“Bohemian Rapsody” (Hugo Acevedo)

Historia de una leyenda

La monumental épica del excepcional cantante británico Freddie Mercury al frente de la superbanda roquera Queen, que hizo historia desde la década del setenta del siglo pasado hasta el trágico fallecimiento de su emblemático líder, es el sustento temático de Bohemian Rapsody, el film biográfico de los realizadores Bryan Singer y Dexter Fletcher.

La película, que viene marcando un récord en materia de taquilla en salas de exhibición de nuestro país, estuvo rodeada, durante su filmación, por una aureola de controversias, por el despido, en 2017, del director neoyorquino Bryan Singer y la ulterior contratación de su colega británico Dexter Fletcher.

La versión oficial es que el realizador fue desvinculado de la producción debido a una “indisposición inesperada”, presuntamente originada en problemas de salud.

Sin embargo, trascendió que tantos los productores como el actor protagónico Rami Malek estaban cansados del errático comportamiento del cineasta, quien aparentemente solía presentarse tarde a las sesiones de rodaje y también se ausentaba sin aviso ni justificación.

Empero, pese a las dificultades provocadas por estos desencuentros, luego del cambio de director el proyecto cinematográfico siguió adelante y, en ese contexto, ha colmado las expectativas generadas por su estreno en todo el planeta.

El relato, que mixtura la recreación de los momentos artísticos cumbre de este vocalista y pianista de excepción con su vida privada, aborda naturalmente los agudos y no menos turbulentos contrastes de una carrera exitosa.

El protagonista es por supuesto Freddie Mercury (Rami Malek), cuyo verdadero nombre era Farrokh Bulsara, nacido el 5 de setiembre de 1946 en la isla africana occidental Zanzíbar, en el seno de una familia de religión parsi, credo originario de la India.

La historia comienza naturalmente antes de la fundación de Queen, cuando el joven cantante se encontró con el no menos monumental guitarrista Brian May (Gwilym Lee) y el baterista Roger Taylor (Ben Hardy). Luego, a ellos se sumó el bajista John Deacon (Joseph Mazzello).

Obviamente, su proverbial audacia, su fuerte temperamento, su avasallante creatividad y sus inconmensurables virtudes interpretativas lo transformaron rápidamente en el indudable referente de la emergente banda musical.

Aunque la narración está impregnada de toda la adrenalina que provocaba en escena la presencia de Queen y de sus impactantes actuaciones ante enfervorizadas multitudes, el largometraje hurga obviamente en la interna de la banda y, particularmente, en la vida privada de su icónico cantante.

No en vano, el guión trabaja con esmero los entretelones empresariales, privilegiando la actitud desafiante y a menudo abiertamente contestataria de Mercury, cuando se enfrentaba a los a menudo caprichosos e ignorantes productores.

En ese contexto, la película testimonia la férrea convicción del artista, que jamás cedió a las presiones y siempre reivindicó la propuesta musical de la banda, desestimando la posibilidad de negociar lo que consideraba innegociable.

Por supuesto, el relato no soslaya las escenas de estudio de grabación, donde aflora la caudalosa creatividad y la voluntad si se quiere casi autoritaria del cantante, que frecuentemente colisionaba con sus compañeros de conjunto.

Tampoco omite las graves desavenencias provocadas por la decisión de célebre vocalista de grabar un par de discos como solista, lo cual generó una situación de virtual ruptura que estuvo a punto de hacer naufragar el exitoso proyecto artístico.

En tal sentido, el director Dexter Fletcher -que se sostiene en un sólido y bien estructurado guión de Justin Haythe y Anthony McCarten- enfatiza en la potente y a menudo irreverente personalidad del gran Freddie Mercury.

En tal sentido, esta película que dista de ser complaciente pese a explotar el indudable divismo del protagonista, no oculta que el artista era un consumado ególatra.

También aflora en escena su desenfrenada vida privada, con abundantes fiestas orgiásticas, regadas de alcohol, droga y escándalo, acorde con una personalidad adictiva y siempre propensa a los excesos.

Estas actitudes alimentaron abundantemente la comidilla mediática, tal cual lo corroboran las escenas de conferencias de prensa en las cuales el artista es interpelado -sin respeto ni pudor- sobre su conducta sexual.

Empero, la recreación de la vida de Freddie Mercurý confirma que la única persona que realmente lo amó fue su novia Mary Austin y no la corte de alcahuetes, parásitos y vividores que lo rodearon, usufructuando sus notorias inclinaciones homosexuales.

No en vano el cantante compuso “Love of my Life” pensando en ella, con quien convivió seis años y siguió manteniendo una inquebrantable amistad luego de la separación.

A la excepcional banda sonora se suma la calidad de la imagen que resalta en las escenas de los recitales, las excelencias en materia de montaje y la encomiable actuación protagónica de Rami Malek, quien se mimetiza con el personaje real.

Pese al trágico final del artista -fallecido en plena juventud por los por entonces devastadores efectos del VIH- el film desdramatiza la historia y la transforma en un auténtico homenaje a la música, a la pasión por la creación y al compromiso con el arte.

Bohemian Rapsody es una película en algunas secuencias realmente deslumbrante que colma los sentidos, en una suerte de cabalgata escenográfica nutrida por el desbordante talento y la cuasi irreverente excentricidad del líder de una de las bandas más emblemáticas de la historia del rock.

Bohemian Rapsody” Gran Bretaña-Estados Unidos 2018. Dirección: Bryan Singert y Dexter Fletcher. Guión: Justin Haythe y Anthony McCarten. Producción: Robert de Niro. Edición: John Toman. Fotografía: Newton Thomas Sigel. Música: Queen. Reparto: Rami Malek, Aidan Gillen, Mike Myers, Lucy Boynton, Joseph Mazzello, Tom Hollander y Allen Leech.

Hugo Acevedo (Revista Onda Digital)

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