«1917» (Álvaro Loureiro)

Las otras historias

Tan inesperado como bienvenido resulta el punto de partida de una película cuyo título parece apostar a registrar alternativas importantes de la Primera Guerra Mundial con la espectacularidad del caso, una opción que, lejos de constituir la esencia del desarrollo, se abre camino de manera lateral. A lo que apuesta, en realidad, el inglés Sam Mendes es a revivir un relato de su propio abuelo, acerca de peripecias, en verdad, recordables, pero modestas en cuanto a su notoriedad. 

El joven soldado de entonces,  dicho relator, junto a un compañero de su edad, recibe órdenes de llevar un mensaje, en pleno territorio enemigo, a un batallón aliado, mensaje que bien podría salvar la vida de 1,600 combatientes británicos, entre los cuales, se encuentra el propio hermano de su colega.

Habida cuenta del asunto que tiene entre manos, Mendes decide desgranar esa historia tan lateral acerca de lo que sucede alrededor de estos dos muchachos con un vuelo tan personal que, sin dejar de reflejar los acontecimientos -léase enfrentamientos, bombardeos, ruinas humeantes, aviones que se precipitan- de orden general pero siempre sobrecogedores que el famoso conflicto bélico traía consigo, con inspirada originalidad, apuesta a no apartar los ojos de los pasos de su abuelo en la ocasión que éste recuerda. Toda una elección que le exige en el plano de realizador y colibretista, junto a Krysty Wilson Cairus,  dar cuenta de cada cosa que el joven soldado ve y escucha, a lo largo de su misión. Tal camino implica así proponer un relato que transcurre totalmente ajeno a los cortes de un montaje que podría aspirar a reproducir lo que sucede en otros sitios, así como a una serie de pausas narrativas que aquí no asoman en absoluto.

En la senda del maestro Alfred Hitchcock, el cual, allá por 1948, emprendiera pasos técnicos similares en la recordada La soga (The Rope), Mendes cuenta un asunto que le insume casi tres horas de duración, a lo largo de las cuales el interés no decae. El hilo argumental en cuestión se complementa todo el tiempo con los despliegues de acción que tienen lugar alrededor de un protagonista que jamás olvidará todo lo que encontró en su trayecto. La fluidez del relato que Mendes encara con una mano tan firme como novedosa se apoya, sin duda alguna, en la magnífica colaboración que le aporta el fotógrafo Roger Deakins, los diseños de producción -más conocidos por el rótulo de ambientación- de Dennis Gassner, encargados ambos de llenar la pantalla ancha con amplísimos registros y pasmosa continuidad . La involucrada platea, amén de identificarse con el protagonista que George McKay anima con la mayor naturalidad, aprobará sin protesta alguna las nominaciones y premios obtenidos por un film mucho más original de lo que cualquiera podría esperar.

Reino Unido-USA, 2019

Álvaro Loureiro (Exclusiva para accu.uy, 27/02/2020)

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