“Somos una familia” (Alberto Postiglioni)

Una mujer (Sakura Ando) y un hombre (Lily Franky) se unen y forman una pareja. Viven en una casa tan chica como desprolija, junto a una anciana (Kirin Kiki) a la que llaman abuela. De a poco se incorporan una joven (Mayu Matsuoka), un preadolescente (Kairi Jo) y por último una niña pequeña (Miyu Sasaki) “rescatada” de los malos tratos que recibe de sus verdaderos padres. Todos vienen de distintos lugares y todos juntos parecen una familia común que vive a las afueras de Tokio. Son los personajes elegidos por Hirokazu Kore-eda para recrear su nueva propuesta.

Casi como un juego

Aunque los mayores trabajan; el hombre es albañil, la mujer en una fabrica, la joven en un local erótico donde hace realidad el deseo de algunos clientes que la ven a través de una vidriera y la abuela se las ingenia para obtener dinero. En realidad la actividad preferida es el robo menor que practican el hombre y los dos niños por necesidad, si es cierto, pero también como un juego en tiendas de comidas y supermercados .

Esa familia “construida” como una puesta en escena, sin embargo, funciona como una real, cada uno en sus roles aceptados como verdaderos. Después se sabe, mejor que algunas familias formales.

La mano de un cirujano

Esto es precisamente lo que el director y guionista japonés Hirokazu Kore-eda muestra como un cirujano con el bisturí en la mano, abre y deja al descubierto una sociedad vulnerable a sus denuncias: la doble moral, los niños golpeados, violencia de género, la falsedad de ciertas posturas llamadas “correctas”, la marginalidad.

Empero lo hace sutilmente poniendo a esa familia ficticia en contrapunto con otra verdadera (madre y padre de la niña). En la primera los miembros son tratados con cariño, comparten comidas, se divierten juntos. En la verdadera los golpes, insultos y gritos son frecuentes.

Esa preocupación por el devenir de la familia en la sociedad moderna es una constante, subrayada en oportunidad de analizar Nuestra hermana menor (2015) film anterior de Kore-eda, estrenado el 7 de febrero de 2019. Preocupación que se torna en coherencia ética. Recordando sus películas que giran alrededor de los lazos familiares; Un día de familia, De tal padre, tal hijo, dos de una filmografía numerosa, pero alcanzan como ejemplo del desvelo del director. El mismo cineasta señaló, en una oportunidad, que es conciente de ser un director de dramas familiales. Esos dramas le permiten comunicarse con el espectador e introducirlo en la intimidad de seres de alguna manera desvalidos. Sin juzgar ni condenar, permitiendo que el espectador reflexione libremente. En Somos una familia esos seres necesitados de amor se convierten en un especie de clan protegiendose unos a otros. Claro, los mayores no son modelos de virtudes, simplemente son seres humanos con sus blancos y oscuros. Sin embargo mantienen vínculos afectivos, con pasajes risueños y momentos distendidos como el día de playa que disfrutan todos.

Kore-eda consigue armonizar la forma (de tratamiento ameno) y el contenido cuestionador que permite varias lecturas que involucran al sistema, ciertos comportamientos sociales y la discriminación. Es una propuesta para verla y después comentarla e intercambiar ideas. Lo cual habla bien de los valores que transmite.

Somos una familia” (Manbiki Kazoku, Shoplifters, Japón 2018) Dirección, guión, montaje: Hirokazu Kore-eda. Fotografía: Ryoto Kondo. Música: Haruomi Hosono. Elenco: Kirin Kiki, Lily Franky, Sakura Ando, Mayu Matsuoka, Kairi Jo, Miyu Sasaki.

Estrenada el jueves 21 de febrero de 2019.

Alberto Postiglioni (28/02/2019)

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