«Amigo lindo del alma» (Álvaro Loureiro)

Un grande en la memoria

El tiempo pasa y no siempre se hace justicia con respecto al recuerdo de las grandes figuras que tanto supieron aportar desde sus respectivas disciplinas. Tal lo sucedido con Eduardo Mateo (1940-1990), un verdadero talento en el área musical, con una riquísima contribución en los terrenos de la música, tanto en la ejecución de diversos instrumentos como en el acompañamiento en guitarra a renombrados artistas, y en  la propia voz. Hombre, por lo general, de pocas palabras y dueño de un temperamento evasivo, no era nada fácil entablar relación con él. De ahí a que cada una de las personas que lo conocieron más de cerca -si él así lo permitía- difiera en la descripción de su personalidad, no así en lo que concierne a su talento y creatividad. Vale entonces la pena apreciar el trabajo emprendido por Daniel Charlone, a partir, en forma inicial, de  las ideas y comentarios de Horacio «El Corto» Buscaglia, compañero de varias de las iniciales andanzas del músico. Pasaron varios años y, al cristalizar el proyecto, desafortunadamente, Buscaglia había también fallecido, de modo que le correspondió a Charlone la tarea final de reunir el material  que mostrara a Mateo en su salsa, así como el sondeo de juicios, valoración y anécdotas llevado a cabo por varios de aquellos que alguna vez había  trabajado a su lado.

El desfile, en verdad, impresiona, a pesar de que el número de imágenes que muestran al propio Eduardo Mateo luzca bastante menor de lo esperado. Tamaña carencia, sin embargo, inspiró a Charlone para utilizar con poético alcance la repetida aparición de la figura de un hombre que camina por una calle – ¿de la Ciudad Vieja?- con paso cansino como elemento de unión de las diferentes secuencias de la película. No resulta difícil asociar esa silueta que marcha de espaldas por paisajes reconocibles con quien tanto brindara a la música ciudadana.

La lista de gente que alternó con Mateo en diversas áreas es, de todas maneras, tan rica como ilustrativa. Comprende nombres como los de Jaime Roos, Ruben Rada, Fernando Cabrera, Hugo Fattoruso, Mariana Ingold, Diane Denoir, Estela Magnone, Guilherme de Alencar Pinto y Martín Buscaglia. Llama, sin embargo, la atención no haya sobrevivido ni una sola imagen de Mateo actuando en el recordado Discodromo, de Ruben Castillo, en Canal 12, acompañando allí a la cantante Roberta Lee en numerosas emisiones. Habida cuenta, de todas maneras, de la ardua e inspirada tarea de compaginación emprendida por Charlone, cabe destacar el estupendo apoyo de Marcelo Casacuberta, como director de fotografía. en gran parte, responsable  de suministrarle al film un tono uniforme, coherente, adecuado para  armonizar un conjunto de secuencias obligadamente dispersas. El total del material reunido y el sentido de una iniciativa dedicada a resaltar no solo una muestra convincente  del talento de la figura evocada sino también a provocar una reflexión profunda y abierta en cuanto a su personalidad convergen así en un trabajo tan disfrutable para quienes lo conocían como para aquellos que ahora se acerquen para poden  así exclamar un «hoy te vi» adecuado a quien se los inspira.

Álvaro Loureiro (exclusiva para accu.uy, 7/11/2019)

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