Monfic 19 (Guilherme de Alencar Pinto)

Discreción y alevosía

La 18ª edición del Festival Internacional de Cine de Montevideo (Monfic 19) se extenderá hasta el domingo 17 en el Movie Montevideo. Un muestreo de más de un tercio de sus 41 títulos dejó una impresión bastante sólida.
Cine francés

Amanda (de Mikhaël Hers) es la quintaesencia de lo mejor en que pensamos cuando pensamos en “cine francés”, es decir, sensibilidad humana y psicológica, delicadeza en el abordaje de lo dramático,
intimismo basado en sobreentendidos, elipsis y silencios, naturalismo, un ritmo sin prisa, discreto refinamiento formal. Un joven de 24 años se ve en la necesidad de asumir la tutela de su sobrina de 7 luego de que su hermana muere, víctima de un atentado terrorista. Es una película imperdible, perfecta, sensible, conmovedora. (Miércoles 13 a las 14:30 hs y sábado 16 a las 21:50 hs.).

En buenas manos (Pupille, de Jeanne Herry) comparte las mismas virtudes que Amanda, en el marco de un abordaje más social. La estructura es coral convergente, es decir, situaciones separadas
confluyen en un desenlace común. Se trata aquí del proceso de adopción de un bebé. Acompañamos la madre que lo abandona, la enfermera, la asistente social, los funcionarios encargados de los múltiples aspectos que tienen que ver con el proceso de adopción, y la futura madre adoptiva. Francia tiene la fama de ser un país altamente burocratizado, y sin embargo se nos cae la baba, desde Uruguay, al contemplar (al menos tal como nos muestra la película) los avances de los procesos sociales y los funcionarios que, aunque puedan discrepar unos con otros, están todos empeñados en realizar sus misiones sin perder de vista las implicancias en las vidas con las que lidian, además de tener muy desarrollada la capacidad de
articular verbalmente cada aspecto de las situaciones. Aunque el enfoque de la película es “estructural”, mostrando y explicando en forma casi pedagógica distintas facetas y dilemas del proceso, al mismo tiempo se involucra en forma profunda con cada uno de los personajes y las situaciones fuertes que vivencian.

Amor a segunda vista (Mon inconnue, de Hugo Gélin) es una comedia romántica con un componente fantástico. Luego de diez años de casamiento con Olivia, Raphaël se despierta un buen día en
una realidad paralela en que ella nunca lo conoció y es, además, una inaccesible estrella de la música clásica. Una vez que él sabe todos sus gustos y preferencias íntimas, se siente confiado como para tratar de conquistarla. Las cosas se producen en forma demasiado fácil, hay chistes bobos y el actor principal es insuficiente. El que es buenísimo es Benjamin Lavernhe, que hace el papel de su mejor amigo. La historia se sigue con agrado, y el que tenga una mínima debilidad romántica y espíritu ligero la podrá disfrutar. (Viernes 15 a las 19:20 hs.)

En Blanca como la nieve (Blanche comme neige, de Anne Fontaine, Francia) los “enanitos” no son enanos y Claire se acuesta con cuatro de ellos, descubriendo el amor libre. La premisa tiene lo suyo, pero
la bella Lou de Laâge está mejor entrenada para desfilar en una pasarela que para actuar, las escenas de sexo son insípidas, los personajes esquemáticos y el visual parece propaganda de perfume. (Miércoles 13 a las 21:15 hs, jueves 14 a las 19:35 hs.)

Preestrenos de Hollywood

Huérfanos de Brooklyn (Motherless Brooklyn, Estados Unidos) es un neo-noir dirigido y actuado por Edward Norton. Eliot, el personaje principal, tiene una versión extrema de síndrome de Tourette, y su
aire friqui y perdedor propicia un tratamiento un poco cómico. La trama involucra corrupción municipal, negocios inmobiliarios multimillonarios y racismo. Los diálogos rebuscados no ayudan mucho a seguir una historia que es, de por sí, muy entreverada. Pero el personaje de Eliot es encantador, el estilo visual impresionante, y es un gusto esa inmersión en la Nueva York de los cincuentas y sus clubes de hard bop. Alec Baldwin brilla, una vez más, en su arquetípico papel de poderoso sorete. (Jueves 14 a las 22 hs.)

Entre navajas y secretos (Knives Out, de Rian Johnson, Estados Unidos) es una historia de misterio a lo Agatha Christie. Claro que el modelo es anacrónico, pero tiene su encanto (en su estructura misma de desafío intelectual, y en su componente nostálgico intertextual), y está tratado en un tono levemente paródico, con excepcional inteligencia y gracia. Es muy interesante el desafío lógico adicional de una personaje que tiene la imposibilidad ontológica de decir mentiras. Antes de la mitad de la película conocemos la mayoría de los factores que llevaron a la muerte, y la culpable resulta ser el personaje más querible. No se trata, ni ahí, de la totalidad del misterio, que sólo se va a resolver en los minutos finales, como manda el género, pero sí es lo suficiente como para “hitchcockianizar” el misterio: queremos que la verdad no se descubra, sin por ello dejar de admirar la brillantez del detective (el mejor papel de Daniel Craig). La película toma una posición bien clara de simpatía hacia los inmigrantes y contra la alt right. Y nos regala tremendo final feliz. Es Hollywood en su mejor expresión. (Viernes 15 a las 22 hs.)

Frente a ello es medio patético ver la argentina Punto muerto (de Daniel de la Vega), que pretende también un abordaje paródico de una historia de crimen y misterio, pero tiene un guion tonto, actores que parecen salidos de una troupe de teatro infantil aficionado, y la glosa de cine noir está realizada con torpeza. (Domingo 17 a las 20 hs.)

Mundo afuera

Cafarnaúm (de Nadine Labaki, Líbano) es de esas películas de carácter neorrealista sobre niños en situaciones desvalidas. Cuando son realizadas, como es el caso, con sensibilidad, competencia y
compenetración con el asunto abordado, no tienen error, y son como para desgarrar corazones. La acción transcurre en los barrios marginales de Beirut, y las distintas ocurrencias están basadas en hechos reales, tal como le fueron contados a la realizadora durante su trabajo de campo. Los intérpretes no son actores profesionales, sino gente del lugar. La historia involucra una familia muy pobre, abuso infantil, separaciones, una inmigrante etíope en situación ilegal, un bebé abandonado que termina a los cuidados de un niño de 12 que vive en la calle, narcotráfico, tráfico de personas, cárcel, un crimen violento perpetrado por un menor. Zain Al Rafeea tenía 12 años cuando actuó el personaje principal, que se llama como él, Zain, y que quizá esté inspirado en rasgos de su personalidad. Su interpretación es muy llamativa. (Hoy martes 12 a las 21:15 hs, viernes 15 a las 14:25 hs.)

Esa mujer (de Jia Zhangke, China / Francia). Qiao (interpretada por la encantadora Zhao Tao) ocupa una posición de liderazgo en una cofradía jianghu. En los 17 años cubiertos en la anécdota hay conflictos, prisión, mudanzas, regreso, más cambios. Todo es medio caprichoso. Episodios de naturalismo estricto se alternan con otros de humor quirky, de sesuda intensidad dramática, y hay incluso una
formidable escena de acción violenta. Nunca realmente sabemos las intenciones y sentimientos de Qiao (como mafiosa, no le conviene exponer eventuales debilidades). En un momento conmovedor, Bin toma la mano de Qiao y le dice: “Esta mano me salvó la vida.” Ella retira esa mano y le entrega la otra, aclarando: “No soy zurda.” Un OVNI (del que no se vuelve a hablar) parece propiciar la concreción de un deseo. La película se parece a sus feísimos paisajes industriales: la acumulación de elementos desencajados terminan sumando a una poética sensación de vida vivida, no domesticada por normas narrativas. (Miércoles 13 a las 19:25 hs.)

Frankie (Francia / Portugal). Esta es la primera película del estadounidense independiente Ira Sachs íntegramente producida en Europa. No será ni la mejor ni la más redonda de su filmografía, pero aun así da señales a cada rato de su mano maestra, que trasluce en sus encuadres discretamente poderosos, la austeridad de su puesta en escena y la tremenda dirección de actores. La anécdota gira alrededor de una actriz famosa, que tiene cáncer y sabe que le queda quizá menos de un año de vida, y decide reunir a todos sus seres queridos en un lugar muy bello. Es el pretexto para una estructura coral, que observa la multiplicidad de personalidades y explora distintos cruces afectivos entre ese círculo de amigos y parientes. Los espléndidos paisajes de Sintra, Portugal, son un atractivo nada menor.

Un traductor (de Rodrigo y Sebastián Barriuso, Cuba / Canadá). Cuba recibió a unas 25.000 víctimas del accidente nuclear de Chernóbil (1986) para tratamiento médico. Algo de eso se cuenta a
través de un personaje-testigo, un profesor cubano de idioma ruso designado como traductor en el ala infantil del sanatorio. A través suyo dimensionamos el problema global y una selección de dramas
individuales que involucran a los niños enfermos, sus padres y una enfermera. En forma simultánea, vemos el inicio del doloroso “período especial” cuando cesa la ayuda soviética al país hacia 1990. El enfoque de la realización es medio for export, con el brasileño Rodrigo Santoro haciendo el papel del profesor cubano, playas paradisíacas, salsa en la música incidental cuando aparecen las calles de la ciudad. Y el guion se apoya medio demasiado en silencios inexplicables y comportamientos insensatos para generar complicaciones dramáticas. (Viernes 15 a las 17:20 hs.)

The Cleaners (de Hans Block y Moritz Riesewieck, Alemania) es un documental sobre el tema poco conocido de los moderadores de redes sociales, es decir, los encargados de inspeccionar los contenidos y borrar lo que pueda trasgredir las normas. Se abordan varios aspectos interesantes: moral sexual, abuso infantil, terrorismo yihadista, extrema derecha, imágenes perturbadoras, censura. Es una pena que los realizadores sintieron necesidad de imprimir un tono sensacionalista (música ominosa, visualización de emails supuestamente confidenciales, personas declarando sin que se les vea el rostro), como si estuvieran filmando un secreto que expondría cierta gente a peligros y fuera a resultar en las tales
revelaciones, cuando en realidad los entrevistados no dicen nada demasiado sorprendente, y las reflexiones no sobrepasan algunas generalidades nada novedosas sobre riesgos generados por internet. Ese aspecto termina quitando credibilidad a la película, y más aun cuando parece haber un cierto regodeo en mostrar algunas de las cosas que los moderadores por lo normal borran (cabeza decapitada, niño muerto, Donald Trump en bolas). (Jueves 14 a las 17:50 hs.)

A Night of Horror: Nightmare Radio (Nueva Zelanda / Argentina) es una recopilación de excelentes cortometrajes de terror realizados por distintos equipos en distintos países, con el hilo conductor de un
programa de radio en que el locutor narra historias siniestras. El concepto y la inteligente curaduría es de los argentinos hermanos Onetti. Hay mucha imaginación, suspenso y buenos sustos. (Miércoles 13 a las 22 hs, domingo 17 a las 22 hs)

Uruguay adentro

Febrero amargo, de Gastón Goicoechea y Agustín Lorenzo, es un documental de mediometraje (60 minutos) sobre el poco conocido, fascinante y controvertido casi-golpe (o quizá el inicio del proceso
golpista) ocurrido cuatro meses y medio antes de lo que solemos considerar el inicio oficial de la dictadura. Con entrevistas a eminentes académicos, políticos, periodistas y participantes de aquellos eventos, sumado a abundante material de archivo fílmico y fotos de periódicos, revisamos la historia sensacional de una Montevideo al borde del enfrentamiento bélico entre la Marina y las demás fuerzas armadas, la confusión generada por los comunicados militares que encendieron la esperanza de un levante “peruanista”, la actitud heroica del contralmirante Juan Zorrilla y la respuesta bochornosa del presidente Bordaberry. El documental plantea esa situación en forma clara, dinámica, atrapante, y compara las
posturas a veces contrastantes de los distintos entrevistados, sin forzar conclusiones en puntos que dan muchísimo para discutir. (Jueves 14 a las 18 hs.)

Alelí (Uruguay / Argentina) es la nueva realización de Leticia Jorge, una de las directoras de Tanta agua. El ámbito tiene muchos puntos en común con la anterior, con diferencias importantes: aunque se
aborden también las relaciones familiares y un ámbito más vinculado a las vacaciones que al trabajo, aquí el foco no está en la pubertad sino en la adultez madura (tres hermanos con edades entre treinta y pico y casi sesenta). El futuro sigue estando en juego, pero más que él, importan los vínculos generados en el pasado, las cuentas pendientes, los lazos, los recuerdos, lo que queda para atrás, la inevitable disolución del núcleo familiar originario en la medida en que las nuevas generaciones arman otros. Cambia el tono también, que, sin perder total conexión con la onda “Control Z” de Tanta agua, asume un aire más de comedia a la italiana (discusiones acaloradas entre familiares, reacciones impacientes contra algunas molestias cotidianas, expectativas sexuales frustradas, alguna borrachera, personajes con elementos pintorescos, en un entorno que es, de todos modos, de afectividad y cariño). No hay nada especialmente
trascendente, pero la película es muy agradable. Leticia Jorge da muestras de la misma inteligencia y competencia cinematográfica de su ópera prima y los diálogos son buenos. En el reparto se destacan Néstor Guzzini, Cristina Morán y Romina Peluffo.

Guilherme de Alencar Pinto (La Diaria, 12/11/2019)

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