«Chico: Artista brasilero» (Álvaro Loureiro)

Un verdadero  conquistador

La prolongada entrevista que el realizador Miguel Faría, Jr. le efectúa a Chico Buarque de Holanda abre el camino para un acercamiento que el primero complementa con registros de diferentes recitales del titular, un generoso puñado de comentarios de colegas ilustres y, como no podía ser de otra manera, un intercalado desfile de un puñado de grandes figuras interpretando temas de Chico. La lista de nombres, en verdad, impresiona. Incluye, entre otros, a María Bethânia, Vinicius, Cavaquinho, Antonio Carlos Jobim, Edu Lobo, Ney Matogrosso, Toquinho, Caetano Veloso y Milton Nascimento. Y al tiempo que tiene lugar un repaso de los fragmentos dedicados a seguir los movimientos del cantante y compositor a lo largo de viajes, giras, dictaduras y exilios europeos, por ahí asoman hasta rostros como los de la actriz italiana Lea Massari y la vedette Josephine Baker, llamados a probar que el entrevistado, en verdad, además de contar con una larga carrera, ha andado por todo el mundo.

A propósito de este último punto, vale la pena resaltar las referencias a la búsqueda que Chico llevó a cabo para obtener información de su medio hermano de origen alemán, respecto al cual, mucho después, descubriera tener algo muy importante en común. Tal el tipo de detalles que salen a relucir en la variada cabalgata propuesta por Faría, Jr., en la cual se refleja, aparte de la lucida carrera del homenajeado, la cálida personalidad que lo anima y, por cierto, la facilidad con que éste se expresa y se hace entender no solo con quienes lo interrogan sino con la platea que lo contempla y escucha con la atención que Chico despierta apenas aparece.

Al  cabo de una revisión que integra referencias a la relación con un padre poco corriente, el término de su matrimonio de treinta años, la manera en que vive el día a día en los últimos tiempos, sus inquietudes de novelista y la confesión acerca de cómo se las arregló para poder seguir adelante en la dura época de la dictadura, el espectador siente que el acercamiento al artista no ha sido en vano. Es que el Chico que muestra la pantalla resulta una figura que se comunica con suma claridad, un ser humano con el cual no parece difícil estar de acuerdo y, como era de esperar, un artista de marca mayor. Y Faría, Jr. consigue todo eso por los mejores caminos.

Álvaro Loureiro (exclusiva para accu.uy, 28/11/2019)

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