«Gladiador» (Jaime Costa)

Aquellas viejas épicas

En una hábil puesta al día de temas antiguos, Hollywood retoma su estilo de gran espectáculo para regresar al imperio romano y recrearlo con las nuevas técnicas digitales.

«Gladiador: mi nombre es Marco Linicio Craso. ¿Cual es el tuyo?». Con impecable acento británico, el general romano (Laurence Olivier) se dirigía al esclavo Espartaco (Kirk Douglas) convertido en jefe de una fracasada sublevación que había puesto en peligro el poder de Roma. Cuarenta años después de aquella superproducción de Stanley Kubrick, el general romano y el esclavo-gladiador se han unificado en Máximo (Russell Crowe), a quien los avatares del destino han colocado frente a su odiado enemigo, el emperador Cómodo (Joaquín Phoenix), en un enfrentamiento personal ubicado en el segundo siglo de la era cristiana. Es como volver atrás en el tiempo en un doble sentido: recrear el gran espectáculo que supone una historia emplazada en aquellos remotos tiempos del imperio romano y a su vez regresar a un estilo monumental que hace por lo menos 35 años el cine había dejado de lado, luego de culminaciones como Ben-Hur (1959) y desastres económicos como La caída del imperio romano (1964).

Parece una paradoja, pero Gladiador retoma el punto justo donde había quedado La caída del imperio romano una de las causantes de la debacle que casi arruina a Hollywood. Ahí están otra vez los personajes de Marco Aurelio (Richard Harris), sus hijos Cómodo y Lucilla (Connie Nielsen) y el senador Graco (Derek Jacobi), papeles que habían hecho respectivamente Alec Guinnes, Christopher Plummer, Sophia Loren y James Mason. El nuevo héroes es Máximo, noble general que combate contra los germanos en la última batalla que consolida al imperio más grande de la historia.

Pero ahí comienza justamente su decadencia, cuando el viejo y cansado emperador Marco Aurelio es asesinado por su ambicioso hijo, quien manda ejecutar a Máximo y a toda su familia, pero ignora que éste logra escapar. Enterado de la masacre familiar, el abatido Máximo se convierte en esclavo a las órdenes del ex gladiador Próximo (Oliver Reed), y pronto se gana un lugar como experto luchador antes de volver a Roma para enfrentar a su corrupto enemigo, nada menos que en el Coliseo y en complicidad con la propia hermana del emperador, en medio de una conspiración política que encabeza el senador Graco para derrocar al monarca. Aunque la historia desmienta algunos hechos que la película inventa, Hollywood siempre ha hecho lo mismo, convirtiendo los argumentos en folletines y utilizando el marco histórico como mero pretexto espectacular.

Como antes

Hay mucho de Espartaco en esta película de Ridley Scott (la escuela de gladiadores y las intrigas palaciegas de Roma) y también de Ben-Hur (el héroe que vuelve del pasado a recuperar su nombre y enfrentar a su poderoso enemigo). En rigor, no falta nada.

Roma grandiosa

El resultado es previsible pero afortunadamente también es entretenido. Para un público actual, desacostumbrado a estos despliegues espectaculares (el Coliseo parece real, Roma luce grandiosa y poblada, los extras se cuentan por miles, el vestuario es cuidado y vistoso, la cámara hace panorámicas enormes que llenan el ojo), la película puede parecer algo anacrónica por su falta de referencias, pero tiene bastantes elementos como para no defraudar a nadie. El elenco es sólido, Russell Crowe tiene la autoridad necesaria para componer un héroe convincente (como Charlton Heston en su época) y el director Ridley Scott no es ningún desprolijo cuando de tomas elaboradas se trata. Es imposible saber ahora si esta película será la piedra fundamental de una nueva serie de espectáculos de corte histórico, ahora que los efectos especiales y las técnicas digitales hacen posible lo que antes requería enormes gastos en escenarios y extras. De cualquier manera, el éxito de público sólo demuestra dos cosas: que las recetas de antes siempre funcionan mediante una hábil actualización y que Hollywood sabe esperar prudentemente los relevos generacionales para volver a servir el mismo plato en distinta bandeja.

«Gladiador» Título original: Gladiator. Origen: EEUU, 2000. Director: Ridley Scott. Intérpretes: Russell Crowe, Joaquín Phoenix, Connie Nielsen, Oliver Reed. Duración aproximada: 160 minutos. Estreno: Carrasco, Ejido 2, Moviecenter Montevideo 1 y 10, Moviecenter Portones 6, Punta Carretas 7 y 8. *** (Buena)

Jaime E. Costa (El Observador, 22/06/2000)

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