«La guerra de las galaxias» (Fernán Cisnero)

La fuerza que movió a una generación

En 1977, a pocos días del estreno norteamericano de La guerra de las galaxias, su director George Lucas paseaba por Hawaii con Alan Ladd Jr., por entonces presidente de la Fox. Curiosos, se acercaron a un cine que exhibía la película y se sorprendieron al ver dos cuadras de cola. Lucas se quedó callado. No estaba emocionado, simplemente repetía: «Me pone mal ver que dan esa película, tiene tantos errores. Habría que bajarla de cartel».

Veinte años después, con el reestreno de la edición especial de La guerra de las galaxias (que se exhibe a partir de mañana viernes en los cines Plaza y Casablanca), Lucas pretendió arreglar, computadoras mediante, algunos de los errores que, sin embargo, no impidieron a la película convertirse en una de las más taquilleras de la historia del cine (con esta reedición alcanzó el primer lugar en la historia de la taquilla en EE.UU., superando a E.T.).

En 1977, cuando se exhibió al saga de Luke Skywalker en apenas 32 salas norteamericanas, Lucas, con 33 años, había revolucionado la manera de hacer y ver cine. Aún hoy, dos décadas después y en plena efervescencia de la cultura pop -que todo lo procesa en media hora y de la que el propio Lucas es en parte responsable-, La guerra de las galaxias se mantiene como el último gran clásico, generando miles de millones de dólares, 350 sitios en internet y uno de los clubes de fans más populosos del mundo.

A mediados de los ’70 Lucas había conseguido popularidad con una película por la que nadie daba nada, American Graffiti, que tuvo problemas de distribución. Por esa razón, cuando presentó el proyecto de La guerra de las galaxias pocos se atrevieron a producirla. La decisión fue de Alan Ladd Jr., el jefe supremo de Twentieth Century Fox. Lucas se proponía actualizar la ciencia ficción, que consumía de pequeño, pero con mejores recursos. Basado en la mitología clásica y en las películas de samurais, trabajó durante dos años en una historia de aventuras tradicional que transcurría en el espacio y en un tiempo que nunca quedaba muy claro. Fox aportó los diez millones y medio de dólares que insumió el proyecto. Jim Nelson, uno de los primeros empleados de Industrial Light and Magic -la compañía de efectos especiales más importante del mundo fundada por Lucas- tuvo que soportar la risa de todos cuando se negó a discutir por una diferencia de dos millones y medio de dólares en el presupuesto, argumentando que «esta película va a recaudar cien millones». Nadie lo tomó en serio.

La historia es sencilla, aunque pocos parecieron entenderla durante la filmación, y relata la transformación de Luke Skywalker -con ayuda del anciano Obi Wan Kenobi- de un simple campesino a salvador de la galaxia, en peligro de caer en manos de las fuerzas del mal (comandadas por Darth Vader, padre de Luke) que, de paso, tienen prisionera a la princesa Leia. Se utilizaron viejos recursos de las historias de caballería, componentes judeo-cristianos, personajes bien definidos y una parafernalia hasta ese momento impensada en el cine de aventuras. «Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana…«, así comienza la peripecia, como en los eternos cuentos infantiles, para enseguida presentar en qué fase se encuentra la historia hasta ese momento, ya que, como avisa desde los créditos iniciales, se trata del Episodio IV: Una nueva esperanza.

La película se estrenó en 32 salas un miércoles, con los estudios asustados por lo que preveían como inminente: un desastre. Ese mismo día La guerra de las galaxias había superado los récords de recaudación de 30 de esos cines. Hasta hoy, la versión original recaudó más de 300 millones de dólares. Lucas siempre insistió, sin embargo, que en su escala de 1 a 100, la película sólo alcanza un 60.

Luego de veinte años, Twentieth Century Fox y Lucasfilm Ltd. gastaron toda su batería de promoción para el reestreno de las versiones renovadas de las tres películas de la serie (La guerra de las galaxias, El imperio contraataca y El regreso del Jedi), como preámbulo de las nuevas sagas a presentarse a partir del verano boreal de 1999. El hombre que logró hacer historia con un presupuesto ínfimo pretende ahora filmar las nuevas películas con menos de 70 millones de dóalres (evitando estrellas caras, realizando él mismo los efectos especiales), algo que para las cifras actuales que maneja la industria resulta ridículamente barato. Fox y Disney ya se disputan la distribución, aunque Steven Spielberg espera aprovecharse de su larga amistad con Lucas para asociar la realización a su recién fundada compañía, Dreamworks.

Lucas preparó estos reestrenos con mucha anticipación. En 1991 se editó Heir to the Empire, una versión novelada de las aventuras que permaneció 29 semanas en las listas de los más vendidos y fue acompañado por el relanzamiento al mercado de un gran stock de parafernalia de la película. En 1995 se estrenaron en video las versiones digitalizadas de las tres películas, editadas en conjunto y disponibles en el mercado uruguayo.

Para 1997 Lucas firmó un contrato con PepsiCo. por dos mil millones de dólares, cifra más que suficiente para la concesión de una serie de muñequitos que ya le habían aportado otros dos mil millones de dólares anteriormente. Con una inversión así, La guerra de las galaxias, El imperio contraataca (que se exhibirá el 11 de abril en Montevideo) y El regreso del Jedi (prevista para el 25 del mismo mes) salieron a la cancha con todas las de ganar. La taquilla alcanzó con La guerra de las galaxias unos 165 millones de dólares en algo más de un mes (el reestreno norteamericano fue el 31 de enero del ’97).

Esta edición especial de La guerra de las galaxias contiene 250 efectos visuales repasados, cuatro minutos y medio de escenas jamás vistas y sonido digital, todo con un costo de 10 millones de dólares. Se verán nuevos bichos y movimiento en escenas estáticas, todo gracias a trucos computarizados. El desafío de Lucas consistió en deteriorar las imágenes computarizadas para que no desentonen con la calidad de un negativo con veinte años de antigüedad. «La mayoría de las escenas de las batallas al final de la película fueron realizadas en una simple computadora Macintosh, algo que nadie puede hacer», dijo Lucas.

El director, productor y multimillonario mantiene vigente aquél espíritu que el Obi Wan Kenobi de Alec Guinness supo enseñar a las fuerzas rebeldes para liberarnos del imperio del mal: «Emplea la energía».

¿Dónde están?

Harrison Ford (Han Solo). Se presentó vestido de carpintero, que era su oficio en ese momento, para un papel que podría haber sido de John Travolta, Nick Nolte o Christopher Walken, los primeros candidatos. Sin embargo, Lucas quería «un rostro desconocido». Fue el único del elenco de La guerra de las galaxias en saltar a la gran fama después de la película. Actualmente se prepara para volver a visitar el alma de Humphrey Bogart (ya lo hizo en Sabrina) con una nueva versión de La reina africana.

Mark Hamill (Luke Skywalker). A los 45 años Hamill sigue teniendo la misma cara de niño -pero avejentado-, algo que le da un aspecto bastante patético. Su carrera nunca dio el paso que se esperaba: ahora trabaja como estrella de juegos en CD Rom. Un guión suyo, The Black Pearl, ha sido publicado en forma de comic. También es la voz del Guasón en la versión animada y moderna de Batman.

Alec Guinness (Obi-Wan Kenobi). Una de las glorias del cine. Actualmente vive semirretirado en Londres. Apareció fugazmente en Kafka de Steven Soderbergh.

David Prowse (Darth Vader). Antes de La guerra de las galaxias había sido el musculoso que cuidaba al paralítico vengativo en La naranja mecánica. Dueño de un gimnasio en Londres, volvió a ponerse el traje de Vader para el juego de computadoras Rebel Assault 2.

Carrie Fisher (Princesa Leia). La autora de Recuerdos de Hollywood se transformó en una versión conocida de las posibilidades de rehabilitación que a veces otorgan las drogas. Se la vio en Cuando Harry conoció a Sally.

Anthony Daniels (C-3PO). Trabaja en televisión y coguiona el comic con su personaje como héroe.

Kenny Baker (R2-D2). El enano Baker trabajó en películas como Amadeus, Los aventureros del tiempo y Mona Lisa. En la actualidad realiza un unipersonal de cabaret.

Peter Mayhew (Chewbacca). El enorme jeti no tuvo mucha suerte. Sólo trabajó en Simbad y el ojo del tigre. Hoy es uno de los animadores de las convenciones de fanáticos de La guerra de las galaxias.

El hombre

George Lucas nació en Modesto, California, el 14 de mayo de 1944. Estudió cine en la Universidad de California del Sur, y realizó como tarea de calse la experimental y futurista THX 1138: 4EB. Gracias a la ayuda de su amigo Francis Ford Coppola pudo extender el experimento a un proyecto más extenso que significaría su debut como director, THX 1138 (con Robert Duvall), la historia de una civilización subterránea donde todo síntoma de rebeldía es apagado ferozmente.

Su segundo título, American Graffiti, fue un verdadero suceso. Apoyado en la década del ’50 y en una rica banda musical que revalorizó las canciones de esa época, contaba el fin de la inocencia de un grupo de amigos californianos.

Con La guerra de las galaxias demostró una desconocida capacidad para enfrentarse con un proyecto de dimensiones, valga la expresión, siderales. Su creación cambió de una vez y para siempre la manera de hacer y vender las películas.

Retirado de la dirección, produjo las dos secuelas: El imperio contraataca (que recaudó 223 millones de dólares) y El regreso del Jedi (que generó 264 millones), además de trabajar junto a Steven Spielberg en la saga de Indiana Jones. Tuvo un solo fracaso: Howard el pato, una espantosa película sobre un pato superhéroe.

Es el responsable de Industrial Light and Magic, la compañía de efectos especiales fundada para La guerra de las galaxias que realizó en computadora todos los chiches tecnológicos de títulos como Parque JurásicoTerminator 2.

Ahora prepara las precuelas de La guerra de las galaxias (que en realidad era la cuarta parte de una gran historia), donde contará las peripecias anteriores al héroe Luke Skywalker, contestando así algunas interrogantes planteadas en los tres episodios ya conocidos. La primera de ellas se estrenará en julio de 1999.

Fernán R. Cisnero (Semanario Búsqueda, 20/03/1997)

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