“Guerra fría” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Magistral

Una historia de amor iniciada en la Polonia de 1949, culminando a mediados de los años 60, es básicamente la anécdota del film. Pero el sorprendente realizador y guionista polaco Pawel Pawlikowski (Varsovia, 1957), ubica al romance en un entramado conformado por una sociedad dominada por un comunismo férreo, donde el sometimiento a lo político condiciona las interrelaciones humanas.

Ya en su previo film Ida, el realizador se introducía en conductas signadas por lo político y religioso, que en el caso de Guerra fría exhuma una política represiva lindera con la de George Orwell en su novela 1984. Cuanto en Orwell es siniestra profecía, en este film es evocación fiel de un pasado abrevando en las propias fuentes del cine polaco.

El estilo narrativo de Pawlikowski se remite a sus colegas de los años 50 y 60 (Andrzej Wajda, Jerzy Kawalerowicz, Andrzej Munk) tanto en la majestuosidad impresa a historias de seres cotidianos, como en su propuesta visual. La fotografía de riquísima gama de grises, con sus extremos de blanco y negro, retoma propuestas de vibrante emocionalidad, ya sea para mostrarnos los restos de la bóveda y frescos de las paredes de una derruída iglesia, o el vértigo de unas danzas y canciones eslavas –este es un film musical, también- de dramática presencia sonora cuando ocupan el rol central.

La música se encarga de plasmar otro relato. El material autóctono es bastardizado haciendo del mismo elemental propaganda ideológica, cuya aceptación o rechazo determinará futuros individuales.

Los recursos visuales del film, eximen de comentarios. Canciones y danzas ofrecidas a la “nomenklatura” y a públicos de la Europa occidental, con su envolvente fuerza del canto y la danza, son la versión oficial de tradiciones mantenidas por campesinos de lúgubre existencia, según muestran tomas iniciales.

Entre los hallazgos visuales merece citarse la utilización de una pared de espejos, duplicando espacios y personas, a la vez que “aísla” a un trio en el centro geométrico de la imagen.

Si en una secuencia la temática folklorica liga a los protagonistas con su tierra y tradiciones, en otra serán los nuevos ritmos (jazz francés, rock de Bill Haley) los que conducen a la imposibilidad de mantenimiento del amor lejos de tradiciones cuya potencia irrumpe ante su ausencia.

No es este un desarrollo de la pasión de los amantes a lo largo de un tiempo que transcurre a la vista, sino su vigencia contemplada en secuencias no siempre temporalmente contiguas, conteniendo cada una su propia cadencia.

Una poética y conmovedora historia de amor despojada de todo vestigio sentimentaloide, un atractivo y veraz retrato político, donde lo clásico del relato se fusiona con referentes fílmicos de la época (Antonioni y alguna figura de la “nouvelle vague”); no es poco lo ofrecido por el realizador-coguionista.

Un elenco con personajes de los cuales asirse firmemente, halla su máxima expresión en la minuciosa labor de Joana Kulig.

Es de desear que su pronto estreno no se vea postergado por los “bodrios” “made in Hollywood”.

Guerra Fria” (Zimna Wojna). Polonia / Francia / Reino Unido 2018. Dir.: Pawel Pawlikovski. Con: Joana Kulig, Tomasz Kot, Borys Szyc, Agata Kulesza.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)

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