“La favorita” (Alberto Postiglioni)

Ámame o déjame

El cineasta griego Yorgos Lanthimos, es uno de esos directores que el espectador admira o rechaza, sin términos medios. Sus películas provocan ese rotundo quiebre, no existen los grises: o es negro o es blanco.

Recordemos sus filmes, como una especie de sinopsis general de su obra cinematográfica; Kinetta (2005) drama sobre dos hombres y una mujer, en invierno, viviendo en un hotel, sin huéspedes, de un pequeño pueblo de Grecia, donde se han cometido varios asesinatos. Canino (2009), una extraña familia donde el padre y la madre impiden salir de la casa por medio de una muralla a sus hijos adolescentes, dos mujeres y un varón. Es la base por donde se mueve la historia, mezclando drama con algo muy parecido al terror. Alps(2011), el título se refiere a un grupo de personas que por dinero suplantan a los muertos en sus tareas y hasta en la intimidad de las relaciones con sus seres queridos. La langosta (2015), Lanthimos propone algo muy loco: ambienta la acción en un futuro impreciso en el cual los solteros (mujeres y hombres) no se les permite permanecer en ese estado civil, si no es así son arrestados y en 45 días deberán entablar una relación amorosa que debe durar hasta siempre, de lo contrario serán convertidos en animales. Eso si, en el que ellos elijan. El sacrificio de un ciervo sagrado (2017), es una de las películas del director griego más frías. Es decir de las que más se aleja del espectador. Por medio de una metáfora que se acerca a la mitología griega (el sacrificio que se le exige a Agamenón de matar a sus hija Ifigenia) se muestra a un cirujano famoso y a su esposa, una oftalmóloga respetable, que viven felices con sus dos hijos, hasta que un misterioso ser le pide el mismo sacrificio que se le hizo a Agamenón. Y ellos aceptan.

Provocador. Este breve resumen nos ubica en las preferencias estéticas y éticas de Yorgos Lanthimos, uno de los directores que más se adecua al adjetivo “Bizarro”, en el sentido que se le da particularmente en literatura cinematográfica, como algo raro, extravagante, aceptado por la Fundación de Español Urgente (FUNDEU), Claro, si vamos a la Real Academia Española, figura como sinónimo de “valiente”, Empero, la palabra justa sería provocador para el cine que nos propone Lanthimos.

Sin embargo, los admiradores del director se van a encontrar con un Yorgos Lanthimos diferente en La favorita, menos “raro”, pero más cercano a entablar una comunicación más explicita con el espectador.

Con guión de Deborah Davis y Tony McNamara nos lleva al siglo XVlll en la Inglaterra de la reina Ana y en medio de una guerra con Francia. Este dato bélico no es menor, porque le sirve para mostrar los contrastes sociales; como se vive en la corte (dentro del palacio) y aunque no se muestra a los pobres (salvo los trabajadores que atienden a los nobles) se habla de los impuestos que deben aumentar. Dos realidades diferentes sutilmente señaladas.

Los personajes. Divide el relato en episodios, cada uno se refiere a los personajes principales; la reina Ana (Olivia Colman), Sarah Churchill, duquesa de Marlborough (Rachel Weisz) y Abigail Hill, luego baronesa de Mashan (Emma Stone)… Todos personajes reales que en manos de Lanthimos se convierten en parte de un juego perverso por el cual se van descubriendo los engaños de algunos, las intrigas de otros, la hipocresía de todos. Colocados en escenarios donde se destaca la fastuosidad de habitaciones, corredores y salas. La llamativa moda de vestidos, peinados y pelucas.

El relato se encarga de destacar la terrible soledad de la reina Ana, después de perder a 19 hijos (ninguno sobrevivió más que un breve tiempo). Soledad que distrae con 19 conejos que mantiene muy cerca de ella y la “amistad” primero con Sarah y luego con Abigail. Dos mujeres de ambiciones desmedidas, que le sirve a Lanthimos para bucear en las conductas de sus personajes, como lo hizo anteriormente en la películas mencionadas.

Momentos para destacar. Esta vez sin los rebuscamientos confusos logra una propuesta que alcanza momentos importantes: la patética situación de la reina Ana enferma y expuesta a las confabulaciones de sus allegadas más “íntimas”. El sometimiento de Abigail hincada ante la reina mientras la soberana se apoya en la cabeza de la mujer demostrando su poder a pesar de las apariencias, aquí mando yo, es lo que sugiere esta escena muda, pero elocuente. El enfrentamiento verbal y no tanto (también hay físico) entre Sarah y Abigail mientras practican tiro, la noche de bodas de Abigail con el Barón Masham y sobrevolando todo el comportamiento amoral. También Lanthimos se permite ciertas libertades artísticas, como la secuencia del baile que resulta unadanzaacrobática e intemporal. Los mismo sucede con la música, se escucha desde Vivaldi, Juan Sebastian Bach, pasando por Handel, Purcell hasta Elton John (la canción Skyline Pigeon).

Es llamativo como el director griego arma la historia en base al acontecer de las tres protagonistas, mientras los hombres (John Churchill marido de Sarah, Samuel Masham marido de Abigail y Robert Harley representante de la Cámara de los Comunes) pasan a un segundo plano. Quizás un reconocimiento a la lucha de la mujer particularmente en este siglo XXl y a la lucha por reconocer sus derechos.

Al buen resultado de la película se le suma la excelente fotografía de Robbie Ryan, el vestuario de Sandy Powell, el preciso montaje de Sam Sneade, y por supuesto al elenco destacando a las actrices protagonistas que le dan la credibilidad necesaria.

La favorita” (The Favourite) Irlanda, Reino Unido, EE.UU. Dirección: Yorgos Lanthimos. Guión: Deborah Davis, Tony MacNamara. Montaje: Sam Sneade. Fotografía: Robbie Rayn. Vestuario: Sandy Powel. Elenco: Olivia Colman. Rachel Weisz, Emma Stone, Nicholas Hoult, Joe Allwyn, Mack Gatiss.

Estrenada el 17 de enero de 2019.

Alberto Postiglioni (22/01/2019)

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