«La mula» (Fernán Cisnero)

El abuelo más loco del mundo

Se estrenó La mula, la nueva película de Clint Eastwood, una de sus obras menores.

Aunque comparte algunos datos con otros personajes de Clint Eastwood, su Earl Stone de La Mula está bien cerca de Walt Kowalski, su último gran héroe en Gran Torino: es un veterano de la guerra de Corea, con un crónico gesto de cascarrabias y una relación problemática a la altura de los afectos.

Pero hay algunas diferencias. La principal podría ser que transporta droga para un cartel mexicano, lo que siempre es un alerta sobre la moralidad de un héroe. Como muchas de las películas de Eastwood, aquí se habla de cómo sobrevivir en tiempos tan nuevos y tan distintos y como seguir siendo americano en el camino. En ese panorama, Stone es un típico personaje de un director que ha desarrollado una parte importante de su carrera en retratar la incomodidad de su generación ante nuevos códigos morales y de convivencia. Y, de paso, sobre cómo ser un héroe.

La mula está basado muy libremente en el caso de un nonagenario que terminó trabajando para los emperadores de las drogas mexicanos. El guion está firmado por Nick Schenk, el mismo de Gran Torino, inspirado en un artículo de Sam Dolnick para la revista del New York Times, titulado “The Sinaloa Cartel’s 90-Year Old Drug Mule”, o sea “La mula de droga de 90 años para el cartel de Sinaloa”.

Es la película número 40 de Eastwood como director, un rubro en el que comenzó en la década de 1970, pero en el que no mostró su verdadera estatura hasta 1992 cuando los Oscar y el éxito de Los imperdonables lo convirtieron en un maestro del cine americano, en una tradición de la que, junto con Steven Spielberg, son los principales herederos. Desde entonces ha hecho algunos de sus grandes clásicos: Los puentes de MadisonMillion Dollar Baby, Río místico y el díptico sobre la segunda guerra mundial que conforman La conquista del honor y Cartas desde Iwo Jima, que, probablemente, sea su mejor obra.

Stone es un personaje ideal para Eastwood quien ha tenido la decencia de ir envejeciendo a sus héroes. Al comienzo de La mula, en 2005, es un horticultor exitoso y generoso que prefiere, por ejemplo, la adulación de un montón de señoras antes que ir a la boda de su hija (Allison Eastwood, la propia hija del director), una rutina de decepción que ha sido su marca registrada en la vida familiar: así se lo recuerda su exesposa (Diane Wiest) y se lo perdona su nieta (Taisa Farmiga). A él le importa poco.

La acción ahí se traslada a un presente más aciago: el negocio no ha prosperado y la hipoteca aprieta. Es allí cuando, porque siempre hay que confiar en la amabilidad de los extraños, recibe la oferta para trasladar droga. Quién, después de todo, va a desconfiar de un señor mayor, que nunca tuvo una multa de tránsito, medio racista y huraño. El negocio es próspero y parece seguro aunque los compañeros de trabajo son de temer e inestables. Pero la Policía anda en la vuelta para arruinarlo todo.

Con el dinero que consigue de los viajes se encarga de buenas acciones (rescatar un hogar para veteranos de guerra; ayudar a su nieta a terminar la carrera) que van apareciendo coincidentemente cada vez que termina un trabajo. Es como un Robin Hood de la tercera edad.

El tema es atractivo y podría haber sido material para una buena película. No es precisamente ésta que por momentos pierde foco, se distrae con algunos asuntos redundantes y todo es demasiado austero desde las exigencias del guion a la puesta en escena, que es tirando a rutinaria. Por momentos parece limitarse a los actores diciendo sus diálogos sin ningún esfuerzo extra. El mundo de los narcotraficantes representado en el jefe siempre de juerga y rodeado de chicas en bikini que interpreta Andy García es demasiado caricaturesco para ser real. Todo el cartel de la droga es puro estereotipo.

La película -que puede llegar a tener una lectura como comedia-, tampoco analiza la moralidad de su personaje central, que será el simpático huraño que le conocemos a Eastwood pero, además, es un frío miembro de un cartel de drogas. La película no se decide por una mirada crítica, y la redención final es un poco forzada. Bradley Cooper, Michael Peña y Laurence Fishburne aportan poco más que presencia.

Eastwood hizo dos películas en 2018. Es raro que una, 15:17 Tren a París haya sido un experimento sobre el realismo más logrado de lo que muchos quisieron ver y que ahora La mula sea un ejercicio tan rutinario y tan económico.

Lo que queda fuera de discusión es la figura de Eastwood que, en un papel justito para él, está presente en cada una de las escenas. Repite gestos, cierto, pero es parte de lo que lo ha convertido en lo que es. Pocos actores han envejecido tan dignamente y eso, a pesar de los reparos, siempre merece verse.

«La Mula» * * * Origen: Estados Unidos, 2018. Título original: The Mule. Estreno: 3 de enero, 2019. Director: Clint Eastwood. Guion: Nick Schenk, basado en un artículo de Sam Dolnick para The New York Times Magazine. Fotografía: Yves Bélanger. Editor: Joel Cox. Música: Arturo Sandoval. Con: Clint Eastwood, Laurence Fishburne, Michael Peña, Dianne Wiest, Andy Garcia, Alison Eastwood, Taissa Farmiga, Ignacio Serricchio, Loren Dean, Eugene Cordero, Clifton Collins. Duración: 116 minutos.

Fernán Cisnero (El País, 04/01/2019)