«Diane» (Enrique Buchichio)

Los pequeños gestos

Una de las mejores películas del 2019 se estrenó casi a fin de año, por lo que es probable que casi nadie la vea (al menos no en sala) y corra el riesgo de pasar inadvertida, aún para un público cinéfilo y atento a otras opciones por fuera de los blockbusters. Sería una lástima, porque Diane – primer largo de ficción del crítico y programador Kent Jones, a los 60 años – es un conmovedor y revelador drama sobre la vejez, la soledad, la solidaridad, el paso del tiempo y la culpa.

Jones, quien también escribió el guion de la película, se muestra como un cineasta muy seguro de sus medios y maduro, y no me refiero a su edad. Lo cual tiene lógica, considerando que si bien se trata de su primera ficción está lejos de ser su primer acercamiento al cine. Además de ser un reconocido crítico en medios tan prestigiosos como Film Comment, Cahiers du Cinema y The New York Times, Jones ha sido curador de ciclos y retrospectivas en la Film Society del Lincoln Center, programador del Festival de Cine
de Nueva York (hasta hace pocos meses) y colaborador de primera línea de uno de los mayores cineastas vivos: Martin Scorsese, quien de hecho es uno de los productores ejecutivos de Diane. Junto a
Scorsese, ha trabajado en la realización de documentales sobre cine como Mi viaje a Italia (1999), Val Lewton: El hombre en la sombra (2007) y A Letter to Elia (2010), sobre Elia Kazan. A su vez, Jones co-
escribió el guion de Jimmy P. (2013) junto al director francés Arnaud Desplechin, y dirigió el documental Hitchcock/Truffaut (2015), en el que entrevista a varios cineastas de renombre (como Wes Anderson, David Fincher, Richard Linklater y – por supuesto – Scorsese) acerca de la influencia que en ellos ejerció el libro “El cine según Hitchcock”, de François Truffaut (1966).

Con semejante currículum, uno podría pensar que la primera película de ficción de Jones sería la típica ópera prima de un cinéfilo, llena de referencias a películas y directores que admira. Sin embargo, no es el caso; Diane es cine en estado puro y por derecho propio. Si bien el propio Jones reconoce haberse inspirado en el cine de Jarmusch, Hou Hsiao-hsien y Orson Welles, entre otros, su película se ciñe a la historia y sobre todo al punto de vista de su personaje protagónico. Es a través de Diane (una maravillosa y por momentos desgarradora labor de Mary Kay Place) que nos asomamos a esta lúcida e intimista reflexión sobre la vida, la muerte y las relaciones que se construyen a lo largo del recorrido.
Esos planos de rutas y caminos desde el interior del auto de Diane marcan el paso del tiempo, a medida que se instala el invierno y la protagonista se ve forzada a examinar su propia existencia. No es
casualidad que la película tenga un tempo determinado que parece acelerarse a medida que se aproxima el final. A determinada altura los acontecimientos se suceden sin que podamos determinar si
pasaron unas horas o algunos años, y es que quizás así se siente envejecer.

Jones ha declarado que Diane es un personaje inspirado en su propia madre, que sufrió demencia senil durante años hasta su muerte. “El hecho es que morir es tanto un milagro como lo es nacer, es un pasaje. Me siento privilegiado de haber estado ahí cuando mi madre murió. Es algo que jamás olvidaré, y no lo sentí como algo trágico, fue otra cosa. Si yo hubiese sido más joven quizás hubiese sido diferente.” Algo de eso hay en Diane: cierta idea de que asumir la muerte como algo inevitable se vuelve, a determinada altura, parte de la vida misma. Y que está bien sentir miedo y soledad (después de todo, no debe existir nada más solitario que la muerte), que no hay mayor consuelo o refugio frente a la incertidumbre del vacío que los afectos, los pequeños gestos y los abrazos.

Enrique Buchichio (Cartelera)

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