«La llave maestra» (Sergio Moreira)

¡La llave… maestro!

Más cine de terror se sigue estrenando en nuestro país: hoy le toca el turno a La llave maestra, una película interesante y que… ¡no es una remake! Veamos de qué se trata.

El director Softley nos cuenta una historia sobre fantasmas, en un estilo sobrio que nos recuerda un poco a Corazón satánico (Angel heart, 1987), aquella peli de Alan Parker en la que Mickey Rourke se metía en el mundo del vudú. En el caso de La llave maestra, de lo que se habla es del mundillo del hoodoo, algo totalmente distinto. 

¡Papá… contame cómo era la historia! 

El Vudú es una religión que tiene su mayor expresión en las Antillas y en Haití. Su origen, sin embargo, se puede rastrear en África, más precisamente en el golfo de Guinea. Cuando los esclavos son traídos hasta América, junto a ellos también es arrastrado el Vudú. De todas formas, no es la misma expresión en África que en América, ya que aquí se mezcla con la religión católica (a pesar de que esta última decidió que el Vudú es algo alejado de la Iglesia). 

Muchos creen que el Vudú es igual a la magia negra (en parte esta creencia es culpa de la imagen que ha vendido el cine durante décadas), pero éste no es más que una religión de transmisión oral. Si la mayoría de las religiones se inspiran en un libro sagrado, el Vudú se inspira en el relato transmitido por generaciones de la palabra de Dios. 

Es cierto que el Vudú tiene mucho de magia y también difiere con el cristianismo, al ser una religión politeísta y que cree en la vida después de la muerte. Actualmente más de 30 millones de personas practican esta religión y en Benin es considerada la religión oficial. 

Lo cierto es que, tanto los muñequitos vudú como los zombis son sólo leyendas urbanas, no hay nada comprobable de estas historias (por más buenas que estuvieran algunas pelis que tocaban el tema). 

El Hoodoo, sin embargo, se cuenta como la versión más maléfica del Vudú. Se dice del Hoodoo que se hacen rituales con fines oscuros (no porque provengan del África) y que quien participe en éstos – aún sin creer en ello – puede terminar siendo un zombi. Los que hacen estos rituales sirven una bebida llamada «tafia» y también encienden inciensos que tienen características alucinógenas. Una vez que tomás un trago y te fumás esos inciensos… ¡qué me hablás de zombis! Vas a una reunión de éstas y te creés Harry Potter (depende como te pegue el olorcito). 

Che Chita, ¿no te fuiste un poco por las ramas?

En La llave maestra se cuenta algo de esto. Una chica que se especializa en cuidar ancianos moribundos (Hudson), decide tomar un empleo en una casona de Nueva Orleans. Ahí conoce a Violet Devereaux (Rowlands) quien la emplea para cuidar a su anciano marido (Hurt). El abogado de la familia encarnado por Peter Sarsgaard, es el nexo entre la joven y la Sra. Devereaux. A medida que pasan los días, la chica descubre varios secretos que la llevarán a conocer sobre los ritos del Hoodoo y a revelar algunos secretos muy oscuros. 

La peli está llevada con mucha sobriedad por el director Softley. Este director ya tiene experiencia en llevar historias sobrias; prueba de ellos es su carrera que incluye entre sus filmes a Backbeat (1994) y Las alas de la paloma (The wings of the dove, 1997). 

De todas formas no es una típica peli de sustos, y de hecho nada asusta durante la hora y media de duración. Lo bueno es el planteo que va in crescendo, desde un principio muy lento hasta el cambio que supone la entrada del Hoodoo en la historia. 

El conocimiento de dicha práctica lo vamos obteniendo – a la vez – el público y el personaje principal. Es en estos pequeños detalles que se encuentra el mayor acierto del filme. Quizás no tenga un guión super original ni muy bien escrito, pero sí tiene un director que se preocupa en buscar los detalles que le den credibilidad a la historia. 

Las excelentes actuaciones de Hudson y Hurt superan los obstáculos y cuando la peli parece ser obvia es gracias a ellos y a su director, que se supera. 

‘Tonce vamo al cine, ¿no?

Sí, es recomendable. Pero no para público adolescente que sólo busca sustos, sino para espectadores un poco más exigentes que busquen una peli de terror que tenga una coherencia narrativa. Eso sí, no se pongan a invocar dioses pasando discos de Xuxa para atrás o de Oriero Ailatan (léanlo al revés, capaz que funciona el rito para que clasifique Uruguay).

«La llave maestra» (The skeleton key, 2005) de Iain Softley. Productores: Daniel Bobker, Michael Shamberg, Stacey Sher y Iain Softley. Con Kate Hudson (Caroline Ellis), Gena Rowlands (Violet Devereaux), John Hurt (Ben Devereaux), Peter Sarsgaard (Luke Marshall) y Joy Bryant (Jill). Duración: 104′. Distribuye: RBS.

Sergio Moreira (El Fantasticomm, Montevideo Portal, 11/11/2005)

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