“Cold War” (Alberto Postiglioni)

Una historia de amor

El título se refiere al período que va de 1947 a 1991, cuando las dos potencias EE.UU. y la Unión Soviética tuvieron un enfrentamiento que alcanzó lo económico y militar (entre otros) que dividió al mundo en dos bloques, occidental y oriental.

El director polaco Pawel Pawlikowski (61) como antes lo hizo con Ida (película que le valió el Oscar en 2015 a mejor film extranjero, entre otros premios) utiliza el “blanco y negro” como estética para contar una historia de amor.

Claro, no es solamente un asunto amoroso lo que propone; desde 1949, año que se conocen el pianista y compositor Viktor (Tomasz Kot) y la aspirante a cantante y bailarina Zula (Joanna Kulig) el relato acompaña los encuentros y desencuentros de la pareja hasta 1964. Pero, además esa relación es utilizada como vehículo para transitar por la historia de Polonia posguerra y mostrar los cambios. Cambios que de alguna manera alteran la vida de los amantes.

Los sinsabores del régimen

Con un fondo hostil, el régimen comunista va asumiendo el poder en una Polonia con las heridas recientes que dejaron los nazis. Viktor y Zula intentan amarse, estar juntos. Clandestinamente, por un tiempo, lo consiguen. Empero las circunstancias los separan.

La música y los vaivenes de la relación

Lo interesante y que atrapa al espectador es la manera que Pawlikowski conduce el relato, donde la vida de los protagonistas son como las piezas de un rompecabezas que perversamente son separadas; primero, la huida de Viktor a Alemania Occidental que Zula no acompaña, segundo, un encuentro fugaz en París que termina en separación. En todos estos pasajes la música acompaña el devenir de la pareja; del folclore polaco del encuentro, pasando por las danzas y cantos del grupo musical, a modificaciones del repertorio que incluyen mensajes políticos incluido el coro cantando “la Internacional”, al jazz de París donde Zula llega a cantar acompañada por Viktor en el piano, hasta el mambo que una irreconocible Zula interpreta en una de las escenas finales. Sutilmente son parte de los cambios que la pareja va experimentando en su complicada vida amorosa.

Los aciertos creativos

Pawlikowski logra con aciertos narrativos contar la relación por el lado de la atracción sentimental de la cual el romanticismo se ha ocupado muchas veces. Pero, lo que hace la diferencia es que no es lo único, apuesta a más: da una versión lúcida del entorno socio-político sin profundizar en lo meramente ideológico, le basta mostrar un retrato enorme de Stalin desplegado en un teatro, las represalias (quince años de condena) para el pianista por huir de Polonia. De alguna manera son obstáculos que impiden que la historia de amor se desarrolle con libertad. Claro, que algunos de estos obstáculos son ajenos a Viktor y Zula (las imposiciones del régimen) y otros son creados por ellos (discusiones, celos).

Es uno de los títulos importantes de la actual temporada de uno de los directores europeos más atractivos, sus propuestas tanto Ida como la “Guerra Fría” tienen una armonía en la forma y el contenido que las distingue. La fotografía es parte fundamental del buen resultado, es oportuno recordar que en las dos películas el director de fotografía es Lukasz Zal que realiza un excelente trabajo. A este buen resultado se suma Tomasz Kot y Joanna Kulig aportando la credibilidad necesaria que llega al espectador.

Cold War” (Zimna wojna). Polonia, Francia. Dirección: Pawel Pawlikowski. Guión: Janusz Glowacki, P. Pawlikowski. Fotografía: Lukasz Zal. Montaje: Jaroslaw Kaminski. Música: Marcin Masecki. Elenco: Joanna Kulig, Tomasz Kot, Jeannne Balibar, Cedric Kahn, Adam Woronowicz.

Estrenada el 17 de enero de 2019.

Alberto Postiglioni (29/01/2019)

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