“La voz del silencio” (Taller de Crítica: Raúl Benzo)

¿Escucharemos algún día esas voces?

São Paulo no tiene silencio, y sus habitantes no parecen tener voz. En esta película hay una mirada sofocante que se aproxima a la vida de la gran ciudad, mientras sus habitantes anónimos la transitan. Autopistas, luces, peatones, o arquitecturas mudas.
Una madre con su hijo pequeño, un anciano locutor de una radio, un telefonista, una aspirante a cantante y su madre desquiciada y un cocinero de sushi, todos parecen resignados a tener que sostener una lucha por sobrevivir el día a día, mientras el pasado insiste en no desaparecer. Por azar, durante un misterioso eclipse lunar, llega el clímax durante la noche, envuelta en acontecimientos interconectados que cambiarán la vida de este reparto coral. Transformados en su devenir, inesperadamente se cruzarán en la vorágine de esta gran metrópolis, retratando el mosaico de emociones que invade la inmensa ciudad.
Es un argumento que se construye poco a poco, desde las escenas de un São Paulo de habitantes anónimos (y desenfocados), hasta la vida del grupo de mujeres y hombres que luchan por sobrevivir a una existencia sin muchas expectativas de mejora. Sobrevivir es lo que mueve a los personajes.

Historias que se cruzan (como en Short Cuts, Crash, Magnolia, Amores Perros, 21 gramos) condicionadas por solitarias interrelaciones propias de las grandes metrópolis, aquí unidas por una cultura donde las iglesias evangélicas monopolizan los televisores, la precariedad del trabajo condiciona sus vidas y evapora los anhelos.
Es una película de muy buena calidad técnica, con una fotografía que pinta la ciudad superpoblada, dejando que luzca fea, como en ese último plano general de los edificios, impersonales, monótonos. La dirección de actores parece tener muy buenos resultados, a pesar de que los personajes están mínimamente esbozados.
La pista de sonido tiene un buen trabajo de ambientación, pero no sorprende. De pronto surge la música de Criolo “Não Existe Amor em SP”, un tema sumamente popular en el año 2011, que pinta un Sao Paulo amargo, comparado a un florero de flores muertas, “un laberinto místico / donde los graffitis gritan”. Allí la descripción se completaba casi tautológicamente, subrayando esos aspectos negativos de la ciudad.
André Ristum es un realizador brasileño que presenta aquí su tercer largometraje de ficción (Mi País, 2011 y Al otro lado del paraíso, 2014). Pasó por la experiencia de haber trabajado en su juventud como ayudante de Bernardo Bertolucci y Rob Cohen, y luego por varios cortos y documentales.

“La voz del silencio” (A voz do silêncio) Brasil / Argentina, 2018. Dirección y Guión: André Ristum / Producción: André Ristum, Pablo Torrecillas, Rodrigo Castellar, Juan Pablo Gugliotta, Nathalia Videla Peña, Alejandro Israel / Fotografía: Hélcio Alemão Nagamine / Dirección de Arte: Daniela Vilela / Montaje: Gustavo Giani / Diseño de sonido: Martin Grignaschi / Música original: Patrick de Jongh / Intérpretes: Marieta Severo, Ricardo Merkin, Stephanie de Jongh, Arlindo Lopes, Marina Glezer, Marat Descartes, Claudio Jaborandy, Nicola Siri, Augusto Madeira / Duración: 98 minutos.

Raúl Benzo (21/02/2019)

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