«Alma mater» (Sergio Moreira)

Una forma de rezar

Se ha estrenado una nueva peli uruguaya en nuestro país, en un año con varios estrenos nacionales de documentales, cortos y un largo (Ruido , 2005; de Marcelo Bertalmío). Esta vez, la peli uruguaya que nos ocupa tiene que ver en cierta forma con nuestro género de cabecera. Preparen sus mentes, porque no entrarán a ver una obra de fácil lectura.

Siempre que nos dicen que en el cine dan una uruguaya, vamos con nuestra mejor cara a ver paisajes reconocibles e historias que nos acerquen a los personajes que aparecen en pantalla. En este caso hay muchas cosas que reconocemos, pero hay otras que nos alejan un poco de ese mundo sórdido que plantea el crítico director Álvaro Buela. 

¡Papá… contame como era la historia! 

Lo de crítico director es porque Buela fue crítico de cine, y uno muy bueno. En cuanto a sus antecedentes como director tampoco son malos, realizó en 1997 una muy interesante película llamada Una forma de bailar protagonizada por Leonardo Lorenzo. Luego de este filme no realizó ninguno más hasta nueve años después en que estrenó la peli que hoy comentamos. Entre medio siguió con sus clases en ORT y con proyectos (entre otros, el que nos mencionaba Ricardo Islas de La isla del Minotauro). 

Una forma de bailar era una peli estilo Treintaypico, una serie que se daba por esa época en Canal 12 (antes de autodenominarse «La tele»). En Una forma de bailar un tipo sin suerte con las mujeres (Lorenzo) ve cómo su vida adolescente se termina. Encima tiene una hermana sicóloga que pasa cuestionándolo y unos amigos que se creen piolas. 

El resto del elenco estaba conformado por Alejandra Wolf, María Mendive y Luis Orpi, entre otros. Lo bueno de esta peli fue que se colgó entre las 20 más vistas del 97, llegando a vender casi 16 mil entradas y quedándose cerca de dos meses en cartel. 

Che Chita, ¿no te fuiste un poco por las ramas?

Pero lo que hoy nos ocupa es el nuevo filme de Álvaro Buela y lo cierto es que toda la sencillez que tenía Una forma de bailar se pierde en Alma mater. Una peli por demás complicada y pretenciosa. 

Pero vayamos por partes, dijera Jason Voorhees (y ya va por la Martes 13 Parte XI), el hecho de que sea pretenciosa no es sinónimo de malo, pero sí de que no llega a cumplir todas las expectativas creadas. 

La historia de Alma mater es la de Pamela, una mujer de 34 años que trabaja de cajera en un súper, tiene una vida bastante monótona ya que va de su trabajo a la iglesia y luego a su hogar. Una mujer totalmente devota, casta y pura, a la que en un momento algo en su cabeza le hace crack y piensa que puede ser la nueva virgen María. 

El problema que nace aquí es que el director no se juega por contar una visión, sino que te deja con dos opciones de historia. Puede ser que Pamela esté totalmente mal de la saviola o que realmente sea una elegida del Señor. Buela toma por el camino más simple, lo deja a criterio del espectador. Lo cierto es que cualquiera de las dos lecturas pareciera ser la correcta; desde un punto de vista místico todas las señales son correctas y lo que piensa Pamela no está alejado de la verdad (o de su verdad), desde un punto de vista ateo esta mujer puede estar muy mal de la cabeza y para quien lo vea de esta forma también tiene una historia coherente. 

Pero en algunos momentos, la historia falla, por ejemplo cuando aparece Walter Reyno haciendo un personaje que puede ser tanto Dios como el Diablo (según como lo entienda quien lo vea). El espectador no sabe por qué razón Reyno toma por el cuello a dos personajes y porque uno de ellos sigue vivo, tampoco se entiende el poder oculto de Pamela, no tanto el de levitar sino el de romper un vidrio con un rezo. 

Tampoco se entiende que si Pamela siente que es la enviada se aparte tanto del camino de la pureza (buscando sexo, bebiendo alcohol, matando) y quizás esto aliente la idea de que Reyno es el Diablo. 

‘Tonce vamo al cine, ¿no? 

Sí, porque a pesar de todo lo dicho no es mala película, ya que tiene una historia interesante y juega con el espectador para que se genere una discusión; también porque no pasa desapercibida para quien la ve. Es la típica peli que se ama o se odia, sin términos medios. 

Alma mater cuenta con una excelente banda sonora donde se destacan Ojos del cielo, Maximiliano Angelieri (de Exilio Psíquico) y también con una buena fotografía. 

Si bien carece de humor (salvo la secuencia del ginecólogo), es una peli que te mantiene atento hasta que termina y que no acaba cuando se encienden las luces sino que funciona como generador de una discusión que seguirá por días. 

«Alma mater» (2005) de Alvaro Buela. Guión: Álvaro Buela. Guionista asociado: Juan Andrés Ferreira. Productores asociados: Roxana Blanco, Erico Buela, Pablo Garfinkel, Celina McCall y Carlos Wagner La Bella. Productores: Clara Charlo y José Pedro Charlo. Productor ejecutivo: José Pedro Charlo. Música: Sylvia Meyer. Dirección de arte: Clara Charlo y Paula Villalba. Diseño de producción: Paula Villalba. Diseño de vestuario: Leslie Betancor, María Elena Eliash y Paula Villalba. Jefa de producción: Inés Peñagaricano. Asistente de producción: Gabriel Alles y Lucila Bortagaray. Con Roxana Blanco (Pamela), Nicolás Becerra (Katia), Walter Reyno (Hombre con sombrero), Beatriz Massons (Sra. Lucía), Werner Schunemann (Ministro Assunção) y Humberto de Vargas. Duración: 100′. Distribuye: Hoyts. 

Sergio Moreira (Fantasticomm, Montevideo Portal, 23/09/2005)

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