“Todos los saben” (Hugo Acevedo)

Situación límite

Los conflictos familiares que afloran en una situación límite constituyen el eje de la propuesta argumental de Todos lo saben, el nuevo largometraje del multi-laureado realizador iraní Asghar Farhadi, que indaga en conductas humanas y miserias siempre subyacentes.

Esta película, que corrobora que las actitudes mezquinas contaminan recurrentemente las relaciones familiares y sociales, reafirma, por supuesto, el intransferible talento de uno de los creadores más inquietos y personales del cine contemporáneo.

No en vano este cineasta ha cosechado nada menos que dos premios Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa por las inconmensurables La separación (2012) -por la cual también obtuvo un Globo de Oro- y El viajante (2017).

Como se recordará, La separación, que es ambientada en Irán, es la potente historia de un matrimonio que se hace añicos por la decisión de la esposa de iniciar el trámite de divorcio para cumplir su propósito de emigrar junto a su hija.

La película denuncia –sin ambages- el papel meramente marginal de la mujer, en un país contaminado por el fanatismo de la religión y la supervivencia de un modelo crudamente patriarcal.

Por su parte, la admirable El viajante es también un relato pautado la tensión de los vínculos de pareja en un país de rancia cultura represiva y fundamentalista.

En efecto, todo el cine de Farhadi está cruzado por ese acento explícitamente crítico, que retrata las graves disfuncionalidades de seres humanos impregnados por la intolerancia.

Obviamente, la impronta reflexiva de Farhadi está presente también en A propósito de Elly (2009) y en El pasado (2013), dos films que también coadyuvaron a ir cimentando el prestigio de este creador de real excepción.

En Todos los saben, que marca el debut del aclamado director en España luego de su incursión francesa en El pasado, el acento temático vuelve a estar centrado en las relaciones familiares, en este caso enfrentadas a una imprevista situación de tensión que modifica radicalmente las actitudes.

La protagonista de este relato es Laura (Penélope Cruz), quien llega a un pequeño pueblo español desde Buenos Aires, para participar en el casamiento de su hermana, con todo lo que ello supone desde el punto de vistas afectivo.

Empero, esa instancia de celebración padece un abrupto e impactante giro, cuando Irene (Carla Campra), la hija adolescente de la protagonista, es secuestrada durante la fiesta.

Este inquietante suceso posiciona al espectador ante una situación realmente enigmática que, salvando obvias diferencias, puede ser perfectamente extrapolada con lo que sucede en A propósito de Elly, que gira en torno a la extraña desaparición de una maestra.

En ambos casos, hay una opresiva sensación de pérdida, a partir de un acontecimiento que conmueve a todos los personajes que interactúan en la intricada escenografía dramática.

Otros dos personajes cruciales de la trama cinematográfica son Paco (Javier Bardem), una ex pareja de Laura que se moviliza intensamente para recolectar el dinero del rescate, y Alejandro (Ricardo Darín), el actual esposo de la mujer.

En ese contexto, la narración se divide en dos bloques, que configuran inicialmente el paisaje humano que confluye a una reunión que debió haber sido de festejo y, ulteriormente, las reacciones de los comensales ante el extraño suceso.

Por más que el drama deviene en una suerte de thriller que conmueve por su abundante y bien logrado suspenso, la película es primordialmente el descarnado retrato de una familia acomodada venida a menos que afronta una compleja situación.

En ese marco, toda la alegría de la celebración de un matrimonio de una joven de la alta sociedad del pueblo, muta en tensión y amargura, no exenta de enfrentamientos.

En esas circunstancias, afloran las miserias humanas, los rencores, los odios, los recelos, las mentiras, el dolor, la manipulación y las cuentas pendientes largamente soterradas por un silencio cómplice pero no por ello menos ominoso.

Corroborando que es un consumado creador, Asghar Farhadi teje pacientemente la enrevesada trama del conflicto humano, en un curso narrativo que desnuda las peores miserias humanas.

En efecto, la contingencia del secuestro no fue una coyuntura que fortaleciera la unidad familiar, sino, muy por el contrario, un radical quiebre en una artificial armonía sostenida en la falsedad y las apariencias.

Es precisamente en las actitudes que se centra la escrutadora mirada del realizador iraní, quien confirma, una vez más, su indudable sensibilidad para explotar las reacciones y los sentimientos, aun aquellos más perversos.

Como si no fuera suficiente, el notable creador adosa a su obra el lenguaje de las metáforas. Un ejemplo concreto es la poética escena del campanario en el comienzo del film, símbolo del descaecimiento de la religión pero también de la vigencia de una tradición anclada en el pasado.

Si bien esta película dista de ser uno de los mejores títulos de Asghar Farhadi, igualmente contribuye a posicionar al aclamado director como uno de los cineastas más prolíficos y fermentales de estos tiempos, en un presente anegado por el cine comercial de industria.

Todos lo saben posee virtudes intrínsecas en materia de guión, música y fotografía, a lo cual se suman destacadas actuaciones de

Penélope Cruz, Javier Bardem, Elvira Minuéz, Bárbara Lennie, Ricardo Darín y Eduard Fernández.

Todos lo saben” España-Francia 2018. Dirección: Asghar Farhadi.

Año: 2018. Guión: Asghar Farhadi. Fotografía: José Luis Alcaine. Música: Alberto Iglesias y Javier Limón. Montaje: Haydeh Safi-Yari. Reparto: Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ilnma Cuesta, Eduard Fernández, Elvira Mínguiz, Roger Casamajor, Ramón Barea, José Ángel Egido y Jordi Bosch.

Hugo Acevedo (Revista Onda Digital)

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