“Sueño Florianópolis” (Taller de crítica: Raúl Benzo)

Podríamos imaginar: “¿Y si nos vamos de vacaciones para salvar esta pareja? ¡O al menos salvar esta familia! Vamos a Florianópolis con los chicos en la camioneta, y vemos qué pasa.” Algo así se planteó, antes de partir, una pareja de psicoanalistas argentina, Lucrecia (Mercedes Morán) y Pedro (Gustavo Garzón) en la película de Ana Katz, Sueño Florianópolis(2018). Concretado ese viaje, un personaje brasileño, Marco (Marco Ricca) y sus propias relaciones afectivas, entran en juego cuando les ofrece el alquiler de una casa de playa. Una vez allí, la pareja adulta comienza una estadía sin mayores cometidos que pasar bien, junto a sus hijos adolescentes y vivir sus propias experiencias amorosas en el país norteño.

La vecindad con Marco y su compañera, dueños de la casa, que cumplen el estereotipo imperante de brasileños simpáticos y alegres, plantea un tema interesante: de qué sirven esas relaciones empantanadas, si lo que debería hacerse es disfrutar la vida. El intercambio con ellos termina demostrando, sutilmente, las fisuras entre Lucrecia y Pedro, y también con sus hijos, que quieren comenzar a experimentar el amor. El contraste con la alegre pareja brasileña, demuestra con claridad que su sentido del disfrute parece tener más consistencia. La visión de Lucrecia predomina durante la película y nos muestra su intención de descubrirse a sí misma, en un deambular sin propósitos expresos.

El film, ambientado en los 90, se apoya claramente en diálogos que parecen intrascendentes como en una película de Eric Rohmer (por ejemplo, Pauline en la playa, 1985). Y quizá esa aparente intrascendencia esconde, en general, las probables motivaciones de los personajes. Uno quisiera saber cuál es el objetivo profundo que lleva a esta pareja a esa experiencia vacacional, más allá de pasar bien y divertidos, y a pesar de la separación. Esta incógnita nos hace pensar que la película no sólo es entretenida y posee una muy buena fotografía (Gustavo Biazzi), que destaca por la atractiva actuación de Mercedes Morán y Gustavo Garzón; uno quisiera conocer algo más sobre las motivaciones de estos porteños en su simpática odisea en la Isla de Florianópolis. Las escenas se desarrollan fluidamente frente a nuestros ojos, imprimiéndonos una sonrisa simpática durante todo el metraje, sobre todo gracias al torpe portuñol de los argentinos y a una proyección nostálgica de nuestras propias experiencias de pareja.

Esta es la quinta película de Ana Katz, luego de El juego de la silla (2003), Una novia errante (2006), Los Marziano (2011) y Mi amiga del parque (2015). La película obtuvo el Premio Especial del Jurado en Karlovy Vary (República Checa) y a Mejor Actriz por el trabajo de Mercedes Morán. Katz demuestra en esta, su última película, sus habilidades como directora, construyendo una atmósfera naturalista y dotando a sus personajes de comportamientos sutiles, como el momento en que Pedro alecciona a sus hijos en la playa, demostrando cierto tipo de perfil represor escondido. Katz es precisa para desplegar y construir esta clase de detalles, sumamente elocuentes sobre los seres humanos y sus comportamientos.

Sueño Florianópolis” (Argentina / Brasil – 2018) Dirección: Ana Katz / Guion: Ana Katz, Daniel Katz / Producción: Nicolás Avruj, Diego Lerman, Ana Katz, Beto Gauss, Camila Groch, Francesco Civita, Dominique Barneaud, Adrien Oumhani / Fotografía: Gustavo Biazzi / Intérpretes: Gustavo Garzón, Mercedes Morán, Andrea Beltrão, Marco Ricca / Duración: 103 minutos.

Raúl Benzo (20/02/2019)

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