“La torre de Nesle” (Homero Alsina Thevenet)

Puede calcularse en cero con cero cuatro el erotismo de este film anunciado como altamente erótico, y mucho espectador habrá descubierto ya que las mujeres desnudas quedan fuera de cuadro en algunas escenas, están lejos en otras y están ausentes en casi todas. La intención es sin embargo muy erótica, y el centro del asunto relata el singular afán de Margarita de Borgoña y sus dos hermanas en llevar galanes a la Torre en cuestión, para hacerlos matar al amanecer por una pandilla de asesinos, sin darles tiempo a informar cómo pasaron la noche. Pero el centro del asunto sólo ocupa cinco minutos en el total del film, mientras que el escándalo de los crímenes, y los caminos seguidos para averiguarlos, reciben más larga atención. El argumento principal no está sin embargo allí, sino en la acumulación de intrigas con las que el escándalo deriva en un problema de gobierno para Francia. Cualquier cosa ocurre con tal pretexto y sin él: simulación de identidades, hijos abandonados hace veinte años, curiosos incestos resultantes, odios que se transforman en amores, y más muertos de los que conoció toda la Edad Media. El folletín es la única regla del juego, y el argumento se estira sin compasión ni fe por los corredores de los castillos, inventando una intriga tras otra.

El olvidable asunto no tendría mayor importancia si no comprometiera los famosos nombres de Pierre Brasseur (que está muy bien), de Silvana Pampanini (que está muy mal) y del realizador Abel Gance, que está viejísimo y no lo sabe. La fama de Gance es la de un creador que comenzó a producir cine hace cuarenta años, y la de un innovador que inventó una triple pantalla, más pintoresca que útil, para un fragmento de su Napoleón, donde notifica con tres imágenes la simultaneidad de tres hechos históricos. Este antecedente, y las diversas teorías elaboradas a su respecto, han recordado a Gance como al lejano precursor del Cinemascope, mérito que muchos creerán discutible. Pero como creador Gance ha sido casi siempre un grandilocuente sin grandeza, tanto en Napoleón como en Un gran amor de BeethovenLucrecia BorgiaYo acuso, films de inspiración primitiva y estentórea. Hace doce años que Gance no producía en el cine, y hace muy poco que declaró que esta Torre de Nesle, con argumento de Alejandro Dumas, sería “un asunto de ayer con las ideas de mañana“. La frase parece una humorada si se la compara con el film, pero Gance es un hombre serio, que nunca oyó hablar del sentido del humor, y la frase debe ser entendida como una fatuidad con la que el anciano engaña o se engaña. No sólo el asunto es de ayer sino que diálogos, cámara y montaje responden al cine de la Edad Media, y estaría muy arreglado el cine de mañana si llegara a sujetarse al estilo de este primitivo film. Todo ocurre como si Gance se hubiera pasado muchos años lejos del cine de su barrio.

“La torre de Nesle” (La Tour de Nesle) Francia, 1954. Director: Abel Gance.

Homero Alsina Thevenet (El País, 1955)

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