“La noche de 12 años” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Una lectura y su entorno

Dolor del pasado, votos del futuro.

Desgarrantes heridas sin cicatrizar, bastardizadas por comercial cine para consumo de amplias plateas.

Un par de letreros iniciales señalará que la dictadura militar convirtió en rehenes a numerosos dirigentes del ya derrotado MLN-Tupamaros, siendo esta la historia de tres de ellos: José Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro; en tanto quedan fuera y ni se citan sus nombres: Raúl Sendic (padre), Adolfo Wasem, Julio Marenales, Henry Engler, Jorge Manera y Jorge Zabalza. El criterio del original literario: testimonio personal de sus autores, parece no encajar en un film donde dirigentes y cuadros tupamaros quedan marginados a excepción de aquellas instancias inherentes al tríptico protagónico.

Casi la mitad del film es ocupado por un dantesco inventario de torturas, realmente estremecedor, realizadas a lo largo de años. La realización no halló otra forma para señalar ese paso del tiempo, indicando con nuevos letreros el año y la cantidad de días; obligando a un molesto cálculo, distrayendo al espectador de aquello que presencia, cuando más contundente sería señalar meses y días. Reparos menores, en definitiva.

Más decepcionante es el escasísimo espesor psicológico de unos personajes (torturados y torturadores), absolutamente unidimensionales, que en el caso de los militares son presentados con rostros inequívocamente malvados. Recurso de cine clase “B”; nadie ignora que el uniforme escondió también abuelitos de plácido rostro.

Una estrategia, resabios de pasados temores, o simplificación para atraer a Netflix y Movistar, cuyos nombres aparecen por ahí. A excepción de un par de soldados de baja graduación, en las FF.AA. y círculos del poder nadie posee nombre y/o apellido.

La abundante banda sonora, corresponde a la de un impersonal cine comercial, con destino a públicos vastos e internacionales. La canción de “protesta” uruguaya no existe, y la música local que se escucha es de los carnavales de los años 30 o 40. Hubo suficiente presencia uruguaya en el “staff” para que ello sea producto de inadvertencia. Incluso en la dupla productora española: Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky, con reconocido olfato para la taquilla, esta última bien pudo interceder al respecto.

Las reiteraciones de seres sometidos a los más brutales castigos, duele decirlo, llegan a ser una presencia truculenta, sin el justificativo dramático imprescindible, para que asuman su real y monstruosa dimensión.

En su segunda mitad, el film acude a “flashbacks” que permiten ubicar acciones del movimiento tupamaro previas a la prisión de esta especie de “trinidad” guerrillera. El realizador guionista Brechner (Mal dia para pescar, Mr. Kaplan) se aproxima por instantes al brillante “thriller” político de un Costa-Gavras (Z, La confesión, Estado de sitio, etc.). Mientras que en el metraje inicial pudo ser conveniente haber reparado en Bresson y Un condenado a muerte se escapa.

Así como el escaso dominio del manejo de los tiempos internos del film deriva en perjudiciales alargamientos, en un vértigo que solamente un compatriota podrá asimilar y comprender en su significación, se agolpa el voto por el “no”, unas invisibles elecciones y la restitución democrática. Por allí dejamos fuera alguna relación humorística entre prisionero y guardián, el buen aspecto de quienes salen de años de martirio, y la ausencia de banderas tupamaras recibiendo a los liberados. Las hay nacionales y también del Frente Amplio, coalición a la que el MLN-Tupamaros se incorpora alrededor de un año después.

Cabe destacar la convincente ambientación montevideana (parcialmente rodada fuera), la atrozmente real presencia de las cárceles, y una fotografía que logra trasmitir, adecuada y permanentemente, la atmósfera de temor y zozobra.

Un film no es algo aislado del tiempo que lo produce. Toda película sobre hechos pasados se recrea inmersa en la realidad de su tiempo. Y esta es una de ellas de acuerdo a nuestra percepción, subjetiva y falible, por cierto.

Su reciente presentación en el Festival de Venecia, conjuntamente con el documental El Pepe, una vida suprema (de Emir Kusturica) que lograra casi media hora de aplausos en sala, luego de su proyección, convirtiendo al ex guerrillero y ex presidente en figura asediada por cazadores de autógrafos al transitar la alfombra roja, es simultánea a las propuestas de pre candidatos a la presidencia nacional en el seno del Frente Amplio, al que el carismático Pepe Mujica pertenece.

El espaldarazo veneciano, posee la dimensión otorgada al ser tomado puntualmente en nuestro medio, donde la presencia de Mujica en la pantalla tiene un estupendo antecedente en la comedia Misión no oficial, coproducida entre Uruguay y los EE.UU. con dirección y guión de Denny Brechner (primo de Alvaro Brechner), Alfonso Guerrero y Marcos Hecht. Inteligente y creativo juego donde el desleído límite entre invención y realidad, no siempre en los hechos sino en su significación, alcanza una dimensión inédita en el cine nacional y escasa en el panorama internacional.

Mujica, que participó representándose a si mismo en una quincena de films y seriales televisivas –al igual que Donald Trump- abandona dogmatismos pretéritos, crea una pragmática fórmula (“como te digo una cosa, te digo la otra”) que le habilita a cualquier voltereta política (seré candidato; no seré candidato; quizás vaya como Vice; etc.), legitimada por un cine que por casualidad, u orquestada estrategia electoral, recrea las torturas de que fuera innegable víctima, conjugándolas con la imagen bonachona, esa que al final de Misión no oficial, arroja un antológico: “A Lucía le va a encantar.”

A partir de 1895, numerosas figuras políticas vieron en el cine una formidable herramienta; pocos lograron un beneficio semejante al que parece haber accedido este hombre que conformó un capítulo inconcluso (o varios) de nuestra historia. Y de la del cine también.

La noche de 12 años” Uruguay / Argentina / Francia / España 2018. Dir. y guión: Alvaro Brechner, basado en “Memorias del calabozo” de Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro. Con: Antonio de la Torre, Chino Darín, Alfonso Tort, César Troncoso, Mirella Pascual, Nidia Telles.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *