«Malvinas, historia de traiciones» (Jaime Costa)

Malvinas, historia de traiciones sigue una tradición en el cine documental argentino, que tiene buenos antecedentes en La hora de los hornos, Una mujer, un pueblo, Ni vencedores, ni vencidos y la reciente La república perdida. Todos ellos eran filmes políticos, en el sentido más noble de la palabra, ya que apelaban a material de archivo con el fin de esclarecer los hechos del pasado dando una interpretación histórica de los mismos. De hecho, ningún filme documental es totalmente objetivo o imparcial. Los hechos en si, tomados directamente de la realidad, sin galas ni artificios, están ordenados de determinada manera, y en ese ordenamiento y selección, el o los realizadores están haciendo una opción: hay material que se utilizará y material que será descartado. En todo ese proceso, los trozos elegidos serán compaginados de modo de provocar en el espectador una serie de asociaciones de ideas, que el propio filme refuerza con una banda sonora que aporta el complemento necesario a la imagen. Lo dicho: todo filme documental, por más objetivo que pretenda ser, siempre está utilizando la realidad para una interpretación subjetiva de los hechos.

Ello sirve para comprender que Malvinas, historia de traiciones, que realizó el argentino Jorge Denti en México en 1983, pretende dar su versión sobre el conflicto que estalló el 2 de abril de 1982, cuando los ejércitos argentinos ocuparon las Islas Malvinas en un intento por poner fin a ciento cincuenta años de dominio por parte de Inglaterra. Denti, que se encontraba exiliado en el momento de realizar la película, dedicada ésta al desaparecido realizador Raimundo Gleyzer, el primer argentino en filmar las Malvinas, parte de cuyo material se encuentra incluído en este documental.

Hay dos ideas fundamentales en Malvinas, historias de traiciones. Una es que las Malvinas son argentinas, siempre lo fueron y siempre lo serán a pesar de la ocupación por parte del Imperio Británico. La otra es que los argentinos fueron empujados a una guerra absurda por un régimen militar tambaleante que necesitaba reafirmar su imagen tocando la fibra nacionalista del pueblo. Estas dos vertientes, la legitimidad del reclamo sobre las islas y la denuncia de una guerra inconveniente y a la postre nefasta, se sostienen gracias al apoyo de un material riguroso y a la intercalación permanente de testimonios de personalidades argentinas y británicas, de obreros y gente del pueblo y también de ex-combatientes que relatan su experiencia. Otras ideas se filtran a través del abundante material. Una de ellas demuestra que no solamente el gobierno de Galtieri necesitaba la guerra para tratar de poner fin a un descontento popular creciente. También Margaret Thatcher, según surge de importantes testimonios británicos, utilizó el conflicto con fines políticos, pretendiendo resucitar los viejos fulgores del Imperio con la intención de disimular la crisis económica de su gobierno conservador. Pero hay otro dato esclarecedor: aparte de la importancia táctica que las Malvinas tienen en la vigilancia del Atlántico Sur, el filme revela que el interés británico se extiende hacia la Antártida, una imponente reserva petrolífera aún no explotada, y cuyos derechos pertenecen exclusivamente a los países que posean territorios linderos. Inglaterra no debía perder el dominio de esos territorios llegando incluso -según explica el filme- a torpedear y hundir al crucero General Belgrano (un hecho oscuro que nunca se clarificó) para sabotear las conversaciones de paz que ya estaban bien encaminadas. De toda la serie de interrogantes que ésta guerra dejó por el camino, el filme se preocupa por arrojar luz sobre las mismas, analizar causas y efectos, pero sin apearse jamás de sus dos postulados principales.

Hay otro aspecto significativo: dentro de fronteras, el conocido nacionalismo de los argentinos se vio presionado al punto de reflejar sentimientos ambivalentes frente a un régimen que la mayoría rechazaba pero al que no podía dejar de apoyar en instancias donde se ponía en juego la soberanía de la nación. Es así que el filme muestra los discursos encendidos de Galtieri, las multitudes que se volcaron a la Plaza de Mayo para apoyar la invasión y el amargo sabor de la traición cuando se descubrió el verdadero motivo del conflicto. Los testimonios de los excombatientes revelan asimismo las condiciones paupérrimas en que las Fuerzas Armadas argentinas fueron a una guerra, la soberbia de pretender sostenerla aún ganarla con equipamiento insuficiente, alimentación inadecuada para las tropas (no así para los oficiales), pésima conducción de las acciones y el clima hostil e inhóspito de la zona. Otros testimonios reflejan en cambio la opinión de la clase obrera, revelando la raíz profundamente antipopular del conflicto (y del régimen) y las causas verdaderas que llevaron a él.

La guerra de las Malvinas ha sido un hecho reciente y su perspectiva histórica es aún limitada. Mucho queda por decir y aclarar sobre la intervención de las dos partes (y la de Estados Unidos, que apoyó a una de ellas en otro acto -según el filme- de traición).

Lo que allí se muestra -y dice- es solamente una interpretación, valiosa por cierto, pero no la única y definitiva. La inteligencia de los realizadores trata de suplir con sobriedad y prolijidad ciertas carencias del material, que es abundante pero reiterativo. En un momento, el filme acude a grabados y material gráfico para ilustrar la época del coloniaje, y recorre luego esa larga historia hasta el día de hoy. Pero todo el mundo sabe que el final aún está por escribirse.

«Malvinas, historia de traiciones». Argentina México, 1983. Director, Jorge Denti. Textos de Irene Selser y Alberto Adellach. Poema de Pedro Orgambide. Fotografía en color, Servando Gaja y Peter Chapel. Montaje, Ricardo Moura y Laura Imperiale. Música, Alberto Nuñez Palacios. Relator, Enrique Velasco. Producción Zafra. Estreno: Sala Cinemateca, 24/9/84.

Jaime E. Costa (Últimas noticias, 02/10/1984)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *