«Un día lluvioso en Nueva York» (Álvaro Loureiro)

Las cosas de Woody     

Por cierto que ya, desde el título, el espectador puede estar seguro de que en  la película que va a ver hallará los rasgos que la identifican como obra de Woody Allen. Ironías del destino -léase los problemas judiciales y ciertas políticas de distribución que el realizador atraviesa en su vida privada- impidieron su estreno en la propia ciudad que la inspira y se convierte en innegable trasfondo de todo lo que le sucede a la pareja protagónica que Thimothée Chalamet y Elle Fanning encarnan con avasallante desenvoltura. En las postrimerías de una distinguida formación universitaria lejos de allí, durante un par de días, ambos se verán mezclados en las idas y venidas de la entrevista que la muchacha habrá de efectuarle a un director de renombre y las personas que uno y otra conocerán a lo largo de esas jornadas, algunas de las cuales, quizás, provoquen algún distanciamiento entre los dos.     

A favor de Allen, como era de esperar, cabe destacar la sabrosa definición de los personajes que los protagonistas encuentran a su paso (el director que interpreta Liev Schreiber y el galán latino a cargo de Diego Luna, entre ellos) y los sabrosos diálogos que el libreto dispara sin pausas con la gran ciudad como propicio fondo que la cámara del experto Vittorio Storaro capta con la exquisitez del caso. Ciertas casualidades que tienen lugar durante un desarrollo en donde no se justifica que sea tan fácil toparse con todo el mundo en una metrópolis tan grande le otorgan a la historia tonos de fábula que la apartan de las exigencias de la verosimilitud o el realismo propiamente dicho para conferirle el encanto adicional de que lo increíble, a veces, puede suceder. Más difícil empero resulta aceptar que chicos tan jóvenes como los descritos y algún otro u otra que salen a su paso se expresen con tanta facilidad acerca de temas como la obra de algunos maestros del pasado, los trastornos de la acromegaglia o la imagen del actor James Dean. Al mismo Allen, por otra parte, desde su propio libreto, le correspondería comunicarle a un público desinformado que Gatsby Welles, la silueta  que anima Chalamet, hace referencia a dos grandes instancias de la cultura estadounidense como puede ser la figura central de una famosa novela de Scott Fitzgerald y al autor de la película El ciudadano. Es probable que Allen, confiado en el conocimiento de sus seguidores, no haya reparado en tales puntos. A su favor, debe constar, asimismo, que el sabor de la narración ubicada en un sitio donde todo, o casi todo, es posible cuenta con el apoyo de un director artístico como Santo Loquasto y una banda sonora en la que se dan cita temas de Irving Berlin, Cole Porter y el mismísimo Charles Chaplin, de quien se escucha nada  menos que «Smile» y voces como la de Frank Sinatra. Como muchos ya lo saben entonces, Allen sabe casi siempre a quien acudir.

Álvaro Loureiro (Exclusiva para accu.uy, 12/11/2019)