“Chuck Norris vs. ComMunism” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

El cine imperialista estadounidense, símbolo de libertad

Algunos de los países que a fines del siglo XX se ubicaran detrás de la llamada “Cortina de Hierro”, fueron “más papistas que el Papa”, lo cual aplicado a Rumania equivaldría a ”más stalinista que Stalin”. Rótulo dentro del cual adquiere especial relevancia el período 1974-1989 cuando ese país, confluencia de varias culturas y una cambiante organización política proveniente de los vaivenes del pasado, estuvo sangrientamente dominado por el líder comunista Nicolás Ceaucescu, al frente de una pandilla integrada por su familia y secuaces de un Partido Comunista cuya inviabilidad teórica y práctica era un hecho incuestionable.

La represión desatada incluía a la que quizás haya sido principal y efectiva arma ideológica del siglo XX: el Cine. Sobre la influencia del cine a ese respecto ilustran abundantemente el impulso que al cine diera Lenin, una vez que sus seguidores traspasaran las puertas del Palacio de Invierno, así como, en el otro extremo, las huestes hollywoodianas en un abanico donde conviven el sureño Griffith, las comedias “rooseveltianas” de Frank Capra, los boinas verdes de John Wayne y el actual cine de Donald Trump. Que todo eso tuvo su buena dosis de clásicos del cine realmente imprescindibles.

La guerra de Vietnam y otras incursiones de la enseña de las “barras y estrellas” en tiempos de Ceaucescu, materializaron sus epígonos fílmicos en una vasta galería donde los actores y personajes de ficción, en correspondencia bidireccional, tenían sus nichos en el panteón (tomando al término en cuanto a conjunto de las divinidades de una religión o de un pueblo) donde sobresalían Chuck Norris, Sylvester Stallone, Rambo, Rocky, Clint Eastwood (los maestros también son “fachos”), y un larguísimo etcétera del “mainstream” que hermana al Pentágono con la industria “hollywoodiana”.

Ese cine que abonó las carteleras de nuestro país con el beneplácito de la dictadura (1973-1985) y en años posteriores de los distribuidores y exhibidores favorecidos por las preferencias populares, fue objeto de la más firme censura rumana (en otros países del bloque las cosas no fueron demasiado diferentes).

Los rumanos, hartos del cine de propaganda, pletórico de hagiografías comunistas, se procuró aquel cine norteamericano (gracias VHS de infame reproducción) que les estaba vedado. No se trataba de una contrarrespuesta favorable al “imperialismo yanqui”, sino de dar rienda suelta al derecho de elegir cuanto se desea ver, en lo que fuera, además, una forma de resistencia urdida por esa trama creciente de espectadores que, en grupos familiares o de amigos, se salteaban las vallas gubernamentales.

Ese particular universo, no ajeno a cierto irónico humor, es el que retrata este documental reconstruído por el cine rumano. El espectador uruguayo, con años suficientes para recordar las vicisitudes que sufrimos todos aquellos que de un modo u otro burlábamos la censura que impedía ver (e incluso leer el guión fotocopiado a hurtadillas) de Estado de Sitio, o participamos de las exhibiciones clandestinas de Yo te saludo, María (en la redacción de “Guambia”), comprenderán mejor el disfrute de estos rumanos. Ni que hablar de unos pocos privilegiados que, en una gris tarde sabatina, habían traspasado las puertas cerradas a “cal y canto” de un Cine Club del Uruguay que pagara con su existencia aquél y otros actos de rebeldía.

Chuck Norris vs. Communism, a su vez devela el doble rol de algunos funcionarios de las oficinas de censura rumanas, quienes también se iban plegando al deseo de elegir. El personaje de Irina Nistor, censora y relatora clandestina desde una banda sonora en “off” de aquellos “subversivos” films en inglés sin subtítulos, es un exponente de las acciones heroicas por parte de quien menos se lo espera.

El “cine” es un arma ideológica, y su signo no es el que desearan imprimirle los autores de los films, sino el que el espectador le confiere con su inteligencia y el análisis de su entorno.

Chuck Norris vs. Communism”. Rumania / Reino Unido / EE.UU. 2015. Dir. y guión: Ilinca Calugareanu. Con: Irina Margareta Nistor, Ana María Moldovan, Dan Chiorean. (Vista en Netflix).

Álvaro Sanjurjo Toucon (Exclusiva para accu.uy, 09/08/2019)

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