«Entre navajas y secretos» (Enrique Buchichio)

Oscuros asuntos de familia

Hay algo de demodé o de cierta nostalgia en este nuevo ejemplo del clásico whodunit que nos trae el guionista y director Rian Johnson (Looper: asesinos del futuro, Star Wars: los últimos Jedi). Es un tipo de subgénero del cine de misterio que hoy se hace muy poco, a pesar de la existencia de varios ejemplos muy populares tanto en la literatura como en el cine (las obras de Agatha Christie son probablemente la referencia más conocida). En lo que va de este siglo hay al menos una obra maestra (Gosford Park, de Robert Altman, 2001), que más allá de la trama policial permitía un brillante retrato de clases en la Inglaterra de posguerra, y una actualización de verdaderos clásicos a cargo del director y actor Kenneth Branagh, quien dirigió y protagonizó – como el detective Hercule Poirot – Asesinato en el Expreso de Oriente (2017) y vuelve en 2020 con una nueva versión de Muerte en el Nilo.

Lo que hace Johnson es otorgarle cierta frescura al subgénero, ambientando su historia en tiempo presente y tiñéndola de un sentido del humor muy contemporáneo y sardónico, aunque preservando algunos elementos clásicos: el detective inteligente y escéptico (Daniel Craig), la familia acomodada y dividida, la empleada humilde que esconde secretos (Ana de Armas), y por supuesto un patriarca (Christopher Plummer), hallado muerto en extrañas circunstancias, y que para agregar más condimento
al asunto es un famoso autor de novelas policiales.

Para que un asunto así funcione tienen que cumplirse al menos dos condiciones. Primero, una trama inteligente que permita ir revelando pistas y depare algunas sorpresas en el camino y sobre todo al final. Esto Johnson lo logra con cierto éxito, porque si bien por momentos hay cierta confusión – entre los quién, qué y por qué – al final todo cae en su lugar y el desenlace es satisfactorio, sobre todo en términos de “ajuste de cuentas” (no conviene decir más). El segundo aspecto es una galería de personas interesante, igualmente oscuros y atractivos, y aquí el éxito es intermedio. No todos los personajes tienen una verdadera justificación en la historia o, en algunos casos, lucen algo desaprovechados.

Aún así, el desempeño del elenco es estupendo, con algunos puntos altos en Craig, Michael Shannon, Jamie Lee Curtis, Toni Collette y por supuesto el veteranísimo Plummer. Pero quien sorprende y se lleva todas las palmas (sobre todo en compañía de semejante grupo de actores) es la cubana Ana de Armas, llena de matices en su interpretación de la acompañante Marta Cabrera, cuyo origen latino da lugar a una de las mejores bromas del guion. Este aspecto además permite incluir algunos apuntes sobre xenofobia, racismo y otros prejuicios de la sociedad estadounidense que Johnson aprovecha para satirizar.

Es poco probable que Entre navajas y secretos se convierta en un clásico del género, pero si lo que uno busca es un entretenimiento inteligente seguramente cumplirá con las expectativas.

Enrique Buchichio (Cartelera)

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