“Amor urgente” (Taller de crítica: Santiago Bentancor)

Amor  urgente, sexo demorado

Ayer en la sala teatral de la casa de cultura pudimos apreciar una exhibición para aproximadamente unas 50 personas, de una película que por momentos lleno la sala de risas y  de buen humor. 
Amor urgente es el nombre de la película, que logra este cometido y su director  es Diego Lublinsky (también fue director de Tres minutos y Hortensia). Aquí nos muestra una comedia edulcorada que hace recordar, por momentos, a alguna del estilo juvenil  norteamericana,  pero  esta vez llena de artificio intencional que se plasma en el uso de retroproyecciones -un recurso atípico en el cine actual-, y también en un estilo de actuación con personajes “tipo” o  estereotipados (los chicos rudos, los más freaks, las chicas populares), que interpretativamente evaden el naturalismo.
Todo ya se ha visto, hecho y oído, sería muy fácil para esta película hacer agua por todos lados ya que es una historia sobre el no tan inocente despertar del amor, ya contado miles de veces. Pero, ¡atención! nunca ha sido contada así… de un modo casi teatral. 
El despertar sexual es el gran tema del film pero, la necesidad urgente de concreción sexual, no parece ser  la intención o, por lo menos, no de la forma que lo quiere inducir al muchacho la protagonista femenina, pero este tomará sus propias decisiones, rubricando a la larga que de tonto no tiene nada. “Yo nunca usaré gel” le grita en un arranque de rebeldía, demostrando así que él tiene su propia personalidad. 
El efecto fotográfico que se produce con las retroproyecciones y el arte en general (vestuario, utilería, escenografía), refleja  una época indefinida que esta entre los 60 y 80; tiene un resultado muy particular casi kitsch, sobre todo con la elección musical (exagerada y melodramática), pero ayuda a marcar el artificio y sirve de soporte y solución: soporte a algún punto flojo o poco creíble desde lo argumental o interpretativo (por momentos al joven actor parece que le cuesta controlar su expresión corporal), y solución al cambio, por la cantidad de locaciones requeridas en el guión. 
La inocencia, los valores, las presiones  sociales, la amistad, el abandono, la lealtad, lo que actualmente se llama bullying, y que en la cinta se ve solo como burla inocente, son otros de los delineamientos temáticos que atraviesan la obra. 
Bueno, yo estoy bastante enamorado“, le dice el protagonista a la chica cuando esta le pregunta si pueden ser solo amigos, pero se conforma de todas formas con serlo -se conforma si, pero también sabe en su interior, que esta será la manera de llegar a entrarle de a poco a su corazón-. 
Muy firmes actuaciones de los más jóvenes como la pareja central (Paula Hertzog, Martín Covini). Por momentos causan en el espectador una hilaridad explosiva. 
Fabián Arenillas, Paola Barrientos, él como el intendente poco confiable de la pequeña ciudad, y ella como la madre de la joven  con trabas sexuales,  hacen una entrega actoral solvente; en las escenas que les puso Lublinsky muestran su ya conocida solidez actoral.
El director muestra, de otro modo, una historia contada miles de veces, aquí ganan los buenos, la chica siempre rechazada obtendrá su victoria, la superflua quedará sola, y el joven protagonista conquistará y logrará su cometido sin hiperventilarse; así contado parece simple, pero hay sutil inteligencia y cierta extrañeza  en la dirección. Sorprende, causa gracia y ternura, que en estos tiempos  no es  nada menor.

Santiago Bentancor (20/02/2019)

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