“Bohemian Rhapsody” (Pablo Delucis)

Balada para un hombre solo

El proceso de 10 años que dio a luz esta película no fue fácil. En determinado momento, cuando los ex miembros de Queen Brian May y Roger Taylor, se decidieron a participar en la producción – lo que de alguna manera aseguraba su versión de lo que iría a contarse – parecía que todo se encaminaba; sin embargo, los contratiempos siguieron. Sacha Baron Cohen (confieso que cuando supe de esta noticia me generó gran expectativa imaginar todo el histrionismo de “Borat” en la piel de Freddie Mercury) iba a ser quien asumiría el rol principal, pero algunos desencuentros del actor con May y Taylor en relación al tono desde el que se contaría el filme, llevaron – en una acertadísima decisión – a que el protagonista fuera Rami Malek. Con tres cuartas partes de película ya pronta, lo que estalló esta vez, fue la mala relación entre Malek y el director Brian Singer (Los sospechosos de siempre, X-men), lo que derivó en la sustitución de Singer- de todas formas aparece en los créditos – por Dexter Fletcher, que ahora mismo está filmando un biopic sobre Elton John.

Este racconto seguramente sea una de las razones que pueda llegar a explicar porque estamos ante un trabajo irregular, con un tono narrativo que nunca termina de consolidarse y que elige abordar los asuntos más espinosos sin profundizar demasiado. La profunda necesidad de afecto de Mercury, su soledad de varios momentos y sus etapas descontroladas están apenas esbozadas y hasta con algún dejo aleccionador y pretendidamente moralizante. En este aspecto, el rol de villano que se le asigna a una de las primeras parejas gays de Mercury, Paul Prenter, y algunas frases a manera de sentencia en boca de quien fuera primero su novia y luego su amiga, Mary Austin, bordean la caricatura.

Ni siquiera la forma en que se altera la secuencia en el tiempo de algunos hechos, buscando seguramente que impactaran más fuerte desde el punto de vista dramático, lograron disimular el tinte superficial de gran parte del relato. En este aspecto lo más notorio es el momento en que Mercury se entera que padece Sida; en realidad fue en 1987 y no en 1985 a pocos días de un recordado concierto, como el filme plantea.

Dicho esto, también es claro que en los pasajes – que son muchos, por suerte – en donde la gloriosa banda sonora toma su mayor protagonismo, todos esos reparos quedan prácticamente de lado y es ahí donde la película muestra sus mejores méritos. Toda la emoción que desde lo narrativo no se logra, si aparece de la mano de canciones y momentos inolvidables. Por más que el propio filme tiende a subestimar el talento de Mercury como compositor – como cantante nadie se atrevería -, temas como por ejemplo y entre otros Bohemian rhapsody, Love of my life, We will rock you y Don´t stop me now, forman parte de la mejor historia de la música.

La labor de Malek, abordando la figura de uno de los más importantes front-man de todos los tiempos, es digna del mejor elogio. En especial en el tramo final, donde se recrea de manera fantástica la actuación de Queen en el Live-Aid de 1985, su representación tiene todo lo que hacía falta. Su postura y movimientos nos traen realmente a Freddie. La voz que se escucha durante toda la película es una mezcla con las voces de Malek, Mercury, y Marc Matel, su imitador más conocido.

En lo relativo a la recreación de época, podemos hablar sólo de un trabajo correcto, mientras que en los aciertos de casting está el otro gran mérito. En este aspecto es de destacar el gran parecido físico de los actores que interpretan a la banda con los verdaderos músicos y la sensible de labor de Lucy Boynton, en el rol de la ya nombrada Mary Austin, a quien Freddie le dedicara el tema Love of my life.

En síntesis, estamos ante una película que saca partido de la banda sonora que tenía entre manos, pero que en lo narrativo no pasa de ser un biopic de manual y convencional que desaprovecha la oportunidad de haber buceado más a fondo, en relación a una figura tan intensa, carismática y a esta altura, legendaria.

Pablo Delucis (Cartelera, 12/11/2018)

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