca de Nueva Inglaterra (EE.UU.) y el novato y joven ayudante Ephraim Winslow (Robert Pattinson) a finales del siglo XIX, llegan al lugar, en el cual deben permanecer por un mes, hasta que vuelva a recogerlos la embarcación que los llevó.

Desde el comienzo el espectador se encontrará con sugerencias que anticipan algo sombrío; fotografía en blanco y negro, acentuando los oscuros, una elección estética, manejada con maestría por Jarin Blaschke, con ratio de pantalla que reduce la imágen dando una sensación “opresora”.

El drama que crece

Toda esa oferta visual sirve de apoyo para desarrollar una progresión dramática que, a medida que pasan los minutos, no da tregua ni a los protagonistas ni al público.

Thomas Wake deja saber a Ephraim Winslow que él es quien manda y lo hace de la peor manera, imponiendo su autoridad con arbritariedad, hasta humillarlo dejando las tareas sucias para el muchacho.

Los dos hombres pasan la mayor parte del tiempo encerrados, ocasionalmente hay escenas de exteriores, en un lugar de dimensiones reducidas lo que permite el acercamiento físico. Empero, gradualmente se alejan. Las conversaciones terminan en discusiones cada vez más violentas, en donde el alcohol y la ambigüedad de ciertas aptitudes aumenta la agresividad.

Toda la puesta en escena es preparada con sumo cuidado, cada detalle es utilizado por Eggers para crear la atmósfera que convierta al relato en un laberinto sin salida para los dos hombres, unidos a un destino fatal. Además de lo estético, sutilmente va introduciendo ingredientes que tienen que ver con lo misterioso ( la aptitud de Wake, no dejar que Winslow suba al faro) o la figura de una pequeña sirena tallada en un trozo de madera que Winslow encuentra y guarda para tenerlo como un fetiche erótico a quien recurre para sastifacer sus necesidades sexuales. Las gaviotas, aquí dejan de tener el mensaje de paz y libertad que le diera Richard Bach en su novela (Juan Salvador Gaviota, 1970) Eggers las acerca al mito de Prometeo (en la mitología griega era un águila) en el filme es una gaviota que devora las entrañas de Winslow.

¿ Realidad, fantasía?

No es casual la elección de un texto de Edgar Allan Poe, uno de los escritores que participaron del movimiento literario llamado “Simbolismo” del siglo XIX, porque la película alimenta su contenido con referencias alegóricas.

La realidad física y lo onírico están expuestos en un juego perverso y permanente en donde el espectador debe estar atento para decidir que camino seguir, al igual que sus personajes Eggers los deja solos. Claro, que a Wake y a Winslow le destina un trágico final sin esperanzas, “Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado se vuelven bestias” (Miguel de Cervantes)

Es lo que les ocurre a estos dos desgraciados, van dejando la conciencia que los identifica sumergida en confusas situaciones.

Un rico contenido

Es sin dudas una propuesta sumamente interesante. Con forma y contenido que armonizan. Una suma de aciertos que va desde la dirección, el guión, la fotografía de Jarin Blaschke que recuerda viejas cintas, la música de Mark Korven, las actuaciones, es la primera vez que Robert Pattinson le da la credibilidad necesaria a un personaje poniendose a tono con un grande como Willem Dafoe (un actor que siempre es efectivo, aunque no ha tenido muchas oportunidades).

Una película para aquellos espectadores que tienen vocación de aficionados, es decir que van al cine buscado algo más que un entretenimiento. El faro, permite la reflexión sobre una generosa oferta creativa.

El faro” (The Lighthouse) EE.UU.- Canadá 2019. Dirección: Robert Eggers. Guión: Robert Eggers, Max Eggers. Fotografía: Jarin Blaschke. Montaje: Louis Ford. Música: Mark Korven. Elenco: Willem Dafoe, Robert Pattinson, Valeria Karaman. Duración: 109 minutos. Estrenada el 5 de marzo de 2020.

Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 12/03/2020)

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