«Un gran chico» (Eduardo Alvariza)

Dulce vida de un inútil

Tomemos a Hugh Grant, por ejemplo. Un tipo simpático, apuesto y tierno, educado en los mejores colegios y universidades de Inglaterra. Un tipo que tuvo la suerte, la enorme suerte, de haber sido novio durante cuatro años de una de las mujeres más sensuales del planeta, me refiero a Elizabeth Hurley, aunque, por alguna extraña u oscura razón, debió pagar a una prostituta para que le realizara sexo oral. La cosa sucedió dentro de un auto en algún bulevar de Hollywood, no fue muy prolija y Grant terminó en prisión, con la clásica foto de frente y de perfil que recorrió el mundo. Yo, por una noche con Hurley, entrego la discoteca entera. Pero volvamos a nuestro introvertido actor de ojos claros, reconocido como uno de los más taquilleros comediantes del momento a partir de su exitoso trabajo en Cuatro bodas y un funeral.

Era la persona ideal para encarnar a Will, un mujeriego capaz de hacerse pasar por un padre abandonado con tal de obtener una conquista más en su cuenta. A partir de una sesión de terapia grupal para padres y madres solteras, Will conoce a Marcus (Nicholas Hoult), un solitario niño de 12 años con quien entablará una curiosa relación. Will, el egoísta sin compromisos, el inútil que disfruta su inalterable rutina de televisión, música y salidas nocturnas, será sorprendido por el problemático Marcus, cuya madre depresiva (Toni Collete) le llevará más de una vez a pedir ayuda.

En general, el empleo de la voz en off redundante o un remedo cuando no se confía en el poder de la imagen. Esta película tiene una doble voz en off y resulta extremadamente acertada: la de Will y la de Marcus, los dos personajes centrales. En definitiva, se trata de una voz plural pero solitaria que hace un contrapunto acertado con la imagen.

La idea de Un gran chico es que la madurez nada tiene que ver con la edad, porque en la última instancia Will, que no trabaja ni hace nada y vive gracias a los derechos de autor de una canción navideña de pacotilla que compuso su padre, es bastante más infantil que Marcus. Y para actuar semejante inmadurez algo introvertida y en el fondo sincera, nadie mejor, que Grant, con su tono sutil, sus movimientos medidos y su perezosa sonrisa. Le pregunto a mi mujer si le resulta atractivo Grant. Me contesta que no resiste la más mínima comparación con Brad Pitt. Yo, por Hurley, también entrego todos mis libros.

Pero volvamos a la película y ahora tomemos, por ejemplo, a los guionistas y directores Chris y Paul Weitz, cuyo antecedente más cercano, la boluda y plagada de acné American Pie, no auguraba nada inteligente ni medianamente atractivo. Lo cierto es que los Weitz, junto a un tercer guionista, Peter Hedges (¿A quién ama Gilbert Grape?), hacen un trabajo alejado de los lugares comunes (esto es muy extraño), con un estilo elegante (aún más extraño), con varios personajes pintorescos creíbles y por encima de todas las cosas con diálogos y chistes finos (extrañísimo). Aquí no hay risa fácil en ningún momento. Los acontecimientos más bien discurren por un sendero amable, risueño, a veces gracioso pero no exento de ciertas salpicaduras melancólicas e incluso dolorosas. El humor, y esto me parece genial, siempre se presenta un poquito escondido, y el espectador lo tiene que descubrir.

Claro, detrás de Un gran chico está la novela de un escritor realmente valioso: Nick Hornby, el de Alta fidelidad y Fiebre en las gradas (ambos libros tuvieron distribución local gracias a Ediciones B). Hornby, que figura como uno de los productores de la película y por lo tanto supongo que debe haber velado para que no hicieran pomada los contenidos esenciales de su novela, brinda el sustrato punzante y mordaz de la empresa, los cimientos del edificio, digamos.

Volvamos a Hugh Grant, la cara visible, en realidad el personaje central de la película. Sé que hay mucha gente que le tiene fobia por su reincidencia en papeles de bobeta. Vayan confiados y saquen las entradas con la frente en alto. Gracias a Un gran chico el tipo se ha redimido.

«Un gran chico» (About a Boy). Gran Bretaña-EE.UU.-Francia, 2002. Con Rachel Weisz, Sharon Small, Madison Cook. Grupocine Ejido, Moviecenter Montevideo, Portones y Punta Carretas.

Eduardo Alvariza (Búsqueda, 24/10/2002)

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