“El caso de Richard Jewell” (Alberto Postiglioni)

Una historia bien contada

A Clint Eastwood le interesa los personajes y hechos reales; J. Edgar Hoover (director del F.B.I.), el músico saxofonista Charlie Parker, el lider sudafricano Nelson Mandela, La Segunda Guerra Mundial. Claro, hay más en una filmografía más númerosa, pero las nombradas alcanzan para refrescar la memoria.

El caso de Richard Jewell, está dentro de sus preferencias. Richard Jewell, es un personaje real. Conocido por ser el guardia de seguridad que encontró en el Centennial Park, durante los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, el 27 de julio, una bomba mientras se desarrollaba un recital musical de Jack Mack and The Heart Attack. Estos dos hechos de la historia (el hombre y el atentado) son manejados habilmente por Eastwood y su guionista Bill Bay. Al igual que el film La mula, están inspirados en artículos periodísticos. Esta vez en una “investigación” realizada por la periodista Marie Brenner para “Vanity Fair”.

La versión Eastwood
Con buen criterio la primera parte de la película ofrece información sobre Richard Jewell. Un hombre joven, ingenuo, soltero que vive con su madre. La maxima aspiración de Richard es ser policía. Antes que eso llegue será auxiliar en un estudio de abogados, guardia en una universidad y finalmente el guardia de seguridad por el cual es
conocido por el público.

Todo ese material es preparado de tal manera para que Eastwood pueda introducir, en cierta manera, las ideas que defiende. Esto es, como de ser aclamado como un héroe, Richard Jewell, manipulado por los medios pasa a ser el principal sospechoso del atentado. Primer punto en cuestión: Los medios de prensa (escrita, oral y televisión) dando crónicas no verídicas. El segundo punto, pone en jaque al mismísimo F.B.I. aquí presentados como los “malos de la película”. Claro, todo ello tiene un porqué; es sabido de la afiliación de Eastwood al partido Repúblicano, en la actualidad gobierna los EE.UU. con Donald Trump, que precisamente crítica a los medios de comunicación. Por otro lado, son comentados los “encontronazos” del presidente con directivos del F.B.I.

Un relato bien contado
Si bien todo ello puede ser verdad (lo de la versión Eastwood de los hechos), algunos colegas estadounidenses han destacado la ideología conservadora del director que influyó en el contenido del film. Aunque otra lectura puede ser: no tener prejuicios, antes hay que investigar, para después opinar con conocimiento de causa.

También es cierto que desde el punto de vista cinematográfica la película tiene méritos a tener en cuenta en el momento de hacer un análisis objetivo. Entre ellos está la manera prolija de encarar el relato en una buena combinación de guión y dirección. Esto permite la fluidez del desarrollo narrativo; el pasado de Richard Jewell es breve pero ilustrativo, tiene el tiempo necesario como para que el espectador conozca la personalidad del hombre y empatice con él, igual acontece con los personajes secundarios (la madre, el abogado defensor) y sienta por lo menos rechazo por la periodista y los agentes del F.B.I.

A pesar del drama, la acusación de un inocente siempre lo es (a los nueve años de los acontecimientos el 8 de abril de 2005 se declaró culpable, Eric Rudolph, el verdadero asesino que además había atentado contra grupos a Favor del aborto y los homosexuales). Eastwood coloca ciertos momentos de humor, sutiles, esporádicos, efectivos. Que tienen que ver con algunas intervenciones de la madre, las miradas y consejos del abogado a su defendido y éste dialogando con un amigo. Todo ello aportan pequeños espacios distendidos que benefician al buen resultado, para que no se torne en un drama monocorde.

Todo el elenco funciona con el objetivo buscado por Eastwood, darle credibilidad al relato. Empero, la mayor parte de esa credibilidad se la lleva el actor Paul Walter Hauser que le da a su Richard Jewell todo lo necesario como para que el público crea en él. Kathy Bates (la madre) y Sam Rockwell (el abogado) siempre aportan su profesionalismo impecable.

Es una de las buenas películas de un realizador que supo superar períodos mediocres como actor y altibajos en la dirección, hasta llegar a la vejez (el 31 de mayo cumplirá noventa años) logrando el reconocimiento a nivel internacional. En su trigésimo octavo largometraje el anciano tozudo recobra el pulso sobrio para hacer lo que mejor sabe: contar historias.

“El caso de Richard Jewell”. (Richard Jewell) EE.UU. 2019. Dirección: Clint Eastwood. Guión: Billy Bay (basado en “American Nightmare: The ballad of Richard Jewell” de Marie Brenner) Fotografía: Ives Bélanger. Montaje: Joel Cox, Música: Arturo Sandoval. Elenco: Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Kathy Bates, Jon Hamm, Olivia Wilde, Wayne Duvall, Dexter Tillie, Desmond Phillips, Nina Arianda, Jan Gómez. Duración: 131 minutos. Estrenada el 2 de enero de 2020.
Alberto Postiglioni (Exclusiva para accu.uy, 09/01/2020)

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