“Los papeles de Aspern” (Martín Imer)

Admiración y obsesión

Morton Vint es un escritor y editor que intenta conseguir llegar hacia lo más profundo de la mente del poeta Jeffrey Aspern. Para hacerlo, decide asentarse en la casa de Venecia de una vieja mujer, amante del pasado del escritor, y su sobrina. Vint sospecha que la mujer tiene en su poder viejos escritos, poemas y cartas de Aspern y deseoso de hacerse con ellos comienza a cortejar a la sobrina de la dueña de la casa para que ella lo ayude a encontrarlos. A partir de esta trama simple se va tejiendo una red de seducción e intrigas en el trabajo del debutante Julien Landais, basada en la novela de Henry James. Landais confía en el peso de su trío protagónico para crear una tensión dramática y que el conflicto sea interesante para el público, algo que está logrado a medias. Cuando la legendaria Vannesa Redgrave está en escena la pantalla se ilumina, y a pesar de sus cortas intervenciones logra despertar la atención en todo momento. Jonathan Rhys Meyers, excelente actor con un porte muy clásico pero también gótico, se encuentra bastante desacertado en su acercamiento teatral al personaje, con problemas para encontrar un puente entre él y sus tribulaciones y el espectador que debería comprenderlos. Joely Richardson (hija en la vida real de Redgrave, pero aquí interpretando a su sobrina) está bastante más balanceada, siendo también bastante melodramática en su interpretación pero con bastantes matices mucho más contemporáneos, creíbles.


El film se beneficia de contar con una correcta fotografía y una ambientación sencilla pero efectiva que siempre funciona en este tipo de producciones, pero los hechos se ven con cierta lejanía que dejan una sensación frustrante en el espectador: todo el tiempo ocurren cosas (el ritmo es bastante bueno) pero falta ese fuego en el tratamiento que realmente salga de la pantalla. Hay algunos momentos seductivos, cortesía del carisma de Rhys Meyers, y otros que realmente muestran el potencial de la propuesta como todas las interacciones entre el mencionado actor y Redgrave, pero entre ellos falta la clase de conexión virtuosa que sólo consiguen los mejores exponentes de las adaptaciones; un atrevimiento en el tratamiento, en sus formas. La puesta en escena es deliberadamente teatral, y la constante voz en off le confiere un aspecto novelístico que es bastante atrapante, pero este clasicismo puede marginar a la película a un tipo de público muy específico.


Se trata de una película irregular pero con una historia que puede más que sus defectos, un cuento misterioso sobre el alto precio de las obsesiones y lo que estamos dispuestos a hacer (o no hacer) para cumplir nuestros objetivos. No es sorpresa que uno de los productores ejecutivos sea el legendario James Ivory, por lo que ya podrán imaginar que caminos se tomarán durante el camino; quien disfrute de este estilo puede encontrar cosas positivas en Los papeles… aunque sin llegar a los niveles de Lo que queda del día, entre otras.

Los papeles de Aspern” (The aspern Papers, Reino Unido/Alemania, 2018) Dirección: Julien Landais. Guion: Jean Pavans, Julien Landais, Hannah Bhuiya. Basada en la novela de Henry James. Música: Vincent Carlo. Fotografía: Philippe Guilbert. Con Jonathan Rhys Meyers, Vanessa Redgrave, Joely Richardson, Lois Robbins, Poppy Delevingne.

Martín Imer (07/04/2019)

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