«La canción más triste del mundo» (Sergio Moreira)

Bebiendo en tus piernas de cerveza

Se está exhibiendo en Cinemateca 18 una película bizarra con ribetes de surrealismo; veamos de que se trata.

El director Maddin ya era conocido en nuestro país por un ciclo realizado en Cinemateca en el año 2000, donde pudimos ver: Tales from the Gimli Hospital (1988) – su primer largo -, Archangel (1990), Careful (1992) y Twilight of the Ice Nymphs (1997) con la actuación de Frank Gorshin (El acertijo en la serie Batman de 1966). Luego de siete años es el turno de ver supenúltima película, ya que el año pasado ha realizado Brand upon the brain! (aparte de varios cortometrajes que ha realizado desde el 2004).

En La canción más triste del mundo, Maddin se las arregla para homenajear a sus directores preferidos desde Luis Buñuel, hasta David Lynch, incluyendo también algo del expresionismo alemán y la estética visual del cine mudo. La historia es muy bizarra, la dueña de una de las empresas cerveceras de Canadá decide lanzar un concurso para elegir la canción del título. Claro que todo es una excusa para vender más cerveza en su país, ya que Estados Unidos ha instalado la ley seca. El año en que transcurre todo es 1933, plena época de depresión y un buen momento para vender una bebida que puede calmar las penas de los deprimidos.

El cuadro se completa con una familia integrada por dos hermanos y su padre, quienes no solo competirán en este certamen sino que lo hacen en su vida. El hermano menor es un transfuga que no contento con quitarle la mujer a su padre, hace lo propio con su hermano. También se vale de artimañas para competir contra ellos pero representando a los Estados Unidos, su hermano mayor lo hará compitiendo por Serbia y su padre por Canadá.

Las actuaciones son geniales, sobre todo la italiana Isabella Rossellini – Terciopelo azul (Blue velvet, 1986), Corazón salvaje (Wild at heart, 1990), La muerte le sienta bien (Death becomes her, 1992) – que interpreta a la empresaria, también es destacable la portuguesa María de Medeiros – Henry y June (Henry & June, 1990), Huevos de oro (1993), Tiempos violentos (Pulp fiction, 1994), Airbag (1997), Mi vida sin mi (My life without me, 2003) y el canadiense Mark McKinney (The kids in the hall, 1988-1995).

Visualmente extraña con imágenes en blanco y negro, tonos de azul, sepia y color; con las fallas de la imagen muy similar a lo que sucede con las copias restauradas o con las copias maltrechas de las películas antiguas.

Una de las cosas que más llama la atención es el guión, teniendo en cuenta los antecedentes del libretista Kazuo Ishiguro, por ejemplo sus dos obras llevadas al cine por James Ivory: Lo que queda del día (The remains of the day, 1993) y La condesa blanca (The white Countess, 2005).

Maddin e Ishiguro realizan una crítica a los empresarios inescrupulosos (en este caso una empresaria cervecera y uno de Broadway), también a la poca ambición de la gente común (un chofer de tranvía y los artistas que compiten), que no dudan en humillarse por el dinero, la fama y el alcohol.

Esta rareza visual se puede ver en Cinemateca 18 hasta el 25 de este mes, sin ser una obra maestra, vale por ser un filme interesante y original; en estos días no es poca cosa.

«La canción más triste del mundo» (The saddest music in the world, 2003) de Guy Maddin, con Mark McKinney (Chester Kent), Isabella Rossellini (Lady Helen Port-Huntley), María de Medeiros (Narcissa), David Fox (Fyodor Kent), Ross McMillan (Roderick Kent).

Sergio Moreira (El Fantasticomm, Montevideo Portal, 14/04/2007)

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