“Guasón” (Pablo Fernández)

¿Por qué tan serio?

Una película con el Guasón como protagonista era una empresa complicada desde su punto de partida. No sólo por ser un personaje icónico de los cómics e instalado en la cultura popular, con el que una nueva encarnación siempre corre el riesgo de no estar a la altura del mito y el arquetipo que representan (como mostraron las decepcionantes versiones recientes de Batman y Superman en el cine, algo desencajadas de su tradicional esencia heroica), sino también porque la naturaleza misma del Guasón ha sido siempre la de antagonista, la del villano que solo existe en contraposición al héroe y cuyos principales atributos —la demencia maníaca, la maldad pura e inmotivada, la astucia y la voluntad de sembrar caos y terror— se destacan en función de cómo ensalzan la misión y las virtudes del héroe al combatirlo (y derrotarlo).

La película del Guasón necesariamente tiene que ponerlo en el centro y echar luz sobre su historia, perdiendo la parte de atractivo que despertaba su carácter intrínsecamente antagónico y su pasado misterioso, impreciso, velado e inexplicado (en la versión de Heath Ledger en Batman: El caballero de la noche –The Dark Knight-, el propio personaje menciona versiones contradictorias de su historia personal).

Pero la película dirigida por Todd Phillips tiene algunos aciertos a la hora de sortear estos inconvenientes.

Para empezar, es una película realmente oscura y hasta deprimente (no esa oscuridad como gesto superficial de El hombre de acero Man of Steel y Batman vs. Superman: El origen de la justiciaBatman v Superman: Dawn of Justice-); es incómoda y con una seriedad que parece menos algo solemne que un tratamiento adecuado a su temática y a este personaje, un protagonista con el que, aún si se empatiza con sus adversidades, nunca es posible identificarse ni sentir cercanía, porque sus rasgos distintivos son demasiado exacerbados y maníacos. Este Guasón es, además, un narrador poco fiable y la película se carga de un carácter alucinatorio y engañoso.

El tono de la película es realista y directo, y su dirección de fotografía subraya lo mundano y depresivo de la historia de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix). Posee cierto nihilismo y misantropía que ha sido tradicional en DC Comics, al menos en ciertos títulos de Frank Miller en los 80, época en la que se sitúa la película. No hay en ella personajes con cualidades heroicas. Pero al mismo tiempo no hay pretensión de darle un aire cool ni tomar una distancia cínica y socarrona del personaje, ni crear esas imágenes y secuencias tan comunes en el cine de superhéroes, con imágenes épicas e imperecederas que parecen ideadas como viñetas de un cómic. No hay grandes secuencias de acción ni notorios efectos especiales.

Hay, apenas, algunos pocos alivios humorísticos y ciertas agradables secuencias alucinatorias.

Con estas características la película destripa ese arquetipo del Guasón hasta reducirlo a su condición más elemental y definitiva: su enfermedad mental.

El Guasón podrá ser un personaje fascinante y encantador como villano que aparece en las historias de Batman y le complica la vida, pero si hacemos foco sobre su vida y su historia, no queda más que un escalofriante, triste y peligroso enfermo mental.

En los inicios, la película está movida por la idea ya gastada y cliché del payaso triste, aunque salvada por la interpretación de Joaquin Phoenix que como siempre es brutalmente comprometida, lo que va en ascenso a lo largo del metraje. Gradualmente, también la película incursiona en terrenos más interesantes y agudos.

El guion, coescrito por Phillips y Scott Silver, tiene una serie de referencias evidentes que ya han sido bastante comentadas. Pero son en cierto modo referencias superficiales, apenas guiños o inspiraciones. Elementos del cómic La broma macabra (Alan Moore, 1988) y de la película El rey de la Comedia (Martin Scorsese, 1983) aparecen como parte del argumento: Arthur Fleck aspira a ser comediante de stand up pero no tiene talento alguno, y tiene una gran admiración por un conductor de un late show televisivo (interpretado por Robert De Niro). Otras películas de Scorsese (que no por nada originalmente iba a ser productor de ésta) como Calles Salvajes (1973) y Taxi Driver (1976) aparecen aludidas de modo más general, pero el Guasón tiene su propio tono, su propia historia y apunta a cosas diferentes que cualquiera de esas referencias.

En La broma macabra, considerada la historia de los orígenes canónica y definitiva del Guasón, se lo muestra como un aspirante a comediante al que “un mal día” conduce definitivamente a la locura. La película desafía un poco esa idea. Sugiere, sí, que una acumulación de desgracias personales terminan por empujar inicialmente a Arthur Fleck a la violencia homicida, pero, por una parte, la locura parece estar desde antes, asociada en general a una vida desolada y marginada, y manifiesta en realidad como una profunda depresión. Y, por otra parte, lo que termina por convertir realmente a Arthur Fleck en «el Guasón», lo que origina su percepción psicótica de que toda su vida “ha sido una comedia y no una tragedia” como lo había pensado siempre, es más bien una historia ligada tanto a su pasado personal como a cierta lógica capitalista relacionada a la salud mental.

Lo que empuja a este Guasón a la locura no es solamente una serie de infortunios sin culpables más que el destino o la mala suerte, sino también un muy concreto desamparo institucional y unas muy concretas acciones (y omisiones) por parte de personajes muy simbólicos: el conductor del late show televisivo, representante del entretenimiento ligero y escapista (¿alienante?), y el magnate millonario Thomas Wayne, ícono capitalista ahora devenido en candidato político que promete acabar con la corrupción y la suciedad en las calles.

En una secuencia en un teatro muy elegante y sofisticado, miembros de la clase alta, del poder político y económico, entre ellos Thomas Wayne, miran a las carcajadas la película Tiempos Modernos de Charles Chaplin, probablemente sin captar la ironía de ésto ni su mensaje sobre el sufrimiento y la dignidad de la clase trabajadora, quizá porque les resulta anacrónica.

Sin demasiada sutileza, o tal vez la misma con la que Chaplin mostró a su personaje atrapado en medio de un engranaje de una maquinaria industrial, la película equipara al famoso vagabundo de Chaplin con Arthur Fleck.

Como este Guasón, aquel vagabundo de Tiempos Modernos se convirtió sin quererlo en líder de un movimiento revolucionario. En prisión, nuevamente contra su propia voluntad, se convertía en héroe y le ofrecían salir en libertad, pero él prefería quedarse prisionero, porque el mundo afuera es peor. En otra de sus «desgracias con suerte», se ve obligado a salir de prisión y enfrentar el hostil mundo industrial exterior, en el que conocerá a la chica.

Arthur Fleck, de algún modo, cumple con el deseo que el vagabundo no pudo cumplir. Permanece en prisión, pero su cárcel es su propia locura, a la que, sin más remedio, termina por abrazar.

La película es atípica ya no para el género de superhéroes, ese que el mismísimo Martin Scorsese acaba de criticar por los mismos rasgos que el Guasón elude deliberadamente, sino también para la industria hollywoodense actual. La megamaquinaria de Marvel que domina la taquilla global ha apelado a la estrategia de convocar directores ajenos al cine de blockbusters y a los superhéroes para darle un cierto toque autoral a sus películas, pero de todos modos quedan sujetas a la misma fórmula y pierden personalidad.

El fracaso de Warner Bros al intentar emular la idea de un universo cinematográfico de DC Comics y su desorientación al no saber cómo salir de esa promesa fallida, hicieron posible que dieran luz verde a este blockbuster millonario que va hasta el hueso y, aún tomándose a sí mismo muy seriamente, ofrece una isla de incomodidad y crudeza en un mar de espectáculos épicos, satisfactorios y entretenidos.

Guasón” Estados Unidos, 2019. Dirección: Todd Phillips. Guion: Todd Phillips, Scott Silver. Producción: Todd Phillips, Bradley Cooper, Emma Tillinger Koskoff. Dirección de fotografía: Lawrence Sher. Reparto: Joaquin Phoenix, Frances Conroy, Robert De Niro, Zazie Beetz.

Pablo Fernández (Exclusivo para accu.uy, 11/10/2019)

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