«Alelí» (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Gran elenco y un paso adelante.

La dupla conformada por Leticia Jorge Romero (realizadora y coguionista de Alelí) y Ana Guevara Pose (coguionista), incursiona una vez más en la comedia familiar, trabajando su idea con acertados brochazos dramáticos no ajenos al humor negro.

Algo similar habían pergeñado las autoras en su anterior Tanta agua (dirección y libreto compartidos), con la que establecen cierta continuidad. Allí coexistían al menos dos relatos, siendo el de mayor importancia el retrato familiar de padre divorciado que marcha de vacaciones con hijo e hija adolescentes.

Alelí gira en torno a una viuda, su hijo varón e hijas, cuando ha de dilucidarse el destino a dar –herencia mediante- a su casa de veraneo. La reunión familiar se ve acrecentada por otras presencias que acentuarán los conflictos respecto al bien heredado.

El guión presenta sus puntos de contacto con otros conflictos familiares transitados por dramaturgos y comediógrafos en teatro y cine. Una lista que va desde Arthur Miller (El precio) a Jacobo Langsner (Esperando la carroza) con fuerte impronta de las caricaturales viñetas del cine italiano de los años 50 a 70 (Dino Risi, Luigi Comencini, Ettore Scola, etc.). Pero ese tomar prestado, perfectamente aceptable, tiene sus desbalances.

La reunión inicial en que se presenta a esta familia, lanza los parentescos existentes en un vértigo informativo generador de posibles confusiones, que no son voluntad del guión sino de una elaboración apresurada de este.

Los conflictos interpersonales, en la primera mitad del film actúan por agolpamiento y no por una natural progresión dramática. En el caso de algunas viñetas muy secundarias pudo prescindirse de muchas de ellas o ampliarlas generosamente, que nada modifican.

El film, empero, presenta sus costados de interés. En primer lugar sabe desprenderse del trascendentalismo pesimista que suele aquejar al cine uruguayo. Maneja una galería humana que es una notable radiografía de una clase media uruguaya contemporánea. Recogiendo a unos personajes que tenemos en la familia o hallamos a la vuelta de la esquina.

Los encuadres son extremadamente minuciosos, separando un rostro o un gesto corporal con la abundante utilización de los decorados. Un alarde de ese “mal gusto” con que esa “clase media” engalana la casa del balneario.

La realizadora exhibe excelente conocimiento de la formidable argamasa con que moldea a sus personajes. Unas criaturas que están en el guión pero especialmente en el trabajo de un elenco de primerísima línea donde cada actor –aún aquellos que aparecen breves segundos en la pantalla- logra trascender los diálogos ofreciendo los perfiles más sutiles. Es en ellos que se apoya el film y donde hallamos figuras que han captado la justa medida de la interpretación para la pantalla.

En ese disfrutable reparto no pueden dejar de resaltarse los trabajos de Cristina Morán –con una tierna aspereza que parece decir que en la vida no todo va mejor con “coca cola”-, Néstor Guzzini y Mirella Pascual, de dramático realismo jocoso brotando de cada poro de su piel.

Leticia Jorge Romero y Ana Guevara Pose han subido varios peldaños desde su anterior Tanta agua, especialmente en lo que atañe a fluidez narrativa. Los guiños cinematográficos abundan y ello nos estaría hablando de gente que ama al cine. Quizás este último párrafo esté sobrecargado de presunciones de quien escribe. Pero el guiño a Vecinos de McLaren, y a Ojo por ojo con Laurel y Hardy, parecen indicarlo. ¿O no?.

«Alelí» (Alelí) Uruguay / Argentina 2019. Dir.: Leticia Jorge Romero. Guión: Leticia Jorge Romero y Ana Guevara Pose. Con: Néstor Guzzini, Mirella Pascual, Cristina Morán, Romina Peluffo, Laila Reyes Silberberg, Elsie Mildwurf.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Exclusiva para accu.uy, 29/02/2020)

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